Como ayudar a un niño mentiroso
Febrero 6, 2011
Muchos de los niños mentirosos no tienen problemas graves de conducta, son más o menos serviciales. Otros se muestran deshonestos, agresivos con sus amigos y discuten con los adultos. A pesar de que hay razones individuales para la conducta de cada niño o adolescente, todos se distinguen por una serie de características comunes: – Son niños inseguros y manipulan a los demás para ocultar esta inseguridad. Fingen estar muy interesados en algo, pero no les importa nada. Suelen interpretar el papel de “sabelotodo”. Se ríen de la gente y se esfuerzan mucho por causar buena impresión, aún cediendo a la presión de los amigos. Llegan a los peores extremos, con tal de llamar la atención de los demás. Unas veces para que les hagan caso porque necesitan afecto, y otras para poner a prueba a los adultos, comprobando así sus reacciones. – No cumplen nunca con sus obligaciones y son maestros en el “ahora lo hago y nunca llega el momento”. Siempre están convenciendo a otros, para que realicen sus tareas por él y no trabajan nunca a no ser que alguien esté a su lado. Por supuesto, no podemos esperar que los niños y adolescentes nos revelen todos sus sentimientos y pensamientos. Los adultos, tampoco lo hacemos. Nos comportamos de una manera en público y de otra en la intimidad. Lo que sucede es que estos niños, cuando toca decir la verdad respecto sus sentimientos, ocultan su verdadera personalidad, incluso ante sus allegados. Como el niño mentiroso ante los demás se considera insignificante, necesita asegurarse de que atrae la atención, por ello provoca situaciones para que se fijen en él. La mayoría de las veces, los adultos no entendemos sus reacciones y eso provoca en él, un resultado negativo. Recordemos que los adultos, a veces presionamos demasiado a los niños y adolescentes, queriendo que sean siempre los mejores en todo. Esta es otra de las causas que les puede inducir al engaño. ¿ Cómo guiar a estos niños mentirosos ?. El niño, después de contar una mentira, debe ver una reacción del adulto para que la próxima vez sea franco. Por ejemplo, preguntándole por qué ha mentido, ya que si no se le dice nada, el niño volverá a repetir este comportamiento. Las explosiones de enfado que a veces tenemos los mayores, producen una reacción contraria; tengamos en cuenta que son niños inseguros, lo que hace que piense que no se espera nada bueno de él, que no sabe hacer nada, etc… Las amenazas que a veces hacemos como “si vuelves a hacerlo…”, no les sirve de nada, ya que saben que esta amenaza no va a cumplirse. Entonces su reacción es causarnos más problemas. Los comentarios en público sobre la conducta de estos niños, con el niño delante, son nefastos, ya que llega a pensar que es precisamente eso lo que se espera de él, fomentándole una conducta más negativa, pues piensa que no puede confiar en nosotros e intenta vengarse. Debemos intentar responsabilizar a los niños de su conducta, reaccionando ante cada caso de manera que disminuyan las probabilidades de que el niño vuelva a repetirlo. Recordemos que son mentirosos a veces por miedo a las represalias que podemos tener los adultos ante una actitud de ellos, luego, no modificarán su conducta si los castigamos con severidad. Los niños son personas que están en su mejor momento de aprendizaje y lo captan todo: conceptos, sentimientos, etc… de los adultos que les rodean, eso lo traducen para sus propios valores personales. Como niños, se hacen una serie de preguntas, por ejemplo : ¿me quieren?; y sus respuestas las adaptan a la actitud que con ellos tienen las personas con las que más conviven. Creo que con esto, he explicado un poco la actitud que debemos adoptar con los niños y sus conductas. No obstante, por hacer alguna aclaración más, quiero recordarles que son niños y nos necesitan, que debemos escucharles, oír sus opiniones, felicitarles cuando se lo merezcan, no ser muy severos con ellos, dedicarles un poco de nuestro tiempo, reconocer su buena conducta y cumplimiento cuando se tercie públicamente, cumplir las promesas que les hacemos, no exigirles más de lo que sabemos que no pueden hacer saliendo airosos y sobre todo, darles un abrazo y decirles que les queremos. Esto es lo que realmente más necesitan.
Televisión y computadoras aumentan los problemas mentales en niños
Noviembre 17, 2010
Más de dos horas diarias frente a la televisión o la computadora podrían aumentar el riesgo de un niño de desarrollar problemas psicológicos.
* Demasiado tiempo frente al televisor puede desarrollar problemas psicológicos en los niños.
Demasiado tiempo frente al televisor puede desarrollar problemas psicológicos en los niños.
