La comunicación es vital para la unión familiar
Agosto 9, 2010
Mantener una familia unida no es cosa sencilla y, por ello es necesario tener una buena comunicación que genere un clima favorable. Este es uno de los principales aspectos que marca la salud en todo hogar, afirma la psicóloga social Andreína Valdéz.
En los últimos tiempos, las relaciones familiares han cambiado mucho. La poca disponibilidad de tiempo, debido a las ocupaciones que cada miembro tiene, terminan siendo algo fría y distante, ocasionando problemas cuando no se establecen límites o reglas. En este contexto, muchas veces, se desatienden cuestiones básicas
A juicio de la especialista, “hay que establecer una comunicación clara con la familia. Hablar a menudo con los hijos, mostrarse como un confidente y que lo que digan los hijos sea valorado en su justa medida, prestarle atención a sus palabras y no dedicarse sólo a regañarlos, porque ellos también tienen cosas muy importantes para decir”.
Destacó que hay temas importantes que giran sobre diversos aspectos de la vida, por lo que es natural que cuando el niño o niña vaya descubriendo el mundo, hagan preguntas a su entorno familiar sobre todo lo que se les ocurra. “Es importante satisfacer esa demanda y ser sinceros. Lo mejor es darle toda la información válida y no mentir, tampoco inventar historias fantásticas, porque no es bueno para ellos”, dijo.
Recomienda predicar con el ejemplo porque “es una de las cosas más importantes en la relación familiar. No se le puede pedir a los hijos que sean ordenados y que realicen labores como lavar los platos si los padres no hacen nada de esto. Si ven que ellos lo hacen y se lo inculcan, el resultado puede ser favorable y se puede convenir con los hijos turnos en los quehaceres domésticos para colaborar con el mantenimiento del hogar”, afirmó.
Tiempo. Por eso es fundamental establecer un tiempo en la vida cotidiana para atender a la familia, para darle un lugar, y no dejar para otro momento lo que pueden hacer juntos. Si se logra establecer una comunicación fluida, si hay respeto y se da el ejemplo, todo puede mejorar en gran forma, manifestó .
Expresó que en el hogar, cada uno a su manera, trata de ser un buen padre o una buena madre. Pero a pesar de esta buena voluntad, tarde o temprano, la realidad se impone y a menudo, los padres no saben qué hacer para manejar las situaciones que enfrentan a diario.
“Es natural que, a lo largo del crecimiento de los hijos surjan preguntas que sorprendan a los padres porque no estén preparados ni tienen las respuestas adecuadas. Lo mejor es usar el sentido común y ser sinceros, fijar un día para seguir conversando y, luego de asesorarse con un especialista (terapeuta o consejero de familia), profundizar sobre el tema.
Esto dará la oportunidad de abordar otras cosas con los hijos, por ejemplo, sobre lo que está bien y lo que está mal. Así se darán normas y se marcarán límites para la conducta y los valores”.
Consejos:
Entendimiento Hay que mantener una comunicación familiar fluida y sin secretos. Diversión Es importante realizar actividades con el grupo familiar, como almuerzos, cenas, viajes, deportes, actividades culturales, etc.
Igualdad Se debe ser equitativo en el trato y relaciones con los hijos, para que no haya favoritismos.
Tratamiento Cuando suceda un hecho que afecte la salud de un miembro o su conducta, se debe tratar el tema en familia y no segregar ni separar el problema. Hay que fomentar los valores de grupo y de solidaridad.
¿Cómo me puedo comunicar mejor con mi hijo?
Mayo 18, 2010
Los adolescentes no se destacan por sus destrezas comunicativas, especialmente con sus padres y otros adultos que los quieren. Emily Hutchison, una maestra de secundaria de Texas, dice que los jovencitos en los primeros años de la adolescencia “frecuentemente sienten que pueden comunicarse mucho mejor con quien sea, con tal que no sean sus padres – aunque sean padres maravillosos”. “Tienden a ser muy reservados,” explica Patricia Lemons, una maestra de secundaria de Nuevo México. “No necesariamente quieren contarles lo que hicieron en la escuela hoy.”
Varios sicólogos han descubierto que cuando los padres saben dónde están sus hijos y qué están haciendo (y cuando el adolescente sabe que el padre sabe, lo que los sicólogos llaman vigilancia), los adolescentes corren menos riesgo de tener malas experiencias, incluyendo drogas, uso de alcohol y tabaco; actividad sexual y embarazo ;delincuencia y violencia. La clave, según los sicólogos, está en ser curioso pero no interferir, en esforzarse por respetar la privacidad de su hijo al establecer confianza y acercamiento emocional.
Es más fácil comunicarse bien con un adolescente cuando estos hábitos se han establecido desde la niñez. Según lo explica la consejera escolar Carol Bleifield, “Uno no sale repentinamente y pregunta a su hijo de séptimo grado, ‘¿qué hiciste con tus amigos el viernes por la noche?’ ” Pero no es imposible mejorar la comunicación cuando su hijo llega a la adolescencia. Aquí les damos algunos consejos:
* Reconozca que no existe una receta exacta para la buena comunicación. Lo que funciona bien para lograr que un hijo hable sobre lo que le es importante, no siempre funciona con otro. Una maestra de secundaria y madre de dos dice que su hija es muy abierta y conversadora; su hijo es más callado. Pero ya que su hijo disfruta de la música, le gusta escribir y leer, su madre lo acompaña frecuentemente a la librería local. Es allí, en un lugar cómodo para él, que el hijo comparte con ella historias y personajes como un enlace con los que él está pensando y sintiendo. Al escuchar música con él y revisar sus trabajos literarios cuando él se lo permite, esta madre fomenta las condiciones que alientan al hijo a compartir con ella.
* Escuche. “Usted tiene que invertir bastante tiempo sin hablar,” sugiere Diane Crim, una maestra de secundaria de Utah. El escuchar bien significa evitar interrumpir y poner atención. Esto se logra mejor en un lugar callado, sin distracciones. Es difícil escuchar cuidadosamente si también está cocinando o viendo la televisión. Frecuentemente el simple hecho de hablar con su hijo sobre un problema o un asunto ayuda a esclarecer las cosas. A veces entre menos consejos ofrezca, más se los va a pedir su adolescente. El escuchar puede ser el mejor método para descubrir un problema serio que requiere de atención inmediata.
