Trastorno de Ansiedad en la Infancia
Julio 6, 2010
La ansiedad y los miedos son fenómenos universales que forman parte del entramado del desarrollo humano. Así, el miedo a la separación, la timidez social, el miedo al fracaso, el miedo a la oscuridad, a los animales o a los malos sueños forman parte de los problemas cotidianos de la infancia.
Los conceptos de ansiedad, angustia, miedo y estrés han sido utilizados de forma polisémica en la bibliografía psicológica. En este artículo hablaremos ampliamente del significado del término «estrés», así como las patologías derivadas del sufrimiento ocasionado por él. Por ello, seguidamente, nos centraremos en la diferenciación de los términos de ansiedad, angustia y miedo, si bien teniendo en cuenta que a menudo se utilizan indistintamente.
Mientras que el miedo es un sentimiento producido por un peligro presente e inminente y por lo tanto se encuentra estrechamente ligado a los estímulos que lo generan, la ansiedad se refiere a la anticipación de un peligro venidero, indefinible e imprevisible, siendo la causa más vaga y menos comprensible (Marks, 1991). En este sentido, la ansiedad ha sido definida como miedo sin objeto, mientras que el miedo es considerado como la ansiedad ante un estímulo determinado.
Tanto el término «ansiedad» como el de «angustia» derivan de la misma raíz indogermánica, anglz, que significa «malestar, estrechez o constricción». ‘Posteriormente la influencia latina separó la anxietas del angor, distinción que recogió la psiquiatría francesa, diferenciando anxieté, referida a un malestar anímico o del espíritu, de angoisse, referida a constricción epigástrica con dificultades respiratorias e inquietud. Por su parte. La tradición psiquiátrica española adoptó también la distinción entre ansiedad, en la que predomina un componente psíquico, y angustia, en la que predomina un componente somático (Sandín y Chorot. 1995).
Aunque la ansiedad tiene una función activadora que facilita la capacidad de respuesta del individuo ante los peligros, cuando ésta es excesiva en intensidad. Frecuencia o duración, o aparece asociada a estímulos que no representan una amenaza real para el organismo, produce alteraciones en el funcionamiento del sujeto y se considera patológica. Es en este caso cuando hablamos de trastornos de ansiedad.
Acorde con ello, una cuestión clave para los clínicos es determinar en qué punto es apropiado redefinir esos síntomas normales como trastornos emocionales. Algunos criterios que pueden esclarecer las diferencias son los siguientes: cronicidad, intensidad de los síntomas, interferencia con el funcionamiento e interferencia con el proceso de desarrollo psicológico.
De acuerdo con Echeburúa (1996) los trastornos de ansiedad en la infancia pueden clasificarse de la siguiente forma:
- Trastornos fóbicos: fobias específicas, fobia escolar y trastorno de evitación.
- Trastornos de ansiedad sin evitación fóbica: ansiedad de separación y ansiedad excesiva.
- Otros trastornos de ansiedad: trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno mixto de ansiedad y depresión.
En nuestra opinión, esta clasificación recoge los principales trastornos de ansiedad que se presentan en la infancia. Nosotros, además, incluimos en este artículo la descripción y explicación de otro que, aunque es menos frecuente, está también representado en la población infanto-juvenil, a saber: trastorno de angustia con o sin agorafobia. Además, el trastorno por estrés agudo y el trastorno por estrés postraumático, si bien son trastornos por ansiedad.
Aunque frecuentemente se utilizan los términos miedo y fobia indistintamente, fundamentalmente cuando se aplican a niños, es importante delimitar su significado. A continuación se realiza un estudio de ambos conceptos, así como de las fobias más frecuentes en cada período evolutivo. En los siguientes apartados se expone la sintomatología asociada a cada uno de los trastornos de ansiedad, teniendo siempre en cuenta la importancia de la edad del sujeto como variable moduladora de la manifestación concreta de cada trastorno. Comenzaremos en esta primera parte hablando de las fobias y sus repercusiones en la infancia y adolescencia.
Miedos y fobias
El miedo se considera una respuesta de activación fisiológica normal provocada por hechos nocivos o amenazantes, que capacita al organismo para reaccionar ante una situación de peligro (Echeburúa. 1993). En este sentido, los miedos constituyen respuestas adaptativas que permiten que los niños adquieran las habilidades para enfrentarse a situaciones peligrosas o nocivas. Así podemos afirmar que son instintivos y universales sin aprendizaje previo.
Campbell (1986) describe la evolución de los miedos en la infancia como una característica del desarrollo humano. Así, desde una aproximación etológica, Bowlby (1993) plantea que inicialmente la incomodidad, el dolor y los sonidos agudos y repentinos provocan inquietud en el bebé e incluso pueden inducir al llanto, así como la tensión muscular y los movimientos difusos. Por el contrario, el bebé se tranquiliza cuando se lo acuna o se le dan palmaditas o por medio de la succión sin fines alimentarios. En estas reacciones de temor el aprendizaje tiene nula o escasa participación. Con el desarrollo cognitivo aparecen otros miedos evolutivos; por ejemplo entre los 8 y 12 meses el niño comienza a manifestar respuestas de temor ante las personas extrañas. Cuando el niño aprende a moverse por sí mismo, aumenta el número de situaciones temidas. Y a medida que progresa el desarrollo cognitivo, con la adquisición del lenguaje y la capacidad para efectuar operaciones simbólicas, aparece el miedo a la oscuridad, a los seres imaginarios y a los animales, mientras que los anteriores temores comienzan a desaparecer. Las reacciones de temor son entonces menos situacionales, ya que el niño es capaz de anticipar situaciones peligrosas que no se encuentran en su entorno inmediato.
