Hablando con tu hijo sobre sexo
Febrero 5, 2012
No hay nada que hacerle. Tarde o temprano llegará el momento de tener esa conversación tan temida (y no, el cuento de la cigüeña ya no sirve)…
Hablar con un niño sobre sexo en el momento y lugar inadecuados, puede afectarlo y provocar un momento incómodo para ambos.
El momento en que comienza a darse cuenta de que su compañero o compañera es diferente, es cuando se debe comenzar a explicar que los varones tienen pene y las nenas tienen vagina. Esto generalmente sucede a los 2 años.
A los 5 pueden comenzar a preguntar cómo se hacen los bebes, y no entender el principio del nacimiento vaginal, pues esto puede ser demasiado complejo de entender a esa edad.
En esa época pueden llegar a aparecer algunas actitudes sexuales que no deben ser reprimidas. Se le debe explicar que eso no se hace públicamente, sino en la privacidad de su cuarto.
A los 9 ya puede comenzar a charlar más fluidamente sobre sexo, en diferentes momentos y a través de los años. Los especialistas dicen que es imposible instruir a los niños sobre sexo en una sola “gran conversación”, es conveniente ir dándole información de a poco y cuando determinadas situaciones se presenten.
El mejor momento para comenzar a hablarlo, es cuando viene con alguna pregunta inocente. Y la contestación que se le de, no sólo le enseñará sobre el tema, sino que también lo guiará en otros aspectos de la vida.
Mientras algunos padres piensan que las teorías de la cigüeña y la abeja harán que su hijo comience su vida sexual más tarde, las investigaciones disponibles afirman todo lo contrario.
Los padres no deben horrorizarse cuando estén frente a este tipo de situaciones, tendrán que entender que es un proceso natural y que es lo más normal del mundo.
Cuando su hijo le haga una pregunta específica, contéstele puntualmente. Y si no está seguro de qué responderle, dígale que lo hará mas tarde, tras consultar con su pareja o parientes o consultar un libro.
Tenga en cuenta que algunas preguntas pueden parecer relacionadas con el sexo, pero no lo están. Cuando un niño de 2 años le pregunta ¿“De dónde vengo?”, la respuesta puede ser simplemente de “Buenos Aires”, antes de un discurso sobre el ciclo reproductivo humano. Dé respuestas simples y no proporcione más detalles que los que el niño requiere explícitamente.
Alrededor de los 2 años, los chicos se fascinan con su propio cuerpo y comienzan a preguntar por los nombres de las partes de su cuerpo. Decirle pene o vagina puede sonarles raro, pero no es mejor decirles “pitilin”. Y algunos especialistas indican que hacerlo pueden confundir a la criatura, pues ellos necesitan manejar un vocabulario que otros entiendan.
Ellos necesitan saber también que lo que tienen es lo que muchos otros tienen, es la manera más directa de identificarse con su propio sexo, y usar las palabras correctas puede ayudarlos a hacerlo.
Comience a enseñarle los nombres “estas son tus piernas, tu nariz, tu pene”. Pero antes, los padres deben discutir qué tipo de respuesta dar, para evitar diferir en las explicaciones y confundir al niño.
También puede resolverse que uno de los dos sea el responsable de charlar con él e intente mencionar las palabras “pene” o “vagina” lo mínimo posible para evitar confusiones.
Cuando su hijo quiere saber cómo vienen los bebes al mundo, a los 2 o 3 años aproximadamente -aunque algunos lo hacen más tarde-, usted podrá responder ofreciéndole una explicación y haciendo que él confíe en su respuesta. Luego pregúntele cual es su teoría (la del niño) sobre el tema.
Cuando el chico tiene entre 3 y 4 años muchos creen que vienen del cielo o de alguna tienda de bebés. Lo mejor es aclararles que los bebés vienen de los seres humanos, diciéndoles que el papá pone el esperma y junto al óvulo de la mamá hacen un bebé, que crece en un lugar del cuerpo de la mama llamado útero.
No necesita explicar cómo es que sale si no se lo pregunta. En caso contrario, puede decirle que, después de un tiempo, el bebé se desliza por un túnel que tiene una abertura al final.
