¿Es cierto que comer pescado hace que los niños sean más inteligentes?
Septiembre 21, 2010
Se cree que el pescado hace que los niños sean más inteligentes porque contiene ácidos grasos omega 3, un tipo esencial de grasa que se encuentra naturalmente en el cerebro, los ojos y el sistema nervioso central. Los omega 3 no son un simple nutriente, son una colección de varios, incluidos el ácido eicosapentaénico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA).
Varios estudios han demostrado que consumir comidas ricas en estos nutrientes puede reducir el riesgo de desarrollar ciertas condiciones, como enfermedades cardiacas. Muchos estudios también han relacionado directamente el consumo de pescado por parte de madres lactantes al mayor desarrollo cognitivo (memoria y rendimiento del cerebro) en niños de hasta 3 años de edad. Si bien los estudios no son definitivos, debido a que hay otros factores que pueden tener un impacto en el desarrollo infantil, sí parecen ser muy prometedores.
Las mujeres embarazadas –y las que tienen niños recién nacidos– que consumen pescado para beneficiarse del omega 3 deberían saber el número de porciones que deben consumir y las especies de pescado que son consideradas seguras. Para ayudar a asegurar la salud óptima para la madre, y para alentar el desarrollo positivo de su bebé, a continuación presentamos algunas pautas que ayudarán a incorporar el beneficioso omega 3 a cualquier dieta.
Porciones recomendadas de pescado rico en ácidos grasos omega 3
Hasta 12 onzas por semana durante el embarazo.
Especies de pescado con algo contenido de ácidos grasos omega 3
Salmón, sardinas, arenque, bacalao, corzo, sábalo y pescado blanco, todos ricos en ácidos grasos omega 3.
Riesgos de comer la especie incorrecta de pescado
Hay especulación de la existencia de riesgos al comer pescado que pueda producir una alta contaminación con mercurio, como pez espada, blanquillo, caballa blanca y tiburón. La Administración de Medicinas y Alimentos (Food and Drug Administration –FDA) ha hecho advertencias en los últimos años sobre este punto. Se dice que comer estas especies de pescado puede producir envenenamiento con neurotoxinas, cosa que puede ser dañina para cualquier persona, en especial los infantes. Sin embargo, el pescado no es la única opción. Hay muchos otros alimentos que contienen omega 3.
Alimentos alternativos al pescado que contienen omega 3
* Los fabricantes de fórmula y alimentos para bebés han sido muy buenos en saturar las cantidades saludables de grasas omega 3 en sus productos. No parece probable que esta tendencia vaya a cambiar.
* Las nueces, nueces de Cuba, nueces de haya, pecanas, semillas de pino secas, granola y linaza (disponible en forma de semillas enteras, semillas molidas y aceite) son bocadillos o botanas grandiosos y es fácil encontrarlos todo el año.
* Los productos lácteos, como el queso mozzarella y la leche entera (o con un 3.25% de contenido de grasa) también son buenos.
* Las frutas crudas, como las fresas, zarzamoras, arándanos, guabas, cerezas, melones y limones crudos (con la cáscara).
* Vegetales como la coliflor, lechuga, frijoles o frijoles pintos, calabaza, col de Bruselas, brócoli, pepinillos (preferible con bajo contenido de sodio), semillas de rábano (el retoño o crudas) y la espinaca.
* Carne y piel de codorniz, piel de pavo o guajolote cocida y tostada o cerdo curado (jamón) son granes alternativas a la carne.
* Las madres también pueden agregar a sus preparaciones una variedad de especias ricas en omega 3, entre ellas albahaca fresca, orégano seco, clavo molido, hojas de parra enlatadas y aceite de colza (canola oil).
