Hemorragias nasales en niños
Enero 17, 2011
remedios caseros para hemorragias nasales
Las hemorragias nasales o epistaxis son muy comunes y, por lo general, no presentan mayores complicaciones.
Usualmente los niños y las personas de la tercera edad tienen una mayor tendencia a sufrir de hemorragias nasales.
Éstas, por lo general, son causadas por:
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Golpe o traumatismo local
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Sonarse la nariz con demasiada fuerza o tocar insistentemente el interior
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Infección localizada en esa área como rinitis, sinusitis, naso-faringitis
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Fragilidad de los capilares
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Anemia
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Efecto secundario de hipertensión arterial o arteriosclerosis
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Resecamiento invernal
Con el fin de detener el sangrado, lograr su completa curación y, a la vez prevenir su recurrencia, existen varios remedios caseros y naturales que se pueden emplear como los siguientes:
Remedios populares
Remedio para las hemorragias nasales #1: Presionar con los dedos la nariz (en su parte blanda) y respirar, lentamente, por la boca.
Remedio para las hemorragias nasales #2: Aplicar paños fríos sobre la frente y la nuca, ya que el frío, especialmente sobre las vértebras cervicales, excita el sistema nervioso simpático, lo que provoca la contracción de los vasos sanguíneos.
Remedio para las hemorragias nasales #3: Empapar bolas de algodón en jugo de limón y colocarlos dentro de los orificios nasales. Cambiarlos después de media hora.
Remedio para las hemorragias nasales #4: Hervir una taza de agua en un cazo. Retirar del fuego y agregar 3 cucharadas soperas de bolsa de pastor. Cubre el cazo, dejar reposar durante 5 minutos y filtrar. Empapar un algodón con esta infusión, escurrir y formar dos bolitas y colocarla dentro de los orificios nasales. Respirar por la boca. La bolsa de pastor es una planta utilizada desde la antiguedad por sus propiedades coagulantes y astringentes.
Remedio para las hemorragias nasales #5: Preparar un té de ortigas. Para ello, se debe echar 3 cucharadas grandes de ortigas secas en un vaso de agua hirviendo y dejar que repose durante 5 minutos. Mojar un algodón con esta infusión y colocarlo dentro de la fosa nasal sangrante.
Remedio para las hemorragias nasales #6: Taponar el lado sangrante con algodón humedecido en vinagre blanco. El ácido del vinagre cauteriza suavemente.
Remedio contra las hemorragias nasales #7 Mezclar en cantidades de 20 g ciprés, bolsa de pastor, cola de caballo y anís verde, por medio litro de agua. Hervir durante 3 minutos, dejar en infusión y colar. Empapar un algodón y aplicar sobre la fosa nasal, manteniendo la cabeza inclinada hacia atrás durante unos minutos.
Remedio contra las hemorragias nasales #8 Picar en pedacitos pequeños media cebolla y mezclar con perejil previamente cortado. Hacer un tapón que se colocará en la fosa nasal que sangra. Luego, frotar la frente con un paño empapado en alcohol.
Remedio contra las hemorragias nasales #9 Verter un puñado de la planta llamada cola de caballo en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar, colar y cuando esté fresco, lavar la nariz con este cocimiento.
Remedio contra las hemorragias nasales #10 Calentar varias hojas de alfalfa y luego colocar, a modo de emplasto, en la entrada de la fosa nasal que presenta la hemorragia.
Remedio contra las hemorragias nasales #11 Poner hojas de yerbabuena frescas y lavadas en las fosas nasales y la sangre dejará de fluir.
Remedio contra las hemorragias nasales #12 Hervir 2 cucharadas de menta en una taza de agua durante 5 minutos. Tomar esta infusión la cual favorece la coagulación inmediata de la sangre resultando eficaz para las hemorragias nasales.
Remedio contra las hemorragias nasales #13 Colocar un pañuelo entre la parte interna del labio superior y la encía del mismo lado donde se tiene la hemorragia. Presionar ligeramente.
Recomendaciones
Consumir menos salicilatos. Si una persona es propensa a sufrir de hemorragias nasales debe evitar los alimentos con salicilatos, parientes de la aspirina, que están presentes en el café, y en algunas frutas como duraznos, manzanas, todas las moras, uvas y ciruelas pasas.
Controlar la presión arterial. Los hipertensos presentan tendencia a padecer sangrados nasales. Por ello, se recomienda consumir alimentos con poca grasa y bajo en colesterol.
Escoger con cuidado los anticonceptivos orales. El estrógeno influye en la producción de moco. Todo lo que altere el equilibrio del estrógeno (como el consumo de anticonceptivos orales) en el organismo de la mujer puede ocasionar temporalmente una mayor propensión a los sangrados nasales. Por ello, se recomienda, si se sufre problemas de sangrados nasales, que la mujer, con ayuda de su doctor, escoja la mejor alternativa anticonceptiva para el control natal.
No fumar. El tabaquismo puede causar resequedad en la cavidad nasal que puede contribuir a la aparición de hemorragias nasales. Por ello, se aconseja dejar de fumar si se sufre frecuentemente de este tipo de dolencia.
Humidificar el aire. Si se vive en un ambiente seco, se recomienda la utilización de un humidificador (especialmente que tenga una capacidad de varios litros de agua) el cual evitará que la nariz se reseque y pueda aparecer hemorragias.
Sin embargo, es necesario mantenerlo adecuadamente limpio, ya que puede ser un foco de moho lo que puede empeorar la condición de las membranas nasales. Para ello, se debe llenar el dispositivo con partes iguales de agua y vinagre blanco y dejarlo funcionar al menos durante 20 minutos.
Sentarse derecho. Si una persona se recuesta o echa la cabeza atrás, puede tragarse la sangre lo que puede provocar vómitos. De allí que se recomienda permanecer sentado con la cabeza recta.
Consumir alimentos con vitamina C, ya que es necesaria para la formación de colágeno, que genera un recubrimiento húmedo y protector para los senos paranasales y para la nariz.
Tomar hierro. Si padece de frecuentes hemorragias nasales, se recomienda tomar alimentos con hierro para recuperar el caudal de sangre, ya que, muchas veces, estas hemorragias son producidas por anemia.
Recibir atención médica inmediata, si:
* La hemorragia nasal continúa a pesar de haber aplicado diferentes remedios caseros.
* La persona que sufre de la hemorragia nasal es de la tercera edad y padece de arteriosclerosis.
* La hemorragia nasal se inicia en el fondo de la nariz. Eso puede suceder si se tapona la nariz y siente que la sangre corre hacia abajo por el fondo de su garganta.
* La persona sufre con frecuencia de hemorragia nasal y se hace moretones fácilmente o hay antecedentes familiares con problemas de coagulación, ya que podrían ser un signo de un problema en la sangre.
Matrimonio ¿Pérdida de deseo sexual?
Agosto 9, 2010
Muchas parejas temen confesarse que han perdido interés sexual por el otro porque asocian esa ausencia de ganas con el fin del amor y la amenaza de una separación. Sin embargo, el deseo sexual se alimenta del erotismo y no del amor, y basta con avivar algunos fuegos y plantear algunos cambios para que los calores vuelvan a avivar el vínculo.
Son muchas las parejas que consultan afectadas por una pérdida del deseo sexual. En general, expresan falta de motivación y excitación, que los lleva a conductas evitativas respecto al posible deseo del otro. Es decir: temen que su pareja pueda buscarlos sexualmente y tratan de evitarlo generando actividades que los demore a la hora del posible encuentro.
Esta falta de incentivo sexual se puede dar en ambos miembros de la pareja o en uno solo, y las causas que desmoronan el deseo son múltiples. A su vez, suele suceder que el deseo perdido no se da en forma absoluta, sino que lo han perdido con su pareja, manteniendo, en cambio, fantasías o vínculos excitantes con otras personas conocidas o desconocidas.
Por lo general, estas parejas evitan hacer frente a la situación durante un largo período de tiempo, y recién lo hacen cuando el ocultamiento se hace insostenible. Cada vez que queda en evidencia la falta de deseo o interés, tratan de atribuirlo a factores externos como el trabajo, el cansancio, los chicos, etc.
Este interés por ocultar la situación se explica porque hay una tendencia a asociar el deseo sexual con el amor y la valoración del otro; por lo tanto, decirle a la pareja que desde hace tiempo que no siente interés sexual es sentido como una expresión de desamor y, por lo tanto, la fantasía subyacente, es de provocarle una herida dolorosa que, entonces, se intenta evitar.