Algunos preescolares quieren saber cómo se introduce el esperma en la mujer, por lo cual deberá evaluarse si el momento de explicarlo es el adecuado, teniendo en cuenta que ya podrían haber escuchado algo sobre las relaciones sexuales.
Y según los expertos, lo mejor en ese caso es explicar que cuando dos adultos se quieren, desean estar cerca de diferentes maneras. Una de ellas es llamada sexo. Cuando un hombre y una mujer tienen sexo, el varón pone su pene en la vagina de la mujer y deposita su esperma dentro del cuerpo de su pareja y hacen un hijo.
Si está incómodo explicándolo, algunos libros podrán ayudarlo.
Los chicos pueden tener ideas absurdas de cómo nacen los chicos, incluyendo otras razas vivientes. Es fundamental indicarles que sólo los humanos pueden hacer bebés. Los términos confusos pueden desviar su atención y hacer que comiencen a elaborar teorías equivocadas.
Si lo encuentra tocándose sus partes privadas en público (cuando comienza a explorar las partes de su cuerpo) poniéndose las manos dentro de los pantalones, sepa que no busca conseguir un orgasmo sino sentirse confortable.
No debe asustarse ni mucho menos, sino explicarle qué hacer con esas sensaciones. Que no es malo que lo hagan sino que deben hacerlo en privado. “Yo se que tocándote el pene o la vagina te sientes bien, pero eso es algo para hacerlo en privado”.
Por otro lado, las escenas sexuales en la televisión pueden causar en los niños algún tipo de confusión respecto del tema. Pero no tenga vergüenza de mostrarse acurrucado con su pareja en el sillón. Eso le ayudará a explicarle que el sexo tiene mucho de ternura y está relacionado con el amor y el afecto.
De todos modos, no es lo más indicado prohibirle nada que tenga que ver con el sexo y le cause una lógica curiosidad (por supuesto dentro de ciertos límites), pues siempre es más educativo y provechoso explicarle con la verdad lo que ocurre cuando dos personas se quieren.
Lo último que se debe hacer es trasformar al sexo en tabú, así que mantenga una atmósfera cristalina para asegurar la salud sexual de su hijo.
Leches infantiles especiales
Enero 12, 2011
Dentro de esta categoría se incluyen las preparaciones específicamente diseñadas para cubrir las necesidades nutritivas de los lactantes y niños con algún trastorno fisiológico o metabólico para absorber, digerir o metabolizar determinadas sustancias. Estas leches aportan al niño la energía, vitaminas y minerales suficientes para su desarrollo. Su elaboración se hace a partir de las leches infantiles a las que se realizan modificaciones específicas para cada caso.
Leche sin lactosa: son leches infantiles derivadas de la leche de vaca, a las que se ha sometido a un proceso de sustitución de la lactosa por otro tipo de hidrato de carbono. La leche sin lactosa está indicada en los niños que padecen algún tipo de intolerancia a esta sustancia, derivada de una deficiencia de la enzima lactasa, lo que puede deberse bien a una deficiencia genética, o a una diarrea crónica o aguda (gastroenteritis). Estas fórmulas deben tomarse durante un período determinado hasta que se recupere la actividad enzimática, ya que la lactosa es un nutriente necesario para la absorción del calcio y el magnesio (ayuda en la absorción de calcio y magnesio, pero no es imprescindible, si la persona es intolerante, no ayuda y es necesario limitarla en mayor o menor medida según el grado de intolerancia).
Fórmulas antirregurgitación: indicada para bebés con relujo gastroesofágico, en los que el paso del alimento del estómago a la boca es habitual. Un 50 % de los bebés de hasta dos meses padecen este trastorno. Estas leches, que pueden ser de inicio o de continuación, tienen la característica fundamental de ser más espesas, reduciendo con ello el número de reflujos. Los espesantes utilizados suelen ser harina de semilla de algarrobo o almidón precocido, más frecuentemente que el arroz, de menor eficacia. (No estoy segura de los espesantes que se pueden utilizar, sobretodo en leches de inicio, que nunca pueden contener gluten, quizá sea mejor no especificar los espesantes o confirmar este tema)
Fórmulas de soja: son preparados elaborados a partir de las proteínas vegetales de la soja y que no contienen lactosa. Suelen estar enriquecidas con hierro, calcio y zinc, así como con metionina, L-carnitina y taurina para completar los nutrientes necesarios. Indicadas en niños de familias vegetarianas, niños con intolerancia a la lactosa y niños con alergia a las proteínas de la leche de vaca. Suelen utilizarse con frecuencia también en niños con diarreas prolongadas y en niños con eccemas.
