¿Cuántas horas debe dormir mi bebé?
Septiembre 16, 2010
Los hábitos de sueño de tu bebé cambian mucho durante los primeros meses de vida. Esto a veces preocupa a los papás, que no saben cuántas horas debe descansar su pequeño. Pero, ¿cómo saber si las horas de sueño de mi peque son las normales, o si por el contrario duerme demasiado o sufre falta de sueño? Sanutri te ofrece unas pautas según el tiempo de tu bebé; de todas formas, Sanutri recomienda que sea un especialista, quien en caso específico, te guíe para saber cuántas horas de sueño necesita tu hijo. Estas indicaciones hacen referencia al número de veces que debe dormir el bebé al día, el tiempo (en horas) que está despierto y el periodo medio utilizado para lograr que tu pequeño se duerma. Ten en cuenta que son cifras orientativas, puedes tomarlas como una referencia pero recuerda que cada bebé tiene unas necesidades fisiológicas distintas.
Menos de un mes:
Número de sueños durante el día: 4
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 1 hora
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 15 min.
De 1 a 3 meses:
Número de sueños durante el día: 3 a 4
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 1 a 3 horas
Se espera que el bebé se despierte por la noche para mamar.
De 3 a 6 meses:
Número de sueños durante el día: 2 a 3
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 2 a 3 horas
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 1 hora
Dormirá de 2 a 3 horas cada vez y de 6 a 8 horas por la noche.
De 6 a 9 meses:
Número de sueños durante el día: 2
Tiempo promedio de horas despierto entre periodos: 2 a 3 horas
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 1 hora
Dormirá de 1 a 2 horas cada vez y 10 a 12 horas por la noche.
De 9 a 12 meses:
Número de sueños durante el día: 1 a 2
Tiempo promedio horas despierto entre periodos: 4 horas
Tiempo promedio para hacerlo dormir: 1 hora
Dormirá una hora por la mañana y una hora por la tarde y 10 a 12 horas a la noche.
Cómo contar cuentos infantiles a tu hijo
Agosto 10, 2010
Apunta estos consejos e introduce a tu hijo en un mundo de fantasía y aprendizaje
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Las historias que cuentes a tu hijo deben transmitir valores humanos y tener un final constructivo para que aprenda de ellas.
Un cuento es un relato corto que está lleno de fantasía y que ha de contarse de una sola vez. Leer a un niño un cuento cada noche es muy productivo para el desarrollo creativo del niño. Gracias a esta dinámica al niño le terminará gustando el momento de ir a la cama, se relajará y se dormirá rápidamente.
¿Qué cuentos contar?
A la hora de decidir qué cuento vamos a contar hemos de tener en cuenta algunos aspectos. En primer lugar tener en cuenta la estación del año o el tiempo atmosférico en el que nos encontramos.
También es muy importante que, si queremos contar un cuento, primero tenemos que creernos la historia que vamos a contar, los valores que transmite porque, de lo contrario, no sabremos transmitirlo. El psicólogo Charan Díaz Arquillo afirma que: “Un cuento puede llegar a influir en la personalidad de quien cree en él, o de quien aprende algo de él”.
Díaz Arquillo desde su experiencia como psicólogo, también nos contó que: “La mejor manera de contar cuentos es con amor, es decir, con interés verdadero, con ganas de compartir el tiempo transmitiendo ésa historia y tratando de convertirla en una influencia positiva para quien te escucha”. También nos especificó que los cuentos que se deben leer son “Los cuentos con un aprendizaje rico en valores humanos y con un final constructivo”.
No debemos tomarnos la tarea de contar el cuento como una obligación. Es importante tener en cuenta el estado anímico en el que nos encontramos.
Asimismo otro factor clave a considerar antes de contar un cuento es que decidamos si es el espacio físico correcto y qué queremos contar. No se pueden contar cuentos en el sofá, porque si el niño se acostumbra, solo querrá que sus padres le cuenten cuentos en este lugar. El lugar idóneo es su cama, allí se relajará y, posteriormente, se dormirá.
Por otro lado, antes de comprar el cuento, tenemos que elegirlo de acuerdo a la edad del niño. En la pasta del libro se debe indicar la edad de recomendación.
Trucos para contar bien un cuento
Para contar bien un cuento es muy importante que te centres en una idea única. Los cuentos han de tener una estructura lineal, la historia empieza y termina. De este modo, contribuiremos a captar la atención de los pequeños, que asimilarán así más rápido el esquema narrativo de la historia que les contamos y, por ende, la moraleja que éste lleva implícita.