De los 6 a los 9 años surgen nuevos temores que tienden a ser más reales, asociados a situaciones que implican daño físico y miedo al fracaso o a hacer el ridículo. Los miedos a fantasmas y monstruos empiezan a desvanecerse, aunque aún permanece el miedo a la oscuridad, a estar solos y a la separación de los padres. En la adolescencia se incrementan los miedos relacionados con las situaciones sociales: el temor a fracasar, a hacer el ridículo, a las relaciones con el otro sexo, a ser no ser aceptado por el grupo, a las relaciones sexuales.
Morris y Kratochwill (1983) consideran que los miedos evolutivos son un componente del desarrollo normal del niño que le proporcionan medios de adaptación a diversos estresores vitales. En este sentido:
o Se trata de un fenómeno evolutivo, hasta el punto de que la presencia de miedo debería considerarse como una parte integral del desarrollo psicológico normal. Lo anómalo sería su ausencia. El miedo tiene la finalidad de señalizar la presencia de una amenaza.
o La mayoría de los miedos suelen ser transitorios, aparecen en niños de edad similar y, por lo general, no suelen interferir en el funcionamiento psicológico cotidiano. Estos miedos parecen estar en estrecha interdependencia con los cambios evolutivos y desaparecen al poco tiempo.
o Las experiencias, vivencias y emociones aparejadas con los miedos evolutivos permiten al ser humano generar y consolidad medios y recursos encaminados a resolver de modo satisfactorio situaciones estresantes.
o La dimensión cognitiva se presenta con una especial relevancia. Los miedos son reacciones ante una serie de estímulos, unos externos y otros generados por el propio sujeto, que son autocalificados como amenazadores o emparejados con estímulos percibidos como peligrosos.
En la adolescencia adquieren gran relieve los temores sociales (p.e. miedo a la interacción con personas del sexo opuesto), los miedos sexuales y los relacionados con la autoidentidad y el rendimiento personal (p.e. temores al fracaso, a no ser popular, a la inadecuación personal, al aspecto personal, a ser incompetente, a parecer loco/a…). Además se incrementan los miedos de tipo académico, político y económico. También suelen darse con cierta frecuencia los miedos de fases anteriores, tales como los miedos a los animales, oscuridad, muerte, cementerios, daño corporal (Sandín, 1996). Mientras que los miedos son considerados como reacciones normales del niño, las fobias son conceptuadas como alteraciones o trastornos psicológicos. Así, la característica esencial de la fobia específica es un miedo intenso y persistente a objetos o situaciones claramente discernibles y circunscritos (DSM-IV; APA, 1994).
Marks (.1961) entiende la fobia como un tipo de miedo que:
- Es desproporcionado respecto al peligro de la situación.
- Se acepta como irracional, esto es, es resistente a las explicaciones o razonamientos correctos.
Es involuntario, no está sujeto al control de la persona.
- Lleva a evitar la situación temida.
MilIer, Barret y Hampe (1974) ampliaron la definición propuesta por Marks, añadiendo tres nuevos criterios:
- La reacción de temor persiste durante largos períodos de tiempo.
- Es una reacción desadaptativa.
- No corresponde a la edad’ o estadio evolutivo.
Con esta ampliación de criterios se evita considerar como fobias las reacciones de miedo evolutivamente normales, por ejemplo las respuestas de miedo intenso ante la separación de la madre que manifiestan los niños entre uno y dos años de edad. Tal y como argumenta Bragado (1994), este comportamiento es transitorio, ocurren en la gran mayoría de los niños y puede ser considerado como una parcela más del desarrollo.
También el DSM-IV considera un criterio indispensable para diagnosticar una fobia que el miedo o la evitación interfieran con la vida normal del individuo, produciéndose un intenso malestar. En este sentido, se hablará de miedos cuando no se produzca interferencia con la vida del niño. La evitación del estímulo temido puede producirse tanto cuando los miedos son normales como cuando son exagerados o irrazonables, y siempre que no interfiera o límite la vida del niño podrá ser considerada funcional o adaptativa. Si la evitación es adaptativa, el comportamiento del niño no deberá ser considerado fóbico (Fernández, 1996).
Como hemos expuesto anteriormente, Marks (1969) considera que las fobias no pueden explicarse o razonarse. En la misma dirección, la ‘APA (1994) señala que el individuo debe reconocer que su miedo es excesivo o irracional, aunque establece que dicho requisito no es imprescindible para realizar el diagnóstico en la población infantil.
Hay dos categorías que suelen aplicarse al niño y al adolescente, a saber, las fobias específicas y la fobia social. Sin embargo, la agorafobia es menos frecuente en esta población.
Las fobias específicas (o fobias simples) se refieren al miedo exagerado y persistente a un objeto o situación determinados. El DSM-IV establece cinco categorías de fobias específicas, a saber, animal, ambiental (p.e. altura, tormentas, agua), sangre- inyecciones-lesión situacional (p.e. aviones, lugares cerrados) y de otro tipo (p.e. ruidos estridentes o personas disfrazadas), y no diferencia las fobias que ocurren durante la infancia y adolescencia de las que suceden en la vida adulta.
En los niños las fobias más frecuentes son las referidas a los animales, a la oscuridad, a dormir solos, a los dentistas, médicos o practicantes (Jiménez, 1995), y la ansiedad se puede expresar llorando, mediante rabietas, quedándose paralizados o abrazándose a alguien que les dé seguridad.