Fórmulas de proteínas modificadas: leches con proteínas predigeridas mediante hidrólisis, con lo que se facilita la digestión y absorción en niños alérgicos a las proteínas de la leche de vaca o con problemas de absorción intestinal. Se clasifican, según el grado de hidrólisis, en Fórmulas Hipoalergénicas o Fórmulas Hidrolizadas (F.H.), cuyas proteínas han sufrido este proceso en alto grado, o en Fórmulas Hipoantigénicas (H.A.), sometidas a un menor grado de hidrólisis. Las F.H. se utilizan en niños con alergia a las proteínas de la leche de vaca o con problemas de absorción intestinal, y tienen un sabor desagradable (si tienen sabor desagradable el niño no las aceptará), al tiempo que las heces presentan un aspecto y olor característicos. Las H. A. tienen mejor sabor y están indicadas para prevenir reacciones alérgicas derivadas de las proteínas de la leche de vaca en niños con antecedentes.
Fórmulas para prematuros y recién nacidos con bajo peso: debido a la reserva de nutrientes escasa y a la función digestiva y metabólica inmadura que presentan estos niños, estas leches deben aportar todos los nutrientes necesarios para cubrir las deficiencias del tercer trimestre de gestación. Contienen una mezcla de grasas vegetales y lácteas y están enriquecidas con hierro.
Fórmulas aptas en errores metabólicos: se utilizan cuando existe alguna enfermedad metabólica causada por una enzima deficitaria y cuyo tratamiento es únicamente dietético. Estas leches precisan de un estricto control médico y son específicas para cada caso particular.
Consejos para evitar los celos entre hermanos
Enero 7, 2011
Es muy común que cuando tenemos un niño pequeño y encargamos otro surjan los celos de el hijo más grande hacia el que está por nacer. Para él es un cambio muy importante, deja de ser hijo único para convertirse en el hermano o hermana mayor, además ya no recibirá el mismo grado de atención que antes.
Es muy importante explicarle que tendrá un hermanito, lo más recomendable es que esperes hasta cumplir el primer trimestre de embarazo o a que se note la barriga para darle la noticia. Intenta que no se entere por terceras personas.
Para referirte al pequeño háblale de “nuestro bebé” o “tu hermanito”, invítalo a que palpe tu tripa para que pueda sentir sus patadas o movimientos y deja que te acompañe al obstetra para que escuche los latidos de su corazón.
Responde a sus preguntas utilizando un lenguaje acorde a su edad y con palabras que sea capaz de comprender, y si le interesa saberlo todo, inventa juegos para explicarle el embarazo, muéstrale fotos de cuando él era un bebé o visita familiares con recién nacidos.
Explícale que su papel va a ser muy importante, porque el bebé necesitará de los cuidados de su hermano mayor, en la medida de lo posible déjale que participe en la elección del nombre del bebé, que te ayude a decorar su habitación o que le haga algún dibujo de bienvenida.
Después del parto llámale por teléfono para decirle que su hermanito ya ha nacido y que tiene muchas ganas de verle, intenta que sea de los primeros en verle y que la visita sea en exclusiva para él y si puedes cómprale algún juguete para que se vaya con algún recuerdo de la visita de su hermanito o hermanita.
Cuando ya estés en tu casa pídele que te ayude en las tareas más sencillas de la rutina diaria, como traerte los pañales o mecerlo para que se duerma, explícale que el bebé es muy pequeño y por eso necesita muchas atenciones.
Para que se sienta responsable del cuidado del bebé enséñale canciones de cuna para que pueda cantárselas.
Trata de que entienda que mientras tú cuidas del bebé él tiene que ser paciente, procura que tenga juguetes para entretenerse mientras alimentas al bebé.
¿Cómo descubrir el talento de mi hijo a temprana edad?
Noviembre 18, 2010
El primer paso del método científico es la observación y no en vano está en el primer lugar. Los padres y madres que quieren orientar a sus hijos por los mejores senderos de la vocación, deben ser grandes observadores.
