Tratamiento de la depresión y de otros desórdenes mentales reduce el riesgo de maltrato infantil
Noviembre 18, 2010
En los últimos dos años, Selena había estado hospitalizada cuatro veces por asma severa. La última vez que el médico la dio de alta le recetó varios medicamentos, y 10 días después ella manifestó que se sentía ‘bien’ a pesar de que presentaba jadeos dispersos. La verdad era que la niña, de 6 años, no estaba recibiendo el tratamiento completo. El médico de atención primaria además notó que había faltado a varias citas y que el padre no se esforzaba por dejar de fumar. Luego se enteró de que el hombre había perdido el trabajo recientemente y que tanto él como su madre se sentían deprimidos.
Selena era una víctima de la negligencia -una forma de maltrato infantil que se suma a las agresiones físicas y psicológicas- originada en las afecciones emocionales de sus padres. La semana pasada, durante el XVII Congreso Colombiano de Prevención y Atención del Maltrato Infantil llevado a cabo en Bogotá, su caso fue recordado por Howard Dubowitz, profesor de Pediatría de la Universidad de Maryland (Estados Unidos), para hacer notar que la desatención o las agresiones contra los niños no siempre se deben a la falta de medidas punitivas sino de servicios de salud mental.
Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), solo el año pasado en Colombia fueron presentadas 40.319 denuncias por maltrato infantil. La mitad de ellas correspondieron a maltrato físico, el 40,4 por ciento a negligencia, el 8,7 a maltrato psicológico y el 0,9 a maltrato al niño en gestación.
Aunque no hay cifras consolidadas sobre cuántos de esos casos estuvieron asociados a un trastorno mental de los padres o cuidadores, para los expertos cada día es más claro que intervenciones psicológicas oportunas habrían evitado muchos de ellos.
Esa es una de las conclusiones de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane (EE.UU.) en un estudio publicado en el American Journal of Public Health, donde detectó una relación casi directa entre la depresión -y otra serie de psicopatologías- con situaciones de maltrato frecuente de madres hacia sus hijos. El informe en mención también estableció que aquellas mamás que han sido víctimas de agresiones de sus correspondientes parejas tienen una mayor propensión a tratar a sus propios hijos con violencia desmedida.-e acuerdo con la explicación del psiquiatra Jorge Tamayo, investigador del Departamento de Farmacología y Psiquiatría de la Universidad de Antioquia, lo que han reflejado los diferentes estudios es una evidente conexión entre la presencia de cuadros de depresión en adultos y el aumento del riesgo de violencia hacia los menores en el seno del hogar. “Obviamente, la depresión es una alteración que afecta a los hijos pequeños en forma de maltrato -no siempre intencionado-, que se puede reflejar en el sometimiento de los niños a ciertos tipos de negligencia”, explica Tamayo.
Precisamente hacia allá apuntan las conclusiones de los investigadores de la Universidad de Tulane -liderados por la psiquiatra Catherine A. Taylor-, quienes consideran que en estos casos la depresión de los progenitores agresores puede ser, además, una consecuencia directa de la violencia entre cónyuges.
Llama la atención que los científicos estadounidenses descarten, así mismo, que algunas de esas situaciones de violencia contra bebés y niños pequeños dentro de su entorno familiar tengan una relación directa con manifestaciones producidas por la depresión posparto y el estrés de la crianza de los progenitores. En este caso, a juicio de los investigadores, tanto el estrés y los desórdenes mentales en la mujer -e inclusive en el hombre- pueden ser consecuencia de la violencia de pareja, que después se revierte inexorablemente en los hijos.
Punto de vista que comparte Tamayo, al mencionar que tales eventos traumáticos de violencia intrafamiliar pueden incluso provocar alteraciones biológicas en los menores, lo que facilita el desarrollo de cuadros psicopatológicos. “No conocemos bien el mecanismo, pero hay evidencia de cambios en la forma de expresión de los genes por causa de situaciones de violencia reiterativa y constante”, señala el experto de la Universidad de Antioquia.
Por eso, desde su perspectiva y experiencia profesional, una madre que presente cuadros de depresión debe ser debidamente tratada. De no ser así, expone la integridad física -e inclusive mental- de los niños, bien sea por negligencia en el cuidado o por acciones directas de maltrato.
Desde esta óptica, no son pocos los expertos y los estudiosos del tema que consideran que las acciones de prevención y erradicación del maltrato infantil deben integrar las acciones disuasivas -que castiguen a quien ejerza a cualquier tipo de violencia contra los niños y niñas- con un componente terapéutico psicológico y psiquiátrico.
Estrategia errada
sí, el investigador de la Universidad de Antioquia es claro en afirmar que además de asumir la responsabilidad penal, es importante que el agresor sea sometido a una evaluación psiquiátrica y, si es del caso, a un tratamiento. “Es la mejor forma para que la mamá o el papá aprenda a controlar ese comportamiento. De lo contrario, después de cumplir con su pena seguirá siendo una madre o un padre maltratador”, dice el especialista.
En tal sentido, la médica psiquiatra y directora de la Asociación Afecto, Isabel Cuadros, agrega que aunque desde ningún punto de vista existe excusa para justificar el maltrato infantil en cualquiera de sus manifestaciones, hay que ser conscientes de que este comportamiento también obedece a un trastorno mental, y de ahí que la intervención deba ser integral. La especialista hace mención a estudios científicos que indican cómo el tratamiento terapéutico de la depresión en madres ha logrado reducir en cerca del 50 por ciento el riesgo tanto de maltrato como de negligencia en el cuidado de sus respectivos niños.
Abuso y Maltrato Infantil: Entrevista psicólogica
Julio 6, 2010
Hoy vamos a tocar el tema de abuso y maltrato infantil y como es el abordaje desde la primera entrevista psicológica, como sabemos la entrevista psicológica es la herramienta fundamental con la que cuenta el psicólogo.
Lejos de ser una indagatoria, la entrevista psicológica pretende acercarse del modo más contenedor posible al problema que sufre una persona, en este caso, un niño, facilitándole desde nuestro especial modo de abordaje, que pueda comunicarnos la naturaleza de su sufrimiento y relato de los hechos que lo motivaron.