Las fobias específicas tienden a remitir espontáneamente con el paso del tiempo en períodos que oscilan entre uno y cuatro años. La maduración cognitiva del niño y las experiencias de aprendizaje debidas a la exposición al estímulo temido o mediante aprendizaje vicario pueden explicar esta remisión espontánea.
Las fobias sociales (o trastorno de ansiedad social) se refieren al miedo exagerado y persistente a actuar de un modo humillante o que suponga la evaluación por parte de los demás ante personas que no pertenecen al ámbito familiar. Ejemplos de situaciones de esta categoría son los siguientes: hablar en público (leer en voz alta, hacer un comentario sobre un libro, contestar a una pregunta del profesor), comer, beber y escribir en público, ir a fiestas, utilizar los aseos públicos, hablar con figuras de autoridad y reuniones o juegos con otros niños. De entre ellas, cabe destacar las relacionadas con hacer exámenes escritos u orales, que les devuelvan el examen corregido o escribir en la pizarra, por su relativa frecuencia en el ámbito escolar.
Generalmente estos niños o adolescentes temen que los demás perciban los síntomas de su ansiedad, tales como enrojecimiento, temblor de manos o de la voz, agitación respiratoria, sudoración, que a su vez les genera más ansiedad.
Tener alguna característica física diferente del resto de compañeros (p.e. sobrepeso, alguna minusvalía física) puede hacer al niño o adolescente vulnerable al desarrollo de una fobia social, por el temor a sufrir las burlas. Esta situación desgraciadamente, cada vez más frecuente en el ámbito escolar actual debido, en parte, al aumento de la agresividad en esta población.
Generalmente aparece ansiedad anticipatoria, y ello genera preocupaciones antes de afrontar la situación temida, lo que, a su vez, provoca ansiedad, constituyéndose un círculo vicioso que da lugar a un mal rendimiento real o subjetivo en la situación temida debido a dicho malestar.
Cuando se realiza este diagnóstico en niños o adolescentes, es necesario establecer que tienen la capacidad de entablar relaciones sociales adecuadas para sus niveles de edad y que la ansiedad social aparece ante el contacto con otros niños de la misma edad y no sólo ante adultos.
Dado que la adolescencia es un período del desarrollo durante el cual la ansiedad social es bastante frecuente, sólo se realizará el diagnóstico en el supuesto de que dicha alteración suponga una interferencia en la vida del adolescente y/o le cause un malestar intenso y duradero, c1ínicamente significativo. En los niños, las fobias sociales pueden manifestarse mediante lloros, tartamudez, parálisis o abrazos o aferramiento a familiares cercanos, junto a la abstención de mantener relaciones con los demás, pudiendo llegar al mutismo.
La razón fundamental que justifica este cambio es la poca frecuencia con que era diagnosticado y el escaso conocimiento del curso, evolución y respuesta a la ira. tratamiento de este trastorno en la infancia (Jiménez, 1995).
Así, el «trastorno por evitación» se aplica cuando se cumplen los tres criterios siguientes durante al menos seis meses (y el niño tiene más de dos años y medio):
a) timidez excesiva y persistente con los adultos y compañeros;
b) deseo de afecto y aceptación, y, por lo general, relaciones cálidas y satisfactorias con los familiares
e) conducta de evitación lo bastante intensa como para interferir en el funcionamiento social y las relaciones con los compañeros. Dicha sintomatología es análoga a la de fobia social.
Los niños que sufren este trastorno generalmente son remitidos al psicólogo de la escuela, pues en el ambiente familiar no presentan ansiedad.
Familias Disfuncionales
Julio 6, 2010
En un año como el 2006, en el que el Foro de la familia ha vuelto a salir a las calles para alzar la voz, un puñado de estrenos, la mayoría de vocación indie, les ha dado una inconsciente respuesta al conformar entre todos ellos un atípico álbum familiar. La galería de imágenes de la familia disfuncional expuesta en la suma de sus maneras y con casi todos sus problemas.
Entre las instantáneas destaca Little Miss sunshine, la historia de Olive una niña de ocho años, que sueña con los concursos de Miss América, que teme comer helado por si engorda y que le pregunta de vez en cuando a su abuelo, ¿Soy bonita?. El film que bien podría ser la réplica para todos los públicos del más irreverente cine americano, de por ejemplo pongamos Todd Solondz, evita no obstante repetir el principal error de demasiadas cintas que se asumen como transgresoras. Y no es otro que ocultar un discurso profundamente moralista bajo la acumulación de rarezas, un buen tema pop y una ilusoria diversidad. Más que nada, porque Little Miss Sunshine funciona como un acercamiento tierno, agridulce, nada cool y humano a sus protagonistas, sin imposturas. Así cómo una ácida reflexión de los certámenes de belleza. Emblema de todos esos concursos de popularidad en los que tantas veces hemos participado y en los que en demasiadas hemos deseado ganar. Sin importarnos si encajábamos o no, o si incluso queríamos.
Entre los personajes que mejor representan la familia disfucional estás han sido las respuestas.
-Alan Arkin. Little Miss Sunshine. 35,4%
-Felicity Huffman. Transamerica. 14,6%
-Jeff Daniels. Una historia de Brooklyn. 8,3%
-Marc Andre Gondrin. C.R.A.Z.Y. 6,25%
-Amy Adams. Junebug. 2,08%
-Sammy Davis Jr. Jr. Todo está iluminado. 14,58%
-Lou Pucci. Thumbsucker 6,25%
-Eva Marie Sant. Llamando a las puertas del Cielo. 12,5%
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De lo que fue este 2006
Kaufman, Anderson y otros tipos raros.
