Niños de la cuna a la cama propia

Octubre 6, 2010

niños de cuna a la camaA partir de los 10 ó 20 meses un niño está preparado para pasar de la cuna a la cama propia o a una cuna sin barrotes. A esta edad el niño adquiere más agilidad en sus movimientos, lo que le permitirá dar rienda suelta a su curiosidad, a ganar más confianza en sí mismo, a ser más autónomo.

El estar encerrado en un cuna de barrotes  y verse imposibilitado de ‘escapar’, el niño pude experimentar problemas al dormir: se despiertan más seguido en las noches, reclaman a papá y mamá, o simplemente no se quieren dormir.

Pasarlo a una cama propia o a una cuna sin barrotes es un cambio de espacio que implica un tiempo de adaptación. Es probable que el niño sufra una caída durante los primeros días, pero pronto su sistema nervioso perceptivo se adaptará a este nuevo espacio sin límites.

Para evitar consecuencias graves coloca un colchón o varia almohadas sobre el piso para amortiguar la caída. Si en casa hay escaleras o desniveles debes tomar las medidas deseguridadnecesarias para que el niño no se lastime cuando logre bajarse solito de su cuna o cama.

Si encuentras a tu pequeño ‘noctámbulo’ fuera de su cuna, no te lo lleves a tu habitación, ve a su cuarto y asegúrate que pueda dormir tranquilo y seguro en su nueva cama/cuna independiente.

Papel pintado con sombras chinescas para la habitación infantil

Septiembre 21, 2010

decoración de habitaciónjpgEn ocasiones os traemos algunas inspiraciones para decorar las paredes del cuarto de los niños. Esta vez os enseñamos una propuesta que nos hacen desde Peques y más de un papel pintado con sombras chinescas, ideal para colocar en una de las paredes de la habitación infantil.

Además de decorar, el papel propone un juego para la hora de irse a la cama. Está repleta de imágenes hechas con las manos para hacer sombras chinescas con formas de animales.

Enseña la posición de las manos para reproducir un conejo, una paloma, un perro, un alce, un pato… y otras figuras que los niños pueden imitar sobre otra de las paredes de la habitación.

24 errores más comunes en la cama

Diciembre 26, 2009

Descubre por qué huyen

Un hombre no desaparece de tu vida porque te hayas acostado con él en la 24-errores-comunes-cama-sexoprimera cita. Pero tal vez no quiera volver a estar contigo si el en primer encuentro cometiste una falla pequeña. Incluso con tu pareja habitual puedes estar repitiendo errores que a él le sacan de quicio. Toma nota de lo que no debes hacer en la cama si quieres que él se quede:

1.No le preguntes si te quiere: Justo después de hacer el amor lo que menos se le antoja es que le preguntes qué ha sentido, si está enamorado de ti, cuánto te quiere. Tampoco es buen momento para hablarle de planes de futuro o sobre su grado de compromiso en la relación.

2. Toma en cuenta que debes estar en lo que estás: ¿Sueles pensar en la lista de la compra o en el trabajo durante el sexo? ¡No se lo hagas saber a él! Ponte en su lugar. Imagina que mientras le acaricias de forma ardiente, él te comenta que debe mandar a arreglar la televisión.

3. No lo compares con tu ex: Mostrarte decepcionada con el tamaño de su pene, reírte de sus pequeñas torpezas o hacer comparaciones con otros de tus amantes son conductas de alto riesgo.

4. No saques aún tus juguetes sexuales: Cuidado, sacar ese vibrador en la primera cita puede ser demasiado intimidante para él, sobre todo si acaba de desnudarse.

5. No seas pasiva: Esperar que él lo haga todo, está completamente out. Con esta actitud lo único que consigues es que él se sienta como si le estuvieras examinando. ¡La mayor responsable de tu placer eres tú misma!