El tono de voz juega un papel importantísimo a la hora de contar cuentos. El cuento ha de mantener siempre la tensión (no puede haber una bajada de tono). Debemos intentar ser dulces y agradar al niño. Si contamos el cuento con un tono de voz alto o estridente, es probable que al pequeño acabe por desagradarle el cuento.
El cuento corporal
Existen cuentos que son ideales para que sean relatados a través de la gesticulación. Con este tipo de cuentos lo que pretendemos es que el niño sepa hacer un reconocimiento segmentado de su cuerpo a través de una dinámica que potencie el aprendizaje por descubrimiento. Eso si, sin obviar en ningún momento el aspecto lúdico de la actividad.
Vamos a ilustrar cómo gesticular un cuento con un ejemplo. El título del mismo tiene miga: “El enano despistado de Blanca Nieves y los siete enanitos”. Un fragmento del cuento dice así: “De los siete enanitos había uno que era muy despistado. Como era así se quedó mirando un búho y con su despiste se quedó solo. Lloró y quedó asombrado mirando una luz que resultó ser un hada; ésta le indicó dónde estaba su casa. Y le dijo: “Es muy fácil encontrar tu casa, puesto que tu casa está en tu propio cuerpo: tu pozo (y haces un circulito con los dedos de la mano), tu azotea (señalas la cabeza), tus ventanas (los ojos); tus antenas (las orejas), tu puerta (la boca), tus tuberías (la nariz), tus escaleras (las piernas)”.
En definitiva, existen muchos tipos de cuentos donde elegir: el cuento tradicional, el cooperativo, el cuento canción, el cuento juego, el cuento mágico, aquel que es rico en valores, entre otros. Ahora no tienes excusa para perfeccionar tu técnica.
¿Cuánto sueño es suficiente para mi hijo(a)?
Septiembre 7, 2009
El sueño -o su falta- es probablemente el aspecto más discutido en el cuidado de los bebés. Los nuevos padres descubren su importancia vital durante las primeras semanas y meses de cuidar al bebé. La calidad y la cantidad del sueño de un infante afecta al bienestar de todos en el hogar, y esa es la diferencia entre tener padres animados y felices a tener padres que parecen ser miembros de un grupo de caminantes sin vida.
Las dificultades del sueño raramente terminan cuando el niño(a) crece y pasa de la cuna a la cama. Simplemente, cambian de forma. En lugar de llantos, son súplicas o negaciones. En lugar de tener que darle de comer a las 3:00 a.m., el motivo es ahora una pesadilla o necesitar agua.
Entonces, ¿cómo hacer que su hijo vaya a la cama a pesar de los llantos, gritos, tácticas de evasión y súplicas? ¿Cómo responder cuando despierta a media noche? ¿Y cuánto sueño es necesario para su hijo(a)? Todo depende de la edad.
¿Cuánto sueño es suficiente?
Las tablas que enumeran las horas de sueño que suelen requerirse para un infante o para un niño(a) de 2 años puede que causen preocupaciones cuando no se toman en cuenta las diferencias individuales. Estos números son simplemente promedios reportados por grupos numerosos de niños(as) de cierta edad.
No existe un número mágico de horas requeridas por todos los niños en un determinado grupo de edad. Sarah con dos años de edad puede dormir de 8:00 p.m. a 8:00 a.m., mientras que Johny con dos años está igualmente alerta al día siguiente después de haber dormido de 10:00 p.m. a 5:00 a.m. Sin embargo, tras haber dado estos ejemplos, el sueño es muy importante para el bienestar de los niños(as). El comportamiento de los niños(as) puede reflejar directamente su falta de sueño de formas que no sean obvias o inmediatas. Cuando los adultos están cansados, pueden reaccionar de forma molesta o tener poca energía. Pero un niño(a) puede volverse hiperactivo, desagradable y demostrar extremos en su comportamiento.
La mayoría de los requerimientos de sueño están situados dentro de un rango deducible de horas según la edad de cada niño(a). Sin embargo, recuerde que su hijo(a) es una persona única con sus propias necesidades de sueño. A continuación detallamos algunas cifras aproximadas basadas en edades, acompañadas con tácticas para potenciar el sueño.
