Los padres y los celos infantiles

Enero 7, 2011

Los padres y los celos infantilesLos celos son fantasmas que aparecen en la mente infantil. Sobre todo si se relaciona con el nacimiento de un hermanito. No admiten compartir afectos paternos con “intrusos”.

Es frecuente que los adultos se desconcierten o se comprometan emocionalmente ante la diversidad de conductas que van aparejadas a los celos. En general, una reacción tranquila de los mayores es una medida efectiva frente a cualquier problema con los hijos. Quizás ayude a adoptar esta actitud el saber que estas emociones son naturales en el desarrollo normal de un niño. Por otra parte, a veces ocurre que existe un concepto tan negativo de los celos, que se tiende a intentar suprimirlos nerviosa y urgentemente.

Si los padres manejan adecuadamente el problema, es probable que los resultados se vuelquen hacia un ángulo más favorable: junto con los típicos sentimientos de rivalidad, pueden aparecer esfuerzos por superar la situación y, consecuentemente, un progreso en la maduración. El estímulo provocador de los celos puede también despertar la conciencia de la existencia de los demás, y facilitar así la integración en la sociedad. Es también muy característico que los celos infantiles se presenten en relación a los hermanos o frente al padre del mismo sexo.

Cómo contar cuentos infantiles a tu hijo

Agosto 10, 2010

ContarcuentosjpgApunta estos consejos e introduce a tu hijo en un mundo de fantasía y aprendizaje
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Las historias que cuentes a tu hijo deben transmitir valores humanos y tener un final constructivo para que aprenda de ellas.
Un cuento es un relato corto que está lleno de fantasía y que ha de contarse de una sola vez. Leer a un niño un cuento cada noche es muy productivo para el desarrollo creativo del niño. Gracias a esta dinámica al niño le terminará gustando el momento de ir a la cama, se relajará y se dormirá rápidamente.

¿Qué cuentos contar?

A la hora de decidir qué cuento vamos a contar hemos de tener en cuenta algunos aspectos. En primer lugar tener en cuenta la estación del año o el tiempo atmosférico en el que nos encontramos.

También es muy importante que, si queremos contar un cuento, primero tenemos que creernos la historia que vamos a contar, los valores que transmite porque, de lo contrario, no sabremos transmitirlo. El psicólogo Charan Díaz Arquillo afirma que: “Un cuento puede llegar a influir en la personalidad de quien cree en él, o de quien aprende algo de él”.

Díaz Arquillo desde su experiencia como psicólogo, también nos contó que: “La mejor manera de contar cuentos es con amor, es decir, con interés verdadero, con ganas de compartir el tiempo transmitiendo ésa historia y tratando de convertirla en una influencia positiva para quien te escucha”. También nos especificó que los cuentos que se deben leer son “Los cuentos con un aprendizaje rico en valores humanos y con un final constructivo”.

No debemos tomarnos la tarea de contar el cuento como una obligación. Es importante tener en cuenta el estado anímico en el que nos encontramos.

Asimismo otro factor clave a considerar antes de contar un cuento es que decidamos si es el espacio físico correcto y qué queremos contar. No se pueden contar cuentos en el sofá, porque si el niño se acostumbra, solo querrá que sus padres le cuenten cuentos en este lugar. El lugar idóneo es su cama, allí se relajará y, posteriormente, se dormirá.

Por otro lado, antes de comprar el cuento, tenemos que elegirlo de acuerdo a la edad del niño. En la pasta del libro se debe indicar la edad de recomendación.

Trucos para contar bien un cuento

Para contar bien un cuento es muy importante que te centres en una idea única. Los cuentos han de tener una estructura lineal, la historia empieza y termina. De este modo, contribuiremos a captar la atención de los pequeños, que asimilarán así más rápido el esquema narrativo de la historia que les contamos y, por ende, la moraleja que éste lleva implícita.