En este punto, es importante destacar que la asociación amor-deseo sexual no es necesariamente válida, y que la pérdida de interés no tiene por qué implicar en todos los casos una pérdida amorosa.
Hay ciertos modelos erróneos acerca de la sexualidad que crean una expectativa de funcionamiento difícil de lograr. Veamos: primero, no es necesario el enamoramiento para que se despierte el deseo sexual. A su vez, a la inversa podríamos afirmar que la falta de deseo sexual no tiene por qué implicar necesariamente un desenamoramiento. No es el amor la base del deseo sexual, sino el erotismo.
Cuando una pareja pierde el deseo sexual, podemos encontrar el amor preservado, pero es seguro que ese vínculo ha perdido la cualidad de lo erótico. Definimos a lo erótico como aquel estímulo externo o interno del ser humano, capaz de despertar excitación o deseo sexual.
¿Si el deseo sexual no se alimenta del amor, sino del erotismo, de qué se alimenta el erotismo? Existen muchas condiciones de lo erótico, pero destaco fundamentalmente cuatro:
1) Novedad. 2) Transgresión 3) Variedad. 4) Fantasía.
Una pareja que recién se conoce y que transita la etapa de fascinación amorosa, tendrá seguramente intensificados estos elementos y se necesitará muy poco para generar el deseo. Pero cuando ha pasado tiempo y ciertas rutinas se han instalado en el vínculo muchas parejas sienten que han perdido o disminuido su deseo sexual, y que la pasión se ha transformado en ternura.
Tomando los cuatro componentes mencionados, podemos entender que “novedad” ya no hay, y tampoco queda el encanto de lo “prohibido”: transgresión, cero. Es frecuente, también, que se hayan acostumbrado a una modalidad de acercarse, acariciarse o amarse que, por lo general, se presenta sin grandes variaciones; o sea, que el tercer elemento –la variedad– también se pierde. El último de ellos, la fantasía, genera contradicciones: muchos sienten que si necesitan de la fantasía para poder estimularse sexualmente, esto es un signo de pérdida de amor. Por lo tanto, se evita y ese cuarto elemento también se pierde.
Entonces… Si el erotismo es la base del deseo sexual y varios de sus componentes quedarán irremediablemente perdidos a partir de que el vínculo se profundice y estabilice, ¿es posible mantener el erotismo en una pareja pasado cierto tiempo y conocimiento de uno con el otro? Mi respuesta es afirmativa. Creo positivamente que el erotismo puede ser sostenido a partir de un abordaje diferente de lo sexual.
El ser humano, por lo general, quiere lograr una forma de vida donde el placer se le ofrezca en forma espontánea, sin necesidad de hacer ningún esfuerzo y desconfía cuando aquello que debía generarse naturalmente, no se produce. Si bien es cierto que muchas necesidades y deseos cumplen con estos requisitos –el hambre y el sueño, por ejemplo– hay otras que requieren de un aprendizaje y preparación especial, sobre todo si se las quiere vivir en plenitud.
En este sentido, sostengo la creencia de que las cosas buenas son caras. Si llevamos lo dicho al terreno de lo sexual, diremos que para hacer el amor no se necesita de un gran aprendizaje, pero hacerlo bien es todo un arte. No es lo mismo “hacer algo para comer, que hacer de una comida un momento especial y pleno”, como tampoco es lo mismo tener una relación sexual como una necesidad fisiológica de descarga o tener un encuentro sexual donde cada uno conoce sus tiempos y los del otro, y el manejo de las variables eróticas que sostengan vivo el deseo y el placer.
Una pareja que reconozca que el erotismo es algo amenazado en la estabilidad y que no se angustie ante los signos de pérdida de deseo creyendo erróneamente que se deterioró el amor, y que concientice la necesidad de sostener este erotismo a través de la comunicación, la comprensión y el aprendizaje, podrá recuperar su deseo sexual, adentrándose en una relación con la vida y el sexo que, aunque mas costosa, es mucho más plena y placentera.
Vuestra relación más viva
Febrero 21, 2010
Vuestra relación más viva
Cuando llega un hijo, la relación sexual de la pareja se resiente. El exceso de tareas, el cansancio o la falta de tiempo son razones de peso para que no haya apenas ganas de hacer el amor. Para mejorar esta situación, sigue nuestros consejos.
Sexo programado
Admitir que la espontaneidad y el tiempo sin límite para el sexo ya no formarán parte de nuestra vida cotidiana… de momento. Aunque esto puede resultar frío para muchas parejas, intentad verlo como algo divertido. Si sabéis que después de una toma determinada, vuestro bebé os “da una tregua” de más de una hora, ¡aprovechadla y comprobad que también puede ser muy gratificante”.
Levantar espectativas
Mantener una conversación sobre el sexo “del futuro”: qué vamos a hacer cuando no estemos tan cansados, cuando el niño duerma… Así se estimula el deseo.
Piropos y detalles
Tratar de conectar con la situación afectiva del otro, intentar complacerle, tener detalles, decirle lo guapo/a que está esta mañana, comprar algo bonito para el otro, preparar una cena romántica…
anticoncepción
Solucionar el temor más común ahora: que se produzca un embarazo no deseado. Para ello lo mejor es hablar abiertamente con tu ginecólogo sobre el tema y él os recomendará el anticonceptivo que mejor se adapta a vuestra situación (que dependerá en gran medida de si estás o no dando el pecho).
CAMBIOS
La mujer experimenta cambios físicos y hormonales que disminuyen su apetencia sexual. Puede recuperarla, sin presiones, si propicia momentos de intimidad.
COMPRENSIÓN
El hombre tem que su pareja no vuelva a interesarse en él como antes. Debe tener claro que es algo pasajero, ser comprensivo, tener paciencia y, en vez de exigir, persuadir.
¿ después de la boda?
Octubre 5, 2009
Checa lo que tienes qué hacer al pasar el día de tu casamiento y tu luna de miel
El día más maravilloso de sus vidas y su primer viaje juntos llegaron a su fin.
Ahora comienza la aventura de una vida en común… pero, tras un evento tan especial, mágico y grande como una boda, siempre hay actividades qué hacer para cerrar el círculo y arrancar desde cero.
Esta es una pequeña lista de cosas que no debes olvidar hacer o delegar para que se lleven a cabo a tiempo.
¡Disfruta tu nueva vida!
Infórmate en la casa de novias que confeccionó tu vestido si ahí mismo pueden lavarlo y empacarlo al vacío para que se conserve en buenas condiciones y le des el uso posterior que siempre has querido: guardarlo de recuerdo, para ofrecerlo a una de tus hijas como opción para su boda o para hacer con él la ropa del moisés de tus futuros hijos o el ropón de sus bautismos.
Hay lugares especializados en esta tarea especial.
Si van a salir de viaje a primera hora del día siguiente, deleguen la responsabilidad de devolver el traje al lugar dónde lo alquilaron. Recuerda que cada día que transcurra y que no lo devuelvan les generará gastos extra.
Si es propio, mándalo a la tintorería cuanto antes para que logren desaparecer las manchas que pudiera sufrir en ese día tan especial.
Tu mamá, suegra, hermanas o cuñadas podrían ayudarte y asegurarse de que el proveedor reciba todo lo que empleó para que tu pastel luciera como una preciosa de dulzura y amor, así como otros accesorios que utilizaste en la boda y que alquilaste.
Guarda el ramo
Si tu ramo es artificial, de naturaleza seca o de cristal, guárdalo en un lugar seco y fresco y en su empaque original para que se conserve íntegro.
Si es natural, regálaselo a tu mamá para que lo utilice como ofrenda en algún lugar de su casa mientras dure vivo.
Sería un buen detalle emplearlo en otro para celebrar su primer año de matrimonio.
Mantente alerta a las fechas estipuladas por tu proveedor para que hagas la selección del número de fotografías fijadas bajo contrato.
Muestra siempre interés por tu recuerdo y que ese profesional lo reconozca.
Ahora sí inicia su vida en común. Planeen en pareja sus gastos para comida, luz, renta y todo lo necesario para bien vivir.
Esto aplica sobre todo cuando acuden a alguna mesa de regalos de una prestigiada tienda departamental, pues uno de los beneficios es precisamente que tu casa tenga tres licuadoras y cinco planchas.
Ellos te los pueden cambiar por un artículo de igual valor o con monederos electrónicos que puedes utilizar posteriormente.