Aunque parezca obvio hay que aclarar lo fundamental que resulta el hecho de que el entrevistador conozca las capacidades y limitaciones del niño para conducir la entrevista de tal modo que pueda recabar la información que se requiere de él, teniendo en cuenta, muy especialmente, el momento del desarrollo evolutivo en que se encuentra. Con esto nos referimos a su nivel de pensamiento: intuitivo, concreto o formal, a su capacidad de memoria y a su ubicación témporo – espacial.
Para ello debemos conocer el desarrollo evolutivo de los niños, sus posibilidades y sus limitaciones, tanto para comprender como para expresarse.
Somos nosotros los que debemos adecuarnos a ellos y no tratar de forzarlos a contestar cuestionarios que no terminan de entender o los sumen en un estado de angustia.
La misma pregunta reformulada en un lenguaje semejante al utilizado por el niño, según su edad, y atendiendo al especial estado afectivo por el que atraviesa, seguramente arrojará resultados más certeros y contribuirá a un mejor clima emocional en la entrevista.
Antes de adentrarnos en recomendaciones técnicas sobre cómo llevar a cabo esta entrevista, deseamos advertir sobre un hecho preocupante que comienza a observarse en nuestro medio.
Dado el auge que ha tomado el tema del abuso sexual infantil y, especialmente, la difusión y exposición de relatos de víctimas en los medios de comunicación masiva, creemos que es fundamental que el niño no haya sido expuesto con anterioridad a información errónea fuera del ambiente formal de la entrevista. Muchos niños escuchan otros relatos, de su caso o de otras situaciones que pueden confundir o distorsionar su propio recuerdo.
Con las mejores intenciones, a veces, algunas personas allegadas al niño realizan su propia indagatoria forzando a éste a que relate detalles o agregue comentarios, o, peor aún; hacen interpretaciones de hechos que no ayudan, es más pueden entorpecer el proceso de recuerdo y elaboración del trauma.
Esto se agrava cuando el niño es muy pequeño y le cuesta aún más elaborar un relato fiel de lo ocurrido, cuando el hecho toma, por sus características, estado público (cuando el abuso es extra familiar y hay más niños implicados) y por supuesto, resulta devastador cuando ninguno de los padres utiliza al niño en una batalla legal por la tenencia en casos de divorcio controvertido.
Lejos de pretender colaborar en el ocultamiento de las situaciones de abuso infantil, creemos que por el bien del niño, no hay que sobreexponerlo, sino, ante la duda, consultar inmediatamente a un equipo especializado que sepa encarar esta problemática de la manera menos traumática y más segura, tanto para él como para su familia. En el proceso de recuerdo y elaboración del daño sufrido en estos niños hay que considerar no sólo las características propias de las funciones de la atención y de la memoria infantil que varían según la edad, sino también justamente, la naturaleza traumática del hecho sobre el que tienen que testificar. Estos hechos ponen en marcha mecanismos defensivos tales como la disociación y la negación los cuales interfieren en el recuerdo y en el relato mismo.
Sabemos que, en líneas generales, la atención se concentra en momentos de estrés. Sin embargo, cuando el estrés intenso se convierte en estrés traumático, la persona se siente totalmente desbordada, no puede procesar información de manera narrativa, produciéndose una disociación de la memoria. La misma se ubica en compartimentos que no logran integrase en los esquemas existentes.
Ahora bien, aún cuando la disociación se produce durante la experiencia traumática, la persona la codifica y, aunque actúe posteriormente la represión y la aleje de la conciencia, es posible recuperar la memoria un momento posterior.
En los niños, la no integración dela información traumática en las estructuras existentes del pensamiento constituye el desorden de estrés postraumático. Tal desorden impacta negativamente en la capacidad de atención y procesamiento de la información. El niño presenta problemas generalizados de atención y distractibilidad, adoptando, comúnmente la forma de desorden de hiperactividad y déficit de atención. Sabemos por estudios anteriores realizados en el área de la psicopedagogía cuánta energía necesita el niño para procesar estos hechos traumáticos y cómo lo vivido invade su pensamiento restándole el tiempo y la energía que necesita para el aprendizaje diario y escolar. De esta manera estos niños se presentan como “sin recursos” en la escuela sin embargo lo que sucede es que su pensamiento está abocado a resolver el hecho traumático.
Los malos tratos suelen tener efectos cognitivos negativos en el niño. El niño se siente culpable y/o avergonzado, lo que puede contribuir a una desorganización de su memoria.
Por otra parte, aún cuando la memoria del niño sea buena, su testimonio puede verse frustrado por las limitaciones en la capacidad para comunicarse.
Puede ocurrir que el niño no haya comprendido las preguntas formuladas o el adulto haya interpretado mal sus respuestas.
Una vez más se hace imprescindible conocer el desarrollo evolutivo del niño para adecuar las preguntas, como decíamos anteriormente, a su capacidad de comunicación y adaptarse a su vocabulario. Debemos tener en cuenta, por ejemplo, si el niño está en condiciones de comprender los términos temporales tales como hoy, mañana, ayer, antes, después, si puede entender frases con más de una pregunta simultánea, o preguntas que incluyen-una negación, etc.
Criterios a tener en cuenta en la elaboración:
En el trabajo pericial se comienza con una entrevista a los adultos que realizan la denuncia, generalmente miembros de la familia o del entorno familiar del niño.
En dicha entrevista el evaluador debe tener en cuenta si en el relato del adulto aparecen indicadores asociados al maltrato infantil, si han detectado, por ejemplo, cambios en el comportamiento del niño, problemas emocionales, dificultades escolares, problemas físicos, si les preocupan ciertas actitudes o comentarios espontáneos del mismo, o sea, atender a todo aquello que haga sospechar acerca de la posibilidad del maltrato.
La entrevista con adultos puede registrar diferente motivación: a veces los adultos se presentan sólo con la sospecha, otras veces el relato aparece teñido de deseo de castigar al culpable sobre el cual hay certeza. La actitud beligerante o invasiva del denunciante puede poner en riesgo la neutralidad del evaluador cuando éste no logra tomar distancia y se alía, aún inconscientemente con él, con lo cual pone en peligro ya desde el comienzo, la objetividad del proceso pericial.
El clima emocional en el cual se realizan estas entrevistas es sumamente movilizador y. el profesional debe estar alerta y capacitado para manejar los efectos transferenciales, ser cauteloso en sus comentarios y centrarse en la búsqueda de indicadores asociados al trauma en el niño y no en la investigación de la veracidad de quien relata los hechos.