El tono de voz juega un papel importantísimo a la hora de contar cuentos. El cuento ha de mantener siempre la tensión (no puede haber una bajada de tono). Debemos intentar ser dulces y agradar al niño. Si contamos el cuento con un tono de voz alto o estridente, es probable que al pequeño acabe por desagradarle el cuento.

El cuento corporal

Existen cuentos que son ideales para que sean relatados a través de la gesticulación. Con este tipo de cuentos lo que pretendemos es que el niño sepa hacer un reconocimiento segmentado de su cuerpo a través de una dinámica que potencie el aprendizaje por descubrimiento. Eso si, sin obviar en ningún momento el aspecto lúdico de la actividad.

Vamos a ilustrar cómo gesticular un cuento con un ejemplo. El título del mismo tiene miga: “El enano despistado de Blanca Nieves y los siete enanitos”. Un fragmento del cuento dice así: “De los siete enanitos había uno que era muy despistado. Como era así se quedó mirando un búho y con su despiste se quedó solo. Lloró y quedó asombrado mirando una luz que resultó ser un hada; ésta le indicó dónde estaba su casa. Y le dijo: “Es muy fácil encontrar tu casa, puesto que tu casa está en tu propio cuerpo: tu pozo (y haces un circulito con los dedos de la mano), tu azotea (señalas la cabeza), tus ventanas (los ojos); tus antenas (las orejas), tu puerta (la boca), tus tuberías (la nariz), tus escaleras (las piernas)”.

En definitiva, existen muchos tipos de cuentos donde elegir: el cuento tradicional, el cooperativo, el cuento canción, el cuento juego, el cuento mágico, aquel que es rico en valores, entre otros. Ahora no tienes excusa para perfeccionar tu técnica.

Miedos infantiles: cómo ayudar a los hijos

Agosto 9, 2010

hijosadolescenteLos miedos infantiles son las emociones que expresan los niños cuando sienten que enfrentan una situación peligrosa ya sea real o imaginaria. Dependiendo de la edad de los niños, pueden manifestar temor a aquello que les resulta desconocido o extraño, sin importar si conlleva o no un peligro real.

Cada etapa de la vida puede verse invadida por algunos miedos, los más comunes que se presentan durante la infancia son: miedo a estar solos, temor a la oscuridad, miedo a las personas extrañas, a ruidos fuertes, a la muerte, a ciertos animales, a la lluvia y en la mayoría de los casos también a las tormentas, a fantasmas, monstruos, brujas, etc. Ya sean estímulos reales o imaginarios, los niños pueden ser afectados por estos sentimientos debido a que están cargados de cierta intensidad produciendo una sensación de temor.

La mayoría de los miedos van evolucionando de manera gradual durante el transcurso de la vida, lo cual es saludable para la vida de cada niño debido a que ofrecen la oportunidad de brindar las herramientas necesarias para enfrentar diferentes situaciones de la cotidianeidad.

Por otra parte, existen algunos miedos que pueden transformarse en patológicos y es lo se denomina “fobias”, cuando tienen una carga excesiva emocional e imposibilitar el normal desarrollo de la vida diaria del niño, ya que constituyen una fuente de sufrimiento constante. En estos casos, si estos miedos aumentan en intensidad y se prolongan en el tiempo, es necesario consultar con un especialista.

Algunos miedos típicos:

Miedo a la oscuridad: Es una emoción completamente normal cuando los niños son pequeños. Esto se debe a que tienen un mundo imaginario y fantaseado muy grande: temen que los monstruos, fantasmas, extraterrestres, brujas, duendes, o cualquier figura imaginaria que ellos crean puedan aparecerse cuando la luz se apaga. En algunos casos también un cambio intenso en sus vidas como una mudanza o la separación de sus padres, puede llevar a que aparezca este temor.