Puedes pedir al mismo impresor de tus invitaciones que diseñe unas tarjetas especiales de agradecimiento de obsequios a tus invitados y al reverso escriban su nuevo domicilio conyugal.
Una vez que tu fotógrafo y profesional de video te haya entregado el material de tu boda, haz una selección para que la distribuyas a tus familiares y amigos más queridos y cercanos.
Si no lo hiciste antes, acude a cambiar tu domicilio y tu nombre en los documentos importantes.
- Cambia tus datos
- Distribuye recuerdos
- Envía agradecimientos y tu nuevo domicilio
- Cambia los obsequios repetidos
- Planifica presupuestos
- Recoge el álbum y video de la boda
- Guarda el adorno del pastel
- Devuelve todo lo rentado
- Regresa o guarda el traje del novio
- Lavar y guardar tu ajuar
¿Problemas en el matrimonio?
Octubre 3, 2009
Cuando una pareja decide unirse en matrimonio, normalmente lo hace llena de ilusiones y motivaciones, pero con el paso de los años aparecen las primeras dificultades. Conflictos en la convivencia, rutinas de trabajo interminables, o el exceso de tiempo demandado por los hijos; suelen afectar la relación.
En realidad existen muchos factores que originan el distanciamiento en un matrimonio, pero principalmente es la falta de comunicación el desencadenante. Veamos puntos específicos:
* El compromiso exagerado con los hijos hace que la mujer olvide su rol de esposa, también sucede lo contrario pero es menos usual.
* Sobrevalorar el desarrollo profesional se convierte en un obstáculo para los tiempos familiares.
* Las diferencia de pensamiento entre ambos esposos, provenientes tal vez de entornos opuestos (cultural y socialmente) origina discusiones en el hogar.
* Una mala situación económica ocasiona peleas, reclamos e irritabilidad en la pareja.
LLevar un mal matrimonio puede tener consecuencias mortales
Octubre 3, 2009
¿Sabías que lo que vivimos en nuestras relaciones afectivas puede afectar nuestra salud? Las mujeres que tienen un matrimonio conflictivo son más propensas que sus esposos a sufrir depresión, hipertensión y obesidad, todos ellos factores de riesgo para las enfermedades coronarias, la embolia y la diabetes.
Estos son resultados presentados por psicólogos de la universidad estadounidense de Utah en un estudio que fue presentado en Chicago durante la reunión anual de la Sociedad Psicosomática Americana. Los hombres también se ven afectados, pero en menor grado, ante estas situaciones. (Si quieres conocer el estudio, haz click aquí.)
A reserva de los detalles del estudio, sobre los que no abundaré dado que puede ser consultado en el vínculo previamente señalado, quisiera reflexionar sobre algunos aspectos derivados de esta cuestión y quisiera empezar con una pregunta: ¿Cuánto tiempo le dedicas a estar bien en tus relaciones?
Suele ser un tema común de las charlas de sobremesa entre las mujeres -reconozcámoslo- el hablar de las cosas que no funcionan en nuestras relaciones y criticar a nuestras parejas por lo malos, egoístas y poco comprensivos que son. Por supuesto que juegan un papel en la relación y puede ser perfectamente legítimo sentirse mal y quejarse por lo que se vive, pero definitivamente, NO es SU culpa que nosotras estemos mal. El papel de víctima puede ser muy lucrativo socialmente para generar apoyo y poner “a la gente de nuestro lado” en esta situación, pero en el fondo, nuestro bienestar depende de uno, no de nuestra pareja, nuestros hijos, padres, amigos, jefes….¡de nadie más que de uno!
Me pregunto ¿qué sucedería si en lugar de dedicarnos horas enteras a quejarnos y verle los defectos al otro nos dedicásemos a ser mejores personas, a invertir en nuestro bienestar, salud, desarrollo y equilbrio emocional? El estar o no con una persona “tan mala” como a veces pintamos a las parejas depende en última instancia…de uno mismo. ¿Si es tan malo, qué hacemo ahí? ¿Si es tan desconsiderado, para qué aguantamos tanto mal trato? Por supuesto, asumir esta posición implica hacernos responsables de nuestras vidas y muchas veces es más fácil responsabilizar a alguien más de lo que vivimos que asumir que lo que vivimos es resultado de nuestras decisiones o de nuestra decisión de no decidir.
Lamento mucho si lo que buscabas al leer este post era encontrar argumentos para decirle a tu pareja “que por su culpa puede darte un infarto o que estás gorda porque debido al mal trato que te da tienes hipertensión, te dedicas a comer y estás deprimida”. Estas son las consecuencias que puedes padecer por haber decidido no decidir estar bien en tu vida y haber decidido que tu pareja era la responsable de tu bienestar en todos los sentidos.
Al final del camino, sin embargo, puede ser muy frustrante saber que podías haber vivido una vida maravillosa, sana, en la que pudieras ser y hacer lo que querías y decidiste dejar tu futuro en manos de alguien más. La mala salud puede ser consecuencia de esta decisión…pero al final serás tú quien viva enferma y medicada -y aunque tu pareja pueda llegar a sentirse culpable si logras convencerlo de ello- quién no disfrutará TU vida eres tú. ¿El? También puede optar por no estar contigo y tu te enfrentarás a TU decisión tarde o temprano.
Matrimonio y familia: Preámbulo
Octubre 3, 2009
La familia es la célula fundamental de la sociedad, cuna de la vida y del amor en la que el hombre ‘nace’ y ‘crece’ ha dicho Juan Pablo II en la Christifidelis laici, n 40.
Tan importante es la vinculación de la familia con la sociedad que se puede concluir que la vida y la calidad de la sociedad están ligados al ser y existir de la familia. Y esto es así porque la persona será tal y como sea la familia.
Sin embargo, no todas las formas de familia sirven para el bien de las personas y de la sociedad. No es irrelevante que cuando el Señor vive entre los hombres haya querido vivir en una familia. Encierra una profunda enseñanza que es necesario descubrir para penetrar en la teología y el misterio de la familia: el hogar de Nazaret es la respuesta autentica a la pregunta de cómo tiene que ser la familia para que sea garantía de bien para la persona y la sociedad. Es a esa familia a la que han de pertenecer en su ser y en su hacerse todas las familias de la humanidad para que en ellas se construya el hombre, que luego construirá la sociedad.
A través, pues, de la familia discurre la historia de la salvación de la humanidad: entre los numerosos caminos de la Iglesia para salvar al hombre la familia es el primero y el más importante dice Juan pablo II en la Carta a las familias, n. 2
Familia y matrimonio
Pero la familia y el matrimonio son instituciones diferentes.
Pero están tan estrechamente relacionadas que, si se separan, una y otra se desvanecen.
La familia sin matrimonio, aquella familia que no tiene origen en el matrimonio, da lugar a formas de convivencia –los distintos tipos de poligamia, uniones de hecho, matrimonios a prueba- que nada tienen que ver con la institución familiar y no asegura la formación de la persona en su plenitud.
Y viceversa, el matrimonio que no se orienta a la familia conduce a la negación de una de sus características más radicales –la indisolubilidad- y se sustrae de la primera y más fundamental de sus finalidades: la procreación y educación de los hijos.
De todos modos, como señala Juan pablo II en la Homilía a las familias del 12-X-1980, n 5 es el matrimonio el que decide siempre sobre la familia tanto en la historia del hombre como en la historia de la salvación. De él, en efecto, recibe la familia su configuración y dinamismo.
Por ello el estudio de la familia debe aparecer siempre vinculado al estudio del matrimonio que es su origen y su fuente (Gaudium et spes, n 48) Y este a su vez debe contemplarse en la perspectiva sacramental de misterio Pascual de salvación y de historia de salvación.
Con ello no se hace otra cosa que proceder como lo hicieron el Señor y los apóstoles al anunciar la grandeza de la misión asignada por el Creador al matrimonio “desde el principio”, grandeza llevada a su plenitud por la restauración del Redentor de un modo todavía más admirable. Esta idea de que para conocer el matrimonio hemos de conocer y pensar teológicamente sobre Dios y sobre el hombre es la idea que vertebra el libro que vamos a seguir como texto básico en estas exposiciones: es Matrimonio y familia de los Profesores Miras y Bañares
El matrimonio, realidad permanente y común a todas las culturas
El término matrimonio describe una realidad conocida por todos los pueblos y culturas que, con formas y manifestaciones diversas en las distintas épocas, está configurado siempre por unos rasgos comunes y permanentes:
CEC 1603: El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanente. A pesar de que la dignidad de esta institución no se trasluzca siempre con la misma claridad (cf GS 47,2), existe en todas las culturas un cierto sentido de la grandeza de la unión matrimonial.
