Septiembre 24, 2009

Frustrar a nuestros hijos, es decir, privarles de lo que les gusta o desean en un determinado momento no es plato de buen gusto para ningún padre. A veces, es necesario no ofrecerles lo que están reclamando porque no va a ser sano o bueno para su desarrollo.
Frustrar implica desilusionar y que nuestros hijos se rebelen, se enfaden, lo pasen mal… Y nosotros también.
rabietaPor eso muchos padres opinan que como la vida ya es lo bastante dura mejor ampliar el abanico de posibilidades e intentar privarles lo menos posible de lo que desean. Cuando sean mayores ya tendrán que luchar con los avatares de la vida, así que ahora mejor no castigar demasiado su tierna infancia.

No frustrar a nuestros hijos es malcriarlos

Septiembre 24, 2009

La parte menos grata y más difícil de ser niño/a en proceso de maduración es la frustración. La parte menos grata y más difícil de ser padre en proceso de educar es la frustración. Ni a los peques les gusta no salirse con la suya, ni a los padres nos gusta tener que desilusionarlos.
hijo llorana
Fritz Perls (fundador de la Terapia Gestáltica), en su libro “Sueños y existencias” dice que en el crecer hay dos alternativas: o el niño crece y aprende a sobreponerse a la frustración o se transforma en un malcriado. Puede que resulte un “malcriado” porque los padres le contestan todas las preguntas. Puede que se eche a perder porque cada vez que desea algo lo consigue -porque el niño debe tenerlo todo, porque papi nunca lo tuvo, o porque los padres no saben como frustrar a los niños-. Cada vez que el niño es mimando para evitarle una frustración, se le está condenando. Porque en vez de usar su potencialidad para crecer, la usa para controlar a los adultos, para controlar el mundo.

Los niños saben pedir lo que desean, ya sea con palabras o con gestos: ir al parque ahora!, cógeme en brazos que no quiero andar, comer algo antes de cenar, meter las manos en el plato, no comer pescado, tocar el ordenador, ir a dormir tarde, quiero ahora una piruleta… y un larguísimo etcétera.

En muchas ocasiones para evitar el mal trago cedemos, ya sea porque no tenemos fuerzas para aguantar y oír la consecuente rabieta, ya sea porque nos apena se lleve un chasco.

Hemos de ser conscientes que al consentir no les estamos ayudando a crecer, les facilitamos demasiado las cosas. Lo bueno para su desarrollo es que busquen sus propios recursos, se esfuercen en buscar alternativas, conozcan mejor sus fuerzas, miren hacia dentro de sí y sepan qué pueden hacer (con lo creativos que son a estas edades!!).

El peque dice:

-Si no me coges aúpa porque no quiero caminar (y no atiendes a mi eufórica rabieta…), no me quedará más remedio que hacer el esfuerzo y caminar yo solito/a. Pero podré hacerlo? Pero no tengo ganas!… Anda! Pues resulta que sí he podido hacerlo!!

-Si no me dejas ver más dibujos en la tele (y no cedes ante mis múltiples insistencias), tendré que poner en marcha mi creatividad y jugar con algo.

-(Un bebé de 6 o 10 meses) Si no atiendes mi llanto para que estés siempre, siempre cerca de mí tendré que empezar a dirigir mi atención en lo que hay a mi alrededor. Tal vez yo solito pueda hacerlo… (en niños que reclaman mucho la atención, sería bueno dejarlos por momentitos).

-Si no me das esa piruleta que tanto deseo (y mira que la estoy armando en el súper!), tendré que aprender a conformarme…

Para frustrar no es necesario enfadarse, gritar, amenazar, NO! Con cariño, dulzura y firmeza les puedes decir las cosas. No le estas riñendo, por lo tanto, no le pongas mala cara para decirle que no le coges en brazos. Pese a la rabieta, mantente firme en tu postura pero no endurezcas tu cara. Entiende que lo único que tu peque puede hacer es quejarse.

Las rabietas en los niños

Septiembre 24, 2009

Son muchas las consultas que he recibido, sobre las pataletas, las rabietas, las negativas de nuestros pequeños desde los 18 meses hasta los 4 años aproximadamente. Papas y mamas, abuelas y educadoras me preguntan ¿cómo tener más paciencia en estas situaciones y no acabar gritando ni peleando con ellos?

nina-enfadadonina-enfadado1
La paciencia no la venden en las farmacias (seria genial para todos ¿verdad?). Pero sí está en nuestro interior y para dejarla salir hemos de bajar en exigencia, centrarnos en nuestros hijos, dedicarles tiempo y delegar las demás cosas (al menos durante los primeros tres años). Abarcar trabajo, casa y familia es muy stresante y como no tenemos superpoderes ¿quién paga nuestro estrés y cansancio?
Tu peque no es él único que te pega y grita con sólo 20 meses, y tú no eres la única que te sientes impotente o que le riñes o pegas por perder la paciencia.
Estas situaciones conflictivas son propias de la edad (igual que el acné en la adolescencia), y todos los papás (abuelas y educadoras) del mundo se encuentran con ellas a diario. Por lo que hablar entre nosotros de estas situaciones también ayuda pues compartir aligera peso.
Lo importante: poner límites claros con seguridad y amor y dejar que pataleen para expresar y sacar su frustración, enfadado. Si os pone más nerviosos su pataleta y gritos, dejarlo sólo y  cuando esté más calmado y no grite le atendeis (pero se lo decis, “cuando estés más calmado te atiendo”).

Webespacios www.EnDirectorio.com - YAAQUI.COM Directorio global y regional con un motor de búsqueda Más tráfico para tu sitio web Mega Directorio

Directorio de Sitios WEB Gratis Canta Dietas y Ejercicios

eXTReMe Tracker