6. No te hagas del rogar: Ellos odian que tengas sexo para hacerles un favor o que lo uses para castigarle cuando estás enfadada. Toma nota sobre todo si tienes pareja estable y sueles rechazarle, por cualquier enojo.

7. Debes tomar la iniciativa: ¿Siempre es él el que da el primer paso para tener sexo? Eso le cansa a cualquiera, sobre todo si en la cama siempre dejas que sea él quien dirija.

8. No le muerdas ahí: Pequeños mordisquitos en los labios, en el trasero, en el cuello? sí. Pero procura no morderle cuando tienes en la boca su objeto más preciado.

9. No planifiques el sexo: ¿Eres de las que están tan ocupadas que hasta busca hueco en su agenda para sus encuentros sexuales? Él odia que quieras tener todo bajo control y seas tan poco espontánea.

10. No enciendas la luz: La única que se fija en la celulitis o las estrías durante el sexo ¡eres tú! A ellos les excita verte con todos tus movimientos, tu cara, tu cuerpo, tus miradas.

11. No finjas el orgasmo: Pocas cosas pueden darle más rabia a un hombre, lo consideran casi una infidelidad. Aunque seas muy buena haciéndolo, casi todos lo sospechan.

12. No te niegues al sexo oral: Él nunca lo haría, es una parte fundamental de su sexualidad. Para ellos es muy duro renunciar al placer que les proporciona una felación. Si sientes alguna incomodidad, dialoga con él, lleguen a un acuerdo e intenta.

13. No temas innovar: Si haces las mismas posturas desde que los conoces y cada vez que te propone algo nuevo le pones mala cara, lo más probable es que se acabe aburriendo.

14. No te sientas fea: A la hora del sexo, los complejos sobran. Si le estás diciendo todo el rato que te sientes fea y gorda, acabará viéndote así. Ten mucha seguridad en ti misma y déjate llevar.

15. No olvides acariciarlo: A él también le gustan las caricias y sentir que su cuerpo te atrae. Su pecho y sus genitales también son dignos de ser acariciados.

16. No pongas excusas: El ?me duele la cabeza?, ?tengo que madrugar? o ?estoy en mis días? (por tercera vez en el mes) les revienta. Preferirían la verdad o que, de vez en cuando, hicieras un esfuerzo.

17. No esforzarte tras lograr tu orgasmo: Es una realidad, nosotras solemos llegar antes al clímax. No hacer un esfuerzo para ayudarle a él le sentará fatal. Ocúpate de su placer, comparte con él.

18. No ordenes ni limpies: Justo después de hacer el amor no es buen momento para ponerte a recoger la ropa tirada, hacer la cama o vestirte. A ellos les apetece disfrutar del momento y sentirte a su lado.

19. No quitarte los calcetines: De acuerdo, es invierno y hace mucho frío, pero es muy poco sexy hacer el amor con los calcetines o la pijama puesta, pero sin duda la piel, sentirte y gozarte completa es lo que ellos anhelan.

20. No estar depilada: Él no pretende que te hagas la depilación láser en todo el cuerpo, pero sí que al menos cuides la línea de tu bikini y el aspecto de tu pubis, cuida esa parte linda que para ellos es una caja de sorpresas mágicas.

21. No ser espontánea: ?Mejor en la cama que estropeamos el sofá?, ?ahora no que acabo de ir a la peluquería?, ?espera que tengo que quitarme el maquillaje?, déjate llevar, juguetea con él, no pongas frenos a la pasión desbordada.

22. No usar lencería nueva: La ropa interior cómoda no siempre es la más sexy. A él le apetece verte con conjuntos explosivos, sobre todo si te los ha regalado él. Innova y compra ese conjunto de encaje que tanto has anhelado y estrénalo con él.

23. No hablar en la cama: No nos referimos a tener conversaciones, sino a decirle lo que te gusta y lo que quieres en la cama. Pónselo fácil y los dos saldrán ganando. Tampoco des cátedra, sólo gime, guía la mano, grita sí, no temas expresarte.