* Crea oportunidades para hablar. Para poder comunicarse bien con su hijo usted tiene que estar disponible. Los adolescentes resisten las pláticas “programadas”; ellos no se disponen a compartir cuando usted se los pide, sino cuando ellos quieren. Algunos adolescentes prefieren hablar cuando llegan a casa de la escuela. Otros prefieren hablar en sobremesa, o antes de irse a la cama. Algunos padres hablan con sus hijos en el carro, de preferencia cuando el radio casetes o discos están apagados. “Yo llevo a mi hija al centro comercial – no al que nos queda cerca, pero al más ‘buena onda’ que queda a una hora y media de distancia,” dice una maestra de secundaria que también es madre. Las mejores conversaciones suelen resultar de actividades compartidas. “Los padres tratan de tomar ventaja de algunos momentos raros y esperan tener una comunicación profunda con el hijo,” observa Sherry Tipps, una maestra de Arkansas. “Luego se frustran cuando no lo logran.”
* Hablen sobre sus diferencias. La comunicación se desvanece para algunos padres porque se les hace difícil manejar las diferencias con sus hijos. Es más fácil limitar el efecto de estas diferencias cuando usted pone en claro sus expectativas. Si su hija de 13 años de edad sabe que debe estar en casa antes de las 9:30 p.m. – y conoce bien las consecuencias de llegar tarde – la probabilidad de que llegará a casa a tiempo aumenta.
Las diferencias de opinión son más fáciles de manejar cuando reconocemos que estas diferencias nos pueden proveer oportunidades importantes para evaluar los límites impuestos y negociarlos de nuevo, una destreza muy valiosa para su hijo. Por ejemplo, cuando su hija cumpla los 14 años, quizás sea bueno darle la oportunidad de llegar más tarde en algunas ocasiones especiales. Estas negociaciones son posibles dado el desarrollo de las destrezas cognoscitivas de su hija y su capacidad de razonar y considerar muchas posibilidades y perspectivas. Puesto que ella puede considerar que su hora de llegada debe ser más tarde en los fines de semana que entre semana, si usted insiste que “eso no importa” sólo creará más conflicto.
Cuando las diferencias surgen, compartir sus preocupaciones con su hijo firmemente pero con calma previene que las diferencias se conviertan en plena guerra. Es más útil explicar el porqué de la mala decisión que su hijo ha tomado o quiere tomar: “Si te sales de la clase de álgebra te limitarás muchas oportunidades en el futuro. Muchas universidades no te aceptarán si no tienes dos años de álgebra, además de geometría y trigonometría. Más bien, vamos a buscarte ayuda con el álgebra”.
* Evite reaccionar de forma exagerada. Si usted reacciona muy fuerte es probable que lo que sigue son gritos y acusaciones que acaban con la conversación. “Trate de mantener fuera de la conversación su ansiedad y sus emociones – entonces los jóvenes se disponen a la conversación,” aconseja la maestra de octavo grado Anne Jolly de Alabama. En vez de reaccionar con coraje, dice ella, “Es mejor preguntar, ‘¿Qué piensas sobre lo que hiciste? Vamos a hablar sobre esto’”.
El maestro de secundaria Charles Summers agrega, “Los jovencitos son más aptos a compartir con alguien que ellos saben no va a divulgar sus secretos o molestarse demasiado si ellos le confiesan algo. Si su hijo le dice, ‘Tengo algo que decirte. El viernes probé una cerveza,’ y usted pierde los estribos, lo más seguro es que no le vuelve a contarle nada.”
Durante esta etapa en la cual se juzgan a sí mismos muy duramente, los adolescentes son muy vulnerables cuando se abren con sus padres. Sabemos que la mejor manera de alentar un cierto comportamiento es recompensándolo. Si usted ofrece crítica cuando su hijo habla con usted, lo que él ve es que su franqueza le trae un castigo en vez de una recompensa.
* Hable sobre las cosas que son importantes para su adolescente. Cada jovencito prefiere hablar sobre distintas cosas. Algunas de las cosas sobre las que quieren hablar quizás no le parezcan importantes, pero, como explica la consejera escolar Carol Bleifield, “Con los jovencitos, a veces es toda una cultura distinta. Usted tiene que comprender esto, debe intentar ponerse en su lugar y en su época”. Pero también advierte que no hay que fingir interés por algo que le aburre. Al hacer preguntas y escuchar, usted le demuestra a su hijo que respeta sus sentimientos y opiniones. Estos son algunos de los temas que les interesan en esta edad:
- La escuela. Si usted le pregunta, “¿Qué hiciste en la escuela hoy?” la respuesta más probable será, “Nada.” Obviamente, usted sabe que no es cierto. Al examinar el libro de tareas o leer las notas que el niño trae a casa, usted se dará cuenta que el martes, su niño de 10 años comenzará a estudiar los animales de Sudamérica en peligrode extinción, o que el juego de fútbol está programado para el viernes de noche. Con ésta información a la mano, usted puede hacerle preguntas a su hijo sobre clases o actividades específicas, lo cual resultará en un mejor inicio a la conversación.
o Aficiones e intereses personales. Si su hijo ama los deportes, hablen sobre su equipo favorito o vean la Serie Mundial o las Olimpíadas juntos. La mayoría de los adolescentes se interesan en la música. Barbara Braithwaite, una maestra de secundaria de Pensilvania, señala que “La música es la huella que deja cada generación. La música define a cada categoría de edad. Los padres, como mínimo, deben saberse los nombres de los cantantes más populares”. Sin embargo, es muy importante que usted se comunique claramente con su hijo si usted piensa que la música que escucha es inapropiada — y explíquele por qué. Si usted guarda silencio, él puede interpretar que usted aprueba.
o Emociones. Como señalamos anteriormente, los adolescentes se preocupan bastante por varias razones. Se preocupan por: sus amigos, su popularidad, su sexualidad, estar en sobrepeso o flacos, el examen de matematica, sus notas, entrar a la universidad, ser abandonados y el futuro del mundo. Y la lista no se acaba. A veces es difícil discernir si un problema es algo de importancia para su hijo. La consejera escolar Carol Bleifield dice que cuando no está segura, ella pregunta, “¿Es este un problema pequeño, mediano o grande? ¿Qué tan importante es para ti? ¿Qué tan a menudo te preocupa?” Al descifrar la magnitud y la importancia del problema usted puede decidir mejor cómo enfrentarlo.
