Abuso emocional de la mujer depúes del divorcio

Septiembre 11, 2009

abasaA veces, el abuso emocional y mental puede ser la razón por la cual una mujer puede pedir el divorcio. En un intento por escapar de los diarios pueden preferir un trauma que se divorciaron. Sin embargo, para algunas mujeres, el trauma no se puede más aún después del divorcio.
Puede haber hombres que puedan seguir desempeñando estragos con los sentimientos de sus ex esposas y los niños incluso después de que se han divorciado. En caso de que haya niños involucrados, el esposo puede tratar de utilizarlas como una herramienta y el abuso de su ex esposa o, en algunos casos, el hombre puede tratar de abusar de los niños en sí. Una vez que el divorcio ¿qué más se puede hacer? Pero siempre es la mujer para hacer frente a ella y luchar contra él en lugar de ser una víctima.
Cuando uno se encuentra en esa situación, entonces uno debe ser decidido a luchar contra él por el bien de uno mismo y los niños, si también están implicados. En caso de que esta persona trata de llamar periódicamente y crear problemas, entonces se puede cambiar de número y su bloque de llamadas. Si el hombre trata de portarse mal con los niños durante su visita, a continuación, se puede consultar a un abogado para revertir la situación.
Después de todo lo que hay que perder, después de lo que todos ya se ha perdido? Pero si uno puede guardar los hijos de esos traumas emocionales, entonces es definitivamente vale la pena todo el esfuerzo. Para obtener el apoyo en esta lucha contra el maltrato emocional, se puede incluso hablar con su terapeuta y solicitar orientación. También hay grupos de apoyo que están dispuestos a apoyar a las víctimas de abuso emociona

Como decirle a los hijos sobre la separación de sus padres

Agosto 27, 2009

PLD-PX272001No se debe ahorrar esfuerzos para que los hijos entiendan la decisión de los padres
Divorcio
En general los divorcios son muy traumáticos para los hijos, pero si para los cónyuges es algo insoportable el no separarse, el mantenerse juntos supondría un engaño a los hijos, una farsa, y probablemente sufrirían mucho más viendo discusiones diarias y una falta de amor o cariño patente, que si el divorcio se consumara.
Esta claro que el divorcio no es bueno, y muchas veces, dependiendo de cómo se dé la separación puede significar un dolor difícil de superar para los hijos. Sobre todo hay que evitar meter a los niños dentro del conflicto. Hay que saber diferenciar entre la pareja y el papel del padre y/o madre.

Cómo explicar la separación de los padres
Lo ideal sería que los hijos fuesen informados sobre la situación de una forma adecuada según la edad, que no se hablase mal a los hijos de su padre o madre, que se concediese tiempo a los hijos para que asimilen y entiendan la nueva realidad, que los hijos se sintiesen seguros, y que todos tuviesen una orientación profesional y consejos que les ayudasen a se comunicar y resolver el problema. Es importante que la información sobre la separación de la pareja sea dada al hijo por sus padres y no por terceras personas.

Consejos para hablar de divorcio con los hijos
- Explica a tu hijo que papá y mamá ya no pueden y no desean vivir juntos y que a partir de ahora vivirán en distintas casas.
-Hable con tus hijos de la realidad de la separación teniendo el cuidado de no culpabilizar a nadie.
- Asegure repetidamente a tus hijos que ambos padres les siguen queriendo igual o más que antes y que él será visitado por el padre o la madre que no tenga su custodia.
- Mantenga constantes al máximo los aspectos habituales de tu hijo: domicilio, entorno, relaciones con los padres, colegio, horarios, etc.
- Asegure a tus hijos que ellos no tienen ninguna responsabilidad por lo que ocurrió, por el divorcio. Ellos no tienen la “culpa”. La culpa tiene papá y mamá por igual.
- Explique claramente que el divorcio es definitivo. Que no existe la posibilidad de volver atrás.
- Trate de proteger las opiniones positivas que tu hijo tenga de ambos padres.
- Facilite la relación de tu hijo con el progenitor, siendo flexible en los horarios, etc.
- Trate con el progenitor no custodio todo lo relacionado con la educación, la salud, etc, de vuestro hijo.