Y parecerá simple decir que donde mejor podemos observar los talentos de nuestros hijos es en sus actividades lúdicas, de juego.
Los niños y las niñas tienen la virtud de ser totalmente orgánicos, de jugar con seriedad, algo que los adultos perdemos. Observe cómo y qué juega su hijo o hija. Deténgase a ver cómo organiza sus juguetes, cómo conversa con sus muñecos y muñecas.
Allí usted verá las características de liderazgo, de organizador, don de mando y podrá determinar sus habilidades matemáticas, sus inclinaciones artísticas, en fin descubrirá usted mucho acerca de su hijo.
A medida que nuestros hijos e hijas crecen, las señales vocacionales son más marcadas, ya él o ella sabe lo que le gusta, lo que le disgusta, lo que le resulta difícil.
Es importante seguir las siguientes recomendaciones:
1- Toma en cuenta tu interés particular. Esto debe hacer el padre o la madre: ver qué le interesa su hijo o hija.
2- Analiza tus capacidades. El padre o la madre debe ver las aptitudes de sus hijos.
3- Toma en cuenta tus gustos particulares. El padre, la madre, debe observar qué le gusta al niño o a la niña. Observe si se aburre rápido de un juego o si por contrario, jamás se cansa.
Otra estrategia que complementa de forma perfecta lo antes expuesto es la asignación de tareas. Observe cuáles tareas de las que usted le asigne son desarrolladas con mayor entusiasmo y eficiencia.
En fin, descubrir las aptitudes o talentos de nuestros hijos e hijas es una tarea fascinante. Involúcrese con ellos y ellas en actividades recreativas, asígneles tareas de acuerdo a su edad y observe, allí estarán claros y expeditos los talentos de sus hijos. Después de que los descubra, le será fácil orientarlos por el camino de la vocación, algo que es fundamental descubrir a tiempo.
¿Te preocupa la falta de autonomía de tu hijo?
Septiembre 16, 2010
Gracias al ritmo cada día más acelerado en que vivimos, cada vez son más los niños que aprenden, desde muy temprano, a valerse por sí mismos. Aprenden “sobre la marcha” porque no les queda más remedio. Aún así, si observas a tu alrededor, todavía encuentras a niños pequeños, de 2, 3 o 4 añitos de edad, que aún siguen empeñados en no dar un solo paso sin su mamá o papá.
Me refiero a los niños que están todo el tiempo persiguiendo a los padres, por la casa, en la calle, en el supermercado, por todos los lugares, como si fueran sus sombras. No pueden estar solos. Si alguien extraño les habla, ellos se esconden detrás su mamá o se aferran a las piernas de papá. Les asusta todo y todos los que no sean papá ni mamá, así como estar solos en el baño, en su habitación, etc. Son niños que se resisten a ir al colegio el lunes por la mañana, que no quieren jugar en casa de un amiguito y que tienen miedo de dormir solos en su habitación. Son niños a quiénes solemos llamar de “pegamento”.
Niños autónomos
Creo que muchos de nosotros hemos pasado por alguna experiencia similar cuando nuestros hijos eran pequeños. Alguna etapa parecida sí la hemos tenido. Me acuerdo muy bien que a mi hija, cuando tenía alguna enfermedad, por menos importancia que tuviera, se negaba a salir de nuestra cama. Tampoco conseguíamos que ella se quedara sentadita en su sillita por mucho tiempo. Lo que ella le gustaba era tener nuestras manos siempre agarradas a las suyas. Y en el parque, que estuviéramos siempre pendientes de lo que ella hacía.
Sin embargo, la autonomía también se aprende:
- Enseñando a los hijos a que se cuiden. Debemos permitir que ellos se vistan, coman, se peinen y se limpien solos, cuando veamos que están capacitados para ello.
- Respetando sus horarios de comida, de sueño y de juego. Y que ellos aprendan a recoger los juguetes y se vayan organizando en cuanto a su utilización.
- Dando la oportunidad a los niños a que se expresen, opinen y digan lo que necesitan. Debemos estimular sus destrezas comunicativas no solo con la familia como también con los amigos.
- Identificando las dificultades que tienen algunos niños para relacionarse. Los niños deben aprender a no tener miedo, a entablar conversaciones, a comportarse y tener amigos. Es necesario que tengan el hábito de saludar, agradecer y tener una buena relación con los demás.