Es necesario que sepamos también que este miedo está relacionado con lo que implica el desapego de los padres a la hora de dormir, es un aprendizaje el poder dormir solos, entonces tenemos que acompañar y ayudar a nuestros hijos a que este temor ceda.

Lluvias y tormentas: cuando son más pequeños los niños temen las lluvias o tormentas debido al ruido que hacen y al desconocimiento de por qué se producen. Es necesario que los padres estén cerca, los abracen, les hablen y expliquen que no hay por qué temer. Esto también suele suceder cuando suena un timbre.

Miedo a los perros: alrededor de los 2-3 años suele aparecer este temor. Es muy positivo que el niño vea que los padres no le temen a los perros y que los acarician y hablan sin temor alguno.

Miedo a la soledad: este temor aparece tempranamente y tiene que ver con el proceso que implica la separación física con los padres. Para que este temor evolucione de manera gradual es necesario que el niño tenga internalizada las figuras parentales que le otorgan seguridad y tranquilidad para consigo mismo y el entorno.

Miedo a caerse: cuando son pequeños, y recién comienzan a aprender a caminar aparece en los niños este temor a caerse. Lo importante es que los padres le den la mano, estén cerca y los alienten a intentar caminar sin temor a la caída.

Sugerencias para los padres:

Comunicación: esta es la herramienta principal para erradicar los miedos. Es necesario que los padres logren una buena comunicación al respecto y dejar que el niño exprese libremente sus temores o miedos.

Contención: los padres deben ser los contenedores y sostenedores de los niños en estas situaciones de miedos. El sostén que les brinda seguridad y confianza en sí mismos para disminuir estos temores son los padres. Por ejemplo, si los niños tienen miedos de algunos animales, los padres pueden acompañarlos –de la mano, si fuera necesario- a ver esos animales y mostrarles que no hay motivo para temerles. La presencia de los padres otorga coraje al niño y seguridad en ese contexto temeroso.

Acompañamiento: es muy beneficioso que los niños se sientan acompañados por sus padres cuando sienten miedos o temores, que sientan que no están solos y que pueden compartir sus sentimientos con los adultos responsables de ellos. Sería bueno poder compartir con los niños los temores que los adultos tenían durante su infancia y el modo en que lo fue superando, así el niño evitará la vergüenza y podrá saber que sus miedos se superan tal como les sucedió a sus padres.

Juego: otra herramienta muy eficaz es utilizar el juego para ir hablando acerca de sus temores, y representarlos a través de lo lúdico. Por ejemplo si un niño tiene temor a la oscuridad, se puede jugar durante el día a que es de noche y mostrarle al niño que nada malo sucede en la oscuridad.

Es importante recordar que la presencia de los padres es lo que a los niños les transmite confianza y seguridad en las distintas situaciones que viven. Las funciones paternales justamente deben desarrollarse en pos de otorgar al niño tranquilidad, confianza y seguridad tanto para sí mismo como para su entorno, utilizando algunas herramientas como la comunicación, la contención, el cariño y el juego. La paciencia de los padres es la mejor herramienta para utilizar en este período de miedos infantiles.

Los juegos educativos infantiles

Octubre 3, 2009

Desde que nace, tu bebé tendrá una disposición innata de aprender. Deberás encaminar estas energías  hacia un aprendizaje positivo. He ahí donde  el juego es un mecanismo importante para formar al pequeño.bebe_jugando

bebe_jugandoLos juegos educativos le ayudarán a descubrir nuevos conceptos, desarrollar destrezas, conocer sensaciones y captar saberes, fortaleciendo así sus aptitudes físicas, intelectuales y sociales.

Por ello, cuando vea que su pequeño quiere jugar no piense que es una pérdida de tiempo, sino que a través de esta experiencia estará conociendo más del mundo.

Practica  con el estos  juegos de  colecciones, adivinanzas y los monopolios para la destreza intelectual. O estimula el espíritu artístico con el aprendizaje y corografías de las rondas y canciones infantiles.

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