Los primeros seis meses,
No existe una fórmula para el sueño para los recién nacidos porque sus relojes internos aun no están desarrollados. Ellos(as) generalmente duermen o dormitan de 16 a 20 horas al día, divididas igualmente entre la noche y el día.
Los recién nacidos deben ser despertados cada 3 o 4 horas hasta que su subida de peso se establezca, algo que generalmente suele ocurrir durante el primer par de semanas. Después de este tiempo, si un bebé duerme durante períodos de tiempo más largos no hay problema. Pero no se ilusione demasiado todavía – la mayoría de los infantes no duermen por largos períodos de tiempo porque generalmente se despiertan al sentir hambre.
Los períodos más largos de sueño de los recién nacidos duran generalmente de 4 a 5 horas – justamente el tiempo en el que sus pequeños estómagos pueden aguantar la falta de alimento entre comidas. Si los recién nacidos duermen más de lo normal, probablemente tendrán más hambre durante el día y querrán leche materna o su biberón más a menudo.
Justamente cuando los padres piensan que poder dormir sin interrupción durante la noche es un sueño lejano, las horas de sueño del bebé comienzan a inclinarse hacia la noche. A los 3 meses, el promedio de horas de sueño de un bebé son cinco horas de sueño durante el día y diez horas durante la noche, generalmente con una interrupción o dos. Aproximadamente el 90% de los bebés de esta edad duermen seguido durante la noche, aproximadamente de 6 a 8 horas sin interrupción.
Es importante reconocer que los bebés no siempre están despiertos cuando parece que lo están; pueden llorar y hacer todo tipo de ruidos mientras están durmiendo. Incluso cuando se despiertan durante la noche, estarán despiertos solamente unos minutos antes de que vuelvan a quedarse dormidos por sí solos. Permita que su bebé lo intente. Es mejor que los bebés aprendan desde temprano a quedarse dormidos por sí solos.
Si un bebé de menos de seis meses continúa llorando después de algunos minutos, usted debe atenderlo. Puede que su bebé esté realmente incómodo: hambriento, mojado, frío o incluso enfermo. Es importante que los levantamientos rutinarios durante la noche para cambiarle de ropa o alimentarle sean rápidos y silenciosos. No le proporcione ningún estímulo adicional como hablar, jugar o encender las luces. Fomente la idea de que la noche es para dormir. Usted tiene que tener en cuenta esta disciplina porque a su bebé no le importa la hora que sea mientras sus necesidades estén satisfechas.
Este período no es demasiado pronto para establecer una rutina de cuándo irse a la cama. Cualquier actividad relajante llevada a cabo con consistencia y siguiendo el mismo orden cada noche, puede establecer la rutina. Su bebé asociará estas actividades con la hora de dormir y le ayudará a calmarse.
Idealmente, usted debe colocar a su bebé en la cuna antes de que se quede dormido. Esta rutina debe relajar a su pequeño(a), pero aun así, usted debe de procurar que su hijo(a) se quede dormido por sí mismo. Esta rutina también motivará a su infante a volverse a dormir si llega a despertarse durante la noche.
De 6 a 12 meses
A los 6 meses, un infante puede tomar siestas de 3 horas durante el día y dormir aproximadamente 11 horas durante la noche. A esta edad, usted puede comenzar a cambiar su respuesta ante un infante que se despierta y llora durante la noche.
Usted puede darle a los bebés de esta edad 5 minutos para que se calmen por sí solos y vuelvan a quedarse dormidos. Si no lo hacen, usted puede calmarlos sin cargarlos (hábleles suavemente, acaricie sus espaldas), y luego váyase de la habitación, a menos que el bebé parezca enfermo. Los bebés enfermos necesitan que los carguen y los hagan sentir mejor. Si el bebé no parecen enfermo y continúa llorando, usted puede esperar un poco más de 5 minutos, y luego volver a visitarlo estando al lado de la cuna.
Después de varios días, su bebé puede que encuentre más fácil volver a quedarse dormido por sí solo. Pero si un bebé de seis meses continúa despertándose cinco o seis veces cada noche, usted debe comentar este tema a su doctor.
Entre los 6 y los 12 meses, la separación por ansiedad puede que se convierta en un asunto importante para su bebé y puede hacer que él o ella comiencen a despertarse de nuevo. Pero las reglas de cómo reaccionar cuando el bebé se despierta durante la noche continúan siendo las mismas durante el primer cumpleaños del bebé: No cargue a su bebé, ni encienda las luces, cante, hable, juegue o alimente a su hijo(a). Este tipo de actividades hace que su hijo(a) repita su hábito de despertarse.