Como realidad histórico-cultural el matrimonio ha sido confiado a la libertad de los que se casan: de aquí deriva el se de comienzo y se desarrollen matrimonios concretos, es decir, que un hombre y una mujer decidan libremente que surja o no un matrimonio o que este tenga unas maneras diversas de vivirse.
Pero a la vez es constante la convicción de que el matrimonio es una institución social: está determinada por unos elementos previos que transcienden la voluntad de los que se casan: es una institución y como se asume para la humanización del hombre, de esta unión depende unos bienes para la sociedad: social.
Se puede decir por tanto que pertenece a la verdad común y permanente del matrimonio según viene expresada en los diversos pueblos y culturas la determinación (es algo dado: institución) y la indeterminación (pues está confiado a la libertad: se han dado muchas formas de matrimonio: institución histórica-cultural) A pesar de esa diversidad en las formas institucionales culturales ha existido un fondo permanente y común de dignidad y grandeza. Sin duda este carácter sagrado del que viene rodeada esta institución se debe a la relación que guarda con el originarse de la vida
Además para los cristianos el matrimonio es uno de los siete sacramentos instituidos por Cristo. Sin perder ninguna de las riquezas que como realidad humana le corresponde es para los bautizado fuente y causa de gracia y es también el origen y fundamento de la familia sobre la que se edifica la Iglesia:
CEC 1603 “La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar” (GS 47,1)
Teología del misterio del matrimonio.
La realidad matrimonio puede enfocarse desde perspectivas distintas y por tanto ser objeto de diversas ciencias. Cuando se estudia desde la teología, la reflexión se sitúa en el marco de la historia de la salvación: ese misterio escondido en Dios por el que ha querido nuestra salvación y la ha querido contando con que naciéramos y viviéramos por el matrimonio. Lo que interesa es el logos ( el ser, la verdad, la realidad) y el ethos ( lo que debe ser) según lo desvelado por Dios cuando nos hace ver la historia de salvación a través de su Revelación histórica.
Se puede decir que la teología del matrimonio es la ciencia que, desde la razón iluminada por la fe, estudia el misterio salvador de Dios sobre el matrimonio en orden a descubrir cual sea el estilo de vida que corresponderá vivir a los casados.
La fe considera las cosas desde la revelación del misterio salvador. Luego está la razón a la que corresponde descubrir la racionalidad del misterio del matrimonio conocido por la revelación. Pero en este caso – si se puede hablar así- la razón juega aquí un papel mayor que en otros campos de la teología, pues el matrimonio es una realidad humana y natural, hunde sus raíces en la humanidad del hombre y de la mujer.
Por ello hay que mirar a Dios y hay que mirar al hombre-mujer para conocer mejor lo que sea el matrimonio en su querer divino y en su existir humano.
Y así iremos como a fuentes primarias a la Escritura, a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia en cuanto constituyen una indisoluble unidad (DV 10) y como a fuentes auxiliares a las llamadas ciencias del hombre: antropología, medicina, sociología, sicología, etc.
La Sagrada Escritura nos revela por escrito el misterio del matrimonio. Hay textos a los que hay que acudir de modo decidido: los relatos de los comienzos y cómo quiso Dios que fuera la cosa matrimonial desde el principio (Gn 1, 26-28; 2, 21-25) la interpretación de esos textos por Cristo mismo (Mt 19, 3-9; Mc 10, 2-12; Lc 16, 18) de la vida matrimonial de los primeros cristianos (Ef 5, 22-33).
La Tradición de la Iglesia nos enseña cómo se ha ido viviendo y enseñando a vivir por los Santos Padres la realidad del matrimonio cristiano en las distintas épocas y cómo también ha habido una constante de sensus fidei y praxis. Entre todos los Padres destaca sobre todo san Agustín (+430), hasta tal grado que ha sido llamado el “doctor del matrimonio cristiano”
El Magisterio de la Iglesia ha hablado frecuentemente y de forma muy generosa de la dignidad de la institución matrimonial sobre todo en los últimos siglos, en los que a la pacífica posesión de la doctrina y praxis sobre aquella que se daban anteriormente, surgió una demoledora cultura y modos de vida que hicieron más necesaria la insistencia magisterial en sus distintas formas. Así hay que destacar:
o La Encíclica Arcanum Divinae sapientiae, de León XIII, del año 1880
o La Encíclica Casti connubii, de Pío XI, del año 1930
o Los discursos de Pío XII a los esposos y en distintas ocasiones sobre todo el Discurso a los participantes en el Congreso de la Unión católica Italiana de Comadronas, del año 1951
o La Constitución Pastoral Gaudium et spes del C. Vaticano II en el capitulo de Dignitate matrimonii (n 47-52) del año 1965
o La encíclica Humanae vitae de Pablo VI del año 1968
o La exhortación apostólica Familiaris consortio, de Juan Pablo II, año 1981
o Carta a las familias (Gratissimum sane) de Juan Pablo II, año 1994
o El Catecismo de la Iglesia Católica, de Juan Pablo II del 11 de octubre de 1992 trata de la institución matrimonial principalmente en dos momentos:
§ En la Parte de la Vida de Cristo, los Mandamientos, como ethos familiar, como debe ser la familia para amar al prójimo y a Dios en ella y por ella: 4º mandamiento amor de los hijos padres etc: nos 2201 y ss; y dentro del 6º mandamiento lo concerniente a la sexualidad como amor: hombre y mujer los creó: nos 2331 y ss
§ En la consideración como sacramento a partir del n. 1601
Siete claves para tener un amor para toda la vida
Octubre 3, 2009
Para todos aquellos que están considerando casarse, le invitamos a leer estas siete recomendaciones para tener un matrimonio para siempre:
1. En cierta ocasión, un maestro de la escuela dominical me dio un consejo que jamás olvidaré. Este maestro me dijo: “No te cases con la persona con la que tú piensas que puedes vivir. Cásate con la persona con la cual no podrías dejar de vivir.”
Hay una gran verdad en este consejo. El matrimonio puede ser difícil aun cuando dos personas están apasionadamente enamoradas, pero es como un asesinato cuando ellos no tienen ni siquiera el amor como fundamento.

2. No te cases con alguien cuyas características sientes que son intolerables. Tal vez tú planees cambiar a tal persona en el futuro pero es probable que eso no ocurra. La conducta de la persona fue formada muy temprano durante la niñez y es muy difícil alterarla. Para poder cambiar un patrón de conducta profundamente cincelado, tienes que construir un dique muy fuerte, cavar otro canal y redirigir el río hacia una nueva dirección. Ese esfuerzo por lo general no es exitoso. Así que, si tú no puedes vivir con la característica que ves en la otra persona durante el tiempo del noviazgo, tal característica te puede plagar por el resto de tu vida.
Por ejemplo, una persona que bebe cada noche, es muy probable que renuncie a tal hábito después de la luna de miel. Si mal gasta el dinero, o si es básicamente desarreglado, o tiende a ponerse violento cuando se irrita, o es extremadamente egoísta, éstas son banderas rojas que tú no deberías ignorar. ¡Lo que ves es lo que obtienes! Por supuesto, todos tenemos faltas, y no estoy sugiriendo que esa persona tiene que ser perfecta para ser un candidato al matrimonio. En realidad mi punto es que tú tienes que decidir si puedes tolerar una conducta inestable por el resto de tu vida, porque esa será la duración de tiempo que tendrás para soportar el asunto.
3. ¡No te cases impulsivamente! No puedo pensar en otra forma mejor de que arruines tu vida, que saltar a esta decisión tan critica sin antes pensarlo seriamente y en oración. Recuerda, la relación de noviazgo ha sido designada para esconder la información, no para revelarla. Los dos ponen la mejor cara para aquél a quien desean atraer. Guardan secretos que puedan hacer peligrar la relación. Por eso mismo, muchos recién casados se llevan una gran sorpresa durante el primer año de su vida matrimonial. Yo sugiero que tomes por lo menos un año para lograr pasar detrás de la fachada y conocer el carácter interior de la persona.