Si bien puede resultar angustiante saber que de la evaluación pericial depende la seguridad del niño se debe evitar cualquier apresuramiento que no permita considerar todos los indicadores absteniéndose de emitir cualquier juicio de valor.
El objetivo es como decíamos antes, que el niño pueda ser entrevistado de la manera más idónea y menos traumática para él.
Recordemos que estos niños, y, en especial, aquellos muy pequeños o muy dañados, serán muy renuentes a hablar sobre estos temas con un desconocido y en un ambiente extraño.
Por eso, una sóla sesión es impensable…debemos ir poco a poco, ganando la confianza del niño, para acercarlos cada vez más a los puntos traumáticos sobre los que deberá testificar Sólo un profesional especializado en el tema del Maltrato Infantil, sabe cómo abordar a un niño dañado por un trauma de estas características que debe enfrentar la crisis que provoca tal desvelamiento.
El miedo, la vergüenza, la culpa pueden paralizar a un niño llevarlo a retractarse. De modo que, en todo momento debe sentirse a salvo y contar con la confianza de que quien lo escucha sabe cómo hacerlo.
La presencia de los padres no sólo puede inhibir a un niño, sino que puede perjudicar la observación de su conducta durante la entrevista. En ocasiones los padres o quien denuncia motivado por su propia ansiedad, pone palabras en el niño o lo fuerza a contar hechos que aún no ”fueron ni mencionados por el menor.
‘No olvidemos que, de lo que se trata, en este momento, es de lograr registrar el relato del niño y observar los indicadores emocionales y de comportamiento presentes en la entrevista asociados con el perfil del niño maltratado.
Estos indicadores emocionales y, también, por las limitaciones que presentan, en especial los niños pequeños, para prestar atención. y concentrarse, que la entrevista no puede ser muy larga y debe ser interrumpida cuando el niño muestra signos de cansancio, angustia, o cuando lo requiera por él mismo.
En posteriores artículos hablaremos de los pasos que se deben tener en cuenta en la entrevista psicológica y la importancia de ellos.
Esperamos que la información sea de gran ayuda y de esta manera respondiendo a las dudas de nuestros lectores. Un saludo afectuoso VISION PSICOLOGICA
QUÉ ES EL MALTRATO INFANTIL?
Octubre 15, 2009
Se entiende como maltrato infantil a aquellas acciones que van en contra de un adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño, que provienen de personas, instituciones o la propia sociedad.
También es llamado maltrato y abuso de menores, abuso de infante y abuso y negligencia infantil.
Hay muchas formas de abuso y negligencia y en muchos países sus respectivos gobiernos han desarrollado legalmente su propia definición, de lo que se considera maltrato infantil. La proliferación de este fenómeno se ha constituido en un problema mundial señalado por la OMS y la UNICEF.
El maltrato infantil puede ser:
* El maltrato físico (donde se usa la fuerza de modo inapropiado y excesivo),
* El abandono físico (insatisfacción de las necesidades físicas básicas del niño),
* El maltrato emocional (conductas de los padres, madres o cuidadores que afectan el desarrollo psicológico del niño) y
* El abandono emocional (falta de recepción de afecto, apoyo y protección necesarios para la evolución y desarrollo óptimo del niño).
* El abuso sexual (uso del niño como objeto de estimulación sexual).
ABUSO SEXUAL INFANTIL
El abuso sexual infantil se refiere a todo acto sexual realizado por un adulto con un menor de edad, con o sin consentimiento del niño, de manera violenta, es decir, por medio de coerción física o psicológica o por medio de seducción. El abuso infantil es un acto considerado criminal por la normativa internacional y de la mayoría de los países modernos.
CAUSAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL
En el mundo contemporáneo el abuso infantil se encuentra presente tanto en países industrializados, en vías de desarrollo como países pobres. El hecho de que el abuso infantil es más reportado en los países industrializados, no significa que sea menor en los países en vías de desarrollo o del llamado Tercer Mundo. Si bien las estadísticas respecto a los países ricos de la tierra son mayores, es debido a que la legislación nacional es mucho más elaborada y estricta y existe una mayor vigilancia sobre los Derechos del niño, lo que existe pobremente en los países más pobres. Entre más pobre el país, menor es el control y la educación social y de la sexualidad del individuo. A ello se suman realidades actuales como el tráfico infantil, la prostitución infantil y el turismo sexual.
Entre las principales causas se pueden mencionar:
* Pobreza en la educación de la sexualidad de un conglomerado social.
* Falta de atención a la integridad de la familia que se hace víctima de la violencia intrafamiliar, el abandono, la pobreza y otros.
* La soledad infantil, producto directo de una crisis social generalizada, especialmente en Occidente.
* Una pobre legislación nacional que garantice los derechos del niño y del adolescente.
* Conflictos armados que involucran a los niños directamente como víctimas y como victimarios.
* Una falta de consenso internacional en cuanto a la materia del abuso infantil o desconocimiento de las leyes internacionales y su aplicación en el plano nacional.
* Un pobre reflejo del significado de los derechos del niño dentro de los medios de comunicación social, muchos de los cuales promueven consciente o inconscientemente una cultura del abuso infantil por medio de mensajes irresponsables
Maltrato físico disminuye intelecto
Octubre 15, 2009
Niños que reciben castigo tienen CI bajo
Según un estudio el maltrato físico sí disminuye el coeficiente intelectual.

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WASHINGTON.- Los niños y niñas que reciben castigos corporales muestran un cociente intelectual más bajo en todo el mundo, según una investigación de la Universidad de New Hampshire presentada en California.
Sin trauma alguno
“Todos los padres y madres quieren hijos inteligentes”, indicó Murray Straus, autor del estudio y participante en la 14 Conferencia Internacional sobre Violencia, Abuso y Trauma en San Diego.
“Esta investigación muestra que si se evita el castigo físico y se corrige de otras maneras, la mala conducta puede lograr que los niños sean más inteligentes”, añadió. “Los resultados de este estudio tienen implicaciones importantes para el bienestar de los niños en todo el mundo”.
Straus y Mallie Paschall, del Instituto Pacífico para Investigación y Evaluación, estudiaron muestras representativas nacionales de 806 niños y niñas de 2 a 4 años de edad, y de 705 con edades de 5 a 9 años. Ambos grupos fueron evaluados nuevamente cuatro años más tarde.