Cuidados de los padres separados que no viven con los hijos
- Los hijos no son objeto. Lucha no por apropiarse de ellos y sí por su libertad.
- Es necesario estar con ellos para darles amor.
- Luche por él movido por tu amor y no por el odio o el rencor hacia quien le impide verlo
- Los hijos seguirán aprendiendo de tu comportamiento. Pórtate bien. Si lo que quieres es respeto, respeta a tu hijo.
- Los hijos necesitan al padre y a la madre. No importa lo humillado, desprotegido que se encuentre, nadie puede darle lo que él necesita sino sus padres. Para ellos el padre y la madre son unicos e irremplazables.

Infidelidad: causas, consecuencias y crisis de parejas

Agosto 21, 2009

InfidelidadLa infidelidad se vive como la peor traición de la pareja y se piensa que el infiel es el culpable de un grave daño a la relación de pareja, ya que, se supone que en la relación de pareja se tiene todo lo que necesita para vivir bien.

Generalmente se piensa que la infidelidad se relaciona con encuentros sexuales extra pareja.

Pero, también existe la infidelidad producto de las crisis o problemas en la pareja; en este tipo de infidelidad no sólo se trata de un evento sexual, ya que el o la infiel busca lo que no encuentra con su pareja, por ejemplo aspectos intelectuales, físicos, emocionales, de atención, económicos, etc.

Para poder entender un poco mas de la infidelidad, debemos decir que, la infidelidad  existe siempre y cuando,  primero exista una pareja, puede ser noviazgo, vivir juntos, matrimonio, etc.; a resumidas cuentas, la infidelidad va a afectar la relación de una pareja.

Esto surge, en parte por nuestra sociedad, ya que crecemos y somos educados para pensar que la  monogamia será el tipo de relación en la que viviremos y por lo tanto, tenemos muchos argumentos de educación que así lo determinan.

Los factores de educación  van conformando la moral, los valores, costumbres, normas, formas de comportamiento, etc. Y nos educan como personas con lo que conocemos como una conducta “normal” (nos referimos con normal que esta dentro de la norma social vigente) y lo normal en nuestra sociedad es que vivamos en pareja, repito es una forma educativa de tipo social, y debemos tomar en cuenta que existen otras formas, creencias, valores y costumbres.

Hasta aquí todo va claro, pero el problema surge cuando nos damos cuenta que los seres humanos en ocasiones pedimos cosas opuestas a lo que se esperaba, sobre todo en aspectos relacionados con la pasión y el amor.

La pasión que en ocasiones se desaparece o  cambia  y el amor que se desvanece cuando la rutina y la monotonía van llenando a la pareja de obligaciones, decepciones, mala comunicación, mala economía, mala salud, etc.

Pero ¿cómo definir la infidelidad entonces?.- De una manera rápida la podemos definir como las relaciones extra conyugales o extra pareja, sean de tipo sexual o afectivo.

Entendemos la relación fuera del lazo o compromiso de pareja, ya que se había establecido un acuerdo de estar juntos los dos sexual y emocionalmente el uno para el otro en exclusividad, al menos es lo esperado.

Pero y ¿Qué provoca la infidelidad?

Contra lo que muchos piensan, no es un solo factor y cada conjunto de factores dependen de cada persona y de cada situación y por lo tanto es muy difícil definir que produce la infidelidad. Lo que si se puede adelantar para entenderla son los factores que predisponen a las personas a la infidelidad:

Uno de los factores que provoca la infidelidad se refiere a la elección de la propia pareja.- Es importante señalar que no es del todo cierto que elegimos libremente a la pareja, por lo general  la “decisión” está dada por factores restringidos al circulo en el que nos desarrollamos, es decir, la elección no es al azar sino que está altamente determinada de acuerdo con las actividades que realizamos, las cuales nos permiten “conocer” o relacionarnos con otras personas.

Incluso existen teorías que nos dicen que nos sentimos atraídos por personas que realizan actividades similares a nosotros, tal es el caso de las relaciones que se desarrollan en la escuela, en el trabajo, en el gimnasio, en los círculos de amigos, etc.