Qué hacer cuando los niños no comen
Agosto 10, 2010
Una alimentación sana y variada es la clave para que los pequeños crezcan saludablemente
‘Mamá, no quiero más’; ‘no tengo hambre’; ‘esto no me gusta’… No hay duda de que, en algunas familias, la hora de la comida puede convertirse en una auténtica pesadilla. Pescados, frutas y verduras se convierten en los grandes archienemigos de los pequeños, y las comidas suelen acabar con los padres poniendo en practica todo tipo de trucos para motivarles a comer, y que pasan desde bailes y carantoñas hasta disimular el sabor de los alimentos con tortillas o purés. Una situación que, si se alarga, puede provocar carencias de nutrientes esenciales para su dieta y afectar proporcionalmente a su desarrollo… ¿Quieres saber cómo evitarlo? Apunta nuestros consejos.
‘Fíchalos’ como pinches de cocina
¿Qué mejor forma de acercar a tus hijos a los alimentos que pidiéndoles que te ayuden a cocinarlos? ‘Ficha’ a tus nuevos pinches y déjales que se involucren en la preparación de los platos para toda la familia: enséñales cómo cortas las patatas, picas los ajos o cómo pelas una cebolla. Tomar parte en las pequeñas tareas, cómo remover una salsa, pasar tomates por el pasapurés o batir huevos, les harán partícipes del menú familiar: ¿quién podría negarse a probarlo una vez esté sobre la mesa?
Comer es igual a crecer
A partir de cierta edad, los niños comienzan a preocuparse por lo altos que van a ser y lo mucho que van a crecer, así que no está de más explicarles cómo contribuyen la carne y el pescado a este proceso si los consumen con regularidad.
¿Calidad o cantidad?
Aunque es importante que los niños estén bien alimentados, es más importante aún saber que calidad no es igual a cantidad. Procura que su dieta abarque todos los nutrientes que necesitan a diario: proteínas en forma de carnes, huevos y pescado, los hidratos del pan y los cereales, la fibra de las frutas y verduras, el calcio de la leche…, que les aporte lo esencial para ir al cole, correr, jugar y hacer las miles de agotadoras actividades y tareas que llevan a cabo a lo largo del día.
¡Imaginación al poder!
La presentación de los platos también cuenta. Una cara de puré de patata con salchichas y zanahoria, un molde de arroz blanco con tomate… Échale imaginación y haz de la hora de la comida un juego más.
Todos comemos lo mismo
Los niños adquieren un alto porcentaje de sus hábitos diarios al copiarlos de los mayores: cepillarse los dientes, ir al baño solitos… La comida no es menos: por eso es importante que te vean comer lo mismo que ellos. Un niño que crece en un entorno en el que se rechazan ciertos alimentos acabará negándose a comerlos.
No cedas al chantaje
Los niños sólo quieren comer lo que les gusta: pasta, patatas, rebozados, dulces, fritos… Por eso, si tu hijo tiene tendencia a la inapetencia o simplemente no le gustan las espinacas, es fundamental que no cedas a sus chantajes ni caigas en lo gritos o los enfados: por muchas horas que lleve dando vueltas con el tenedor, forzarle a comer no servirá de nada, del mismo modo que darle lo que quiere tampoco lo hará. Ten paciencia.
¿Qué trucos utilizas para enseñar a tus hijos a comer ‘de todo’? Pásate por el foro de Niños y cuéntanoslo
¿Qué lleva un auténtico ‘desayuno de campeones’?
Agosto 10, 2010
ncluso en verano, el desayuno sigue siendo la comida más importante del día
No es ningún secreto que el desayuno es la comida más importante del día: equilibrado y ‘completo’, el desayuno supone la cuarta parte de las calorías que necesitamos para ‘rendir’ durante horas y horas, y aporta la energía necesaria para afrontar todas las actividades de la jornada, ya sea en el cole por la mañana, en una clase de karate por la tarde o jugando con los amigos durante el fin de semana.
Por eso, es importante recordar que, aunque estemos de vacaciones, los niños, tanto como los adultos, necesitan empezar el día con un desayuno en condiciones: los cambios en el horario y la rutina diaria, las prisas para bajar a la playa o la piscina, o el calor sofocante de los meses de julio y agosto, pueden traducirse en un desayuno rápido, ‘para salir del paso’, casi siempre reducido a un vaso de leche y unas galletas. Un desajuste que, a lo largo del día, se compensa casi siempre con picoteos y snacks, que aportan grandes cantidades de azúcar y grasa, pero cero o casi ningún nutriente al organismo.