o Familia. A los adolescentes les gusta hablar sobre y participar en los planes para toda la familia, como las vacaciones, al igual que las cosas que les afectan individualmente, como las horas para llegar a casa y la cantidad de sus salarios. Si usted necesita una operación en la espalda, su hijo querrá saberlo de antemano. Quizás quiera aprender un poco más sobre la operación. Al formar parte de este tipo de conversaciones familiares, su hijo se sentirá más seguro de su pertenencia en la familia.
o Temas delicados. Las familias deben abordar temas sensibles de manera que encaje bien con sus valores familiares. Recuerde que evadir estos temas no va a eliminar su existencia. Si usted evita hablar con su hijo sobre temas difíciles, lo más probable es que él buscará esta información en los medios o con sus amigos. Esto aumenta la probabilidad de que lo que escuche no esté de acuerdo con sus valores o que la información sea errónea — o las dos cosas. Sharon Sikora, maestra de secundaria de Colorado, explica que los alumnos de secundaria comparten mucha información incorrecta sobre temas que son muy importantes. Dicen que saben acerca de algunos temas delicados pero verdaderamente no saben mucho. Enfrentar un tema sensible directamente a veces no funciona, señala la Srta. Sikora. “Uno no puede sentarlos y decir, ‘Hoy vamos a hablar sobre el uso de la marihuana.’ Esa es la forma más directa de acabar con una conversación sin siquiera comenzarla.”
o Las vidas de los padres, esperanzas y sueños. Muchos adolescentes quieren tener una ventanita al mundo de sus padres, el mundo pasado y el presente. ¿Cuántos años tenías cuando te perforaste las orejas? ¿Tuviste alguna vez un maestro que te volvía loco? ¿Recibías un salario cuando tenías 11 años? ¿Cuánto te daban los abuelitos? ¿Te sentiste triste cuando murió Abuelito? ¿Cómo es tu jefe en el trabajo? Esto no significa que usted debe sentirse obligado a compartir todas sus penas con su hijo. Recuerde que usted es su padre, no su igual, y a veces es mejor no responder a una pregunta indiscreta. Sin embargo, recordar detalles de su niñez y su vida actual le puede ayudar a su hijo a comenzar a dar definición a su propia vida.
o El futuro. A medida que las capacidades cognoscitivas de los adolescentes se van desarrollando, ellos comienzan a pensar cada día más en el futuro y sus posibilidades. Su hijo quizás quiera hablar más sobre lo que puede anticipar que la vida le ofrezca en los próximos años — cómo será la vida después de la secundaria, el trabajo, el matrimonio. Quizás pregunte, “¿Cómo es vivir en un dormitorio universitario?” “¿Cuántos años hay que tener para poder casarse?” “¿Qué probabilidades hay de que el mundo explote algún día?” “¿Habrá suficiente gasolina en el mundo para que yo pueda tener un carro cuando sea más grande?” Estas preguntas merecen su mejor respuesta. (Y cuando no pueda responder con certeza, estas preguntas merecen un “No sé” honesto)
o Cultura, acontecimientos. Vivimos en un mundo saturado por los medios de comunicación. Hasta los niños más pequeños se exponen constantemente a programas de televisión, música, cine, juegos electrónicos y otros medios. No olviden que los medios que su hijo escoge le pueden abrir una ventana a su mundo. Por ejemplo, si ustedes han visto la misma película (juntos o por su cuenta), usted le puede preguntar cómo le gustó y cuales fueron sus partes favoritas.
* Comuníquese con amabilidad y respeto. Los adolescentes a veces dicen o hacen cosas vergonzosas o mal intencionadas, a veces las dos cosas. No importa cuánto lo provoque, siempre es mejor responder con calma. El respeto y el auto-control que usted demuestre al hablar con su hijo algún día rendirá fruto en sus relaciones y conversaciones con otras personas.
La manera en que se dicen las cosas es casi tan importante como lo que usted dice. “Deja de picarte la cara” puede hacer llorar a un adolescente. “Tu cuarto parece una pocilga,” no es tan práctico como decir, “Necesitas darte el tiempo para recoger un poco tu cuarto. Se te hará más fácil si dedicas 5 minutos ahora recogiendo la ropa del piso – poniendo la sucia en el cesto y colgando la limpia. Después del almuerzo puedes reorganizar tu librero por otros 5 minutos.” Los jovencitos prestan mucha atención al tono de voz que usted utiliza con ellos. Un niño de 10 años de edad fácilmente discierne entre una voz calmada y una voz llena de coraje.
La amabilidad va mano a mano con el respeto. Como lo explica Joan Lipsitz, una experta nacional sobre la educación de los alumnos de secundaria y madre de dos hijos adultos, “Cuando yo era una madre activa y maestra, yo seguía una regla que se desarrolló de mi experiencia en el aula: ‘Si nunca soy intencionalmente cruel contigo, tu no serás intencionalmente cruel conmigo.’ Esa regla resultó ser la regla más poderosa que jamás fijé, ya sea dentro del salón de clase — donde cambió la cultura — o en casa.”
Comunicarse con respeto también requiere evitar ser condescendientes con los jóvenes. Ellos están adquiriendo mayor conciencia social y conocimiento del mundo y sus acontecimientos, y aprecian la conversación atenta. Jerri Foley, una consejera escolar de Carolina del Sur, relata una historia sobre un viaje de estudios que realizó con un grupo de jovencitas mientras en el estado se debatía si era apropiado seguir ondulando la bandera confederada desde el capitolio estatal. “Íbamos sobre la carretera cuando comenzó una gran discusión sobre el tema,” recuerda ella. “Nuestra conversación llegó a tal intensidad que se nos pasó la salida a casa.”
La magia de la comunicación
Febrero 21, 2010
Uno de los errores más graves que se comete en una relación de pareja es la falta de comunicación. Y más aún cuando se acaba de ser padres. La inseguridad crece y el miedo a hacerlo mal agrava la situación. No dejes que esto suceda.
* Salir a cenar sin el bebé
Desgraciadamente, la falta de comunicación es un error más común de lo que pudiera parecer en las relaciones de pareja. No expresar nuestros sentimientos, miedos o sueños a la persona con la que compartimos nuestra vida y nuestros hijos, acabará matando cualquier historia de amor.