Generalmente en las relaciones de pareja donde se presentan episodios de infidelidad, producen formas de amor y odio o de amor y dolor; esto es causado por que suponemos que el otro “debe” satisfacer nuestras necesidades, lo cual se da muchas veces a  nivel inconsciente. Las necesidades son de manera completa e integra, entre ellas destacan, lo económico, la atención, el amor, lo sexual, la protección, la fidelidad, etc.

Por ejemplo, la pareja complementaria, en donde uno “manda” y es considerado más desarrollado, mejor, más capaz, con mas dinero, etc., puede verse seriamente afectada cuando el “obediente” obtiene, por ejemplo logros que lo hacen salir del esquema anterior, o entender la relación desde otra perspectiva.

En este ejemplo, el “obediente”, realiza una elección del tipo analítico pero dados los logros, su relación se transforma en una elección basada mas en la confianza en si mismo. La relación continúa siempre que la elección sea ratificada por ambos miembros de la pareja.

Puede darse el caso de que la elección de la pareja se base en un afán de evitar la depresión o de no querer estar “solo consigo mismo”, y esto haga que la elección sea de tipo analítico y cuando descubra que su pareja no es la solución a sus problemas buscara entonces una relación extra.

Las situaciones anteriores, hacen referencia a elecciones de pareja poco sanas, en la medida en que se hacen modos de relación rígidas que ante cualquier crisis o problema “vital” de la pareja, resultarán las conductas inoperantes para resolver o cuando menos llevar a buen término los problemas que la aquejan. Y una de las conductas que hace inoperante la relación de pareja es la infidelidad.

En ese momento, lo que parecía amor, se va tornando en frustración, coraje y odio, lo cual puede desencadenar que se busque un amante que sea totalmente opuesto a lo que es la pareja, aunque también pueden aparecer personas circunstanciales que podrán general los cuadros de infidelidad, por ejemplo, el caso donde un (a) amigo (a) o compañero (a) de trabajo se vuelve la persona que nos escucha sobre los problemas que tenemos. La compenetración que se logra al contar nuestras penas es tanta, que muchas de la veces puede generar un romance.

Ya que eso brinda como un desahogo emocional, en ocasiones esto permite seguir en la relación de pareja, ya que de alguna manera se logra compensar que lo no se tiene con la pareja.

Esto tiene una lógica basada en la existencia de relaciones de infidelidad en donde la relación sexual no es lo más importante, sino la necesidad de sentirse escuchado y atendido por otra persona.

La relación extra conyugal también se llega a presentar por que alguno de los dos se siente amenazado en su autonomía y a través de otra relación, se logran sentir apoyados o con un “valor extra” que permite enfrentar las cosas que solo (a) no se podía. Sobre todo que la extra relación permite seguir sintiendo cierta autonomía.

También existen relaciones extra pareja cuando se sienten que la pareja amenaza la independencia y la autonomía y se tienen miedo a quedar atrapado (a), en este sentido, se observan personas que una vez que el/la amante inicia sus exigencias, buscarán nuevamente otra relación que los “salve” tanto del cónyuge como del amante “devorador” o bien, pueden mantenerse así para evitar ser absorbidos por ambas.

Hasta aquí hemos dado un repaso de algunas de las causantes de la infidelidad, y diremos que es necesario, para mantener una buena relación de pareja, establecer cierta independencia y autonomía entre los miembros de la pareja, para lo cual se debe considerar que:

  • Se debe mantener una buena comunicación efectiva en la pareja.
  • Se recomienda constatar el laso de unión en la pareja.
  • Se considera importante renovar los acuerdos de la pareja.

Y finalmente, es importante recomendar el revisar como quieres vivir, ya que la fidelidad también es un acto de convicción, esto quiere decir que para mantenerte tranquilo (a) en una relación, debes planear que tipo de relación quieres y propones, ya que la infidelidad se relaciona con el acto de mentir o engañar a la pareja, ya que esta desconoce nuestras intenciones.

Este artículo no termina, he decido hacer una serie de artículos que hablen de la infidelidad, ya que existen muchas variantes que por espacio y tiempo no se trataron aquí, así que seguiremos escribiendo sobre el tema.

Como siempre me despido diciéndote a ti lector (ra), que si encuentras un reflejo o similitud de tu caso en lo escrito, por favor comunícate, tienes a tu disposición mi correo y mi consultorio para hacer una cita.

