Matrimonio ¿Pérdida de deseo sexual?
Agosto 9, 2010
Muchas parejas temen confesarse que han perdido interés sexual por el otro porque asocian esa ausencia de ganas con el fin del amor y la amenaza de una separación. Sin embargo, el deseo sexual se alimenta del erotismo y no del amor, y basta con avivar algunos fuegos y plantear algunos cambios para que los calores vuelvan a avivar el vínculo.
Son muchas las parejas que consultan afectadas por una pérdida del deseo sexual. En general, expresan falta de motivación y excitación, que los lleva a conductas evitativas respecto al posible deseo del otro. Es decir: temen que su pareja pueda buscarlos sexualmente y tratan de evitarlo generando actividades que los demore a la hora del posible encuentro.
Esta falta de incentivo sexual se puede dar en ambos miembros de la pareja o en uno solo, y las causas que desmoronan el deseo son múltiples. A su vez, suele suceder que el deseo perdido no se da en forma absoluta, sino que lo han perdido con su pareja, manteniendo, en cambio, fantasías o vínculos excitantes con otras personas conocidas o desconocidas.
Por lo general, estas parejas evitan hacer frente a la situación durante un largo período de tiempo, y recién lo hacen cuando el ocultamiento se hace insostenible. Cada vez que queda en evidencia la falta de deseo o interés, tratan de atribuirlo a factores externos como el trabajo, el cansancio, los chicos, etc.
Este interés por ocultar la situación se explica porque hay una tendencia a asociar el deseo sexual con el amor y la valoración del otro; por lo tanto, decirle a la pareja que desde hace tiempo que no siente interés sexual es sentido como una expresión de desamor y, por lo tanto, la fantasía subyacente, es de provocarle una herida dolorosa que, entonces, se intenta evitar.
En este punto, es importante destacar que la asociación amor-deseo sexual no es necesariamente válida, y que la pérdida de interés no tiene por qué implicar en todos los casos una pérdida amorosa.
Hay ciertos modelos erróneos acerca de la sexualidad que crean una expectativa de funcionamiento difícil de lograr. Veamos: primero, no es necesario el enamoramiento para que se despierte el deseo sexual. A su vez, a la inversa podríamos afirmar que la falta de deseo sexual no tiene por qué implicar necesariamente un desenamoramiento. No es el amor la base del deseo sexual, sino el erotismo.
Cuando una pareja pierde el deseo sexual, podemos encontrar el amor preservado, pero es seguro que ese vínculo ha perdido la cualidad de lo erótico. Definimos a lo erótico como aquel estímulo externo o interno del ser humano, capaz de despertar excitación o deseo sexual.
¿Si el deseo sexual no se alimenta del amor, sino del erotismo, de qué se alimenta el erotismo? Existen muchas condiciones de lo erótico, pero destaco fundamentalmente cuatro:
1) Novedad. 2) Transgresión 3) Variedad. 4) Fantasía.
Una pareja que recién se conoce y que transita la etapa de fascinación amorosa, tendrá seguramente intensificados estos elementos y se necesitará muy poco para generar el deseo. Pero cuando ha pasado tiempo y ciertas rutinas se han instalado en el vínculo muchas parejas sienten que han perdido o disminuido su deseo sexual, y que la pasión se ha transformado en ternura.
Tomando los cuatro componentes mencionados, podemos entender que “novedad” ya no hay, y tampoco queda el encanto de lo “prohibido”: transgresión, cero. Es frecuente, también, que se hayan acostumbrado a una modalidad de acercarse, acariciarse o amarse que, por lo general, se presenta sin grandes variaciones; o sea, que el tercer elemento –la variedad– también se pierde. El último de ellos, la fantasía, genera contradicciones: muchos sienten que si necesitan de la fantasía para poder estimularse sexualmente, esto es un signo de pérdida de amor. Por lo tanto, se evita y ese cuarto elemento también se pierde.
Entonces… Si el erotismo es la base del deseo sexual y varios de sus componentes quedarán irremediablemente perdidos a partir de que el vínculo se profundice y estabilice, ¿es posible mantener el erotismo en una pareja pasado cierto tiempo y conocimiento de uno con el otro? Mi respuesta es afirmativa. Creo positivamente que el erotismo puede ser sostenido a partir de un abordaje diferente de lo sexual.
El ser humano, por lo general, quiere lograr una forma de vida donde el placer se le ofrezca en forma espontánea, sin necesidad de hacer ningún esfuerzo y desconfía cuando aquello que debía generarse naturalmente, no se produce. Si bien es cierto que muchas necesidades y deseos cumplen con estos requisitos –el hambre y el sueño, por ejemplo– hay otras que requieren de un aprendizaje y preparación especial, sobre todo si se las quiere vivir en plenitud.