Es posible que no ocurra nada espectacular, que no se produzcan grandes discusiones o arrebatos, pero si muere el diálogo, la relación morirá con él más tarde o más temprano. Se corre el riesgo de acabar con una relación que se mantiene por pura inercia, por comodidad.
Debes saber que la comunicación es uno de los afrodisíacos más potentes. Al inicio de la relación establecemos lo que nos gusta y lo que no, pero las cosas evolucionan con el tiempo. Es bueno y normal que así ocurra, y hay que saber comunicar esos cambios al otro, para que la pasión siga fluyendo.
Si tú y tu pareja necesitáis mejorar en este aspecto…
* Di con claridad y sin miedo lo te gusta y lo que te aburre. Si deseas llevar la iniciativa, sugiérele: “Hoy me siento diferente. Déjame hacer…”
* Escribe en un papel lo que harías con él y ¡dáselo! Atrévete y no te aburras en silencio; la monotonía acaba con la pasión.
* Lleva la comunicación más allá de la cama. Busca una canguro y sal a cenar con tu pareja, cultiva su amistad y camaradería. Es más fácil desinhibirse y que nazca el deseo cuando la pareja se divierte junta.
Dentro de la pareja es fundamental que exista una libertad total en la comunicación. Los temas tabú o “prohibidos” no deberían existir y deberíamos expresar libremente aquello que no nos gusta de nuestra pareja. Todo contribuye a fortalecer la relación, a enrtiquecerla. Eso sí, jamás se deben usar tonos despectivos o imperativos. Nunca.
Si queréis que vuestra relación sigan gozando de buena salud, ¡expresad vuestros sentimientos sin pudor! Pero ojo, aprended a decir las cosas sin ofender y buscando siempre las palabras adecuadas.
La comunicación libre, total, irá mejorando poco a poco la vida diaria, permitiendo llegar a conocer, y comprender, mejor a nuestra pareja con cada día que pase.
Orientación familiar en matrimonios…
Septiembre 8, 2009
PORQUE SE SEPARAN LOS MATRIMONIOS?
Las razones para separarse son diversas y hemos buscado entre los estudiosos del tema tales como johana, Romero, Capponi y otros una respuesta.Es difícil señalar razones específicas de porque las parejas se separan y aunque las separaciones han aumentado notoriamente en la actualidad, se podría decir que influyen circunstancias individuales, familiares, convivencia de la pareja, culturales, religiosas, etc. De hecho, culturalmente los motivos han variado; antiguamente una razón recurrente era la “incompatibilidad de caracteres”, luego la “incomunicación” y últimamente el “haber dejado de amar”. Siendo la “infidelidad” la más recurrente en el tiempo, y que podemos entender como un medio de comunicar que algo anda mal en la pareja. Múltiples razones pueden llevar a la infidelidad: desamor, agresividad, frustración, rutina, desgaste de la relación afectiva o sexual, búsqueda de alivio de las tensiones, llamado de atención, necesidad de confirmación, presión social, crisis de la edad.
Concordamos con los autores antes mencionados que los cambios culturales también han influido, por ejemplo, el hecho de que la mujer haya salido al campo laboral, le ha permitido sentirse de “igual a igual” con el hombre y ahora está menos dispuesta a tolerar situaciones que antes aceptaba, tal como la infidelidad, el maltrato físico y psicológico, la indiferencia, el no descubrir situaciones gratificantes en el matrimonio.
La diversidad existente hoy, entre y dentro de distintos contextos socio-culturales, plantea una gran dificultad a la hora de generar una definición satisfactoria de lo que entendemos por familia. Los procesos que se viven en el interior de las familias en interacción con el medio, pueden generar fuentes de inseguridad interna que se ven reflejadas en cambios de estado civil (separación, divorcio), violencia intrafamiliar, etc. Del documento “Problemáticas familiares emergentes”, rescatamos las consecuencias de las nuevas problemáticas que surgen en la pareja de hoy, como por ejemplo, como viven las familias con la incorporación de la mujer al trabajo (35% según el INE, ano 2001), la seguridad e independencia económica lo que ha producido un aumento de la confianza básica en si misma, mejorando la autoestima,
Recogimos también datos no formales pero sí una aproximación a la realidad de las causas más frecuentes aducidas como motivos de separación. Algunos de ellos como hechos socioculturales y otros derivados de la dinámica externa de la familia actual.
A continuación algunas causales que SON importantes de señalar
- “La influencia de la tensión entre el modelo patriarcal que mantiene a la mujer subordinada, y la progresiva liberación de ésta de dicho modelo a raíz de su percepción y cuestionamiento de desigualdad.
- La incorporación de la mujer al trabajo y el cambio con relación al aporte económico de los cónyuges por aumento progresivo de la capacidad económica de la mujer.
· - El aumento de las expectativas sobre lo que la relación de pareja puede aportar, como ser, compañerismo, apoyarse el uno al otro, tener las mismas posibilidades laborales, y dentro del hogar, una paternidad compartida, intereses comunes y buenas relaciones sexuales.
- Desconocimiento del real significado del matrimonio, porque éste es un proceso dialéctico, peculiar y poderoso que oscila entre el continuo vaivén pertenencia-individuación. Una de las bases para el éxito de éste es la sana separación de las familias de origen, manteniendo la cercanía pero al mismo tiempo teniendo la capacidad de crear y pertenecer a la nueva famili
- Los ideales de autorrealización personal de los cónyuges fuera del ámbito de la familia, los que pueden ser deportes, actividades sociales, artísticas, intelectuales, políticas, etc.
- El aumento de las expectativas de vida, según cifras gubernamentales, los hombres viven hasta los 76,5 años y las mujeres hasta los 80,4 años de edad.
- La disminución de la red de apoyo que significa la familia extensa porque la aspiración social que predomina es la familia nuclear, lo que significa menos conflictos con los parientes y enfatiza un estilo propio de vivir, permite una libertad en la educación de los hijos y una mayor intimidad en la pareja. Sin embargo, en los momentos de crisis, la familia extensa, recupera todo su valor solidario
- La mayor libertad en materias sexuales en cuanto a la concepción del vínculo matrimonial.
- Las crisis de individuación, la creciente urbanización, la progresiva incorporación de la mujer al trabajo remunerado y la flexibilización en las formas de trabajo, el impacto de los medios de comunicación, la televisión y sus accesorios (videos, juegos, TV cable, etc.), han modificado los hábitos y las pautas de conducta de los chilenos.