Los cocientes intelectuales de los niños con edades de 2 a 4 años que no recibían castigo corporal fueron cinco puntos más altos cuatro años después que los cocientes intelectuales de quienes recibían castigo corporal.
Los cocientes intelectuales entre los niños de 5 a 9 años de edad libres de castigo corporal fueron 2.8 puntos más altos cuatro años después que el de los niños del mismo grupo de edad que habían sufrido castigos corporales.
“Cuán a menudo los padres y madres castigan marca una diferencia”, señaló Straus. “Cuánto más frecuente o intenso sea el castigo, más lento es el desarrollo de la habilidad mental del niño”.
Straus determinó, asimismo, que el cociente intelectual es más bajo en los países donde es más común el castigo físico de los niños.
Para esta parte del estudio Straus y sus colegas usaron los datos de 32 países sobre el castigo corporal experimentado por 17,404 estudiantes universitarios cuando eran niños.
Straus dijo que el castigo corporal es extremadamente estresante y pude convertirse en una causa de estrés crónico para los niños y niñas que, típicamente, lo sufren tres o más veces por semana. Para muchos de estos niños el castigo continúa durante años.
Abuso emocional
Septiembre 11, 2009
- Si bien no hay una definición exacta del abuso emocional, lo podemos definir como el maltrato psicológico de una persona a otra.
- Al igual que todo abuso, es una forma de agresión y violencia. Puede darse en el ámbito del hogar, de la escuela o universidad, en el empleo, o bien en el entorno social.
- Es una manera inadecuada e irrespetuosa de relacionarse e interactuar con otras personas ¿En qué consiste el abuso emocional?
- Abusar emocionalmente de una persona implica socavar o minar su autoestima, deteriorarla psicológicamente, hacerla sentir insegura, o que no vale nada como persona, descalificarla, criticarla, maltratarla física o verbalmente, ignorarla, humillarla, burlarse de ella, o degradarla, entre otras cosas.
- Cuando hablamos de abuso físico, no nos referimos sólo (o específicamente) a la violencia física, ya sea doméstica o social, también nos referimos a la negligencia física. Por ejemplo: una madre que no se ocupa de que sus hijos tengan ropa adecuada (suficiente ropa de abrigo en invierno), o ropa limpia y en buenas condiciones, o que no se ocupa de la higiene de sus hijos o de darles el desayuno antes de ir a la escuela, está cometiendo un abuso emocional de tipo físico, aunque no los golpee.
- Como veremos más adelante, existen muchos tipos de abuso que tienen un profundo impacto en la salud mental de las personas. Cuando los niños son víctimas de abuso emocional, al llegar a la vida adulta suelen tener muchos problemas para relacionarse e interactuar con otras personas, y en algunos casos, suelen convertirse en abusadores ellos mismos.
- Por eso también es importante comprender qué lleva a un abusador a cometer un abuso. En la mayoría de los casos se debe a que los abusadores no han tenido un buen modelo de referencia y han sido víctimas de abuso durante su niñez, o han presenciado el abuso en sus hogares o en la escuela o círculo social.
- EJERCICIOS:
- Las siguientes son preguntas de referencia que podemos hacernos para saber si estamos abusando emocionalmente de una persona o si somos víctimas de abuso emocional. Le sugerimos que las anote y dé tantas respuestas como necesite. Puede volver a leerlas y responderlas en el futuro para evaluar si la situación ha progresado o no. A veces, necesitamos dejar pasar un tiempo para poder madurar una idea o un concepto nuevo. La comprensión suele no ocurrir instantáneamente, por eso, consideramos que es un buen ejercicio anotar las preguntas y repasarlas tantas veces como sea necesario.
- 1- ¿Me importa cómo se siente la otra persona?
- 2- ¿Tengo algún interés en perjudicar a esa persona?
- 3- ¿Necesito que dependa de mí o forme parte de mi vida?
- 4- ¿Esa persona me trata con el respeto que merezco?
- 5- ¿Se interesa por mis sentimientos?
- 6- ¿Soy egoísta y sólo me importa hacer las cosas a mi modo?
- 7- ¿La otra persona es egoísta y siempre quiere hacer las cosas a su modo?
- 8- ¿Considero que ésta es una relación saludable? o ¿Es una relación de dependencia?
- 9- ¿Me siento a gusto junto a esta persona? ¿Me hace sentir bien?
- 10- ¿La otra persona se siente a gusto conmigo? ¿La hago sentir bien?
- Por lo general, en las relaciones sanas no hay intereses creados de un modo egoísta. Se comparten las ideas, las propuestas y se tienen en cuenta los sentimientos mutuos. Por el contrario, en las relaciones abusivas, suele existir mucha dependencia emocional. Una de las partes no se siente a gusto, no se siente valorada como ser humano, mientras que la otra tiene características y actitudes sumamente egocéntricas.
- · El abuso ante la ley
- En algunos países, el abuso emocional se considera un delito y está penado por la ley. Las culturas varían mucho y las leyes de un país se elaboran sobre la base de sus parámetros culturales, políticos y/o religiosos, de modo que en algunos países el abuso emocional es un delito, desde el punto de vista legal, mientras que en otros no lo es.
Como manejar el enojo y la violencia entre parejas e hijos
Septiembre 9, 2009
Origen de la violencia intrafamiliar
Los sentimientos como el coraje, rabia y enojo no son malos. Es la forma de expresión de nuestro cuerpo al enfrentar una situación injusta o que sencillamente no tolera. Lo que podría decirse si es bueno o malo es la forma en se actúa ante el enojo o como se maneja la
situación. El comportamiento ante una situación de enojo se basa en lo que se aprendió durante la vida. Si en el hogar existían peleas, insultos y golpes, seguramente la situación se manejara violentamente repitiendo así la conducta errónea de sus padres.
Perder el control, puede llevar a actos de violencia que de seguro tendrá graves consecuencias a nivel físico y emocional. La llamada violencia domestica, que es un nombre para falta de control de emociones, es un gran mal que va en aumento y es lamentable ver las consecuencias que tiene en los hijos. Por eso la importancia de aprender a manejar las situaciones de forma diferente y aprender también a controlar nuestro enojo. Sigua los siguientes consejos para poder controlar su enojo.
1- Reconocer que tiene coraje o que esta enojado. Es muy importante reconocer nuestros defectos y también identificar que cauda ese enojo.