- Haciendo con que el niño participe en las labores del hogar: ayudando en la cocina, en las compras, haciendo la cama, poniendo la ropa sucia en la lavadora, recogiendo la habitación, cuidando de su ropa, etc.
Cuándo dejar de dar el pecho a tu bebé
Septiembre 16, 2010
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia exclusiva como mínimo hasta los 6 meses de vida del bebé, y como alimentación complementaria hasta los 2 años. Por tanto, Sanutri afirma que lo primero que has de tener claro es que el hecho de comenzar a diversificar la dieta a partir del 4-6 mes no significa tener que poner fin a la lactancia, sino simplemente, empezar a compaginarla con nuevos alimentos.
Asimismo, desde Sanutri recomendamos que el proceso de destete se realice poco a poco. Un final brusco podría provocarte molestias relacionadas con la retención de leche en las mamas. También, desde un punto de vista psicológico, puede producirte sentimientos de tristeza, frustración e incluso de transmisión de inseguridad hacia tu peque. Por eso, desde aquí te invitamos a que planifiques el final de la lactancia con calma y con tiempo. Te recomendamos, además, que consultes a tu pediatra en esta decisión, él te informará sobre qué tipo de tomas debes mantener según las necesidades alimenticias de tu hijo. Ya verás como todo saldrá bien!
Algún consejillo más
Cuando decidas dejar de dar el pecho, ve retirando las tomas paulatinamente, al principio puedes dejar de realizar la de las horas centrales del día, además a partir del 4-6 mes puedes sustituirlas por purés o papillas (siguiendo la recomendación de tu pediatra) Otra opción es ofrecer el pecho como complemento a una papilla, a modo de postre, de manera que por ejemplo, en la toma de la noche le ayude a relajarse y dormir mejor.
Otro caso
Si tu hijo es el que ha decidido abandonar la lactancia, seguramente te quedes totalmente sorprendida de que vuelva la cabeza o llore al darle el pecho. Si esto ocurre, no tendrás más remedio que aceptar su decisión. Eso sí, antes asegúrate de que tu peque no está en una “huelga” de lactancia pasajera, ya que hay periodos en los que el niño no muestra interés por el pecho. Los cambios de sabor de la leche, la salida de los dientes… son alguno de los posibles motivos por los que tu hijo rechace el pecho temporalmente. De todas maneras cualquier duda en este sentido consultar con tu pediatra.
¿Cuántas horas debe dormir mi bebé?
Septiembre 16, 2010
Los hábitos de sueño de tu bebé cambian mucho durante los primeros meses de vida. Esto a veces preocupa a los papás, que no saben cuántas horas debe descansar su pequeño. Pero, ¿cómo saber si las horas de sueño de mi peque son las normales, o si por el contrario duerme demasiado o sufre falta de sueño? Sanutri te ofrece unas pautas según el tiempo de tu bebé; de todas formas, Sanutri recomienda que sea un especialista, quien en caso específico, te guíe para saber cuántas horas de sueño necesita tu hijo. Estas indicaciones hacen referencia al número de veces que debe dormir el bebé al día, el tiempo (en horas) que está despierto y el periodo medio utilizado para lograr que tu pequeño se duerma. Ten en cuenta que son cifras orientativas, puedes tomarlas como una referencia pero recuerda que cada bebé tiene unas necesidades fisiológicas distintas.
Menos de un mes:
Número de sueños durante el día: 4
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 1 hora
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 15 min.
De 1 a 3 meses:
Número de sueños durante el día: 3 a 4
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 1 a 3 horas
Se espera que el bebé se despierte por la noche para mamar.
De 3 a 6 meses:
Número de sueños durante el día: 2 a 3
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 2 a 3 horas
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 1 hora
Dormirá de 2 a 3 horas cada vez y de 6 a 8 horas por la noche.
De 6 a 9 meses:
Número de sueños durante el día: 2
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 2 a 3 horas
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 1 hora
Dormirá de 1 a 2 horas cada vez y 10 a 12 horas por la noche.
De 9 a 12 meses:
Número de sueños durante el día: 1 a 2
Tiempo promedio horas despierto entre periodos: 4 horas
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 1 hora
Dormirá una hora por la mañana y una hora por la tarde y 10 a 12 horas a la noche.