- Desde el punto de vista del significado en la relación, la infidelidad es el quiebre de un acuerdo con el otro, del acuerdo de lealtad y exclusividad explícito o no, que hemos establecido como pareja.
- La infidelidad, constituye una de las primeras causas aducidas como razón de separación. La insatisfacción de una pareja en términos de apoyo emocional, reconocimiento personal y calidad de relaciones sexuales, constituyen factores detonantes de relaciones extramatrimoniales.
· Las exigencias crecientes de rendimiento laboral y económico.
También los momentos de pérdida, sean estos una muerte,
cesantía, pérdida de estatus económico. - El desgaste de la relación. Todo matrimonio sano tiene una evolución constante, lo que significa un proceso continuo de intercambios: ceder, flexibilizar, transar algunos derechos, privilegios y capacidades individuales; aunar recursos y capacidades y ser más poderosos juntos como pareja que por separado, tanto en la vida afectiva, social y cultural. También es muy importante la percepción y consideración de la igualdad de valor.
- La Comunicación, planteada no como un proceso centrado en lo verbal, sino en una dimensión más amplia que se relaciona con la madurez personal, con la interacción y con la calidad de las relaciones. Una persona inmadura, no adaptada, fácil de entrar en conflicto se dice que es una persona que no ha aprendido a comunicarse en forma apropiada. La comunicación se convierte así en un índice de la madurez en lo personal y en lo interpersonal. La comunicación no sólo expresa, sino también influye.
- La intimidad de la relación de pareja, que es un continuo comunicarse, no es una opción reflexionada profundamente, funciona a nivel automático. Todo lo que hago, lo hago por mi y por el otro, para ser más feliz yo, no por generosidad solamente.
- La sexualidad desde el punto de vista personal afectivo o emocional, tiene gran relevancia porque las relaciones con el otro sexo y la vida sexual tanto en lo psicológico como en lo biológico forman parte importante del mundo emocional personal y de la interacción humana, y pueden dar origen a estados emocionales placenteros como displacenteros, de expectativas, realizaciones, frustraciones, que influyen en el grado de felicidad a lo largo de la vida.
- La democracia como modelo político también se traslada a la familia, y ésta busca un modelo más abierto dando a los hijos de todas las edades la posibilidad de opinar y decidir acerca de su educación y de la vida familiar, desvalorizando los límites (lo que muchas veces perjudica más de lo que beneficia, produciendo efectos familiares y sociales dolorosos). Aparecen los modelos del ser más que del deber ser. Pasa a ser muy importante la felicidad de los hijos y los padres llegan a darles lo que ellos nunca tuvieron pensando en un mejor desarrollo y forma de obtener sus logros. La opinión de los hijos se hace influyente en la autoestima de los padres. El conflicto de roles que vive la mujer como persona y su búsqueda de realización más allá del matrimonio y la maternidad repercuten en su vida de pareja”
postula que en los matrimonios más jóvenes, las razones de la separación son a menudo las dificultades con la familia extensa -en el caso de que esa sea la realidad de vida de la pareja (padres, abuelos, tíos, primos)- o con problemas sexuales; mientras que los matrimonios mayores –que se separan en menor cantidad- aluden con frecuencia a cambios de intereses y valores, al sentido de la vida o la concepción de la familia como situación de fondo. Sin embargo, continúa el mismo autor, la infidelidad parece ser el motivo más frecuentemente como causa de separación de matrimonios. A ésta la siguen: la irresponsabilidad, la incomunicación, el enfriamientode la relación” prosigue y dice textualmente: “El proceso de deterioro del matrimonio con la consiguiente erosión del mismo, es un período que se extiende por aproximadamente dos años (en su fase más crítica), hasta que uno de los dos decide dejar el hogar. En este lapso la pareja percibe aquel proceso de descomposición y una incapacidad para resolver la situación, aunque en parte, la visión del deterioro dependerá del nivel de expectativas con que se inició el matrimonio”.
Sarita Bustamante, docente del IPCC, en sus apuntes de Familia II señala que: Aunque ya se advierten cambios en las generaciones más jóvenes a este respecto, no es infrecuente que cuando una pareja se separa el padre se distancie progresivamente. Eso porque su vínculo de preferencia es con la esposa, como también por las dificultades que muchas veces tiene para ejercer la paternidad a su propio estilo y no como la madre se lo indica. Si a esto se suman los requerimientos económicos sin retribución afectiva, no condiciona a los padres a una conducta adecuada. Recién en Chile se están movilizando como agrupación los padres separados para asegurar un espacio a sus derechos parentales: “Papás por siempre”.
La separación es motivo de conflicto para la mujer, el hombre, los hijos, la familia de origen y amigos. El conflicto es el resultado del rompimiento de una relación humana de profundo significado
Sandra lizardo , dice haber comprobado en sus años de terapia a mujeres separadas, que ésta después de un período inicial positivo, de ayuda y esperanza, se paralizan inesperadamente en si mismas, con un sentimiento roto e incierto, se preguntan sin cesar: “Porqué no se esforzaron por llevar juntos una vida mejor”, y es por eso que no logran pasar la etapa amarga de la nueva adaptación, y que incluso después de diez, quince o veinte años de haberse separado, son incapaces de empezar su vida de nuevo.
No deja de sorprenderla la actitud del hombre, que rara vez mira para atrás después de la separación.
“La mayoría de las parejas entran al matrimonio, en forma azarosa, con una combinación de demandas y anhelos conscientes, establecidos, junto con deseos y necesidades inconscientes. Si el nivel de expectativas y promesas es excesivamente alto, cada parte será incapaz de satisfacer los profundos deseos que siente la pareja y, el desencanto que surge ante las promesas no cumplidas (algunas veces insaciables) y necesidades insatisfechas, conducen a la desilusión, la frustración y la ira”.
La misma autora continúa, “Algunas parejas, saben en forma intuitiva como empatizar con la rabia del otro, probablemente porque vienen de familias bien constituidas en las cuales ellos han aprendido a ser empáticos y a auto-realizarse”.