Los hijos siempre deben ir en segundo lugar
Mayo 18, 2010
Los hijos consentidos no funcionan
Me gustaría recordarles a los papás de las nuevas generaciones que los hijos no son el primer lugar, ni lo más importante en una familia. Deben conformarse con un sano segundo lugar.
Y si no están de acuerdo nuestros jóvenes matrimonios, a quienes sobre todos van dirigidas estas sencillas líneas, les invito a que recuerden su infancia, donde en muchos hogares escuchábamos frases como: “tu madre tiene la razón…”, “…pregúntale a papá…”, “si tu mamá está de acuerdo yo también…”, “Tu madre y yo nos vamos al cine, pórtense bien…”, “Porque lo dice tu papá y punto”.
Todo lo contrario a lo que pasa hoy en algunas familias modernas donde los hijos son los reyes de la casa, y el satisfacer a toda costa sus caprichos, se ha convertido en el único objetivo de papá y mamá.
Estos papás modernos promueven, sin quererlo voluntariamente, la indiferencia, la lejanía y a veces tristemente, el rechazo al calor familiar y la fobia sistemática a cualquier tipo de autoridad. ¡Claro! Pues el amor, la deferencia y el respeto entre estos esposos se encuentran empaquetados junto al vestido de novia en lo más alto y recóndito del ropero de mamá, o son ya una pálida imagen en el álbum de fotos de la romántica luna de miel.
Luego, surge la pregunta: ¿por qué nuestro hijo actúa, nos trata, se comporta… si siempre fue lo primero para nosotros? ¿Por qué no quiere estar en casa, etc.? Justamente por eso, padres de familia, porque los hijos, insisto, deben pasar a un sano segundo plano.
Consentidora madre de familia: el amor de su hijo a usted no es directamente proporcional a la cantidad de juguetes que le compra, y sí es directamente proporcional al amor con el cual consiente a su esposo.
Cuando los padres son lo primero
Serio e importante padre de familia: el respeto que usted le está exigiendo a su hijo adolescente ante ciertas realidades de la vida familiar, social o escolar, no dependen de los “rollos” y homilías que usted descarga sobre su hijo antes de otorgarle un permiso, sino del respeto básico y al mismo tiempo detallista que demuestra en casa, empezando con su esposa.
Nuestros padres, los abuelos de nuestros hijos, tenían una clara conciencia de esto y en lugar de preocuparse primordialmente por los hijos, leyendo complejos manuales de educación o asistiendo a la terapia de psicología familiar, que la mayoría de las veces llega tarde, se preocupaban ante todo por ellos dos; por construir un amor basado en el respeto mutuo y por mantener vivos aquellos detalles de cariño que impiden se marchite la frescura del amor primero.
Las condescendencias a pesar del propio juicio, la norma tácita de jamás discutir enfrente de ellos, la costumbre de reservar una cena a la semana solo para estar con ella, el arreglarse solo para él aunque no vengan visitas, el hacer de cualquier fecha un motivo de ramo de flores y mil detalles más, hacen que los hijos respiren ese amor, se alimenten de ese respeto y fluya por las venas de sus almas un fuerte sentido de pertenencia familiar que jamás, aunque geográficamente estén lejos, los apartará de casa.
Entonces sí, dándose ustedes el primer lugar, ellos serán siempre lo primero.
Historias familiares Para niños entre las edades de 3 a 6 años
Mayo 18, 2010
El relatar historias de la familia permite que su niña aprenda más acerca de las personas importantes en su vida.También le puede dar buenas ideas acerca de cómo una cosa resulta en otra dentro de una historia.
Qué hacer
Las primeras actividades en la siguiente lista funcionan bien con niños más pequeños.A medida que su niño vaya creciendo, las actividades al final de la lista le permiten hacer más.Sin embargo, siga realizando las primeras actividades en la lista mientras que las disfrute.
·Cuéntele a su niño historias de sus padres o abuelitos o acerca de otras personas que son importantes para usted y su familia.Puede escribir estas historias en un libro y agregar fotos viejas.
* Reflexione en voz alta acerca de cuando usted era pequeña.Haga una historia basada en algo que le sucedió, como un viaje familiar, una fiesta de cumpleaños, o cuando se le cayó su primer diente.
* Pida que su niño le cuente historias sobre lo que hizo en un día especial, como las fiestas navideñas, cumpleaños o vacaciones familiares.
* Si salen de viaje, mantengan un diario con su niño para crear una nueva historia familiar.Tomen fotos durante eventos especiales.Al tomar apuntes durante eventos especiales y pegar fotos de los mismos en su diario, establecerán un lazo entre la historia familiar oral y la historia escrita.Pueden incluir viajecitos cotidianos, como ir de compras a la tienda o a jugar al parque.
Al adoptar la voz de un cuentista su niño aprenderá a escuchar los sonidos de las palabras y cómo se estructuran para crear un significado.
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Otras secciones recomendadas
* Sección de integración: Esta sección incluye trabajos y actividades acerca de la educación especial. Patologías y problematicas.
* Desarrollo evolutivo: Sección dedicada al desarrollo y diferentes patologías del niño desde el nacimiento hasta los 6 años.
* Recursos literarios: En esta sección encontrarás todo tipo de recursos relacionados con la literatura infantil. Encontrarás juegos, obras de títeres, chistes, poesías, cuentos, colmos, adivinanzas, trabalenguas, modelos de disfraces, recetas y mucho más.
* Actividades organizadas por áreas de matemática, lengua, juego, expresión, maternal, etc.
* Temáticas educativas: problemáticas familiares, salud, integración, áreas, etc
Consejos para mamás que trabajan fuera del hogar
Mayo 3, 2010
¡La vida de una madre trabajadora de más de cuarenta puede ser agotadora!