Mi hijo está descuidando su aseo personal
Septiembre 16, 2010
El tema de la higiene personal es un elemento que se va desarrollando a lo largo de la vida de los hijos y está ligado a múltiples factores como son, aprender a recibir cuidados y cariño a través del aseo, la buena capacidad de recibir a los demás, la experiencia placentera de su propio cuerpo, entre otras cosas.Pero también los chicos sienten que su cuerpo, en términos de higiene les pertenece a sus padres y cuidadores ya que ellos suelen decidir la hora del baño, la modalidad del mismo etc.Ellos por amor lo aceptan pero inevitablemente en algún momento ellos se desean gobernar a sí mismos y el tema de la higiene empieza a ser un tema a considerar.Existe una etapa, la pubertad, donde por lo general lo chicos no gustan del baño, ni de cambiarse de ropa, pueden pasar días con el mismo polo y pantalón, no se cepillan los dientes y esto implica una tensión con los padres pero el deseo y puesta en práctica de gobernar su bien estar y cuerpo.Es solamente con la llegada de una sexualidad dirigida a otra persona esta etapa empieza a convivir con la pretensión y afortunadamente luego se extingue.Pero existen trastornos mentales que también comprometen esta facultad del auto cuidado y la higiene y ya lo veremos a lo largo del programa.
Cómo contar cuentos infantiles a tu hijo
Agosto 10, 2010
Apunta estos consejos e introduce a tu hijo en un mundo de fantasía y aprendizaje
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Las historias que cuentes a tu hijo deben transmitir valores humanos y tener un final constructivo para que aprenda de ellas.
Un cuento es un relato corto que está lleno de fantasía y que ha de contarse de una sola vez. Leer a un niño un cuento cada noche es muy productivo para el desarrollo creativo del niño. Gracias a esta dinámica al niño le terminará gustando el momento de ir a la cama, se relajará y se dormirá rápidamente.
¿Qué cuentos contar?
A la hora de decidir qué cuento vamos a contar hemos de tener en cuenta algunos aspectos. En primer lugar tener en cuenta la estación del año o el tiempo atmosférico en el que nos encontramos.
También es muy importante que, si queremos contar un cuento, primero tenemos que creernos la historia que vamos a contar, los valores que transmite porque, de lo contrario, no sabremos transmitirlo. El psicólogo Charan Díaz Arquillo afirma que: “Un cuento puede llegar a influir en la personalidad de quien cree en él, o de quien aprende algo de él”.
Díaz Arquillo desde su experiencia como psicólogo, también nos contó que: “La mejor manera de contar cuentos es con amor, es decir, con interés verdadero, con ganas de compartir el tiempo transmitiendo ésa historia y tratando de convertirla en una influencia positiva para quien te escucha”. También nos especificó que los cuentos que se deben leer son “Los cuentos con un aprendizaje rico en valores humanos y con un final constructivo”.
No debemos tomarnos la tarea de contar el cuento como una obligación. Es importante tener en cuenta el estado anímico en el que nos encontramos.
Asimismo otro factor clave a considerar antes de contar un cuento es que decidamos si es el espacio físico correcto y qué queremos contar. No se pueden contar cuentos en el sofá, porque si el niño se acostumbra, solo querrá que sus padres le cuenten cuentos en este lugar. El lugar idóneo es su cama, allí se relajará y, posteriormente, se dormirá.
Por otro lado, antes de comprar el cuento, tenemos que elegirlo de acuerdo a la edad del niño. En la pasta del libro se debe indicar la edad de recomendación.
Trucos para contar bien un cuento
Para contar bien un cuento es muy importante que te centres en una idea única. Los cuentos han de tener una estructura lineal, la historia empieza y termina. De este modo, contribuiremos a captar la atención de los pequeños, que asimilarán así más rápido el esquema narrativo de la historia que les contamos y, por ende, la moraleja que éste lleva implícita.
El tono de voz juega un papel importantísimo a la hora de contar cuentos. El cuento ha de mantener siempre la tensión (no puede haber una bajada de tono). Debemos intentar ser dulces y agradar al niño. Si contamos el cuento con un tono de voz alto o estridente, es probable que al pequeño acabe por desagradarle el cuento.