¿Y qué lleva un auténtico ‘desayuno de campeones’? Un poco de todo, pero nada en exceso: el desayuno perfecto para los ‘peques’ debe englobar al menos cuatro grupos de alimentos, entre los que no pueden faltar la leche, los hidratos de carbono, la fruta, las proteínas y las grasas. Eso sí, antes que unas galletas rellenas de chocolate, apuesta por las clásicas tostadas con margarina o aceite de oliva, o un bol de muesli. Para evitar ‘conflictos’ con la leche, añádele algo de cacao en polvo, o sustituyela por otro tipo de lácteos, como unas lonchas de queso fresco, una cuajada o un yogur con miel. En lo que respecta a la fruta, que puede ser fresca o en forma de zumo, macedonia o smoothie, el plátano es sin duda el más energético, aunque también son recomendables los kiwis, las naranjas o las mandarinas, debido a su alto contenido en fibra. Para ‘rematar’, añade algo de embutido, como unas lonchas de jamón york o pavo, y… ¡ya estáis listos para ir a la playa!
Los beneficios de comer en familia
Agosto 10, 2010
No sólo la nutrición es importante: a la hora de sentarse a la mesa, compartir vida en familia también cuenta
Hacer coincidir los horarios de toda la familia a la hora de sentarse a la mesa puede resultar casi una misión imposible: conciliar la vida personal y familiar no sólo supone todo un ejercicio de malabarismo sino, también, un auténtico esfuerzo físico y mental. Aún así, los expertos en nutrición infantil aseguran que merece la pena: la mesa es el entorno ideal para compartir y hacer vida en familia, y esto afecta especialmente a los más pequeños.
Los beneficios: mejora de las habilidades comunicativas y sociales, interacción en el entorno familiar o nuevas formas de aprendizaje de ‘los mayores’ son sólo agunos de ellos. Compartir lo que hemos hecho, visto o vivido durante el día sentados a la mesa en lugar de enfrente de la tele permite a los peques desarrollar su nivel de conversación, así como discutir o argumentar a cerca de sus nuevos logros, tareas, o, simplemente, los ‘nuevos mejores amigos’ que han conocido durante el día. La mesa es, además, el momento perfecto para que los papás y mamás con agendas más apretadas dediquen cien ojos y oídos a todo lo que sus hijos tengan que contarles: una manera sencilla y eficaz de aprovechar el tiempo en familia, y permitir a los peques sentirse integrados, atendidos y escuchados cada día, al menos, durante un ratito.
Junto a los beneficios emocionales está la siempre pendiente tarea de aprender modales y ‘copiar’ correctos roles de comportamiento: si tus hijos están apuntados al comedor del cole, lo más probable es que la mayor parte de actitudes en la mesa provengan de compañeros de juegos y amigos. Aprovecha la hora de la cena para corregir modos y formas, e inculcarles hábitos y patrones correctos de alimantación: recuerda que es durante la infancia cuando se adquieren la mayor parte de patrones de conducta, que se desarrollan más tarde durante la vida adulta.
¿Qué pasaría si les dejáramos comer a ellos?
Septiembre 24, 2009
A la hora de hablar de alimentación lo más habitual es ofrecer pautas, recomendaciones,
consejos y reglas para intentar que los niños coman de todo.
Esto sucede, como ya comentamos, a partir de los seis meses, ya que antes no hay posibilidad de control del tipo de alimentación porque lo único que toman es leche.
Desde ese momento, se da por sentado que los niños precisan de nuestra intervención para comer de manera equilibrada y que ellos son incapaces de elegir (hasta nos han hecho una pirámide con los alimentos que deben comer).
Lo cierto es que no es así. Parece mentira, pero si les dejáramos a ellos comer sin intervenir harían una dieta, probablemente, más equilibrada que la que les pudiéramos preparar nosotros.
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