4. Si tú eres un cristiano profundamente consagrado, no te permitas entrar en una relación de “yugos desiguales” con un incrédulo. Es posible que tengas la esperanza de ganar a tu cónyuge para el Señor en el futuro, y en ocasiones eso sí ocurre. Pero contar con ello es un gran riesgo, y en realidad también es una tontería.
Nuevamente, esta es una pregunta que requiere una buena respuesta: ¿Cuán crítico es para mí que mi cónyuge comparta mi fe? Esto es algo esencial y no negociable, como nos dice la Escritura que debe ser para los creyentes, entonces se le debe dar a este asunto un alto nivel de prioridad antes de tomar la decisión de casarse.
5. No te vayas a vivir con la persona antes de casarte. Hacer algo así es una mala idea por varias razones. Primero, es algo inmoral y una violación a las leyes de Dios. Segundo, tira por debajo la relación y muchas veces conduce al divorcio.
Muchos estudios demuestran que las parejas que viven juntos antes del matrimonio, tienen un 50 por ciento más de posibilidades de divorciarse que aquellos que se casan primero; y esto basado en una información que ya tiene 50 años. Aquellos que cohabitan también tienen matrimonios menos satisfactorios e inestables.
6. No te cases muy joven. Aquellos que se casan entre los 14 y los 17 años de edad son dos veces más proclives al divorcio que las parejas que esperan hasta los veintes. El formar una familia requiere algunas características que vienen con la madurez, como por ejemplo la generosidad, la estabilidad y el autocontrol. Es mejor esperar para que estas características se afirmen en nosotros.
7. Finalmente, el mayor secreto de un amor para toda la vida es este: puesto de una manera sencilla, la estabilidad en el matrimonio es un subproducto de una determinación de hierro por hacer que el matrimonio funcione.
Si ustedes escogen casarse, entren en ese convenio con la decisión de permanecer comprometidos el uno con el otro para toda la vida. Nunca amenacen con dejar a su cónyuge durante los momentos de enojo. No se permitan ni siquiera considerar la posibilidad de un divorcio. ¡l renunciar al matrimonio no debe ser una opción para quienes desean llegar a la meta!
Como manejar el enojo y la violencia entre parejas e hijos
Septiembre 9, 2009
Origen de la violencia intrafamiliar
Los sentimientos como el coraje, rabia y enojo no son malos. Es la forma de expresión de nuestro cuerpo al enfrentar una situación injusta o que sencillamente no tolera. Lo que podría decirse si es bueno o malo es la forma en se actúa ante el enojo o como se maneja la
situación. El comportamiento ante una situación de enojo se basa en lo que se aprendió durante la vida. Si en el hogar existían peleas, insultos y golpes, seguramente la situación se manejara violentamente repitiendo así la conducta errónea de sus padres.
Perder el control, puede llevar a actos de violencia que de seguro tendrá graves consecuencias a nivel físico y emocional. La llamada violencia domestica, que es un nombre para falta de control de emociones, es un gran mal que va en aumento y es lamentable ver las consecuencias que tiene en los hijos. Por eso la importancia de aprender a manejar las situaciones de forma diferente y aprender también a controlar nuestro enojo. Sigua los siguientes consejos para poder controlar su enojo.
1- Reconocer que tiene coraje o que esta enojado. Es muy importante reconocer nuestros defectos y también identificar que cauda ese enojo.
2- Cambie su manera de pensar acerca de lo que le incomoda. Muchas veces el enojo es causado por la mala interpretación de una situación. Analice la situación no reaccione bruscamente. Busque el verdadero motivo.
3- Debe sentir empatía con la otra persona, identifiques, pongas en el lugar de la otra persona. Así podrá tratar como a usted le gustaría que le trataran.
4- Escuche a las demás personas. Escuchar es esencial para que no ocurran malos entendidos, debe escuchar y procurar entender el porque de la acción de la persona.
5- Tenga mucho amor y tacto en el momento en que se siente enojado. Que sea mas el amor que el enojo, intentando así hablar con palabras que no hieran sino que busquen una solución pacifica.
No Aplique Castigo Corporal a Sus Hijos,,,,,
El castigo corporal ha sido utilizado por muchos padres a través de los anos. Es una forma de disciplinar que en vez de construir caracteres sanos y productivos, lo que logra es destruir
Violencia intrafamiliar
Queda, por lo general, dentro del núcleo familiar, afecta a millones de personas en el mundo y las principales víctimas son las mujeres
Cuando hablamos de violencia intrafamiliar nos referimos al maltrato de tipo psicológico, sexual o físico que una persona da a otra en el ámbito familiar. Éste se puede propiciar a niños, mujeres, ancianos u hombres.
La violencia intrafamiliar es un problema mundial que afecta a millones de personas y crece año con año. En nuestro país muchas veces permanece oculta dentro del núcleo familiar y quienes más la sufren son las mujeres.
De los maltratos que se dan a lo interno de la familia, el físico es el más evidente. Entre las acciones que efectúa el agresor: puede golpear, jalar del pelo, agredir con objetos, etc. Por lo general el agresor es de sexo masculino, aunque existen casos en los que la mujer es la agresora.
El maltrato psicológico aparece, por lo general, antes del físico. Comienza con insultos, continúa con intimidaciones, desprecios y en algunas ocasiones con el aislamiento de la víctima, hasta llegar a convencerla de que es merecedora de las agresiones que sufre; con esto el agresor garantiza que la agredida no comunicará lo que le sucede.
Muchas víctimas de la violencia doméstica definen el maltrato psicológico como peor que el maltrato físico. Los moretones y los golpes desaparecen con el tiempo, pero el dolor y el resentimiento que les causa el maltrato psicológico puede que no desaparezcan nunca.
Violencia sexual
Por violencia sexual entendemos la imposición por parte de uno de los miembros de pareja, mediante intimidación o agresión, a la realización del acto sexual en cualquiera de sus formas. Otra forma de violencia sexual que se comete con bastante frecuencia es obligar a tomar o a no tomar anticonceptivos, así como hacer que la mujer se someta a abortos.
Uno de los casos más dramáticos y dolorosos que me ha tocado atender en mi ejercicio profesional fue el de una joven de 28 años quien desde hacía tiempo venía sufriendo maltrato psicológico y físico de parte de su marido; resultó que su hijo menor de dos años enfermó de neumonía, luego fue hospitalizado y a los pocos días falleció.
Como todos podemos imaginar, la madre se encontraba muy adolorida. Después de los funerales, por la noche, el marido la obligó a tener relaciones sexuales, después de este acontecimiento la mujer cayó en un profundo cuadro depresivo y además de rechazo comenzó a sentir odio hacia el marido, pero también experimentaba mucho temor debido al carácter violento de éste.
La violencia intrafamiliar puede presentarse a cualquier nivel social, en cualquier creencia religiosa, a cualquier grupo de edad, en matrimonios o uniones de diferente o igual nivel de educación, en personas pertenecientes a la misma o a diferente cultura.
Hay ocasiones en las que la violencia inicia en la etapa de noviazgo y continúa en el matrimonio. Es importante que los padres vigilen los noviazgos de sus hijos, principalmente si son adolescentes, para que se den cuenta si existe violencia de tipo psicológica o física en la relación y así poder aconsejar adecuadamente a sus hijos.
El establecimiento de la violencia
Cuando se establece la violencia intrafamiliar en el matrimonio es muy probable que ésta continúe cuando ya estén separados o divorciados, lo que perjudica mucho la estabilidad emocional de los hijos.
En los casos de los maltratos más violentos, las agresiones físicas comienzan durante el embarazo
¿Qué mujeres pueden ser objeto de maltrato?
• Las que podrían tener problemas de autoestima anterior a su relación con el agresor.
• Quienes provengan de hogares desestructurados donde ocurría violencia intrafamiliar.
Mujeres con trastornos de personalidad.
• Afectadas por trastorno obsesivo-compulsivo, lo que hace que mantengan la relación de pareja aunque estén viviendo situaciones de maltrato.
• Como producto de la situación de maltrato durante años desarrollan sentimientos de miedo, impotencia, aislamiento, culpa, vergüenza y muchos trastornos psicológicos.
La mujer tolerante
El agresor procura que la persona agredida dependa económica y psicológicamente de él. Esto lo lleva a cabo con amenazas directas, agresiones o por la compleja situación de dependencia que poco a poco ha creado; es muy hábil para hacerle creer a la víctima que no existe escapatoria posible. Pero no sólo la convence, sino que trata de demostrárselo, frustra cualquier iniciativa de solicitud de ayuda o cualquier forma de escape a su control. Finalmente, la mujer llega a pensar que cualquier intento por evitar la situación de maltrato es inútil.