En este sentido, sostengo la creencia de que las cosas buenas son caras. Si llevamos lo dicho al terreno de lo sexual, diremos que para hacer el amor no se necesita de un gran aprendizaje, pero hacerlo bien es todo un arte. No es lo mismo “hacer algo para comer, que hacer de una comida un momento especial y pleno”, como tampoco es lo mismo tener una relación sexual como una necesidad fisiológica de descarga o tener un encuentro sexual donde cada uno conoce sus tiempos y los del otro, y el manejo de las variables eróticas que sostengan vivo el deseo y el placer.
Una pareja que reconozca que el erotismo es algo amenazado en la estabilidad y que no se angustie ante los signos de pérdida de deseo creyendo erróneamente que se deterioró el amor, y que concientice la necesidad de sostener este erotismo a través de la comunicación, la comprensión y el aprendizaje, podrá recuperar su deseo sexual, adentrándose en una relación con la vida y el sexo que, aunque mas costosa, es mucho más plena y placentera.
Sexo después del parto
Mayo 3, 2010
Si eres primeriza y te asusta el parto todo el mundo te ha contado historias tremebundas y horrorosas, te aconsejo que desmitifiques este momento y te mentalices para el momento del postparto y todo lo que ello conlleva.
Para empezar llegarás a casa con tu bebé y no sabrás muy bien qué tienes que hacer y si lo estás haciendo bien o mal. Además tu cuerpo no te ayudará. Tendrás las hormonas descontroladas y no sabrás muy bien controlar tus emociones.
sexo pareja
Una de las dudas más frecuentes es sobre la cuarentena. Desde pequeñas hemos oído hablar de este momento, pero ¿qué quiere decir exactamente?
Es un período de tiempo en el que el organismo se tiene ajustar: tendrás una especie de “regla” por lo que tendrás que usar compresas de algodón (no se recomienda usar tampones). Probablemente te sientas un poco triste por todo lo que se te avecina, pero procura hablar con tu pareja de ello y te aliviará bastante.
Para evitar el estreñimiento debes seguir una dieta rica en fibras (recuerda que estarás sentada más tiempo y tu abdomen no hará tanta presión como antes). Además tendrás hemorroides aunque tu parto haya sido por cesárea. Si tienes puntos no es recomendable usar pomadas pero en cuanto te los quiten, recurre a ellas.
Recuerda también que es mejor ducharse que bañarse para evitar que entren bacterias en la vagina. Tus pechos también sufrirán variaciones: probablemente tendrás grietas en los pezones y te dolerán a causa de la subida de la leche.
Relaciones sexuales
Y ahora llega la hora de las relaciones sexuales. Nunca he entendido muy bien cómo te puedes quedar embarazada durante la cuarentena pero hay mucha gente que se queda. A nivel hormonal los estrógenos han descendido notablemente, tu vagina no está lubricada lo suficientemente por lo que no tus relaciones no serán como antes. Cuanto vuelvas a tener la regla todo volverá a su cauce.
Te puede ocurrir que las relaciones sean dolorosas debido a la episiotomía o que a ti te de por pensar que la penetración te va a resultar dolorosa. Debes hablar con tu pareja para reiniciar las relaciones con cuidado.Si eres primeriza y te asusta el parto todo el mundo te ha contado historias tremebundas y horrorosas, te aconsejo que desmitifiques este momento y te mentalices para el momento del postparto y todo lo que ello conlleva.
Para empezar llegarás a casa con tu bebé y no sabrás muy bien qué tienes que hacer y si lo estás haciendo bien o mal. Además tu cuerpo no te ayudará. Tendrás las hormonas descontroladas y no sabrás muy bien controlar tus emociones.
sexo pareja
Una de las dudas más frecuentes es sobre la cuarentena. Desde pequeñas hemos oído hablar de este momento, pero ¿qué quiere decir exactamente?
Es un período de tiempo en el que el organismo se tiene ajustar: tendrás una especie de “regla” por lo que tendrás que usar compresas de algodón (no se recomienda usar tampones). Probablemente te sientas un poco triste por todo lo que se te avecina, pero procura hablar con tu pareja de ello y te aliviará bastante.
Para evitar el estreñimiento debes seguir una dieta rica en fibras (recuerda que estarás sentada más tiempo y tu abdomen no hará tanta presión como antes). Además tendrás hemorroides aunque tu parto haya sido por cesárea. Si tienes puntos no es recomendable usar pomadas pero en cuanto te los quiten, recurre a ellas.
Recuerda también que es mejor ducharse que bañarse para evitar que entren bacterias en la vagina. Tus pechos también sufrirán variaciones: probablemente tendrás grietas en los pezones y te dolerán a causa de la subida de la leche.