2- Cambie su manera de pensar acerca de lo que le incomoda. Muchas veces el enojo es causado por la mala interpretación de una situación. Analice la situación no reaccione bruscamente. Busque el verdadero motivo.
3- Debe sentir empatía con la otra persona, identifiques, pongas en el lugar de la otra persona. Así podrá tratar como a usted le gustaría que le trataran.
4- Escuche a las demás personas. Escuchar es esencial para que no ocurran malos entendidos, debe escuchar y procurar entender el porque de la acción de la persona.
5- Tenga mucho amor y tacto en el momento en que se siente enojado. Que sea mas el amor que el enojo, intentando así hablar con palabras que no hieran sino que busquen una solución pacifica.
No Aplique Castigo Corporal a Sus Hijos,,,,,
El castigo corporal ha sido utilizado por muchos padres a través de los anos. Es una forma de disciplinar que en vez de construir caracteres sanos y productivos, lo que logra es destruir
Violencia intrafamiliar
Queda, por lo general, dentro del núcleo familiar, afecta a millones de personas en el mundo y las principales víctimas son las mujeres
Cuando hablamos de violencia intrafamiliar nos referimos al maltrato de tipo psicológico, sexual o físico que una persona da a otra en el ámbito familiar. Éste se puede propiciar a niños, mujeres, ancianos u hombres.
La violencia intrafamiliar es un problema mundial que afecta a millones de personas y crece año con año. En nuestro país muchas veces permanece oculta dentro del núcleo familiar y quienes más la sufren son las mujeres.
De los maltratos que se dan a lo interno de la familia, el físico es el más evidente. Entre las acciones que efectúa el agresor: puede golpear, jalar del pelo, agredir con objetos, etc. Por lo general el agresor es de sexo masculino, aunque existen casos en los que la mujer es la agresora.
El maltrato psicológico aparece, por lo general, antes del físico. Comienza con insultos, continúa con intimidaciones, desprecios y en algunas ocasiones con el aislamiento de la víctima, hasta llegar a convencerla de que es merecedora de las agresiones que sufre; con esto el agresor garantiza que la agredida no comunicará lo que le sucede.
Muchas víctimas de la violencia doméstica definen el maltrato psicológico como peor que el maltrato físico. Los moretones y los golpes desaparecen con el tiempo, pero el dolor y el resentimiento que les causa el maltrato psicológico puede que no desaparezcan nunca.
Violencia sexual
Por violencia sexual entendemos la imposición por parte de uno de los miembros de pareja, mediante intimidación o agresión, a la realización del acto sexual en cualquiera de sus formas. Otra forma de violencia sexual que se comete con bastante frecuencia es obligar a tomar o a no tomar anticonceptivos, así como hacer que la mujer se someta a abortos.
Uno de los casos más dramáticos y dolorosos que me ha tocado atender en mi ejercicio profesional fue el de una joven de 28 años quien desde hacía tiempo venía sufriendo maltrato psicológico y físico de parte de su marido; resultó que su hijo menor de dos años enfermó de neumonía, luego fue hospitalizado y a los pocos días falleció.
Como todos podemos imaginar, la madre se encontraba muy adolorida. Después de los funerales, por la noche, el marido la obligó a tener relaciones sexuales, después de este acontecimiento la mujer cayó en un profundo cuadro depresivo y además de rechazo comenzó a sentir odio hacia el marido, pero también experimentaba mucho temor debido al carácter violento de éste.
La violencia intrafamiliar puede presentarse a cualquier nivel social, en cualquier creencia religiosa, a cualquier grupo de edad, en matrimonios o uniones de diferente o igual nivel de educación, en personas pertenecientes a la misma o a diferente cultura.
Hay ocasiones en las que la violencia inicia en la etapa de noviazgo y continúa en el matrimonio. Es importante que los padres vigilen los noviazgos de sus hijos, principalmente si son adolescentes, para que se den cuenta si existe violencia de tipo psicológica o física en la relación y así poder aconsejar adecuadamente a sus hijos.
El establecimiento de la violencia
Cuando se establece la violencia intrafamiliar en el matrimonio es muy probable que ésta continúe cuando ya estén separados o divorciados, lo que perjudica mucho la estabilidad emocional de los hijos.
En los casos de los maltratos más violentos, las agresiones físicas comienzan durante el embarazo
¿Qué mujeres pueden ser objeto de maltrato?
• Las que podrían tener problemas de autoestima anterior a su relación con el agresor.
• Quienes provengan de hogares desestructurados donde ocurría violencia intrafamiliar.
Mujeres con trastornos de personalidad.
• Afectadas por trastorno obsesivo-compulsivo, lo que hace que mantengan la relación de pareja aunque estén viviendo situaciones de maltrato.
• Como producto de la situación de maltrato durante años desarrollan sentimientos de miedo, impotencia, aislamiento, culpa, vergüenza y muchos trastornos psicológicos.
La mujer tolerante
El agresor procura que la persona agredida dependa económica y psicológicamente de él. Esto lo lleva a cabo con amenazas directas, agresiones o por la compleja situación de dependencia que poco a poco ha creado; es muy hábil para hacerle creer a la víctima que no existe escapatoria posible. Pero no sólo la convence, sino que trata de demostrárselo, frustra cualquier iniciativa de solicitud de ayuda o cualquier forma de escape a su control. Finalmente, la mujer llega a pensar que cualquier intento por evitar la situación de maltrato es inútil.
En muchos casos, el agresor se encarga de que la víctima permanezca lo más aislada posible, ella no sale a trabajar, permanece las 24 horas del día en casa cuidando a los niños y haciendo todos los trabajos de casa, a él no le gusta que tenga amigas y la ha aislado de su familia. Cuando va al supermercado o a otro tipo de compras no se puede tardar, él controla el tiempo; si se tarda un poco más al llegar comienza el interrogatorio y las expresiones de su cara indican enfado.
Tiene que tener la casa en orden, cualquier error desencadenará las agresiones. Aun así, tras pasarse todo el día intentando evitar que algo lo pueda molestar cuando llegue a casa, él encontrará una excusa. Quizá los niños hacen mucha bulla, o algo quedó mal cocinado, o alguien derramó algo en la mesa, ella no lo puede evitar, sólo puede esperar que suceda, que él salte y comience el maltrato verbal y luego las agresiones.