En muchos casos, el agresor se encarga de que la víctima permanezca lo más aislada posible, ella no sale a trabajar, permanece las 24 horas del día en casa cuidando a los niños y haciendo todos los trabajos de casa, a él no le gusta que tenga amigas y la ha aislado de su familia. Cuando va al supermercado o a otro tipo de compras no se puede tardar, él controla el tiempo; si se tarda un poco más al llegar comienza el interrogatorio y las expresiones de su cara indican enfado.
Tiene que tener la casa en orden, cualquier error desencadenará las agresiones. Aun así, tras pasarse todo el día intentando evitar que algo lo pueda molestar cuando llegue a casa, él encontrará una excusa. Quizá los niños hacen mucha bulla, o algo quedó mal cocinado, o alguien derramó algo en la mesa, ella no lo puede evitar, sólo puede esperar que suceda, que él salte y comience el maltrato verbal y luego las agresiones.
En nuestro medio, es frecuente que el hombre se vaya a tomar con amigos y cuando regresa a casa comienza el maltrato, que por lo general es verbal, pero si ella le contesta entonces salta la chispa, comienzan los golpes y así el ciclo se reproduce una y otra vez.
El agresor se encarga de recordarle a la mujer que:
o Estás sola.
o Tu familia no te cree nada.
o No tenés amigos.
o Te voy a quitar a los niños y demostraré que estás loca.
o Vos tenés la culpa de que yo reaccione así.
o Si te vas, arruinarás el futuro de tus hijos.
o No tenés trabajo.
o Cómo vas a sobrevivir si no tenés un centavo.
o Sos una inútil.
o Si te vas, te encuentro y te mato.
o Si me denunciás, rapidito salgo y entonces te alistás.
o Si contás algo, atenete a las consecuencias.
En otros casos, la dependencia es puramente afectiva; la mujer piensa que las explosiones de ira son porque él esta muy enamorado de ella, posiblemente ella tiene una falsa idea de lo que es el amor o está enferma psicológicamente.
Es frecuente que la mujer después del maltrato se presente a la Comisaría de la Mujer a poner la denuncia, pero sucede que a los pocos días regresa con su agresor. Muchas justifican este comportamiento argumentando que no tienen dinero para subsistir, que tienen los hijos pequeños y que él garantiza su seguridad y la de sus hijos. Abandonarle requiere un valor que ellas no son capaces de encontrar. Sólo cuando en alguna de las peleas se ve al borde de la muerte decide abandonarlo.
Tanto el hombre como la mujer en una situación de violencia intrafamiliar necesitan ayuda psicológica, es importantísimo que ambos se den cuenta de sus problemas y busquen cómo resolverlos.
Maltrato mutuo
resión no tiene excusa. No importa cuánto coraje tengamos o lo ofendidos que nos sintamos, nadie tiene derecho a golpear o maltratar a su pareja. Y que conste, esto es válido tanto para los hombres como para las mujeres porque, lamentablemente, hoy día unos y otros exhibimos una marcada tendencia a tratar de resolver nuestros conflictos con demostraciones de hostilidad física.
Pero, como es de imaginar, la violencia sólo provoca más violencia. No hay más que leer los titulares de los diarios para constatar que, si seguimos así, las consecuencias pueden ser fatales. Por ello, en respuesta a la creciente ola de abusos y atropellos conyugales, e inspirados por la situación de una pareja de lectores -quienes no saben cómo controlar sus hábitos de maltrato mutuo-, A tu manera entrevistó al conocido psicólogo Roberto Tirigall para dialogar sobre el tema.
La violencia conyugal
Nos explicó johana romero que la violencia conyugal “se caracteriza por producirse, por supuesto, entre los integrantes de la pareja, pero afecta, también, a los espectadores”. Entre éstos, se encuentran no sólo los hijos y/o familiares más cercanos, sino otros allegados, incluyendo amigos y hasta vecinos que los aprecien a ambos. Por eso, los sucesos de agresión física o verbal en una pareja se desbordan de los límites de su entorno y “producen tensión, angustia y ansiedad en el espectador”.
Tipos de relaciones
Tirigall también hizo la salvedad de que las relaciones o vínculos de pareja pueden ser de tres tipos. “El asertivo, expresa lo que piensa, pero, siempre sin agredir. Sólo se para y dice: ‘Yo esto no lo aguanto’”, indicó. El permisivo, por su parte, “le puede decir algo a su pareja -por ejemplo: ‘Esto no me gustó’-, pero, al otro día, vuelve a lo mismo”. En cambio, el autoritario, siempre intentará imponer su criterio, aun a costa del bienestar del otro.
“Los que no tienen control de su ira es porque no pueden ser asertivos”, sostiene el especialista, “no pueden expresar lo que les molesta, no pueden decir ‘no’. Por ello, se quedan con valor residual, acumulan ira por no ser auténticos. Pero, si fueran asertivos, dirían: ‘Hablamos luego, que ahora tengo coraje’. Tendrían y sabrían usar su mecanismo de control; podrían pensar, sentir y actuar de manera adecuada”, acotó.
Distintas clases de agresión
El especialista también nos habló sobre los distintos tipos de agresión que, por lo general, se identifican en parejas disfuncionales. “Los cuatro más conocidos son: agresión física, psicológica, sexual y económica”, enumeró.
La física es, por supuesto, la más evidente, pues un ojo morado o un brazo partido no siempre son fáciles de disimular. La psicológica, en cambio, no deja huellas aparentes y hay que estar bien pendientes para poder percibirla. Algunas señales delatoras son cambios emocionales y/o en el comportamiento de la persona afectada. La agresión sexual, también, por ocurrir en la privacidad del hogar de la pareja, suele ser más difícil de identificar, a menos que el agredido se atreva a buscar ayuda o a hacernos alguna confidencia.
Por último, el control económico que algunos ejercen sobre sus cónyuges puede disfrazarse de austeridad y no ser fácilmente reconocible por los espectadores.
¿Por qué pasa?
“Las causas principales” para las faltas de respeto en una pareja, de acuerdo con Tirigall, obedecen a que “hay falta de cuidado mutuo y hay una gran sensación de inseguridad”, expresó. También, hay falta de conciencia porque “los integrantes de la pareja no se dan cuenta de que hay una enfermedad (en la relación). Pero, no pueden estarse maltratando, no pueden seguir así por mucho tiempo”, añadió el experto.
Más aún, advirtió, la ignorancia no debe confundirse con falta de conciencia. “La ignorancia es no saber cómo tramitar las diferencias entre la pareja”, opinó. Por eso, algunos “no saben cómo resolver (sus conflictos) si no es con violencia”.
De otra parte, no debemos olvidar otro factor muy importante que podría influenciar el comportamiento de las parejas que se faltan el respeto. Este factor es la tendencia a seguir “un modelo idenfiticatorio. Como cuando (el uno y/o el otro) se identifican con (lo que hizo) la generación anterior. O sea, desde niños, se identifican con un modelo de maltrato”, informó el psicólogo. Es decir, de grandes, imitan el comportamiento de sus padres u otros adultos cuya presencia y modo de actuar les resultó significativa.
Falta de destrezas
Por supuesto, el especialista también mencionó que en este tipo de análisis se debe contemplar la posibilidad de que alguien en la pareja padezca de alcoholismo o drogadicción, pues “ambas inciden mucho en esto”, señaló. “El alcohol libera el control de la conciencia sobre el inconsciente y el inconsciente proyecta lo que uno tiene adentro”, mencionó. De modo que si lo que sentimos es una ira fulminante, si no sabemos manejar nuestros impulsos, sobre esa emoción será que actuaremos
Existen ciertas destrezas que resultan claves para el buen manejo de conflictos y otras situaciones desagradables. Se trata de saber “cómo controlar los impulsos”, sostuvo Tirigall. “Otra causa es la ausencia de comprensión con la incompatibilidad de caracteres”, añadió. Es decir, cuando al uno se le dificulta aceptar que es normal y razonable que el otro piense, opine o actúe de manera diferente a la suya.