Del mismo texto tomamos Markowitz y Kadis, que aluden a que muchas de las parejas que caen en discordia matrimonial están volviendo a experimentar y reactivando en el presente problemas caracterológicos residuales de pareja originadas en experiencias familiares previas.
eduardo opina que no es común que la decisión de separarse sea tomada en conjunto, entre el marido y la esposa, lo que causa mucho dolor y sorpresa: “¡Nunca pensé que estuviéramos tan mal!”, suelen decir los que fueron ¨sorprendidos¨ por aquella decisión, muchas veces como una forma de negar la realidad, lo que les impide enfrentarse a la situación, hasta que sobreviene la gran crisis. Quizás la mayoría de las personas que se separa, lo hace como el último hito de una sensación de inestabilidad, desolación, abandono, humillación, niveles crecientes de agresividad y confusión. Sienten que ya no hay nada gratificante en el matrimonio.
A este período que vive la pareja, le ha llamado, “depresión matrimonial”: Todo lo ve negro, destruido. No reconoce nada bueno ni rescatable. No vislumbra ningún futuro, pues el pesimismo ha contaminado la relación toda y absolutamente cualquier hecho –no importa el contenido- llevará a la demostración de “¿Ves qué no nos entendemos ni tenemos vuelta posible?”, dice textualmente Roizblatt. Los buenos momentos vividos juntos se han contaminando con el sentimiento destructivo que rige el proceso por el que están pasando. Sólo se ve un túnel negro y sin salida y se piensa que el resto de los matrimonios lo han sabido hacer bien y sin tropiezos. Esta situación contrasta aún más cuando existe una relación extraconyugal en la que efectivamente se vive esa sensación amorosa.
También menciona lo difícil que resulta la fase del divorcio económico, por el hecho de que por lo general representa fricciones: la división de las pertenencias y los dineros, se trata de un momento muy difícil porque no se tiene la tranquilidad emocional necesaria como para efectuarla sin producir situaciones de conflicto o injusticia
Se refiere además, a lo muy doloroso que resulta el hecho de que la mayoría de las veces, ya sea la familia o las amistades, se abanderizan con una de las partes rechazando a la otra, lo que seguramente perjudicará y causará dolor a este último. Por lo que ojalá la familia extensa no participe en la situación del conflicto y que, reconociendo la separación y respetando la decisión, sobretodo por el bien de los hijos integre más a sus parientes, para de esta manera continuar con el sentido de pertenencia de esa familia, el que debiera mantenerse intacto, si así se lo proponen.
Y termina diciendo que, independientemente de la calidad de matrimonio que se haya tenido, esta relación de pareja genera algún tipo de dependencia del que cuesta desligarse. A muchos les cuesta aceptar la nueva independencia total, porque cuando llega el momento de la anhelada libertad, muchos sienten el miedo que ella produce: el llegar solo a casa después de una fiesta y no tener con quien compartir, produce una mezcla de sentimientos, que puede llevar a una idealización de lo vivido, generalmente, acompañada de sentimientos de angustia y pena por haber perdido el esquema conocido
Los hijos del divorcio
¿Quién dijo que no duele
¿Quién les preguntó a los niños? Hablamos de separación o divorcio, por lo general, sin haber visto los resultados en el tiempo. Escuché a Mercedes, una mujer de 73 años, recordar algo muy doloroso de su infancia “Me veo caminando con mi madre y dos de mis hermanos, cargábamos algunas maletas, y veía una gran polvadera, Ahora que han pasado mas de 65 años he podido descífrarlo. Nací en Temuco, y esa polvadera, no eran mas que mis lagrimas.” La próxima vez que vi a mi padre, lo mire a través del vidrio de un ataúd. Habían pasado 15 días, desde la última vez que lo vi.
En mi profesión, como orientadora he visto algunos resultados de esas dediciones Marisela 27 años, profesional recién egresada de de veterinaria decía “¿Quien dijo que no duele? Mis padres se separaron antes de que yo naciera, nunca tuve papá” A pesar que el marido de mi mamá es una excelente persona”
Rodrigo ingeniero, 29 años, casado hace sólo 4 meses, al cual atiendo por su incapacidad para expresar afecto me decía: “ a los 12 años , me quedaba dormido llorando, yo soñaba con que mi papá me fuera a ver jugar fútbol, yo era muy bueno con la pelota, aunque fuera una sola vez y nunca fue.”
Muchas veces creemos que los niños, no se dan cuenta de lo que los adultos hacemos, o que no quedarán huellas en su mente, o en su alma. Tomamos a veces la decisión de separarnos de nuestros esposos o parejas, sin considerar el efecto que tendrá esta decisión en las vidas de nuestro-as hija-os.
Creemos que es la oportunidad para empezar de nuevo, como dicen por lo general Rehacer nuestra vida o Una nueva oportunidad.
Lo que muchas veces hubiéramos podido solucionar, consultando a tiempo con o con una terapia de pareja a fondo … tal vez muchos sicólogos o expertos en parejas nos invitan a ser felices “Se tu misma-o piensa en ti” “ tienes que estar donde tú eres feliz”
Los hijos no son el residuo de lo que alguna vez fue un matrimonio, son el fruto del resultado de un proyecto, que se pensó sería para toda la vida.
Por lo que invito a reflexionar a los padres y madres que se encuentran en una crisis matrimonial o viviendo ya el hecho de una separación a que se pregunten lo que les pasara a sus hijos con este rompimiento.
A que crean que la separación no es un hecho, al menos para los hijos, de poca importancia. Que cuiden a sus niño-as evitándoles a ponerse en medio de alegatos en tribunales, pensiones de manutención o de visitas. Cuidemos hoy las penas que pudieran quedar como profundas huellas de dolor en el futuro.
Controlar el conflicto en la pareja
Algunos matrimonios pueden haber sido hechos en el cielo, pero muchos detalles tuvieron que arreglarse aquí en la tierra. Desafortunadamente muchas parejas comienzan una relación con muy poco o ningún conocimiento de cómo debiera funcionar tal relación.
“Yo me casé para irme de casa, para tener mi propio hogar y ser independiente” , admitió una joven de nombre Andrea. Mis padres trataron de evitarlo, pero uno siempre cree saber más que ellos. ‘La cuestión, es que no pude lograr una buena comunicación con mi esposo. Después de seis meses supe que había cometido un error confesó. “Lo supe aún antes de que naciera mi bebé. Al poco tiempo me divorcié de mi marido”.
Los nombres pueden cambiar y las circunstancias variar, pero la tragedia sigue siendo la misma: muchos matrimonios acaban en divorcio por no saber manejar un conflicto.