Si su bebé se despierta llorando durante la noche, usted puede asegurarse de que todo esté bien con su pequeñito(a) para poder confirmar que no está enfermo o que no necesita un cambio de pañales. Usted puede acariciar suavemente a su hijo(a) en su espalda o su barriguita. Utilizar un chupete o chuparse el dedo durante esta edad también puede ayudar a que su hijo(a) se calme y se sienta más seguro. Si su bebé continúa llorando, usted puede instaurar las visitas de cinco minutos a su cuna.
Entre las edades de 1 y 3 años, ,,,,,,,,,la mayoría de los niños duermen un promedio de 10 a 13 horas. La separación por ansiedad, o simplemente el deseo de estar despierto(a) con papá y mamá (y no perderse de nada), puede motivar a un niño(a) a permanecer despierto. Igualmente, la naturaleza de llevar la contraria de los niños motiva este comportamiento.
Fíjese en la hora de la noche en la que su niño(a) comienza a tener síntomas de sueño e intente establecer este momento como su hora normal de irse a la cama. Usted no tiene que forzar a un niño(a) de 2 o 3 años a que tome siestas durante el día, salvo que su hijo(a) esté malhumorado y extremamente cansado.
Los padres también pueden cometer el error de pensar que si mantienen a su hijo(a) despierto, estará más cansado a la hora de dormir. De hecho, los niños(as) pueden tener más dificultad en quedarse dormidos cuando están muy cansados.
Establecer una rutina para irse a la cama ayuda a que el niño(a) se relaje y se prepare para irse a dormir. Para un infante, la rutina puede que dure de 15 a 30 minutos e incluya actividades como leer un cuento, bañarse o escuchar música relajante.
Independientemente del ritual nocturno que elija, su niño(a) puede que insista en que utilicen el mismo ritual cada noche. Simplemente no permita que los rituales tomen demasiado tiempo o sean muy complicados. En la medida en que sea posible, permita que su hijo escoja entre las alternativas de la rutina: qué pijamas ponerse, qué muñeco de peluche llevar a la cama, que música escuchar. Estas decisiones le darán a su pequeño(a) un sentido de control sobre su rutina.
Pero incluso los niños(as) que mejor duermen pueden dar a sus padres una llamada de atención ocasionalmente. La aparición de los primeros dientes puede despertar a un niño(a), los sueños pueden hacerlo de igual manera. Soñar activamente comienza a esta edad, y para los niños muy jóvenes, los sueños pueden ser alarmantes. Las pesadillas en particular generan mucho miedo en los infantes, quienes no pueden distinguir entre la imaginación y la realidad. (Por ello, tenga cuidado al seleccionar los programas de televisión que su infante ve antes de irse a la cama).
Calme y abrace a su hijo(a) durante estos momentos. Permita que su hijo(a) hable sobre el sueño si él / ella quiere hacerlo o permanezca con él / ella hasta que el se calme. Luego motive a su hijo(a) para que vuelva a quedarse dormido tan pronto como sea posible.
Pre-escolares
Los niños(as) en edad pre-escolar necesitan aproximadamente de 10 a 12 horas de sueño por noche, pero no hay razón para seguir esta regla con rigidez sobre qué horas del día deben ser. Si un niño(a) de 5 años descansa lo suficientemente durante la noche, puede que no necesite tomar una siesta durante el día. En vez, puede sustituirlo por un momento de tranquilidad. La mayoría de las guarderías y los jardines de infancia tienen períodos cortos de tranquilidad cuando los niños(as) están en las colchonetas o simplemente descansando.
Un niño(a) de 5 años puede que todavía tenga pesadillas, y habrá noches cuando él o ella tenga problemas para dormir. Usted puede preparar un “equipo para pesadillas” que incluya actividades para pasar el tiempo y relajar a su hijo(a). Este equipo puede incluir una linterna, un libro o un aparato para escuchar casetes o CDs. Utilice este equipo con todos sus componentes y manténgalo en un lugar especial de la habitación de su hijo(a) donde pueda tener acceso a el durante la noche.