En nuestro medio, es frecuente que el hombre se vaya a tomar con amigos y cuando regresa a casa comienza el maltrato, que por lo general es verbal, pero si ella le contesta entonces salta la chispa, comienzan los golpes y así el ciclo se reproduce una y otra vez.
El agresor se encarga de recordarle a la mujer que:
o Estás sola.
o Tu familia no te cree nada.
o No tenés amigos.
o Te voy a quitar a los niños y demostraré que estás loca.
o Vos tenés la culpa de que yo reaccione así.
o Si te vas, arruinarás el futuro de tus hijos.
o No tenés trabajo.
o Cómo vas a sobrevivir si no tenés un centavo.
o Sos una inútil.
o Si te vas, te encuentro y te mato.
o Si me denunciás, rapidito salgo y entonces te alistás.
o Si contás algo, atenete a las consecuencias.
En otros casos, la dependencia es puramente afectiva; la mujer piensa que las explosiones de ira son porque él esta muy enamorado de ella, posiblemente ella tiene una falsa idea de lo que es el amor o está enferma psicológicamente.
Es frecuente que la mujer después del maltrato se presente a la Comisaría de la Mujer a poner la denuncia, pero sucede que a los pocos días regresa con su agresor. Muchas justifican este comportamiento argumentando que no tienen dinero para subsistir, que tienen los hijos pequeños y que él garantiza su seguridad y la de sus hijos. Abandonarle requiere un valor que ellas no son capaces de encontrar. Sólo cuando en alguna de las peleas se ve al borde de la muerte decide abandonarlo.
Tanto el hombre como la mujer en una situación de violencia intrafamiliar necesitan ayuda psicológica, es importantísimo que ambos se den cuenta de sus problemas y busquen cómo resolverlos.
Maltrato mutuo
resión no tiene excusa. No importa cuánto coraje tengamos o lo ofendidos que nos sintamos, nadie tiene derecho a golpear o maltratar a su pareja. Y que conste, esto es válido tanto para los hombres como para las mujeres porque, lamentablemente, hoy día unos y otros exhibimos una marcada tendencia a tratar de resolver nuestros conflictos con demostraciones de hostilidad física.
Pero, como es de imaginar, la violencia sólo provoca más violencia. No hay más que leer los titulares de los diarios para constatar que, si seguimos así, las consecuencias pueden ser fatales. Por ello, en respuesta a la creciente ola de abusos y atropellos conyugales, e inspirados por la situación de una pareja de lectores -quienes no saben cómo controlar sus hábitos de maltrato mutuo-, A tu manera entrevistó al conocido psicólogo Roberto Tirigall para dialogar sobre el tema.
La violencia conyugal
Nos explicó johana romero que la violencia conyugal “se caracteriza por producirse, por supuesto, entre los integrantes de la pareja, pero afecta, también, a los espectadores”. Entre éstos, se encuentran no sólo los hijos y/o familiares más cercanos, sino otros allegados, incluyendo amigos y hasta vecinos que los aprecien a ambos. Por eso, los sucesos de agresión física o verbal en una pareja se desbordan de los límites de su entorno y “producen tensión, angustia y ansiedad en el espectador”.
Tipos de relaciones
Tirigall también hizo la salvedad de que las relaciones o vínculos de pareja pueden ser de tres tipos. “El asertivo, expresa lo que piensa, pero, siempre sin agredir. Sólo se para y dice: ‘Yo esto no lo aguanto’”, indicó. El permisivo, por su parte, “le puede decir algo a su pareja -por ejemplo: ‘Esto no me gustó’-, pero, al otro día, vuelve a lo mismo”. En cambio, el autoritario, siempre intentará imponer su criterio, aun a costa del bienestar del otro.
“Los que no tienen control de su ira es porque no pueden ser asertivos”, sostiene el especialista, “no pueden expresar lo que les molesta, no pueden decir ‘no’. Por ello, se quedan con valor residual, acumulan ira por no ser auténticos. Pero, si fueran asertivos, dirían: ‘Hablamos luego, que ahora tengo coraje’. Tendrían y sabrían usar su mecanismo de control; podrían pensar, sentir y actuar de manera adecuada”, acotó.
Distintas clases de agresión
El especialista también nos habló sobre los distintos tipos de agresión que, por lo general, se identifican en parejas disfuncionales. “Los cuatro más conocidos son: agresión física, psicológica, sexual y económica”, enumeró.
La física es, por supuesto, la más evidente, pues un ojo morado o un brazo partido no siempre son fáciles de disimular. La psicológica, en cambio, no deja huellas aparentes y hay que estar bien pendientes para poder percibirla. Algunas señales delatoras son cambios emocionales y/o en el comportamiento de la persona afectada. La agresión sexual, también, por ocurrir en la privacidad del hogar de la pareja, suele ser más difícil de identificar, a menos que el agredido se atreva a buscar ayuda o a hacernos alguna confidencia.
Por último, el control económico que algunos ejercen sobre sus cónyuges puede disfrazarse de austeridad y no ser fácilmente reconocible por los espectadores.
¿Por qué pasa?
“Las causas principales” para las faltas de respeto en una pareja, de acuerdo con Tirigall, obedecen a que “hay falta de cuidado mutuo y hay una gran sensación de inseguridad”, expresó. También, hay falta de conciencia porque “los integrantes de la pareja no se dan cuenta de que hay una enfermedad (en la relación). Pero, no pueden estarse maltratando, no pueden seguir así por mucho tiempo”, añadió el experto.
Más aún, advirtió, la ignorancia no debe confundirse con falta de conciencia. “La ignorancia es no saber cómo tramitar las diferencias entre la pareja”, opinó. Por eso, algunos “no saben cómo resolver (sus conflictos) si no es con violencia”.
De otra parte, no debemos olvidar otro factor muy importante que podría influenciar el comportamiento de las parejas que se faltan el respeto. Este factor es la tendencia a seguir “un modelo idenfiticatorio. Como cuando (el uno y/o el otro) se identifican con (lo que hizo) la generación anterior. O sea, desde niños, se identifican con un modelo de maltrato”, informó el psicólogo. Es decir, de grandes, imitan el comportamiento de sus padres u otros adultos cuya presencia y modo de actuar les resultó significativa.