Desarrollar una buena comunicación para controlar un conflicto lleva tiempo y dedicación. Pero la recompensa vale la pena. En consulta, un hombre me dijo: mi cónyuge y yo no tenemos buena comunicación en nuestro matrimonio. En realidad, a veces pareciera que somos dos desconocidos. A menudo estamos en desacuerdo y cada uno hace lo suyo. ¿Qué me aconseja?
El punto más importante para resolver un conflicto, es que este debe ser resuelto por las dos partes. Si una está dispuesta a intentarlo, pero la otra no, entonces no resultará.
El conflicto no tiene que ser algo destructivo. La tensión forma parte de todas las relaciones interpersonales sanas, pero debemos mantener la confianza y la fe en medio de ella, y encontrar maneras positivas de expresar nuestra ira.
Hay básicamente dos maneras de transmitir un mensaje de enojo:
- Aceptación.
- Acusación.
Para que la ira esté dirigida por el amor, es preciso que expresemos nuestro enojo sobre la conducta de la persona, no sobre la persona. Se trata de rechazar la conducta, pero no a la persona.
Reglas para resolver los conflictos:
* Trata directamente con el hecho y no ataques a la persona. Lo más importante es la persona, no demostrar quién tiene la razón.
- Escoge el tiempo y el lugar apropiados para tratar los conflictos. Si el hombre está escuchando las noticias, no es un buen momento. Si la mujer está preocupada con la comida, no es un buen momento. Muchas veces, es preferible dejar pasar el enfado para poder hablar con calma.
- Intenta ser honesto acerca de la causa del conflicto. La chispa pudiera haber sido una tontería mientras que la causa real es mucho más seria; quizás un problema latente sin resolver. Es mejor ahorrar las energías que discutir sobre pequeñeces.
- No te apartes del asunto. Si sacas a relucir otros problemas que no están relacionados con el problema actual, la discusión puede explotar. No es el momento de mencionar todas las faltas del otro. Las amenazas de separación o de divorcio no ayudan. Es más fácil encontrar una solución si los dos la desean de verdad.
- No dejes que pase mucho tiempo antes de tratar lo que te irrita. No es bueno acumular conflictos sin resolver. Esta práctica suele traer resentimientos y amargura.
- Recuerda que es posible ganar la batalla y perder la guerra. Un conflicto no está resuelto si se deja al otro aplastado o humillado. En un conflicto matrimonial, uno no puede ganar y el otro perder; los dos ganan, o los dos pierden.
- El silencio no es la solución al problema. Puede incluso ser un arma para controlar, frustrar, o manipular al otro. A es, el silencio parece ser el camino menos doloroso, pero normalmente está tapando momentáneamente el problema, no resolviéndolo. Resurgirá otro día, más fuerte aún. Si en la pareja uno de ellos usa este método, el otro debe mostrarse dispuesto a escucharle cuando quiera hablar, pero no debe forzarle ni insistir.
- Olvidar los errores del pasado. También, conviene olvidar las palabras ‘nunca’ y ’siempre’. Las generalizaciones suelen ser una forma típica de exagerar.
- Cuando estés equivocado, admítelo; cuando tengas razón, cállate. El reconocimiento de un posible error personal es una muestra de humildad y de amor. A veces, es necesario pedir perdón aunque no se tenga la culpa. La tranquilidad y el amor son más importantes que una victoria personal.
- Aprende a perdonar. El conflicto se hace más crónico por la incapacidad de perdonar. A la vez, es necesario saber aceptar el perdón. Si Dios, que es todo bondad, nos puede perdonar a nosotros, ¡cuánto más debemos perdonarnos los unos a los otros!
Dios ,espera que nosotros sus hijos, seamos pacificadores, y para serlo, hay que saber enfrentarse con amor, sin dañar, sin quitar nada del valor de la otra persona. En una relación madura, los dos, hombre y mujer, deberán aprender a enfrentarse de verdad mientras que afirman su amor. Este tipo de enfrentamiento hará que la relación se enriquezca.
El amor es dinámico; su naturaleza no permite que sea estático. Tiene que aumentar o disminuye. Cada vez que uno niega la existencia de problemas o teme arriesgar la intimidad para resolverlos antes de que se hagan más grandes, va consiguiendo como resultado la pérdida de la confianza y del amor. El aburrimiento en una relación vacía sería el resultado. El amor vital puede transformar el conflicto en una fuerza constructiva que dará una mayor comprensión y compenetración a la relación.
El “desamor” puede llevar al divorcio
La justicia civil porteña negó la culpabilidad de un hombre al que su mujer acusaba de infidelidad en un juicio de divorcio tras años de separación de hecho y citó al “desamor” como posible causa de los problemas conyugales, por que lo descartó fijar “culpables” o “inocentes” en el caso, informaron hoy fuentes judiciales.
Los camaristas de la Sala “B” de la Cámara Civil afirmaron que un pronunciamiento que recree “las figuras de un ‘culpable’ y de un ‘inocente’ en el divorcio, bien podrá constituir tal vez una sentencia arbitraria”, según el fallo al que tuvo acceso Télam.
También coincidieron en que, si las hay, es preferible dictar un divorcio por causas estrictamente objetivas, en este caso por la prolongada separación de la pareja sin voluntad de volver a unirse, que es el argumento que dio lugar a la sentencia.
Las causales subjetivas, por ejemplo de un presunto adulterio, remiten según los jueces a las reflexiones de los legistas Luis Diez Picazo y Antonio Gullón, según quienes determinar el culpable de un divorcio demanda una “búsqueda nada convincente, y a veces escandalosa, de los más escondidos pliegues de la vida conyugal”.
“En estos procesos es harto improbable la determinación, con un grado razonable de certeza, del real responsable, si es que existe, del fracaso conyugal”, señaló en su voto el juez Mauricio Mizrahi, con quien coincidieron sus colegas Jerónimo Sansó y Claudio Ramos Feijóo.
Los jueces citaron al civilista Guillermo Borda y se preguntaron “quién es el culpable de la ruptura matrimonial, si el que comete el adulterio o abandona el hogar o el otro cónyuge, que con su frialdad y su desamor ha provocado aquella reacción”.
“Si no aparece acreditada de un modo palmario y terminante la culpa de uno y la paralela inocencia del otro, habrá que pronunciarse desechando la culpabilidad”, abundaron.