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Un equipo británico halló que ese efecto se mantuvo independientemente de cuán activo sea el niño durante el resto del día.
“La actividad física es buena para la salud mental y física en los niños y existen evidencias de que la exposición a la pantalla está asociada con las conductas negativas”, dijo la doctora Angie Page, de la University of Bristol.
“Pero se desconoce si tener altos niveles de actividad física ‘compensaría’ el tiempo prolongado de exposición a la pantalla en los niños”, añadió la autora.
El equipo de Page estudió a más de mil menores de 10 y 11 años. Durante siete años, los niños respondieron un cuestionario sobre cuánto tiempo pasaban por día frente a la televisión o la computadora, y preguntas sobre su salud mental, como los problemas emocionales, conductuales y con pares. Con un acelerómetro se les midió la actividad física.
La posibilidad de sufrir problemas psicológicos importantes fue un 60 por ciento más alta en los niños que pasaban más de dos horas por día frente a una pantalla, comparado con los que lo hacían por menos tiempo, publica la revista Pediatrics.
En los niños que pasaban más de dos horas frente al televisor o la computadora, la posibilidad se duplicaba. Esto ocurrió independientemente del sexo, la edad, el estadio de la pubertad o el nivel educativo o socioeconómico.
Los problemas psicológicos aumentaban si los niños hacían menos de una hora diaria de ejercicio moderado. La actividad física no compensó las consecuencias fisiológicas del tiempo ante la pantalla.
El equipo halló también que el tiempo de sedentarismo no estuvo asociado con el bienestar mental. “Lo importante sería qué actividad se realiza en ese tiempo”, dijo Page, al destacar la ausencia de efectos negativos de actividades como la lectura y las tareas escolares.
Con todo, los autores admiten varias limitaciones del estudio, como la posibilidad de que un niño no recordara correctamente sus actividades al responder el cuestionario.
Cómo ayudar a los niños a resolver problemas
Octubre 18, 2010
C
iudad de México (México). Si desde pequeños les damos los elementos para que aprendan a tomar decisiones, y esto a su vez lo puedan hacer en una forma racional, no van a tener miedo de hacerlo cuando sean mayores. Sin embargo, hay situaciones que después de haberlas analizado conjuntamente con el hijo, él insiste en una determinada decisión, debemos permitirle que la experimente, siempre y cuando no pongamos en riesgo su salud ni su seguridad.
Este sistema contribuye a que se haga responsable de sus acciones.
• Expresa tus emociones a tus hijos para que de esta manera puedan identificar sus emociones en ellos mismos.
• No culpes a tus hijos por la forma en que te sientes tú.
• Acepta a los niños sin importar los sentimientos que expresen.
• Enseña a los niños como resolver problemas prácticos.
LA AUTOSUFICIENCIA es la capacidad de una persona para tomar decisiones y comportarse de acuerdo con lo que considera correcto y apropiado.
La persona autosuficiente puede resolver los problemas que se le presenten por sí solo o puede recurrir a pedir ayuda u orientación.
En ocasiones los padres tienen miedo de alentar la autosuficiencia en sus hijos, ya que pierden el control sobre ellos. Sin embargo, es importante entender que los hijos no son de nuestra propiedad y que es nuestra obligación darles las herramientas para que se valgan por sí mismos y aunado a nuestro apoyo puedan ser independientes de nosotros mismos.
La autosuficiencia en los hijos se fomenta a través de tres aspectos importantes:
• La confianza
• La competencia
• La responsabilidad
CONFIANZA es una sensación de seguridad en nosotros mismos y en otras personas.
COMPETENCIA es la sensación de contar con la capacidad para hacer las cosas. En la medida en la que nos sintamos competentes, tendremos ánimo para emprender diferentes actividades.
La RESPONSABILIDAD es la capacidad para hacerse cargo de las obligaciones y consecuencias buenas o malas de lo que se eligió, es decir, hacerse responsable de su elección. Una persona autosuficiente no es quien siempre toma las decisiones correctas sino la que tiene la libertad de elegir la opción que considera adecuada.
“…Porque tu hijo además de vitaminas, necesita ser feliz”, “…un niño sano, es un niño feliz”, ya muchas veces hemos escuchado eso. Es hora de poner manos a la obra para trabajar efectivamente en la felicidad de todos los niños, de nuestros niños.
MUTISMO SELECTIVO INFANTIL
Octubre 6, 2010
El mutismo selectivo infantil es un problema de difícil diagnóstico, pero suele detectarse en el colegio, se aprecia una relación con otros niños o adultos peculiar, ya que los niños afectados guardan silencio.