Falta de destrezas
Por supuesto, el especialista también mencionó que en este tipo de análisis se debe contemplar la posibilidad de que alguien en la pareja padezca de alcoholismo o drogadicción, pues “ambas inciden mucho en esto”, señaló. “El alcohol libera el control de la conciencia sobre el inconsciente y el inconsciente proyecta lo que uno tiene adentro”, mencionó. De modo que si lo que sentimos es una ira fulminante, si no sabemos manejar nuestros impulsos, sobre esa emoción será que actuaremos
Existen ciertas destrezas que resultan claves para el buen manejo de conflictos y otras situaciones desagradables. Se trata de saber “cómo controlar los impulsos”, sostuvo Tirigall. “Otra causa es la ausencia de comprensión con la incompatibilidad de caracteres”, añadió. Es decir, cuando al uno se le dificulta aceptar que es normal y razonable que el otro piense, opine o actúe de manera diferente a la suya.
Comportamiento cíclico
En parejas cuya relación se desarrolla en ciclos, “en una fase de violencia, por ejemplo”, expresó Tirigall, “hay una alternancia entre momentos de calma y momentos de agresión. Es como una ola, que sube y baja. Hay momentos en que están como en una luna de miel, pero, (éstos) van siendo cada vez menores, con el tiempo. Poco a poco”, prosiguió, “comienzan de nuevo las discusiones y las peleas, y la pareja puede llegar a la escalada de violencia, que es el máximo estado, el pico de la violencia”.
Las consecuencias
Además de las razones obvias, estos ciclos de comportamiento le preocupan a Tirigall porque “las consecuencias pueden ser muy graves. Puede tratarse de lesiones graves o, incluso, de homicidio”. Además, ambos, “tanto el que maltrata como el maltratado” son responsables de las instancias de agresión y maltrato. “Los dos están implicados”, insiste el psicólogo.
Por mencionar sólo algunos, los resultados de una relación abusiva y maltratante -según los enumeró el especialista- pueden ser, entre otros, “problemas de salud mental, angustia, tensión, coraje, depresión”, además de la “concomitancia somática, que es cuando se manifiestan físicamente los sentimientos”.
Así, vemos que en parejas con este tipo de relación uno de los dos -o hasta ambos- puede presentar constantes dolores de cabeza, problemas estomacales o insomnio.
Las soluciones
Por supuesto, para johana romero , una de las prioridades es tratar de evitar “que los hijos de la pareja -en el caso de que los haya- repitan el ciclo de maltrato y faltas de respeto por identificación. La identificación es como un pegamento, un engrudo que une a las personas. Yo veo el modelo (de comportamiento) y lo incorporo, me pego, me identifico”.
Por ende, para romper con esos ciclos, “me tengo que sacar, desidentificar y no repetir”. “Pero”, continuó el experto, “si no tomas conciencia, si no sabes que estás siguiendo un patrón en tu mente”, difícilmente se puedan resolver estos conflictos.
Por supuesto,johana también destacó importantes sugerencias para que las parejas que se faltan el respeto puedan encontrar soluciones a sus conflictos.
# “Lo primero que hay que hacer es reconocer (que existe) la relación violenta.
# Segundo, hay que asumir las responsabilidades que tiene ese vínculo disfuncional.
# Tercero, hay que pedir apoyo profesional, por ejemplo, servicio social, psicológico, psiquiátrico y legal, porque éste es un asunto legal.
# Cuarto, sería conveniente que buscaran ayuda individual y para la pareja con profesionales que se especialicen, precisamente en relaciones de pareja”.
Más consejos prácticos
Para evitar que una discusión entre la pareja se convierta en un conflicto agresivo, el psicólogo Roberto Tirigall recomienda:
# Detenerse, tomar un momento para pensar las cosas con calma.
# Aprender a hacer una respiración profunda y abdominal antes de actuar de manera violenta.
# Hacer un esfuerzo por ponerse en el lugar del otro y escuchar lo que tiene decir, permitiéndole que exponga su punto de vista.
# No interrumpir al otro mientras habla y no tratar de adivinar lo que va a expresar.
# Pasar juicio sólo sobre lo que de verdad se dijo y no sobre lo que nos imaginábamos que se iba a decir.
# Aprender a soltar los pensamientos tóxicos de agresividad que nos vienen a la mente
# En lo posible, tratar de sustituir los pensamientos de agresividad con pensamiento de buena voluntad y positivismo.
# Enfocarse en pensamientos de solución y no de conflictos o de problemas.
# Tratar de no confrontar al otro agresivamente, de no ir al choque.
# Hacer un esfuerzo por comunicar las propias ideas mejor.
# Abandonar el prejuicio y los cartelitos de “tú nunca” y “tú siempre” porque los absolutos sólo nos llevan a conductas destructivas.
# Tratar de mejorar al autocontrol de los impulsos agresivos.
II Parte
Los agresores suelen tener una baja autoestima, lo cual les produce frustración y la forma en que la alivian es mediante la agresión.
Creen que si ejercen poder o control sobre la mujer serán más “machos”. Cualquier actitud, comportamiento, gesto o comentario que ellos consideren que puede disminuir su autoridad o dignidad será respondido con violencia.
Estas personas necesitan urgentemente ayuda, no van a cambiar por sí solos, el problema es que no lo reconocen, ni aceptan jamás que necesitan someterse a tratamiento para modificar su comportamiento, ellos siempre creen que es la mujer la que tiene el problema.
Los psicólogos de la Universidad de Arkansas, dedicados al estudio de la violencia doméstica distinguen tres tipos de hombres que agreden a sus parejas.
1- Aquellos hombres con características psicopáticas: muestran una profunda falta de compasión, escaso control de los impulsos, con frecuencia tienen problemas con la ley, tienden a abusar de las drogas y el alcohol y es posible que hayan sufrido abusos en su infancia.
2- Hombres que están constantemente enfadados y se muestran infelices: tienen problemas con el abuso del alcohol y drogas y en su haber tienen una larga historia criminal. Estos hombres no tienen trastornos de personalidad específicos ni tendencias psicopáticas.
3- Hombres con comportamiento muy agradable en su trabajo, con los familiares, los amigos y los vecinos, pero en la intimidad de su hogar son agresores: estos hombres no tienen ningún trastorno de personalidad y limitan exclusivamente la agresividad a lo interno de la familia.
Desarrollo de la violencia en la familia
Parece ser que en los hogares que hay violencia se pasa por tres fases bien diferenciadas, que se repiten una y otra vez.