Niños(as) en edad escolar y antes de la adolescencia
Los niños(as) en edades entre los 6 y 9 años necesitan aproximadamente 10 horas de sueño durante la noche. Una fuente adicional de dificultades a la hora de irse a dormir resulta de la necesidad del niño(a) a tener momentos en privado con sus padres sin que estén sus hermanos(as) alrededor. Un buen momento para darle a su hijo(a) este momento en privado es conversar un poco antes de que él o ella se vaya a la cama. Este momento especial también puede ser propicio para compartir secretos y pequeñas discusiones que también pueden prepara su hijo(a) para el sueño.
Los niños(as) en edades de 10 a 12 años necesitan un poco más de 9 horas de sueño durante la noche. Pero depende de usted juzgar la cantidad de descanso que su hijo necesita así como asegurarse de que su hijo(a) permanece lo suficiente en la cama para obtener el descanso necesario.
La falta de sueño en los niños(as) puede causar comportamientos irritables, hiperactivos, o empeorar condiciones como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (attention deficit hyperactivity disorder — ADHD).
Adolescentes
Los adolescentes necesitan de 8 a 9.5 horas de sueño cada noche, pero muchos no obtienen la cantidad de sueño que necesitan. Y en la medida en la que avanzan hacia la pubertad, los adolescentes suelen necesitar más horas de sueño. Debido a los horarios que los adolescentes tienen con la escuela y las actividades, suelen estar carentes de sueño crónicamente (o suelen tener carencia de una cantidad de sueño recomendada para la salud).
En la medida en la que la carencia de sueño se acumula con el tiempo, una hora menos de sueño por noche equivale a una noche completa sin dormir al final de la semana. Entre otras repercusiones, la falta de sueño puede llevar a:
* disminución de la atención
* disminución de la memoria a corto plazo
* ejecución inconsistente
* retrasos en los períodos de respuesta
Estas repercusiones generalmente pueden causar malos temperamentos, problemas en la escuela, uso de estimulantes y accidentes de tráfico (de hecho, más de la mitad de los accidentes de carro “dormidos-al?volante” son ocasionados por adolescentes).
Los adolescentes también experimentan cambios en sus patrones de sueño debido a que sus cuerpos quieren permanecer despiertos en la noche y despertarse más tarde al día siguiente, lo que generalmente acarrea que quieran recuperar el sueño perdido durante el fin de semana. Estas irregularidades en el patrón de sus horas de sueño puede empeorar los problemas y puede hacer que acostarse a una hora razonable durante la semana sea aun más difícil.
Idealmente, un adolescente se ira a la cama y se levantará a la misma hora todos los días, permitiendo como mínimo tener de 8 a 9 horas de sueño.
Estableciendo una rutina para acostarse
A continuación detallamos un resumen de algunas medidas que pueden ayudar a que su hijo(a) contribuya a una buena noche de sueño:
* Incluya un período para relajarse en esta rutina
* Cumpla con la hora para irse a la cama, avisando a su hijo media hora y diez minutos antes de tiempo
* Permita que su hijo escoja los pijamas que se pondrá para dormir, el muñeco de peluche que lo acompañará en la cama, etc.
* Considere escuchar música suave y tranquilizante
* No le dé a su bebé o infante una biberón (de leche maternal, fórmula o cualquier otra bebida que contenga azúcar) para ayudar a que se quede dormido. Esto puede ocasionarle un problema dental serio llamado “la caries del biberón,” debido a que el líquido azucarado tiende a permanecer en la boca del bebé
* Ponga a su hijo(a) en la cama rodeado de comodidad y acurrucado para darle una sensación de seguridad
* Motive a su hijo(a) más mayor o adolescente a que se vaya a acostar a las horas apropiadas que le permitirán obtener el sueño reparador que necesita de forma regular
Aunque no hay una forma única de criar a un hijo(a) con buenos hábitos de sueño, cada padre debe de ser motivado a saber que la mayoría de los niños(as) tienen la capacidad de dormir bien. La clave es intentar, desde el principio, de establecer hábitos de sueño saludables que duren toda la vida.
¿El bebé o niño debe dormir en la cama de los padres?
Septiembre 2, 2009
Enseñar al niño a que se duerma solo, teóricamente, es lo mismo que enseñarle a comer, a ducharse, a cambiarse él solito. El sueño también es un hábito, muy necesario, que entra en la vida del niño y que, como todo lo demás, debe ser bien orientado desde el principio. Un niño que no duerme bien, es decir, que no concilia el sueño en su camita, da el mismo trabajo que otro que no quiere sentarse a la mesa o que monta un escándalo para irse a la ducha.