Comportamiento cíclico
En parejas cuya relación se desarrolla en ciclos, “en una fase de violencia, por ejemplo”, expresó Tirigall, “hay una alternancia entre momentos de calma y momentos de agresión. Es como una ola, que sube y baja. Hay momentos en que están como en una luna de miel, pero, (éstos) van siendo cada vez menores, con el tiempo. Poco a poco”, prosiguió, “comienzan de nuevo las discusiones y las peleas, y la pareja puede llegar a la escalada de violencia, que es el máximo estado, el pico de la violencia”.
Las consecuencias
Además de las razones obvias, estos ciclos de comportamiento le preocupan a Tirigall porque “las consecuencias pueden ser muy graves. Puede tratarse de lesiones graves o, incluso, de homicidio”. Además, ambos, “tanto el que maltrata como el maltratado” son responsables de las instancias de agresión y maltrato. “Los dos están implicados”, insiste el psicólogo.
Por mencionar sólo algunos, los resultados de una relación abusiva y maltratante -según los enumeró el especialista- pueden ser, entre otros, “problemas de salud mental, angustia, tensión, coraje, depresión”, además de la “concomitancia somática, que es cuando se manifiestan físicamente los sentimientos”.
Así, vemos que en parejas con este tipo de relación uno de los dos -o hasta ambos- puede presentar constantes dolores de cabeza, problemas estomacales o insomnio.
Las soluciones
Por supuesto, para johana romero , una de las prioridades es tratar de evitar “que los hijos de la pareja -en el caso de que los haya- repitan el ciclo de maltrato y faltas de respeto por identificación. La identificación es como un pegamento, un engrudo que une a las personas. Yo veo el modelo (de comportamiento) y lo incorporo, me pego, me identifico”.
Por ende, para romper con esos ciclos, “me tengo que sacar, desidentificar y no repetir”. “Pero”, continuó el experto, “si no tomas conciencia, si no sabes que estás siguiendo un patrón en tu mente”, difícilmente se puedan resolver estos conflictos.
Por supuesto,johana también destacó importantes sugerencias para que las parejas que se faltan el respeto puedan encontrar soluciones a sus conflictos.
# “Lo primero que hay que hacer es reconocer (que existe) la relación violenta.
# Segundo, hay que asumir las responsabilidades que tiene ese vínculo disfuncional.
# Tercero, hay que pedir apoyo profesional, por ejemplo, servicio social, psicológico, psiquiátrico y legal, porque éste es un asunto legal.
# Cuarto, sería conveniente que buscaran ayuda individual y para la pareja con profesionales que se especialicen, precisamente en relaciones de pareja”.
Más consejos prácticos
Para evitar que una discusión entre la pareja se convierta en un conflicto agresivo, el psicólogo Roberto Tirigall recomienda:
# Detenerse, tomar un momento para pensar las cosas con calma.
# Aprender a hacer una respiración profunda y abdominal antes de actuar de manera violenta.
# Hacer un esfuerzo por ponerse en el lugar del otro y escuchar lo que tiene decir, permitiéndole que exponga su punto de vista.
# No interrumpir al otro mientras habla y no tratar de adivinar lo que va a expresar.
# Pasar juicio sólo sobre lo que de verdad se dijo y no sobre lo que nos imaginábamos que se iba a decir.
# Aprender a soltar los pensamientos tóxicos de agresividad que nos vienen a la mente
# En lo posible, tratar de sustituir los pensamientos de agresividad con pensamiento de buena voluntad y positivismo.
# Enfocarse en pensamientos de solución y no de conflictos o de problemas.
# Tratar de no confrontar al otro agresivamente, de no ir al choque.
# Hacer un esfuerzo por comunicar las propias ideas mejor.
# Abandonar el prejuicio y los cartelitos de “tú nunca” y “tú siempre” porque los absolutos sólo nos llevan a conductas destructivas.
# Tratar de mejorar al autocontrol de los impulsos agresivos.
II Parte
Los agresores suelen tener una baja autoestima, lo cual les produce frustración y la forma en que la alivian es mediante la agresión.
Creen que si ejercen poder o control sobre la mujer serán más “machos”. Cualquier actitud, comportamiento, gesto o comentario que ellos consideren que puede disminuir su autoridad o dignidad será respondido con violencia.
Estas personas necesitan urgentemente ayuda, no van a cambiar por sí solos, el problema es que no lo reconocen, ni aceptan jamás que necesitan someterse a tratamiento para modificar su comportamiento, ellos siempre creen que es la mujer la que tiene el problema.
Los psicólogos de la Universidad de Arkansas, dedicados al estudio de la violencia doméstica distinguen tres tipos de hombres que agreden a sus parejas.
1- Aquellos hombres con características psicopáticas: muestran una profunda falta de compasión, escaso control de los impulsos, con frecuencia tienen problemas con la ley, tienden a abusar de las drogas y el alcohol y es posible que hayan sufrido abusos en su infancia.
2- Hombres que están constantemente enfadados y se muestran infelices: tienen problemas con el abuso del alcohol y drogas y en su haber tienen una larga historia criminal. Estos hombres no tienen trastornos de personalidad específicos ni tendencias psicopáticas.
3- Hombres con comportamiento muy agradable en su trabajo, con los familiares, los amigos y los vecinos, pero en la intimidad de su hogar son agresores: estos hombres no tienen ningún trastorno de personalidad y limitan exclusivamente la agresividad a lo interno de la familia.
Desarrollo de la violencia en la familia
Parece ser que en los hogares que hay violencia se pasa por tres fases bien diferenciadas, que se repiten una y otra vez.
Fase de maltrato:
Comienza con maltrato psicológico. Lo primero que hace es minar la autoestima de la otra persona por medio de insultos, desprecios, etc. Esto hace que la tensión en la pareja aumente. Se pasa luego a las discusiones, los gritos, la ruptura de objetos y, finalmente, un buen día, en medio de la discusión se pasa a la agresión física. En ese momento, el agresor siente un gran alivio, pues con su comportamiento libera la tensión que tiene acumulada. Esta sensación puede ser un componente importante a la hora que se vuelva a repetir el maltrato.
Fase de reconciliación:
El agresor se da cuenta de que ha causado mucho daño a la víctima, puede verlo cada vez que la mira. Se vuelve más amable con ella, trata de obtener su perdón. Se inicia todo un juego, porque incluso le lleva regalos, la invita a salir y a menudo le dice que la quiere mucho. La víctima está recelosa y atenta, por lo que el agresor se esfuerza para que ésta refuerce sus lazos de dependencia.
La fase de ambivalencia:
La víctima no sabe qué hacer. No comprende la situación y sus sentimientos de amor hacia el agresor y los lazos de dependencia afectiva y económica que tiene establecidos con él hacen que empiece a creer en sus excusas y en sus razonamientos. Los golpes y las palizas no se olvidan, pero éstos han empezado a curarse y el agresor resulta amable, y ella necesita tanto afecto y se tendría que enfrentar a tantas situaciones nuevas, que al final cede. Es el comienzo nuevamente de la primera fase.
La separación entre las fases es mayor al principio de la relación. Pero cada vez que se repiten las fases se aproximan. Sólo una paliza descomunal puede hacer que se alarguen los períodos. Durante este tiempo el agresor vuelve con sus promesas y la víctima le cree una vez más, sólo para volver a comenzar el círculo vicioso.
Si usted no está viviendo una situación de violencia intrafamiliar considérese dichosa, pero si llegase a presentarse una situación de este tipo, con una sola vez, el agresor debe someterse a tratamiento para descubrir cuál fue la causa que lo empujó a actuar de esta manera, esto para evitar que vuelva a suceder. De lo contrario, no lo dude, volverá a pasar, sólo es cuestión de tiempo. Pues con cada paliza él se siente más fuerte, más impune y su control es mayor. La víctima, sin embargo, cada vez tiene menos fuerzas, va erróneamente aprendiendo que: no tiene escapatoria, no puede pedir ayuda, está sola, que ella se lo merece. Si no logró detenerlo al inicio, ahora ya es muy tarde para controlarlo.
¿Por qué el agresor mantiene su brutal comportamiento?
Uno de los principios básicos para que un comportamiento determinado se repita es que sus consecuencias sean positivas e inmediatas. Entre las consecuencias positivas para el agresor es que en la víctima produce: elevado estrés, que la lleva a una depresión del sistema inmunológico y como consecuencia le aparecen un mayor número de enfermedades, baja autoestima, depresión, intento de suicidio o suicidio, consumo de alcohol y drogas, incapacidad a causa de las lesiones, abortos, fallecimiento a manos del agresor.