Nos sentimos constantemente en movimiento y como que nos “jalan y empujan” en múltiples direcciones, cuidando de todo lo que nos rodea, y siempre tratando de mantener una sonrisa en la cara. Y de alguna manera u otra, aunque no siempre logremos mantenernos alegres y de vez en cuando las cosas no salen como lo deseamos, logramos que la vida de todos los que dependen de nosotros siga su curso, incluso si esto significa que a veces debemos dejar nuestros objetivos personales y profesionales a un lado del camino.
¿No te parecería genial si todo esto no fuese tan difícil?
En realidad, sí es factible tenerlo todo – una carrera de primera y una hermosa vida familiar – sin tener que trabajar aún más de lo que ya lo hacemos. Si eres madre y trabajas fuera del hogar y a veces te sientes como lo que he descrito anteriormente, estos son algunos consejos que espero encuentres útiles:
* Define tus prioridades: ¿Qué es lo primero, lo más importante, y lo que se debe hacer ahora mismo? ¿Cómo saber en dónde debes poner tu atención inmediata, si tú misma no identificas lo que es más importante?
* Encuentra tiempo para esas prioridades: ¿Cómo encaja todo esto en el tiempo dedicado a tu familia, tu carrera, y para ti misma – sin necesidad de hacer sacrificios?
* Establece objetivos claros y realistas: ¿Cómo saber qué dirección debes tomar si no has establecido metas precisas? No tener objetivos claros hace la vida cansada ya que te sientes como si estuvieras corriendo en círculos. ¿Sabes lo que quieres de la vida, personal, profesional y económicamente?
* Haz un plan: Un plan para lograr lo que quieres te mantendrá enfocada y en el camino correcto. ¡Cómprate una agenda, una BlackBerry ó una agenda electrónica para organizar y seguir el progreso de tu plan!
* Toma decisiones que estén alineadas con sus prioridades: Esta es la clave para eliminar el sentimiento de culpa y sentirte siempre bien sobre tus elecciones.
* Rodéate de amigos y amigas con ideas afines: ¿Alguna vez has notado que cuando estas rodeada de personas negativas, estas te contagian su miseria? Pues lo contrario también es cierto: si te rodeas de personas que son positivas, con objetivos claros, y que te apoyan, tu actitud será positiva y tus posibilidades ilimitadas.
Si sigues estos sencillos consejos verás que fácilmente comenzarás a tomar el control de una situación que parece caótica para convertirla en una experiencia de vida positiva y en una carrera que sea a la vez gratificante y que te permita darte el estilo de vida que deseas: con menos estrés y sentido de culpabilidad.
¡Así serás una aún mejor madre para tus hijos, una mejor pareja, una más eficiente trabajadora y una persona más feliz!
Mamá de hijos triunfadores
Mayo 3, 2010
Hace unas semanas recibí un mensaje de un amigo que incluía un pensamiento muy interesante y profundo acerca de cómo educar hijos triunfadores.
Me gustó mucho porque coincide con mi forma de pensar, en que la definición de un triunfador no necesariamente equivale a tener mucho dinero ó éxito en los negocios.
Triunfar en la vida es, a fin de cuentas, el lograr ser feliz con lo que somos y con lo que hacemos. Ser feliz es vivir plenamente y gozar lo que tenemos en esta vida.
Este pensamiento lo encontré atribuido tanto a Luís Baba Nakao como a Osvaldo Moreno. Si alguien sabe con certeza quien lo escribió originalmente, le agradeceré me lo haga saber para darle el crédito que se merece.
Cómo educar hijos triunfadores
Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En ese mundo lo determinante para triunfar será el carácter y no el conocimiento, como muchos pudiéramos creer. Tener temple, salir de los fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia, eso será lo que buscarán los seleccionadores de personal. Para los trabajadores independientes será un auto requisito.
Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.
¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: “La autoridad no debe humillar”. Básicamente lo que es el niño o el joven de hoy será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial.
¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarles evitando todo el tiempo cualquier posible sufrimiento ¿si no cuándo aprenderán? Deben comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres.
No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra para lograr sus marcas? Eso se aplica a todo tipo de campeón y a todo tipo de actividad. Siempre hay que pensar que, en parte, no queremos que ellos sufran para no sufrir nosotros, pero les hacemos un daño con miras al futuro.
Hay que enseñarles a hacer esfuerzos suplementarios. Que sepan que siempre se puede un poquito más. Recuerda que nadie recoge su cosecha sin sembrar muchas semillas y abonar mucha tierra.
Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a “sentir la falta de” y a arreglárselas por sí mismos. Hay chicos que no practican su deporte si no tienen zapatos deportivos “de marca”. Si no aprendes a carecer no aprendes a arreglártelas. Aunque tengamos dinero para darles el 100%, los chicos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen cuando son pequeños, les será muy difícil de adultos y allí sí que van a sufrir y nosotros también con ellos.
¿Cómo les enseñamos a carecer? ¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! ¡No hay otra manera! Si no ¿cómo sienten la falta de…? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser ingratos. Aprenden a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos.
Una excelente escuela para aprender a carecer (sin morir en el intento) es la mesa del hogar, la hora de la comida. ¿Qué debemos darles de comer? ¡Lo que nosotros decidamos que es bueno para ellos! Es no sólo por su bien estomacal, sino que es una excelente forma de que aprendan a carecer, que no sean ingratos, que no sean quejosos. “Mami, no me gustan las lentejas”, si quieres hacerles un bien para la vida, dales las lentejas. Habrá berrinches, no te exaltes (autoridad no es gritar), que no coma si no quiere, pero cuando le vuelva el hambre: ¡SORPRESA! … ¡Las lentejas del refrigerador calentadas!