Lo primero que piensan los padres es que el niño es introvertido y tímido y por eso no habla, pero lo que puede ocurrir es que se trata de un temor asociado a diversas situaciones sociales, los niños se sienten observados y guardan silencio, tienen miedo a interactuar.
Decíamos que es difícil de detectar porque el niño que padece mutismo selectivo infantil suele hablar con sus padres o familiares normalmente y por eso, la primera impresión que ofrezca sea timidez.
Según los especialistas, hasta el 90% de los niños que padecen este problema sufren de una especie de fobia social de la que realmente no se conoce la causa, pero se cree que puede tener algo que ver un componente hereditario.
El mutismo selectivo afecta a niños con edades comprendidas entre los tres y los ocho años, aunque sean niños que no se relacionen socialmente, destacan por ser sensibles, curiosos y muy inteligentes. Como contrapartida a estos aspectos positivos, son niños con un alto nivel de ansiedad relacionado con la falta de interacción. Como sabemos la ansiedad puede provocar diversos problemas, depresión estrés, sufrimiento…, aspectos que afectan negativamente al desarrollo psicológico, social, educativo o emocional.
Cuando se pueden tener sospechas de que el niño padece este problema, lo mejor es acudir al especialista para que valore la situación y proporcione el tratamiento más adecuado, por norma general en este tratamiento es necesaria la colaboración de todas las personas cercanas al niño. De este modo se facilita la salida del mutismo, en ningún caso se debe forzar al niño a hablar o interactuar, los consejos del especialista son fundamentales.
No se sabe mucho sobre el mutismo selectivo, existe una carencia de estudios y profesionales que conozcan el problema a fondo, por lo que encontrar un profesional que lo conozca y pueda ayudar a superar este trastorno puede ser una tarea un poco difícil.
Los especialistas aconsejan un modo de actuar específico ante la sospecha del mutismo selectivo infantil, escuchar y actuar los progenitores siempre en la misma dirección sin que existan contradicciones que puedan confundir al niño, cuando el pequeño se decida a expresar algo, animarle, no agobiar al niño sobre su conducta en el colegio preguntándole si ha hablado o se ha relacionado. Y finalmente, buscar juegos específicos que promuevan su interactividad, que de algún modo le inviten a hablar y a divertirse a la vez.
A través de la asociación Selective Mutism se pueden encontrar respuestas a algunas de las dudas que plantea este problema.
Padres peleadores, hijos con problemas psíquicos
Septiembre 21, 2010
Científicos franceses aseguran que la historia familiar influye en el incremento de la violencia conyugal y maltrato hacia los hijos o de sufrir depresión. Especialistas destacan que puede haber un modelo que favorece la reetición de lo vivido. La importancia de trabajar sobre los hechos.
De acuerdo con un estudio los hijos de padres peleadores, es decir esas parejas que discuten permanentemente, serían más propensos a tener problemas de conducta así como también alteraciones en su salud mental durante la adultez.
Esto indica que la exposición de un niño a la violencia por parte de sus padres es considerada por los especialistas como una forma particular de maltrato que puede tener serias consecuencias en los chicos.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores franceses analizaron la vida de 3.023 adultos, realizando entrevistas en las cuales se consideraba la situación afectiva, social, laboral, económica, familiar actual de los voluntarios y también acerca de sus antecedentes indagando, por ejemplo, si sus padres se peleaban cuando ellos eran chicos, qué tipo de discusiones y por qué motivo tenían, si se había producido un divorcio en la familia, si se habían generado situaciones de abuso físico, sexual, de violencia o maltrato, y si existían antecedentes de alcoholismo.
De los 3.023, el 16% admitió haber sido testigo de episodios violentos entre sus padres antes de cumplir 18 años, mientas que la gran mayoría refirió que además de esos antecedentes, la situación financiera, la crisis, el miedo al futuro o la incertidumbre, el estrés, la situación de pareja, las enfermedades de los mayores y el desempleo fueron condiciones influyentes en el desarrollo de un episodio desagradable posterior.
La difusión del estudio tuvo como objetivo concientizar sobre lo importante que es brindarle a los chicos un ambiente familiar armónico y de amor para que puedan desarrollarse plenamente.
¿Problemas en el matrimonio?
Octubre 3, 2009
Cuando una pareja decide unirse en matrimonio, normalmente lo hace llena de ilusiones y motivaciones, pero con el paso de los años aparecen las primeras dificultades. Conflictos en la convivencia, rutinas de trabajo interminables, o el exceso de tiempo demandado por los hijos; suelen afectar la relación.