Las consecuencias negativas como denunciarlo ante la Comisaría de la Mujer, que lo arresten y otras, las ve muy lejanas, ¿quién lo va a denunciar? Él se ha encargado de “lavarle el cerebro” a la víctima para que no lo denuncie. El aislamiento social y familiar al que la lleva hace que nadie en su entorno se entere. Su cuidada imagen ante los demás contribuye a que en caso de que se atreva a tener cualquier iniciativa de pedir auxilio nadie le crea, e incluso ante una denuncia declaren a su favor.
También un problema muy importante a la hora de poner la denuncia es que muchas mujeres y algunos hombres van muy decididos a ser firmes con la denuncia, pero poco tiempo después desisten de ella, las autoridades ante este comportamiento de la víctima se ven imposibilitadas de continuar con el caso, pero no hay esperanzas poco tiempo después, el ciclo de violencia intrafamiliar volverá a presentarse, creo que debería reformarse la ley y permitirle a las autoridades que puedan seguir estos casos de oficio.
Otra razón por la cual debería cambiarse la Ley es porque muchas mujeres llegan golpeadas a las salas de emergencia de los hospitales o a las consultas privadas de los médicos, y en estos casos la Ley debería obligar a los galenos a enviar la respectiva denuncia a las autoridades para que inicien un proceso de investigación de oficio.
La violencia intrafamiliar, ya sea provocada por el hombre o la mujer, debería considerarse un problema de Estado por la gravedad de las secuelas que deja en la víctima y en sus hijos, deben hacerse campañas continuas que sirvan para animar a las víctimas a denunciar a sus agresores, dar ayuda económica a las víctimas y propiciar lugares en los que puedan sentirse seguras tras denunciar al agresor.
Origen de la violencia intrafamiliar
Diversas investigaciones apuntan a modelos familiares en la socialización y el aprendizaje de determinados patrones de conducta.
El niño educado en el seno de una familia en la que habitualmente hay violencia es probable que reproduzca posteriormente esos mismos patrones de conducta.
Una niña educada en una familia en la que hay violencia intrafamiliar va a aprender una serie de patrones de conducta confusos que van a dar lugar, en el futuro, no a conductas violentas, sino a conductas de sumisión, que van a ir además acompañadas de una mayor incapacidad para reconocer claves anticipatorias de violencia cuando se produce una situación de semejantes características.
Perfil típico del agresor
Baja autoestima que intenta elevar con conductas violentas y que no son más que demostraciones de poder. Suelen ser personas insatisfechas, frustradas y egocéntricas que pretenden que los demás se plieguen a sus propios deseos, reaccionando con comportamientos agresivos cuando esto no sucede. Suelen provenir de familias desestructuradas y conflictivas, han recibido una educación estricta, no dialogante y en muchas ocasiones también violenta.
Son personas que mantienen actitudes sexistas y defienden todos los estereotipos de la mujer. No asumen sus conductas violentas como un problema y por el contrario tienden a justificarlas y minimizarlas. Son además personas celosas y dominantes.
Estimados lectores, su cerebro es un órgano como el riñón, el estómago o el corazón, en cualquier momento puede enfermarse, las enfermedades de la mente no se debe a debilidad o incapacidad. Si usted o un miembro de su familia se enferma de la mente, recurra al médico para recibir el tratamiento adecuado; recuerde que estas enfermedades deterioran su vida personal, familiar, laboral y social.
¿Cómo sobrellevar un segundo matrimonio?
Septiembre 8, 2009
LA TAREA DE ENSAMBLAR AMBAS FAMILIAS ES LARGA Y REQUIERE DE BUENA VOLUNTAD Y PACIENCIA. Hoy
son muchos aquellos que tras el dolor de una separación, se atreven a emparejarse nuevamente, y todos tienen que
enfrentar una serie de desafíos que no siempre esperan.
Una condición para no fracasar es aceptar y querer al otro sin abstraerse del hecho de que es padre o madre de otros
hijos.En una familia mixta conviven con la nueva pareja los hijos del primer matrimonio y del segundo.Los especialistas
en el tema afirman: “En este caso hay que tolerar las distintas historias, hábitos, estilos de vida y pensamientos, y
prepararse para los conflictos que de seguro aparecerán. Se encontrarán situaciones mías, nuestras (del matrimonio),
nuestras (yo con mis hijos), de ellos, y habrá que construir un “nosotros” dentro del cual quepa cada miembro de la
familia y todos se sientan integrados”, explica el doctor Arturo Roizblatt, siquiatra y autor del libro “Enfrentar la separación
y construir una nueva familia”.Éstas son algunas claves que permiten estar más preparados a la hora de enfrentar esas
situaciones.1. Hacer el duelo de la separación. Para poder construir una nueva relación es importante haber cerrado el
capítulo anterior, de manera de no tener expectativas irreales, ni medirla en función de la experiencia pasada.Muchas
veces las personas esperan demasiado de su nuevo matrimonio, por lo que hay una menor tolerancia al conflicto y
menos capacidad de buscar por todos los medios resolver dificultades.También hay casos en que las personas dicen:
“Yo no me volveré a separar pase lo que pase”, eso tampoco es lo ideal.El hecho de que los ex maridos o esposas
sean permanentemente fantasmas amenazantes no le hace bien a nadie.2. Resignarse a ya no ser una familia
tradicionalSi la expectativa es armar esta nueva familia y vivir en pareja desde la lógica de que el único ideal bueno es
en donde hay dos papás juntos con hijos biológicos, entonces lo más probable es que haya mucho sufrimiento. Pues
tanto a la pareja como a los hijos les costará asumir que la familia que tienen puede ser buena y rica y eso es
fundamental para crear un sentido de pertenencia y de identidad.En este contexto, existen dos condiciones ineludibles
para no fracasar. La primera es aceptar y querer al otro sin abstraerse del hecho de que es padre o madre de otros
hijos.La segunda condición es la aceptación de la exclusión. En las familias mixtas, los miembros de la pareja deben tener
la capacidad de aceptar que los vínculos biológicos y no biológicos no son iguales y tolerar el no estar incluidos en todos
los espacios.3. Respetar los tiempos de cada unoEsto puede significar que la convivencia se postergue hasta que se
haya producido cierta integración de la pareja con los hijos que no son de él o de ella y de los hijos de ambos entre sí.La
tarea de ensamblar ambas familias es larga y requiere de buena voluntad y paciencia. La urgencia lleva a una sensación
de frustración, de tarea no lograda.4. Definir los rolesLa clave es no olvidar que no es lo mismo ser padre o madre que
padrastro o madrastra. Cada uno tiene su aporte y pueden ser relaciones muy enriquecedoras, pero son diferentes.Los
mejores resultados se obtienen cuando no se ejerce autoridad sobre los hijos ajenos desde un principio, porque así se
evitan las situaciones del tipo: “Tú no me mandas”.En un primer tiempo, deben asumir exclusivamente un rol indirecto
de apoyo a la pareja. Si el padre o la madre tienen dudas, lo conversan, definen estrategias en conjunto, pero quien las
implementa siempre es el padre o la madre biológica. Luego, en la medida en que se va generando confianza y respeto y
se van construyendo lazos afectivos, puede asumir cierto rol de autoridad.También ayuda que el padrastro o la
madrastra colabore. Por ejemplo, si el papá o la mamá no pueden ir por ellos a alguna parte, él o ella pueden
ofrecerse a hacerlo.Es clave evitar hacer críticas a la ex pareja del cónyuge y menos aún en presencia de los hijos.5.
Más que nunca, cuidar los espacios de parejaSalir a comer solos una vez a la semana y pasar juntos un fin de semana
al mes. Esa receta es fundamental.Normalmente son parejas que, a pesar de todo, tuvieron mucho tiempo solos cuando
los hijos de cada uno están donde el papá o la mamá. La queja es que tienen menos sexualidad y disfrutan poco
juntos, porque están todo el tiempo con los hijos.6. Aclarar lo antes posible los temas económicosLos especialistas
aseguran que se evitan muchos conflictos si los asuntos de pensión alimenticia, así como los del contacto de los hijos con
el padre o la madre no custodio, están acordados antes de que uno de los padres se vuelva a emparejar, de lo
contrario suelen surgir dificultades.En esos momentos, dicen los expertos, es importante recordar que estos acuerdos
debieran ser entre padres biológicos e involucrar sólo indirectanente a la nueva pareja.
Por: El Universal
Amor y amistad