En este caso, se trata de un matrimonio separado hace 11 años -situación en la que ambos cónyuges coinciden-, aunque la mujer atribuyó la ruptura al adulterio del esposo.
Según consta en el fallo judicial, el matrimonio se separó de hecho en noviembre de 1997 y el hombre armó una nueva pareja en febrero de 1998, sin quedar acreditado para la justicia que antes de esos tres meses hubo infidelidad.
El hombre -de quien no trascendió identidad ni si tenía hijos en común con la mujer querellante-, se fue a vivir a Bahía Blanca, con una compañera de trabajo.
Según argumentó quien entonces era su mujer, la separación produjo la mudanza de su esposo a Bahía Blanca, pero los jueces dicen eso sucedió como consecuencia de la separación, y no como causal.
Entre la separación de hecho, en 1997, y la demanda de divorcio, en 2003, pasaron más de 3 años “sin voluntad de unirse”, razón por la cual los jueces habilitaron en divorcio, sin dar lugar a la denuncia por adulterio. “Con o sin engaño, y con o sin conocimiento de la esposa de la nueva relación anudada por su cónyuge, la verdad ha sido que la convivencia normal matrimonial no se restableció en ningún momento”, adujeron los magistrados. Mizrahi adhirió “a la doctrina y jurisprudencia mayoritarias” respecto a que “el cese de la cohabitación no tiene que ser querido ni aceptado por ambos cónyuges” y sostuvo que la ley inscribe el hecho objetivo de la separación “en tanto se compruebe la falta de voluntad de unión al menos en uno de los esposos”.
Los camaristas determinaron que el divorcio vincular procede “por la causal objetiva de la separación de hecho”, ya que la nueva relación del esposo denunciado, comenzó tres meses después de la separación del matrimonio.
Para el abogado Osvaldo Ortemberg, especialista en Derecho Civil, “el hecho de que una sala hable de desamor, es un paso a la comprensión de algunos aspectos del matrimonio que no están mencionados en la Ley”.
“La falta de amor en un fallo es un componente brillante de excepción”, afirmó Ortemberg, y añadió que “con este criterio, el juez se acerca a la realidad subjetiva en la vida de las personas y entiende que no sólo la ley sostiene un matrimonio”.
¡Adolescencia entre la infancia y la edad de adultos¡
Septiembre 5, 2009
Hemos oído en multitud de ocasiones, que la adolescencia es la etapa que supone la transición entre la infancia y la edad
adulta; es entonces una época de cambios y dudas. La tarea más importante de la adolescencia es aprender a ser uno
mismo y crear su propia identidad: que se traduce en aprender a tomar decisiones, nuevas prioridades, compromisos y
ganar la experiencia necesaria para ir gozando de mayor independencia. Es un proceso que lleva su tiempo y esto
habitualmente se nos olvida a los adultos.
Es muy difícil para ambos, padres y adolescente, encontrar el equilibrio entre la dependencia que se tiene por la
protección que los padres han dado hasta ese momento y la independencia que el adolescente desea para poder
experimentar y vivir el mundo que le rodea. En ocasiones necesitan los consejos de los padres, aunque paradójicamente
no suelen pedirlos; y otras veces desean ser totalmente libres y que nadie se entrometa en sus asuntos. Esta
ambivalencia es muy difícil para ellos mismos y mucho más para los padres, ya que les resulta muy difícil adivinar en
qué momento se encuentran.
Algunos padres, temen dar demasiada libertad y que sus hijos no respeten las normas que ellos consideran necesarias
y ante esto imponen sus reglas sin opción al diálogo queriendo retrasar el momento de que los chicos tengan plena
independencia. Otros padres, y más en la sociedad actual que vivimos, ante la falta de tiempo, no tienen ganas de
discusiones ni consideran los problemas de sus hijos como importantes, dejan a los adolescentes que hagan lo que
quieran y que les cuenten lo menos posible para no ser molestados.
En este momento, el adolescente sigue en una fase de educación, y la disciplina es imprescindible. Tienen que aprender
que hay que tolerar las normas, ya que los adultos continuamente tenemos que ceñirnos a ellas. Por lo tanto tienen que
adquirir la tolerancia a la frustración de no poder hacer lo que uno quiere cuando uno quiere.
Al hacerse mayor, los adolescentes se cuestionan cada vez más las normas que les rodean, ya que a su vez están
aprendiendo a tomar decisiones y a resolver los conflictos que se generan a su alrededor. La disciplina es una
herramienta básica en la formación de una persona responsable, estable y que respete los derechos de los demás.
Una manera de hacer que los hijos respeten las normas que los padres imponen es fomentar un comportamiento
responsable, entendiendo que ellos son libres de elegir pero explicándoles la conveniencia de realizar lo que
pretendemos que ellos hagan. Hay que ayudarles a expresar sus sentimientos, intentando fomentar el diálogo y la
comprensión de lo que dicen; tienen que sentirse reconocidos por lo que hacen bien y no sólo criticar o exigir un cambio de
lo que hacen mal; es importante que el hijo se sienta escuchado y tenido en cuenta a la hora de establecer normas
nuevas, para que así adquieran habilidades de negociación y se sientan implicados cuando tengan que llevarlas a cabo.
Los adolescentes además tienen que percibir que los padres son el mejor modelo a seguir y que son fieles a sus
principios; por lo que dar ejemplo es el mejor argumento que se puede tener para convencerles de que hagan lo que
pretendemos. Si unos padres gritan a su hijo, se le está enseñando que el mejor modo de conseguir algo es por medio
de este método, estamos de acuerdo que el adolescente se encuentra en una etapa de aprendizaje, por lo tanto hay
que educar en discutir de forma sosegada, inteligente y tolerante. Los chavales necesitan percibir que se les tiene en
cuenta, que ya no son esos niños del pasado y que su opinión es merecedora de ser tenida en cuenta, por lo tanto, tiene
que sentir que se les respeta su espacio y su derecho a tener opinión, así hay que darle un margen de decisión en el
momento de organizar las tareas a realizar y decidir conjuntamente cuáles serán su responsabilidad. Mejoraremos, de
este modo, su autoestima, que también se está forjando en esta etapa.
Lo más importante es que ellos perciban que se es justo. Hay que ser muy constantes y firmes y ambas partes
entender que el beneficio es mutuo: se mejorará la convivencia y nadie verá vulnerada su libertad de expresión en el
seno de la familia.

