Cómo crear escuelas seguras y libres de la droga
Mayo 18, 2010
¿Qué puedo hacer para ayudar a garantizar que la escuela de mi hijo quede segura y libre de la droga?
* Revise las normas de disciplina junto con su hijo. Cerciórese de que él sepa cuáles conductas se le esperan en la escuela. Hágale saber que usted apoyará a los maestros en sus acciones de aplicación de las reglas.
* Colabore con la escuela para elaborar un plan para responder a los problemas de seguridad y drogas, tales como la educación sobre la droga y programas de prevención de violencia. Encárguese de que la escuela tenga establecidas claras consecuencias para aquellos estudiantes que no cumplan con las reglas de la escuela.
* Trate de conocer a los amigos de su hijo y a sus padres. Consulte con ellos para ver si su actitud sobre la droga es compatible con la suya. Si no lo es, aliente a su hijo a encontrar otros amigos.
* De conformidad con la ley No Child Left Behind Act o Que Ningún Niño Se Quede Atrás, los estados deberán identificar “las escuelas persistentemente peligrosas ” y proporcionar una alternativa a escuelas que no sean seguras y representen una amenaza. Si su hijo asiste a tal escuela ;o si su hijo ha sido víctima de violencia en la escuela ;hable con los funcionarios de la escuela sobre sus opciones.
Según lo dispuesto por la ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás, los maestros y el personal escolar pueden tomar acciones razonables para mantener el orden y la disciplina sin temor a demandas.
Consecuencias del acoso escolar
Octubre 3, 2009
El acoso escolar o “bullying” afecta no solo al niño agredido, también el agresor o los pequeños que presencian el maltrato suelen manifestar, agresividad adulta en el caso del provocador e inseguridad en quienes inevitablemente observan una y otra vez esas angustiantes escenas.

El niño agredido se siente temeroso y afligido la mayor parte del tiempo. Veamos otras de sus consecuencias:
* Baja autoestima
* Actitudes pasivas
* Trastornos emocionales (depresión, ansiedad), pensamientos pesimistas o destructivos (suicidio) y en el peor de los casos la formación de fobias.
* Problemas psicosomáticos: dolor de estómago, jaquecas
* Adoptar conductas regresivas: orinarse en la cama
* Insomnio, inapetencia
* Desmotivación y apatía hacia los estudios (fracaso escolar)
* Poco interés en hacer amigos, incluso puede perder amistades muy cercanas.
Los Límites en la Escuela
Octubre 3, 2009
Los niños llegan a la escuela condicionados por una relación ambigua con sus padres, quienes no actúan como tales sino que se comportan como si fueran pares o amigos.
Esta actitud se debe a veces a sus propias experiencias infantiles con padres autoritarios que no tenían ningún respeto por ellos obligándolos a hacer su voluntad sin jamás escucharlos; lo que los obliga a consentir a sus hijos como compensación.
Pero también puede tratarse de la actitud indolente e irresponsable de padres ausentes, que no son capaces de asumir su rol y renuncian a mantener su autoridad en el hogar; o de padres que descargan sus resentimientos por haber sufrido maltratos en su infancia.
La autoridad es un rol, y no representa una posición de poder ilimitado sino que es un papel intransferible que debe desempeñar todo aquel que tiene la responsabilidad de educar a su hijo.
No significa mandar u ordenar sino que se trata de poner las reglas y hacerlas cumplir actuando con firmeza y sin violencia.
Hoy en día los niños no tienen figuras paternas significativas, porque sus padres no saben o no quieren asumir su rol, por lo tanto, esos niños, no reconocerán ninguna autoridad a ninguna persona mayor, sea quien sea, ni les inspirará ningún respeto, ni llegará a tener la relevancia necesaria como para identificarse con ellos.
Es importante que un niño desde pequeño aprenda a tomar algunas decisiones que le competen de acuerdo a su nivel, pero no es posible obligarlo a elegir sobre temas sobre los cuales no están capacitados para discernir y que solo deben ser responsabilidad de un adulto.
Las decisiones concernientes a la escuela donde van a ir, el barrio donde van a vivir, la casa que habitarán, la forma de disponer del dinero, la ropa que van a usar deben ser de los padres, no de ellos. Porque no es lo mismo elegir entre ponerse un pantalón en lugar de otro que ya tienen, que exigir que le compren determinadas vestimentas de moda y desechar la que tienen, endeudándose para consentirlos.
A muchos padres les falta firmeza, no son fieles a sus propias decisiones, cambian, se contradicen y no tienen la fortaleza de mantener sus propias convicciones.
Los padres son modelos para los hijos y es imposible identificarse con un modelo que cambia de valores a cada rato.
Los niños se comportan en la escuela como en su casa y copian la forma de conducirse que tienen sus padres. Si un padre no respeta a la autoridad ni las leyes su hijo hará lo mismo y se rebelará contra toda norma, regla o imposición institucional.
El trato que los padres tienen entre si es un patrón de comportamiento que imitarán sus hijos para relacionarse con las personas que los rodean y con sus maestros. Porque la violencia en la escuela es una conducta aprendida en el hogar, y la mayoría de las veces los chicos violentos son los que reciben castigo corporal de sus padres.
Las sanciones disciplinarias deben existir tanto en el hogar como en la escuela, que no representan castigos sino que son las consecuencias del no cumplimiento de las reglas.
En toda sociedad pasa lo mismo, quien no cumple con las leyes va preso, y tal vez, si aprende de su experiencia podrá rehabilitarse.
Al tener conciencia de que cada acción tiene su consecuencia, los niños adquieren el sentido de responsabilidad para hacerse cargo de su propia conducta y aprenden que no basta con disculparse o arrepetirse.
Los niños discriminan desde pequeños a los que son diferentes, tal cual hacen los padres que priorizan la presencia y dejan de lado la decencia, cuando no les importa de dónde viene el dinero, porque lo que más les importa es tenerlo.
No basta con intentar reflexionar con el alumno sobre su falta de respeto o su conducta antisocial, es necesario que cumpla una sanción, que haya una respuesta concreta frente a la irreverencia, el atropello, la burla, el desprecio por las diferencias y la falta de disciplina, para que pueda tomar conciencia que la convivencia es imposible en una sociedad donde no se cumplen las reglas, porque la violencia engendra violencia y siempre se vuelve contra uno mismo.