Parece increíble, pero si no hacemos este tipo de cosas no se podrán adaptar. La comida es una buena escuela del carecer, pues así no serán quisquillosos en sus relaciones sociales, en el trabajo y en el mundo real.
También hay que educarlos en el servicio. Una familia normal es un equipo de trabajo con tareas: tender la cama, limpiar los cuartos, lavar los platos, pintar la casa, etc. Hay que educarlos para que realicen labores de hogar, aunque lo hagan mal al principio. Si no hacen este tipo de servicios luego tendrán problemas. Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar.
¿Mesadas? Que sean una cantidad fija, semanales, y algo menos de lo que creen que necesitan. Así aprenden a administrar el dinero. Claro que se deben aceptar excepciones, pero conversadas serenamente.
Hagamos a nuestro hijos luchadores, no debiluchos sobreprotegidos. Que se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para mejorar.
También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños, para que sean buenos de corazón.
Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos triunfadores. Y “triunfadores” no equivale a tener dinero. Deben ser felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán hacer felices a otros.
El instinto paternal si existe
Febrero 21, 2010
Ha nacido un padre
La llegada de tu hijo ha despertado en ti sentimientos que antes desconocías. No te quedes ahí: mímale e implícate en sus cuidados para que, día a día, se vaya fortaleciendo el vínculo que os une.
David Ruiz. Asesora: Montse Colilles, psicóloga experta en relaciones de familia y coordinadora de grupos pre-parto. (Nuestra pequeña modelo se llama Adriana y su papá, Pablo). Fotos: Angélica Heras.
Instinto paternal
No te pierdas
Regalos para la futura mamá.
‘¡Es una niña!’ Al escuchar a la ginecóloga encargada de la ecografía se me saltaron las lágrimas. Podría haber sido en cualquier otro momento del embarazo. O tras el parto, al ver a mi hija por primera vez. Pero fueron esas palabras las que produjeron un cambio radical en mi interior”.
Ésta es la experiencia que yo, redactor del reportaje que estás leyendo, viví el día en que empecé a sentir eso que llaman el “instinto paternal”. Y esto es lo que desde entonces he ido descubriendo sobre el emocionante mundo de la paternidad.
Razones biológicas… y algo más
No hay duda de que el hombre está preparado para asumir un rol importante en la crianza de sus hijos. Otra cosa es que, por razones culturales o sociales, tradicionalmente esta función haya sido asumida en su mayor parte por la mujer. Muchos estudios confirman que los hombres tienen un instinto paternal, parecido al instinto maternal de las mujeres.
Durante el embarazo de sus parejas, los futuros papás segregan menos testosterona (hormona masculina) y más estradiol (hormona femenina), lo que se traduce en un cambio de actitud: están más relajados, más tiernos y atentos con su pareja, más predispuestos a colaborar…
Los expertos creen que, de algún modo, la madre envía un conjunto de señales imperceptibles que hacen que el instinto paternal se ponga en marcha. Y es para siempre: está demostrado que los hombres con hijos mantienen de por vida mayores niveles de estradiol y oxitocina (hormonas femeninas) que los que no tienen descendencia.
Pero no todo se puede reducir a la vertiente biológica para explicar el instinto paternal. “La naturaleza no nos lo da gratuitamente, ese instinto se ha de construir”, sostiene Montse Colilles, psicóloga catalana experta en relaciones familiares. De hecho, los humanos somos totalmente dependientes al nacer, al bebé hay que cogerlo, arroparlo, darle de comer, cambiarle… Y al hacerlo vamos estableciendo vínculos emocionales con él, un proceso que se inicia incluso antes del nacimiento.
¿Cuándo surge este sentimiento?
“No hay un momento concreto, pero está claro que con el test de embarazo positivo ya empiezan a pasar cosas”, dice Montse Colilles. La certeza de que uno va a ser padre marca un punto de inflexión.
“Aunque durante el primer trimestre, entre que no hay un cambio físico importante en la mujer y que existe un riesgo de aborto, el padre hasta se puede olvidar de que va a tener un hijo”, sostiene la experta. Es con las primeras ecografías y el aumento de la barriga cuando el padre empieza a tomar más conciencia de su condición.
“La ecografía es un momento fundamental, es cuando muchos hombres interiorizan que esto va de verdad”, añade. Además, la alta definición de las pruebas ecográficas actuales permite al papá ver con más nitidez al feto y aumentar su empatía con él. “Ahora se observan los rasgos de su cara, sus gestos, sus manos… Estas imágenes convierten en real al bebé que la madre lleva dentro”, explica la psicóloga.
Pero el cambio definitivo en el padre, el verdadero proceso de vinculación, surge cuando nace el niño. “En ese momento he visto a los hombres hablar en términos de responsabilidad que incluso para ellos eran totalmente nuevos”, dice la psicóloga, que cita un ejemplo real llegado a su consulta: “Me contaba un padre recién estrenado que al coger el coche nada más salir del hospital para llevar a su hijo a casa, se sintió fatal, porque fue cuando se percató de la enorme responsabilidad que había adquirido”.
Mensaje de tranquilidad
Febrero 21, 2010
Conviene asegurarse de que se van a poder controlar las emociones, hablarles con cariño y franqueza y darles un mensaje tranquilizador.
Ningún niño acepta de buen grado que sus padres se separen; ha vivido siempre con los dos y no entiende que de pronto tenga que ser de otra manera.