Relaciones sexuales
Y ahora llega la hora de las relaciones sexuales. Nunca he entendido muy bien cómo te puedes quedar embarazada durante la cuarentena pero hay mucha gente que se queda. A nivel hormonal los estrógenos han descendido notablemente, tu vagina no está lubricada lo suficientemente por lo que no tus relaciones no serán como antes. Cuanto vuelvas a tener la regla todo volverá a su cauce.
Te puede ocurrir que las relaciones sean dolorosas debido a la episiotomía o que a ti te de por pensar que la penetración te va a resultar dolorosa. Debes hablar con tu pareja para reiniciar las relaciones con cuidado.
Cómo elegir el ginecólogo
Mayo 3, 2010
Una de las cosas de las que deben encargarse, los padres, o la madre especialmente, es elegir el ginecólogo. Hoy te aconsejamos sobre cómo puedes elegir tu ginecólogo
El médico ginecólogo, va a ser el profesional que, más cerca y durante más tiempo va a estar cerca de la madre y siguiendo en todo momento el embarazo y el desarrollo del bebé.
Desde que la mujer se queda embarazada hasta el momento del parto, pasan aproximadamente 9 meses de trabajo y de paciencia por parte de ambos progenitores, porque son muchas las cosas y las tareas de las que hay que hacerse cargo.
Las tareas previas al parto, son igual de complicadas que las de después y además, muchas veces hay que tener en cuenta que se pueden producir cosas ajenas a lo planeado que nos haga reordenar todo lo anterior.
Por tanto, es mucho mejor y más aconsejable que tanto papá como mamá, comiencen a organizar las tareas necesarias para que todo esté listo en el momento del parto y para que cuando el bebé aterrice en casa, este todo perfecto.
Elegir el ginecólogo es una tarea complicada y ardua especialmente para las mamás primerizas, que suele ser un mar de dudas, concretar y poder decidir en poco tiempo qué persona llevará y te tratará todo el embarazo, tanto a tí como al bebé.
Cuando todo va bien y funciona con normalidad, no pensamos que generalmente el ginecólogo vaya a influir en el desarrollo del embarazo o en el parto, pero cuando surjen complicaciones es cuando sí le damos la importancia que se merece a esa elección.
Los consejos que os ofrecemos para elegir ginecólogo, es que prioiriceis lo que creáis conveniente. Si por ejemplo, queréis un parto natural o en el agua, necesitaréis un ginecólgo que esté dispuesto y que requiera de la especilización.
Por último debéis tener en cuenta que la elección del ginecólogo, es básica para el desarrollo del embarazo y para que tú, especialmente la mamá se sienta feliz y cómoda.
Mi hijo no acepta a mi nueva pareja
Octubre 10, 2009
Los hijos después que hay una separación en sus padres buscaran consiente o inconscientemente la forma de la reconciliación ente los cónyuges, y cualquier persona que llegue a la vida de alguno de los padres este será su peor enemigo, es muy importante que como padres le demos el beneficio del tiempo, de vivir su duelo.

Cuando uno de los padres rehace su vida, los hijos se muestran violentos, agresivos por el miedo a perder el lugar que le corresponde en el corazón ya sea de la madre o el padre.
Es mejor dar tiempo no forcemos a los hijos a tener una relación con la nueva pareja, sino dejar que poco a poco se haga un vinculo, no le impongas a tus hijos su presencia eso no será de ayuda, habla con tu hijo antes de presentar la nueva pareja y déjale en claro que nadie le quitara su lugar y que siempre será importante para ti, al inicio de la relación la nueva pareja dará su mejor cara, cuando se va formalizando la relación saldrá la verdadera personalidad, sus hábitos, parientes y en ocasiones hijos de la nueva pareja, por eso es importante dar a conocer por ambos lados el carácter y las expectativas que se espera uno del otro.
La nueva pareja tendrá una reñida competencia y si hay pequeños de por medio, por que el menor sentirá más derechos que la pareja y el menor comenzara a probara a el padre o madre de quien es más importante para él o ella, cuando los hijos son adolecentes hay que hablarles que algún día ellos serán adultos y que formaran una familia y que no sería justo que él no formara un hogar por estar con papá o mamá.
La adolescencia es un periodo de transición por lo cual tiene que enfrentar un doble problema como la separación de sus progenitores, y la etapa de la niñez a la adolescencia, para el menor son perdidas demasiadas fuertes y hay que tener mucha paciencia brindando amor, apoyo, respeto, pero de esto también podemos sacar beneficio por que será la oportunidad perfecta para acrecentar la comunicación y hacer lazos de amor incomparables los cuales perduraran para siempre.