En realidad existen muchos factores que originan el distanciamiento en un matrimonio, pero principalmente es la falta de comunicación el desencadenante. Veamos puntos específicos:
* El compromiso exagerado con los hijos hace que la mujer olvide su rol de esposa, también sucede lo contrario pero es menos usual.
* Sobrevalorar el desarrollo profesional se convierte en un obstáculo para los tiempos familiares.
* Las diferencia de pensamiento entre ambos esposos, provenientes tal vez de entornos opuestos (cultural y socialmente) origina discusiones en el hogar.
* Una mala situación económica ocasiona peleas, reclamos e irritabilidad en la pareja.
Cuando el amor se acaba…
Agosto 21, 2009
Hay que ver cómo es la vida, las vueltas que da: lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro, y casi nunca sabemos a ciencia cierta el por qué. “Nada es para siempre” dice la canción y yo, que siempre me resistí a creerlo, hoy estoy completamente de acuerdo.
El caso es que me he dado cuenta de que, para mí, el amor se ha terminado. Punto y final. Y es la segunda vez que me sucede: me levanto por la mañana y sé exactamente lo que quiero. Tranquilamente, porque soy una persona tranquila, planteo la decisión más dolorosa de mi vida: divorcio. ¿Por qué? Porque se acabó el amor, hace tiempo que me he dado cuenta de que no estoy enamorada de mi marido y, por más que lo intento, me es imposible volver a enamorarme, y mucho menos fingir que todo sigue igual. Han sido 5 años de matrimonio, y no serán más…Hemos vivido de todo, aunque, desde mi punto de vista ha predominado lo malo.
¿Por qué se acaba el amor? Está claro que, en nuestro caso, somos el día y la noche y, por más que digan que los polos opuestos se atraen…Yo no puedo estar con una persona que no comparte nada conmigo. Hace meses que las cosas no van bien, y yo me alejo, porque estoy harta de sufrir…No puedo darle lo que me pide, estoy cansada de dar y no recibir, estoy harta de ser infeliz, de sentirme menospreciada, insignificante, quiero volver a vivir, a sentir, a disfrutar, que se acaben las lágrimas y el sufrimiento de una vez por todas…
“Te amo, pero no sé cómo demostrarlo” es su frase más repetida. A mí de nada me sirve saber que me ama desesperadamente si no me lo demuestra, es más, si ni siquiera me demuestra respeto, que es lo realmente grave y lo que más me duele. El dicho de que “la confianza da asco” describe a la perfección mi caso: como hay confianza, puede ser todo lo guarro y egoísta que quiera y mira, yo por ahí no paso.
Pero la gran pregunta que me hago constantemente es: si soy yo la que tengo claro que no quiero seguir así, que quiero estar sola, que quiero el divorcio (y no porque haya alguien más, que no lo hay, ni ganas…) ¿por qué me siento culpable? Lo estamos racionando todo, poniéndonos de acuerdo mucho antes de ir al juzgado, ambos sabemos que es lo correcto… ¿por qué? Quizá porque no es el mejor momento, él está atravesando una depresión y me siento fatal por abandonarlo cuando más me necesita (porque por desgracia sé lo que es una depresión). Aunque no nos hemos casado por la Iglesia (cosa que hoy doy gracias ya que así todo es mucho más fácil), parece que yo estoy solo en lo bueno…y en lo malo que le den. Así es como me siento, tal y como me dijo mi marido “una cabrona” y perdón por la expresión, que yo no utilizo ese lenguaje…
¿Qué hacemos con los niños? Ese es el tema más delicado, sin duda alguna. Yo he tenido un padre y una madre, que me han querido y apoyado, que lo siguen haciendo, y dan lo que sea por mí y por mis hijos. A mi marido siempre le han faltado sus padres, huérfano desde los tres meses fue criado por sus abuelos paternos, que no supieron darle una educación y viene arrastrando un enorme problema a día de hoy que es en gran parte el culpable de su depresión. Ahora nuestros hijos tendrán a su padre en un lado y a su madre en el otro…Mi marido dijo que nada de régimen de visitas, que quiere ser libre de visitarlos cuando le venga en gana, cosa que me parece justa pero muy dura para mí…
Lo increíble es que hayamos aguantado tanto juntos: al mes de casarnos ya estuve a punto de dejarlo al descubrir que me era infiel…sin embargo creí que merecía la pena luchar por él, por la persona más maravillosa que había conocido y de la que estaba locamente enamorada…Para colmo, estaba embarazada, y tenía la estúpida idea de que todo cambiaría cuando naciera el bebé…Sí, todo cambió, pero para peor, ya que dijo desde el principio que no podía asumir tanta responsabilidad: de repente estaba casado, con una hija, tenía que trabajar para ganarse la vida y ya no podía hacer las locuras a las que estaba acostumbrado, irse a dónde le diera la gana cuando le diera la gana…me sentí culpable de haber aceptado su propuesta de matrimonio, como si a punta de pistola le hubiera obligado a casarse conmigo y alejarlo de todo lo que le gustaba, como si nuestra hija fuera una decisión unilateral “yo pongo la semilla y tú te encargas de todo lo demás” decía en broma ¿o era en serio?