Ante el anuncio de ruptura, su primera inquietud es su seguridad a niveles muy elementales: “¿Qué va a pasar ahora conmigo”? “¿quién va a cuidar de mí?”, “¿seguiré yendo al colegio…?”.
Es fundamental garantizar a los hijos que estos aspectos no están en peligro, recalcar que su padre y su madre van a seguir siendo su padre y su madre, que los dos van a seguir queriéndoles igual que antes y que van a verles mucho.
También hay que dejarles claro que ellos no tienen la culpa.
El pensamiento mágico típico de los primeros años y el sentimiento de omnipotencia hasta pasada la adolescencia hacen creer al niño que todo ocurre en referencia a él y eso puede llevarle a pensar que es responsable de lo ocurrido.
Además, no conviene decirles que sus padres han dejado de quererse (podrían también dejar de quererles a ellos), sino que no se llevan bien y por eso cada uno va a vivir en una casa.
Según su edad, podemos hablar de estar más contentos, de enmendar errores…
En todo caso, en esta primera conversación hay que disponer de tiempo suficiente para contestar a sus preguntas y en los días sucesivos estar preparados para resolver sus dudas.
Así prevenimos que les invada la incertidumbre.
Consejos para sobrevivir com mi suegra
Febrero 21, 2010
Suele ser el personaje más conflictivo de la familia política. La psicóloga
Beatriz Goldberg, cuenta algunas técnicas para que soportar a la madre de tu pareja no se vuelva una misión imposible
“Me estoy por casar y la mamá de mi novio se mete en cada detalle de la boda. Quiere elegir todo, no deja de criticar y está en contra de lo que digo y hago. Hasta está presente en las peleas de pareja”, cuenta Alejandra, de 27 años.
El caso de esta joven es más común de lo que parece. Si bien la relación con la familia política es difícil, la suegra suele el eslabón más complicado de la cadena.
Existen infinidades de personas que consideran a su suegra una verdadera pesadilla. Los formas de manifestar ese terrible sentimiento son de lo más variadas.
Mientras que algunos optan por callarlo y contárselo a la almohada, otros prefieren gritar a los cuatro vientos cuánto aborrecen a esta figura femenina. En la misma web hay un espacio que uno de los tantos oprimidos creó para desahogarse.
El nombre del blog ya lo dice todo. “Matenamisuegra” es un lugar virtual dedicado íntegramente a este personaje que, para muchos, está empeñado en tornarles la vida imposible.
“Hace poco más de un año, cansado de soportar a mi suegra, decidí emprender esto de los blogs como forma de desahogo. Durante todo este tiempo les he contado cientos de aventuras que me han tocado sufrir por culpa de la vieja esta”, contó Javier, creador del espacio, a Inbofae.com.
“Mi suegra es insoportable, pero es lo que hay. Cuando fui al registro civil y firme todos los papeles en ningún lugar mencionaba que la tenía que soportar. Aunque si lo hubiera dicho, tal vez no me percataba del peligro real que representan, no solo para el núcleo familiar generando intrigas y convirtiendo a mis hijos en todo lo opuesto a lo que yo siempre soñé, sino para la humanidad”, sostuvo.
Por cuestiones obvias, Javier no se animó a dar su apellido. Sólo develó que vive en un pequeño pueblito en Entre Ríos y que el espacio que creó le sirvió como “cable a tierra”. Y agregó: “Si no tenia algo para desahogarme seguro cometía ‘suegricidio’”.
Tipos de suegras
Sería imposible generalizar a las suegras. Cada es única y, afortunadamente, irrepetible. En su libro llamado “Suegras”, la psicóloga y escritora Beatriz Golberg hace una desopilante clasificación sobre los tipos que existen en el mundo.
1) Suegra absorbente, también llamada “madre pulpo”, que muestra sus tentáculos de a poco, disimuladamente hasta que terminan ahogándote. Sus mensajes suelen ser subliminales, con frases como “¿podés?” o “¿te arreglás?”.
2) La víctima, que es la típica que, cuando uno le cuenta una viviencia, a ella siempre le pasó algo peor. Para la experta, lo ideal es no competir con ella en su papel de “pobrecita” porque nada podrá igualarlo.
3) La banquera y bancadora, que son las que cobran su ayuda demasiado cara. Pueden llegar a ser exitosas marketineras salvo cuando se trata de ayudar a su hijo. Son las que suelen prestar dinero para un negocio condenado al fracaso y se pasan la vida echándolo en cara.
4) La narcisista, que busca vivir a través de su hijo y suele depender mucho de él porque se cree legítima merecedora de tal sostén. Tiene la idea fija de que su hijo la va a abandonar.
5) La descalificadora, cuya frase de cabecera suele ser “No vas a poder…” y constantemente emite mensajes pesimistas y desvalorizantes.
Una relación particular
En la relación suegra- nuera hay algo muy claro: la mayoría de las madres no quiere dejar libres a sus hijos. La rivalidad entre las partes comienza cuando la suegra siente que la “otra” se apodera de su “bebé”.
Si bien el factor sobreprotección es inevitable, Goldberg señaló en diálogo con Infobae.com algunas técnicas para que la convivencia con la madre de tu pareja no se convierta en un auténtico campo de batalla.
- Uno de los peores defectos de una suegra es su afán de hurgar su nariz en todo.
en lo que le compete y en lo que no. Por eso, hay que tener bien en claro que una pareja está integrada por dos personas y que la suegra jamás debe formar parte de ella. Las discusiones no tienen por qué llegar a sus oídos y en poquísimos casos debe preguntársele su opinión sobre un tema.