Muchos padres cometen el error, por variados motivos no siempre justificables, de llevar al bebé a su cama. Según algunos expertos en sueño infantil, el bebé ya debe ser puesto en su cuna desde su primer día en casita, para evitar a que se acostumbre a dormir con los papás. En determinadas circunstancias, muy puntuales, cuando el bebé está enfermo y los padres se sienten más tranquilos por tenerlo más cerca o porque en el medio de la noche el bebé se despierta asustado, se puede tolerar a que el niño o la niña se duerma en la cama de sus padres, pero mucho cuidado para que eso no se convierta en un hábito. Los niños son muy listos y pueden aprovecharse de la situación. Y para cambiar la realidad os costará muchísimo.
La rutina es lo mejor
Para que el niño no se acostumbre a dormir en la cama de sus padres es necesario llevarlo de vuelta a su cama cuantas veces sea necesario, sin hablar ni discutir. Los niños se comportan mejor cuando identifican un modelo en el que puede confiar. Enseñarles a dormir siempre a la misma hora, en su camita, con o sin osito o mantita, les ayuda a entender lo que se espera de ellos. La rutina es lo mejor en estos casos. Evitará situaciones de ansiedad, y de innecesarias negociaciones. Una buena rutina a la hora de dormir puede durar de 15 a 30 minutos. Entre la ducha, los mimos, la limpieza de los dientes, los cuentos o las músicas, las oraciones, y lo que os ocurra, el niño seguramente conciliará el sueño más tranquilamente. Intenta mantener la rutina en los mismos horarios todos los días. Así estará educando el sueño de tu hijo.
Es conveniente que el bebé o el niño pequeño se duerma siempre en el mismo lugar. El cambio de lugar, de cama, etc., puede dificultar el desarrollo de su modelo de dormir. En el caso de padres separados, como no se puede compartir el mismo lugar, es recomendable que se esfuercen para mantener la misma rutina cuanto a los horarios y las costumbres. Cojines, mantas, y objetos de estimación similares, y empleados a la misma hora. Es necesario seguir la misma estructura y rutina a la hora de dormir.
No es bueno dormir con los padres
Para los niños es una maravilla dormir con sus papás. Pero si ese hábito se convierte en una rutina, puede haber consecuencias no muy agradables. Dormir en la cama de los padres generalmente está contraindicado. Es necesario enseñar a los niños nociones de privacidad desde la más temprana edad. Cuando es todavía un bebé se puede hacer algunas concesiones, pero a partir de los 3 años de edad, dormir con los padres, puede hacer con que el niño o la niña no desarrolle su individualidad ni la seguridad en sí mismo. Se puede convertirse en un niño dependiente, e inseguro.
¿Puedo dormir aquí?
Muchos niños sufren por la noche, con los miedos a la oscuridad, a los imaginables “monstruos”, etc. El niño debe aprender a superar sus miedos, con la ayuda de sus padres. Y esta ayuda consiste en hacer con que el niño se enfrente y no huya de la situación. Hay que tener mucha paciencia, pero también mucha firmeza y persistencia. Todo es una cuestión de tiempo. Cuando el niño tenga miedo es preferible que quedes un rato en su cama para tranquilizarlo que llevarlo a la cama de los papás.
Dormir en su habitación, para ellos, es estar “lejos” de papá y de mamá. Es separarse de ellos.
La hora de dormir es entendida por ellos como la hora de separarse de los padres, de sus hermanos, de sus juguetes, y de todo lo que podría estar haciendo. Esta es la razón por la que la mayoría de los niños se vaya a la cama siempre protestando. Por eso, como cualquier otra necesidad, el dormir solo también se aprende. Lo ideal es que entre los tres y los seis meses de edad el niño ya esté durmiendo solo o con sus hermanos. Para los niños eso significa dar un paso a la autonomía; para los padres es recuperar intimidad. Superada esta primera etapa, podrá aparecer otras. Por ejemplo: cuando el niño ya consigue salir de la cuna y camina. Esta otra etapa suele aparecer entre los 12 y los 18 meses de edad. Luego, la conocida ansiedad de separación irá decreciendo poco a poco a los tres años de edad. Y a los cuatro años empezarán a aceptar la separación parcial de sus padres porque a esta edad ya van al colegio, y van a jugar a la casa de amiguitos.