Cuando el amor se acaba…

Agosto 21, 2009

Problemas en el matrimonio, se acaba el amorHay que ver cómo es la vida, las vueltas que da: lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro, y casi nunca sabemos a ciencia cierta el por qué. “Nada es para siempre” dice la canción y yo, que siempre me resistí a creerlo, hoy estoy completamente de acuerdo.

El caso es que me he dado cuenta de que, para mí, el amor se ha terminado. Punto y final. Y es la segunda vez que me sucede: me levanto por la mañana y sé exactamente lo que quiero. Tranquilamente, porque soy una persona tranquila, planteo la decisión más dolorosa de mi vida: divorcio. ¿Por qué? Porque se acabó el amor, hace tiempo que me he dado cuenta de que no estoy enamorada de mi marido y, por más que lo intento, me es imposible volver a enamorarme, y mucho menos fingir que todo sigue igual. Han sido 5 años de matrimonio, y no serán más…Hemos vivido de todo, aunque, desde mi punto de vista ha predominado lo malo.

¿Por qué se acaba el amor? Está claro que, en nuestro caso, somos el día y la noche y, por más que digan que los polos opuestos se atraen…Yo no puedo estar con una persona que no comparte nada conmigo. Hace meses que las cosas no van bien, y yo me alejo, porque estoy harta de sufrir…No puedo darle lo que me pide, estoy cansada de dar y no recibir, estoy harta de ser infeliz, de sentirme menospreciada, insignificante, quiero volver a vivir, a sentir, a disfrutar, que se acaben las lágrimas y el sufrimiento de una vez por todas…

“Te amo, pero no sé cómo demostrarlo” es su frase más repetida. A mí de nada me sirve saber que me ama desesperadamente si no me lo demuestra, es más, si ni siquiera me demuestra respeto, que es lo realmente grave y lo que más me duele. El dicho de que “la confianza da asco” describe a la perfección mi caso: como hay confianza, puede ser todo lo guarro y egoísta que quiera y mira, yo por ahí no paso.

Pero la gran pregunta que me hago constantemente es: si soy yo la que tengo claro que no quiero seguir así, que quiero estar sola, que quiero el divorcio (y no porque haya alguien más, que no lo hay, ni ganas…) ¿por qué me siento culpable? Lo estamos racionando todo, poniéndonos de acuerdo mucho antes de ir al juzgado, ambos sabemos que es lo correcto… ¿por qué? Quizá porque no es el mejor momento, él está atravesando una depresión y me siento fatal por abandonarlo cuando más me necesita (porque por desgracia sé lo que es una depresión). Aunque no nos hemos casado por la Iglesia (cosa que hoy doy gracias ya que así todo es mucho más fácil), parece que yo estoy solo en lo bueno…y en lo malo que le den. Así es como me siento, tal y como me dijo mi marido “una cabrona” y perdón por la expresión, que yo no utilizo ese lenguaje…

¿Qué hacemos con los niños? Ese es el tema más delicado, sin duda alguna. Yo he tenido un padre y una madre, que me han querido y apoyado, que lo siguen haciendo, y dan lo que sea por mí y por mis hijos. A mi marido siempre le han faltado sus padres, huérfano desde los tres meses fue criado por sus abuelos paternos, que no supieron darle una educación y viene arrastrando un enorme problema a día de hoy que es en gran parte el culpable de su depresión. Ahora nuestros hijos tendrán a su padre en un lado y a su madre en el otro…Mi marido dijo que nada de régimen de visitas, que quiere ser libre de visitarlos cuando le venga en gana, cosa que me parece justa pero muy dura para mí…

Lo increíble es que hayamos aguantado tanto juntos: al mes de casarnos ya estuve a punto de dejarlo al descubrir que me era infiel…sin embargo creí que merecía la pena luchar por él, por la persona más maravillosa que había conocido y de la que estaba locamente enamorada…Para colmo, estaba embarazada, y tenía la estúpida idea de que todo cambiaría cuando naciera el bebé…Sí, todo cambió, pero para peor, ya que dijo desde el principio que no podía asumir tanta responsabilidad: de repente estaba casado, con una hija, tenía que trabajar para ganarse la vida y ya no podía hacer las locuras a las que estaba acostumbrado, irse a dónde le diera la gana cuando le diera la gana…me sentí culpable de haber aceptado su propuesta de matrimonio, como si a punta de pistola le hubiera obligado a casarse conmigo y alejarlo de todo lo que le gustaba, como si nuestra hija fuera una decisión unilateral “yo pongo la semilla y tú te encargas de todo lo demás” decía en broma ¿o era en serio?