- Cuando la suegra habla de más o hace alguno de sus típicos comentarios subliminales pero dañinos, es su hijo biológico quien debe ponerle los límites. El “basta” no debe salir nunca de la boca de una nuera. Caso contrario, se crearía un resentimiento casi incurable.
- Lo mismo ocurre con los espacios. Por lógica, una madre extraña a su hijo y aprovecha cuanta oportunidad se le presenta para verlo y mimarlo. Cuando sus visitas se tornan “demasiado” frecuentes, es el hijo quien debe explicarle sutilmente que avise antes de llegar. Decirle“si vos avisas antes, te vamos a recibir mejor” es una opción que propone Goldberg a la hora de las excusas.
- Muchas veces suegra y nuera se ven pugnando por el amor de un mismo hombre. Un buen ejercicio es ponerse en el lugar del otro y pensar qué sentiría uno si su hijo está formando una pareja. Y dejar a la madre manifestarle el cariño de su hijo. El amor que se le tiene a una mamá es diferente al de una esposa. Además, hay cariño para ambas. Lo ideal es basar la relación en la compatibilidad más que en la competencia.
- Evitar la confrontación cara a cara. Pese a que no nos guste, es su madre, quien le dio la vida y lo trajo al mundo. Más allá de todo, como dice el refrán, “madre hay una sola”.
El Amor en la familia.
Octubre 16, 2009
Actualmente las Familias estan tan saturadas con el trabajo, el colegio y otras tantas actividades que ya no tienen el tiempo suficiente como para conversar, convivir y mucho menos para darse amor, afecto.
Es esencial entonces recomenzar para formar a los hijos en la afectividad y asi ayudarlos a desarrollar su capacidad de amar. No olvidemos que el amor se transmite principalmente en el hogar.
Funciones del Amor:
La capacidad de amar es resultado del desarrollo afectivo que ha tenido el ser humano durante sus primeros años de su vida, mediante un proceso continuo y secuencial que pasa por la infancia, adolescencia y se posterga hasta la madurez y vejez.
El amor en la familia no es algo que se tenga que dar porque si, esta sentimiento tiene dos cometidos fundamentales:
1. Enseñar el amor, aprender a amar, cuidarlo y comunicarlo, asi como proyectarlo a la sociedad: Es en el seno familiar donde se deben cultivar los valores del ser humano, enseñarlo a pensar, a profundizar, a reflexionar, hacerle ver y sentir que el respeto es el guardián del amor, asi como la honradez, la generosidad, la responsabilidad, el amor al trabajo, la gratitud, etc. Es ahí en la familia, donde nos invitan a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a la sociedad preparados e íntegros. El amor de la familia por tanto debe también trasmitirse a la sociedad.
2.El amor les ayuda a cada uno de sus miembros, especialmente a los hijos, a que desarrollen todas sus potencialidades para que logren alcanzar lo más cerca posible sus objetivos en la vida:La psicología afirma que el afecto estimula el aprendizaje y desarrolla la inteligencia gracias a la sensación de seguridad y confianza que otorga y que se desarrolla lentamente a través de la infancia, la niñez y la adolescencia.
Consejos para valorar y amar más a nuestra familia!!
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- La familia es el primer ambiente vital con que se encuentra el hombre al venir a este mundo, y su experiencia es decisiva para siempre.
- Confiar en tu familia implica ser paciente y saber esperar.
- Amar a tu familia es buscar el bien integral de sus integrantes.
- El amor entre padres e hijos, y con la familia extendida, también debería incluir la amistad, cariño, afecto, y sobre todo la caridad.
- Es en la familia donde se hace posible el amor, el amor sin condiciones.La familia es un centro de intimidad y apertura.
- El afecto en la familia estimula el aprendizaje y desarrolla la inteligencia gracias a la sensación de seguridad y confianza que otorga y que se desarrolla lentamente a través de la infancia, la niñez y la adolescencia.
- El amor auténtico es el más eficaz creador y promotor de la existencia.
- Evita descargar sobre tu pareja e hijos tu coraje, impaciencia o frustraciones, no les eches en cara sus torpezas, fallas y malas acciones.
- Valora realmente la trascendencia de tu amor a los hijos. Tu amor será responsable de que ellos alcancen la estatura que deben llegar a tener, en todos los aspectos de su persona.
- No le des a tu familia un ambiente de despego y egoísmo, mejor llénala de ternura, orden y sencillez, ya que esto infulirá especialmente en los niños y en los más jóvenes.
(Fuente: Amor.com)
Consejos para mejorar la uniòn Familiar!!
- Deben tratar de respetar las reglas básicas de convivencia, para evitar problemas.
- Concreten una vez a la semana una reunión para hablar de los problemas y no dejar que las situaciones más pequeñas enfríen y distancien algún miembro de la familia.
- En cada sesión establezcan temas; como una especie de agenda con los puntos importantes a tratar.
- Escuche cada una de las inquietudes de nuestros hijos. Valorar hasta que punto merece prioridad y poder cambiar con acciones.
- Evita el empleo del mismo tipo de respuestas de forma sistemática para que nuestro hijo no piense que siempre somos autoritarios, que le hagamos sentir culpable, que le quitamos importancia a las cosas Creen reglas como por ejemplo: no gritar, no levantarse de la reunión sin haber concluido determinado tema, etc. De esta forma evitara que se den problemas grandes y que el reunirse en Familia para resolver problemas , sirva para dialogar.
Dejar las culpabilidades a un lado, si hasta hoy no hemos sido un modelo de comunicadores, pensemos que podemos mejorar y adaptarnos a una nueva forma de comunicación que revertirá en un bien de nuestra familia suavizando o incluso extinguiendo muchos de los conflictos habituales con los hijos.