Con tanto sí y no, te quiero pero te odio, perdí la razón…y acabé yendo (por decisión propia) a un psiquiátrico, porque gracias a Dios fui consciente de mi enfermedad y sabía que tenía que ponerme bien, que no podía seguir así, deseando morir cada día porque no aguantaba el sufrimiento y, lo que era peor, no podía ocuparme de esa preciosa niña que tanto adoro…A día de hoy, sigue pensando que me fui de vacaciones, que lo abandoné para pasar unas vacaciones pagadas por la Seguridad Social, pero eso es porque nunca le interesó leer mi diario, que escribí varios cuadernos, siempre anotaba todos y cada uno de mis sentimientos, para intentar comprenderme a mí misma…e intentar que me comprendiera, ya que se negaba a hablar conmigo.
Y cometí el enorme error de salir del psiquiátrico para volver con él, porque estaba convencida de que el problema era yo, mi enfermedad…y volví a empeorar. Así que esta vez sí que decidí tomarme unas vacaciones en toda regla y me fui a Milton Keynes a trabajar y ganarme la vida…en parte porque tenía miedo a sus amenazas de quitarme a la niña por abandono. Es triste, muy triste admitir que ésa fue la mejor época de mi matrimonio: comprendí que era capaz de ser feliz sola y de valerme por mi misma…pero otra vez cedí a sus súplicas de “voy a cambiar y volveremos a ser felices”. Y sí, volvimos a ser felices, pero duró poco. En plena emoción de reencuentro, de ser de nuevo una familia feliz, me quedé de nuevo embarazada. ¡Qué alegría, que ilusión! Un hermanito para nuestra niña, un miembro más de la familia, una oportunidad para mí de disfrutar de un embarazo, ya que el primero fue de todo menos feliz… Pero otra vez embarazada de tres meses la cosa se estropeó. Esta vez, fue él el que se deprimió, el que tenía miedo a la responsabilidad, una nueva boca que alimentar, una hipoteca…Y a pesar de vivir mi enfermedad, él se negaba a aceptar que ahora era él el enfermo, el que tenía que cuidarse…”Los hombres no lloran, llorar es de cobardes, no se arregla nada llorando, se arregla más a puñetazos…” Ahora, después de casi un año, ha empezado (sólo empezado) a admitir que tiene un problema, aunque todavía no acepta ayuda…Y yo ya me he cansado de intentar, de dar, de no recibir, de no hablar,… Ha sido muy duro, durísimo, pero he escarmentado y ahora lamento no haber puesto remedio mucho antes, habría evitado muchísimo sufrimiento…
Se acabó el amor, porque hace mucho que no me siento amada, queda un cariño, pero no es suficiente para compartir toda la vida. Lo quiero igual que a mis amigos, le debo mucho (bueno y malo) y siento pena por él, porque sé lo que está sufriendo, pero si no se quiere curar yo no puedo hacer absolutamente nada por él…
Entonces, ¿por qué me siento culpable? Soy fuerte, sé que voy a estar bien sin él, sé que no me va a faltar de nada ni a mí ni a mis hijos…
Si el amor se ha acabado, cosa para mí muy evidente ¿por qué duele todavía?
Si hablando tranquilamente de cómo repartir las cosas ¿por qué lloro? Si soy yo la que sale ganando…
Si tengo la conciencia tranquila ¿por qué me preocupo?
¿Por qué, en vez de dormir, estoy escribiendo esto?
¿Por qué?…¿Por qué?…¿Hay alguna respuesta a tanta pregunta?
Me estoy descubriendo a mi misma…y creo que no me gusta lo que veo. Soy fuerte, si, pero egoísta, o no dejaría a mi marido en el estado en que se encuentra…Siempre creí que tenía mucha paciencia, y sin embargo ha llegado un punto en que ya no aguanto más.
Se acabó el amor. Y no hay más que añadir.