El cuento corporal
Existen cuentos que son ideales para que sean relatados a través de la gesticulación. Con este tipo de cuentos lo que pretendemos es que el niño sepa hacer un reconocimiento segmentado de su cuerpo a través de una dinámica que potencie el aprendizaje por descubrimiento. Eso si, sin obviar en ningún momento el aspecto lúdico de la actividad.
Vamos a ilustrar cómo gesticular un cuento con un ejemplo. El título del mismo tiene miga: “El enano despistado de Blanca Nieves y los siete enanitos”. Un fragmento del cuento dice así: “De los siete enanitos había uno que era muy despistado. Como era así se quedó mirando un búho y con su despiste se quedó solo. Lloró y quedó asombrado mirando una luz que resultó ser un hada; ésta le indicó dónde estaba su casa. Y le dijo: “Es muy fácil encontrar tu casa, puesto que tu casa está en tu propio cuerpo: tu pozo (y haces un circulito con los dedos de la mano), tu azotea (señalas la cabeza), tus ventanas (los ojos); tus antenas (las orejas), tu puerta (la boca), tus tuberías (la nariz), tus escaleras (las piernas)”.
En definitiva, existen muchos tipos de cuentos donde elegir: el cuento tradicional, el cooperativo, el cuento canción, el cuento juego, el cuento mágico, aquel que es rico en valores, entre otros. Ahora no tienes excusa para perfeccionar tu técnica.
El autismo infantil: cómo ayudar a tu hijo en su día a día
Agosto 10, 2010
¿
Cómo detecto la enfermedad? ¿Dónde acudo? ¿De qué manera puedo motivarle?
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Un tratamiento basado en situaciones cotidianas ayudará al desarrollo del pequeño
El autismo es uno de los trastornos más complicados de diagnosticar, ya que se trata de una enfermedad que no siempre cuenta con los mismos síntomas, al tener diferentes grados. Si bien es cierto que cuenta con algunas características comunes que pueden dar la voz de alarma, siempre será necesario el diagnóstico de un profesional que pueda guiar a los padres.
Verónica Minguito Orellano, Logopeda y especialista en atención temprana aclara que “el espectro autista es difícil de diagnosticar ya que es muy amplio y con diferentes grados de afectación. El principal signo de alarma y el más frecuente es la incapacidad para relacionarse tanto con iguales como con la figura adulta”.
El diagnóstico precoz es la base para que el niño pueda recibir las atenciones personalizadas necesarias, de lo contrario cualquier otra puede provocar aún más retraso en su desarrollo.
Diagnóstico precoz
Para que el diagnóstico sea preciso, no es suficiente con acudir con el pequeño al pediatra de cabecera. Este tipo de trastorno requiere de profesionales que estén especializados para que el tratamiento posterior sea flexible y personalizado, según los problemas que tenga el pequeño.
Los padres y los profesionales han de tener en cuenta, una vez realizado el diagnóstico, que el objetivo principal ha de ser el de buscar el bienestar del pequeño y mejorar su calidad de vida.
“El objetivo de todo tratamiento es satisfacer las necesidades que puedan aparecer en la vida diaria del niño, al igual que enseñarle las herramientas para que aprendan a establecer relaciones sociales y jugar con iguales; todo ello a través de actividades que sean comunes en el día a día”, afirma Minguito Orellano.
Para ello, resulta imprescindible que se busque la utilidad de aquello que se trabaja, diseñar actividades que le permitan alcanzar mayores niveles de autonomía y control sobre el medio en el que tendrá que desenvolverse.
Nunca usar el “ensayo-error”
Una de las cosas que más ayudará al pequeño a evolucionar positivamente en su desarrollo será realizar un tratamiento basado en situaciones cotidianas, de nada sirve crear rutinas sobre ambientes o situaciones que el niño rara vez podrá vivir.
A diferencia de la educación de niños que no tienen este tipo de trastornos, la educación no puede nunca basarse en la máxima de “ensayo-error”, ya que puede generar una enorme frustración en los niños que padecen autismo.
Se trata de lograr una motivación hacia el aprendizaje, reducir los niveles de fracaso y ofrecer todas las ayudas necesarias para que el niño logre completar la tarea que se le ha encomendado con éxito.