Los primeros 100 días definen el matrimonio
Agosto 21, 2009
Hay ocasiones en que la política puede ser una acertada guía para el amor. “Los cien primeros días de un gobierno son premonitorios de los años que vendrán”, sostienen los cientistas políticos. Y si durante la luna de miel con los ciudadanos -agregan- no se despliega toda la energía e imaginación, aprovechando la legitimidad recién obtenida, la administración no logrará sus metas. “En los 100 primeros días de gobierno se define cómo será el compromiso” y “se establecen los cimientos del resto de la Presidencia”, reza la teoría política.
Ahora, cambie las palabras gobierno, presidencia o administración por matrimonio y sabrá todo lo que se juega una pareja en su primer período de convivencia. Lo más sorprendente, según los sicólogos, es que la gran mayoría de las personas no tiene conciencia de lo que está sobre la mesa en ese período, y lo que más impera es la inercia.
“Al sentirse enamoradas, las parejas prefieren evitar problemas y acceden a cosas con las que no están de acuerdo”, dice la sicóloga Susana Ifland. No negocian. No establecen acuerdos. “Los factores emocionales contaminan la racionalidad con la que se deberían zanjar esos temas”, explica el sicólogo Víctor Carvajal.
“LO QUE SIEMPRE HA SIDO ASI”
Cómo vamos a administrar el dinero y de qué gastos se responsabilizará cada uno. Qué ritos familiares adoptaremos: iremos a almorzar a la casa de tus padres, de mis padres o de ninguno de ellos. Cómo resolveremos los conflictos, quien tomará las decisiones más importantes y cómo nos repartiremos las tareas de la casa. Quién lavará los platos y quién pasará la aspiradora. Todo ello, en forma casi silenciosa, pasará a formar parte de la impronta de la pareja.
“Se establecen las pautas y se definen los roles”, dice la sicóloga de la Universidad del Desarrollo, Macarena Lucar. Las costumbres que se asumen se convierten en derechos adquiridos y cambiar “lo que siempre ha sido así” se hace cada vez más difícil. Según los sicólogos, quien pretenda después alterar esos patrones, lo más probable es que gatille una crisis profunda o sencillamente se convierta en una tarea imposible.
Como con el dinero, por ejemplo. Quien inicialmente se ocupó de pagar la mayoría de los gastos de la casa es muy probable que lo continúe haciendo por años. Y que cualquier intento por cambiar esa situación se transforme en una guerra campal.
Tanto así, que un estudio de la empresa separadosdechile.cl analizó 2.600 consultas recibidas, entre septiembre de 2008 y febrero de 2009, de personas en proceso de divorcio. La investigación sobre las causas del quiebre reveló que las razones económicas representaban el 50% de los casos.
NEGOCIAR ES CLAVE
“Decidí que yo no sería la encargada de limpiar la cocina, cosa que detesto, ni haría el desayuno por las mañanas. En cambio, soy la que cocino. A todas estas rutinas se ha llegado de la manera más natural, sin conflictos”, escribe en su blog la editora española del portal CincoDias.com, Paz Alvarez. Tras un año de casada, sin embargo, ella reconoce que tuvo una gran ventaja sobre la gran mayoría de las nuevas parejas: un amigo de edad le advirtió que el secreto de un matrimonio feliz era, precisamente, rayar la cancha de las obligaciones y derechos de cada uno en el primer tiempo. Un consejo que ella siguió.
Pero si usted está pensando que la mejor forma para abordar el tema es sentarse frente a su pareja con una larga lista de temas al segundo día de casados, la respuesta de los sicólogos es un rotundo no. Cada aspecto de la convivencia debe abordarse cuando aparezca en el horizonte.
JUEGO DE PODER
La sicóloga de la Universidad Adolfo Ibáñez, Verónica Bagladi, indica que los primeros tres meses son tan determinantes en el devenir de una relación, que incluso pueden resultar predictores de su futuro éxito o fracaso: “Si un matrimonio no va a resultar, lo más probable es que ello se manifieste en esta etapa”, dice. Así lo ratifica una investigación de la U. de Texas entre la década de los 80 y la actual, que muestra que entre las parejas que se divorciaron a poco andar, era frecuente encontrar hostilidad desde los dos primeros meses se convivencia.
En última instancia -y al igual como sucede en la política-, lo que está en disputa en este crucial trimestre es el poder. Ello se manifiesta en detalles tan pequeños como cuál de los dos se hace cargo del control remoto. Las peleas más comunes también se relacionan con el dominio: cada uno trata de imponer su punto de vista en el funcionamiento del naciente hogar. Un proceso complicado, donde entran en juego las diferencias de género, las pautas de las familias de origen, de educación, cultura o incluso gustos.