Con tanto sí y no, te quiero pero te odio, perdí la razón…y acabé yendo (por decisión propia) a un psiquiátrico, porque gracias a Dios fui consciente de mi enfermedad y sabía que tenía que ponerme bien, que no podía seguir así, deseando morir cada día porque no aguantaba el sufrimiento y, lo que era peor, no podía ocuparme de esa preciosa niña que tanto adoro…A día de hoy, sigue pensando que me fui de vacaciones, que lo abandoné para pasar unas vacaciones pagadas por la Seguridad Social, pero eso es porque nunca le interesó leer mi diario, que escribí varios cuadernos, siempre anotaba todos y cada uno de mis sentimientos, para intentar comprenderme a mí misma…e intentar que me comprendiera, ya que se negaba a hablar conmigo.

Y cometí el enorme error de salir del psiquiátrico para volver con él, porque estaba convencida de que el problema era yo, mi enfermedad…y volví a empeorar. Así que esta vez sí que decidí tomarme unas vacaciones en toda regla y me fui a Milton Keynes a trabajar y ganarme la vida…en parte porque tenía miedo a sus amenazas de quitarme a la niña por abandono. Es triste, muy triste admitir que ésa fue la mejor época de mi matrimonio: comprendí que era capaz de ser feliz sola y de valerme por mi misma…pero otra vez cedí a sus súplicas de “voy a cambiar y volveremos a ser felices”. Y sí, volvimos a ser felices, pero duró poco. En plena emoción de reencuentro, de ser de nuevo una familia feliz, me quedé de nuevo embarazada. ¡Qué alegría, que ilusión! Un hermanito para nuestra niña, un miembro más de la familia, una oportunidad para mí de disfrutar de un embarazo, ya que el primero fue de todo menos feliz… Pero otra vez embarazada de tres meses la cosa se estropeó. Esta vez, fue él el que se deprimió, el que tenía miedo a la responsabilidad, una nueva boca que alimentar, una hipoteca…Y a pesar de vivir mi enfermedad, él se negaba a aceptar que ahora era él el enfermo, el que tenía que cuidarse…”Los hombres no lloran, llorar es de cobardes, no se arregla nada llorando, se arregla más a puñetazos…” Ahora, después de casi un año, ha empezado (sólo empezado) a admitir que tiene un problema, aunque todavía no acepta ayuda…Y yo ya me he cansado de intentar, de dar, de no recibir, de no hablar,… Ha sido muy duro, durísimo, pero he escarmentado y ahora lamento no haber puesto remedio mucho antes, habría evitado muchísimo sufrimiento…

Se acabó el amor, porque hace mucho que no me siento amada, queda un cariño, pero no es suficiente para compartir toda la vida. Lo quiero igual que a mis amigos, le debo mucho (bueno y malo) y siento pena por él, porque sé lo que está sufriendo, pero si no se quiere curar yo no puedo hacer absolutamente nada por él…

Entonces, ¿por qué me siento culpable? Soy fuerte, sé que voy a estar bien sin él, sé que no me va a faltar de nada ni a mí ni a mis hijos…

Si el amor se ha acabado, cosa para mí muy evidente ¿por qué duele todavía?

Si hablando tranquilamente de cómo repartir las cosas ¿por qué lloro? Si soy yo la que sale ganando…

Si tengo la conciencia tranquila ¿por qué me preocupo?

¿Por qué, en vez de dormir, estoy escribiendo esto?

¿Por qué?…¿Por qué?…¿Hay alguna respuesta a tanta pregunta?

Me estoy descubriendo a mi misma…y creo que no me gusta lo que veo. Soy fuerte, si, pero egoísta, o no dejaría a mi marido en el estado en que se encuentra…Siempre creí que tenía mucha paciencia, y sin embargo ha llegado un punto en que ya no aguanto más.

Se acabó el amor. Y no hay más que añadir.

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