Fase de maltrato:
Comienza con maltrato psicológico. Lo primero que hace es minar la autoestima de la otra persona por medio de insultos, desprecios, etc. Esto hace que la tensión en la pareja aumente. Se pasa luego a las discusiones, los gritos, la ruptura de objetos y, finalmente, un buen día, en medio de la discusión se pasa a la agresión física. En ese momento, el agresor siente un gran alivio, pues con su comportamiento libera la tensión que tiene acumulada. Esta sensación puede ser un componente importante a la hora que se vuelva a repetir el maltrato.
Fase de reconciliación:
El agresor se da cuenta de que ha causado mucho daño a la víctima, puede verlo cada vez que la mira. Se vuelve más amable con ella, trata de obtener su perdón. Se inicia todo un juego, porque incluso le lleva regalos, la invita a salir y a menudo le dice que la quiere mucho. La víctima está recelosa y atenta, por lo que el agresor se esfuerza para que ésta refuerce sus lazos de dependencia.
La fase de ambivalencia:
La víctima no sabe qué hacer. No comprende la situación y sus sentimientos de amor hacia el agresor y los lazos de dependencia afectiva y económica que tiene establecidos con él hacen que empiece a creer en sus excusas y en sus razonamientos. Los golpes y las palizas no se olvidan, pero éstos han empezado a curarse y el agresor resulta amable, y ella necesita tanto afecto y se tendría que enfrentar a tantas situaciones nuevas, que al final cede. Es el comienzo nuevamente de la primera fase.
La separación entre las fases es mayor al principio de la relación. Pero cada vez que se repiten las fases se aproximan. Sólo una paliza descomunal puede hacer que se alarguen los períodos. Durante este tiempo el agresor vuelve con sus promesas y la víctima le cree una vez más, sólo para volver a comenzar el círculo vicioso.
Si usted no está viviendo una situación de violencia intrafamiliar considérese dichosa, pero si llegase a presentarse una situación de este tipo, con una sola vez, el agresor debe someterse a tratamiento para descubrir cuál fue la causa que lo empujó a actuar de esta manera, esto para evitar que vuelva a suceder. De lo contrario, no lo dude, volverá a pasar, sólo es cuestión de tiempo. Pues con cada paliza él se siente más fuerte, más impune y su control es mayor. La víctima, sin embargo, cada vez tiene menos fuerzas, va erróneamente aprendiendo que: no tiene escapatoria, no puede pedir ayuda, está sola, que ella se lo merece. Si no logró detenerlo al inicio, ahora ya es muy tarde para controlarlo.
¿Por qué el agresor mantiene su brutal comportamiento?
Uno de los principios básicos para que un comportamiento determinado se repita es que sus consecuencias sean positivas e inmediatas. Entre las consecuencias positivas para el agresor es que en la víctima produce: elevado estrés, que la lleva a una depresión del sistema inmunológico y como consecuencia le aparecen un mayor número de enfermedades, baja autoestima, depresión, intento de suicidio o suicidio, consumo de alcohol y drogas, incapacidad a causa de las lesiones, abortos, fallecimiento a manos del agresor.
Las consecuencias negativas como denunciarlo ante la Comisaría de la Mujer, que lo arresten y otras, las ve muy lejanas, ¿quién lo va a denunciar? Él se ha encargado de “lavarle el cerebro” a la víctima para que no lo denuncie. El aislamiento social y familiar al que la lleva hace que nadie en su entorno se entere. Su cuidada imagen ante los demás contribuye a que en caso de que se atreva a tener cualquier iniciativa de pedir auxilio nadie le crea, e incluso ante una denuncia declaren a su favor.
También un problema muy importante a la hora de poner la denuncia es que muchas mujeres y algunos hombres van muy decididos a ser firmes con la denuncia, pero poco tiempo después desisten de ella, las autoridades ante este comportamiento de la víctima se ven imposibilitadas de continuar con el caso, pero no hay esperanzas poco tiempo después, el ciclo de violencia intrafamiliar volverá a presentarse, creo que debería reformarse la ley y permitirle a las autoridades que puedan seguir estos casos de oficio.
Otra razón por la cual debería cambiarse la Ley es porque muchas mujeres llegan golpeadas a las salas de emergencia de los hospitales o a las consultas privadas de los médicos, y en estos casos la Ley debería obligar a los galenos a enviar la respectiva denuncia a las autoridades para que inicien un proceso de investigación de oficio.
La violencia intrafamiliar, ya sea provocada por el hombre o la mujer, debería considerarse un problema de Estado por la gravedad de las secuelas que deja en la víctima y en sus hijos, deben hacerse campañas continuas que sirvan para animar a las víctimas a denunciar a sus agresores, dar ayuda económica a las víctimas y propiciar lugares en los que puedan sentirse seguras tras denunciar al agresor.
Origen de la violencia intrafamiliar
Diversas investigaciones apuntan a modelos familiares en la socialización y el aprendizaje de determinados patrones de conducta.
El niño educado en el seno de una familia en la que habitualmente hay violencia es probable que reproduzca posteriormente esos mismos patrones de conducta.
Una niña educada en una familia en la que hay violencia intrafamiliar va a aprender una serie de patrones de conducta confusos que van a dar lugar, en el futuro, no a conductas violentas, sino a conductas de sumisión, que van a ir además acompañadas de una mayor incapacidad para reconocer claves anticipatorias de violencia cuando se produce una situación de semejantes características.
Perfil típico del agresor
Baja autoestima que intenta elevar con conductas violentas y que no son más que demostraciones de poder. Suelen ser personas insatisfechas, frustradas y egocéntricas que pretenden que los demás se plieguen a sus propios deseos, reaccionando con comportamientos agresivos cuando esto no sucede. Suelen provenir de familias desestructuradas y conflictivas, han recibido una educación estricta, no dialogante y en muchas ocasiones también violenta.
Son personas que mantienen actitudes sexistas y defienden todos los estereotipos de la mujer. No asumen sus conductas violentas como un problema y por el contrario tienden a justificarlas y minimizarlas. Son además personas celosas y dominantes.
Estimados lectores, su cerebro es un órgano como el riñón, el estómago o el corazón, en cualquier momento puede enfermarse, las enfermedades de la mente no se debe a debilidad o incapacidad. Si usted o un miembro de su familia se enferma de la mente, recurra al médico para recibir el tratamiento adecuado; recuerde que estas enfermedades deterioran su vida personal, familiar, laboral y social.