24. No le hables de bebés: Tras una sesión increíble de sexo te aseguramos que lo último sobre lo que le apetece es de la posibilidad de tener hijos contigo. Claro, que si el tiempo ya es bastante largo y comparten planes a futuro, esos temas suenan lindos. Checa el terreno y habla de lo que sientes, sabiendo el terreno que pisas.

¿El bebé o niño debe dormir en la cama de los padres?

Septiembre 2, 2009

Bebe durmiendo cama de sus padresEnseñar al niño a que se duerma solo, teóricamente, es lo mismo que enseñarle a comer, a ducharse, a cambiarse él solito. El sueño también es un hábito, muy necesario, que entra en la vida del niño y que, como todo lo demás, debe ser bien orientado desde el principio. Un niño que no duerme bien, es decir, que no concilia el sueño en su camita, da el mismo trabajo que otro que no quiere sentarse a la mesa o que monta un escándalo para irse a la ducha.
Muchos padres cometen el error, por variados motivos no siempre justificables, de llevar al bebé a su cama. Según algunos expertos en sueño infantil, el bebé ya debe ser puesto en su cuna desde su primer día en casita, para evitar a que se acostumbre a dormir con los papás. En determinadas circunstancias, muy puntuales, cuando el bebé está enfermo y los padres se sienten más tranquilos por tenerlo más cerca o porque en el medio de la noche el bebé se despierta asustado, se puede tolerar a que el niño o la niña se duerma en la cama de sus padres, pero mucho cuidado para que eso no se convierta en un hábito. Los niños son muy listos y pueden aprovecharse de la situación. Y para cambiar la realidad os costará muchísimo.

La rutina es lo mejor

Para que el niño no se acostumbre a dormir en la cama de sus padres es necesario llevarlo de vuelta a su cama cuantas veces sea necesario, sin hablar ni discutir. Los niños se comportan mejor cuando identifican un modelo en el que puede confiar. Enseñarles a dormir siempre a la misma hora, en su camita, con o sin osito o mantita, les ayuda a entender lo que se espera de ellos. La rutina es lo mejor en estos casos. Evitará situaciones de ansiedad, y de innecesarias negociaciones. Una buena rutina a la hora de dormir puede durar de 15 a 30 minutos. Entre la ducha, los mimos, la limpieza de los dientes, los cuentos o las músicas, las oraciones, y lo que os ocurra, el niño seguramente conciliará el sueño más tranquilamente. Intenta mantener la rutina en los mismos horarios todos los días. Así estará educando el sueño de tu hijo.
Es conveniente que el bebé o el niño pequeño se duerma siempre en el mismo lugar. El cambio de lugar, de cama, etc., puede dificultar el desarrollo de su modelo de dormir. En el caso de padres separados, como no se puede compartir el mismo lugar, es recomendable que se esfuercen para mantener la misma rutina cuanto a los horarios y las costumbres. Cojines, mantas, y objetos de estimación similares, y empleados a la misma hora. Es necesario seguir la misma estructura y rutina a la hora de dormir.

No es bueno dormir con los padres

Para los niños es una maravilla dormir con sus papás. Pero si ese hábito se convierte en una rutina, puede haber consecuencias no muy agradables. Dormir en la cama de los padres generalmente está contraindicado. Es necesario enseñar a los niños nociones de privacidad desde la más temprana edad. Cuando es todavía un bebé se puede hacer algunas concesiones, pero a partir de los 3 años de edad, dormir con los padres, puede hacer con que el niño o la niña no desarrolle su individualidad ni la seguridad en sí mismo. Se puede convertirse en un niño dependiente, e inseguro.

¿Puedo dormir aquí?

Muchos niños sufren por la noche, con los miedos a la oscuridad, a los imaginables “monstruos”, etc. El niño debe aprender a superar sus miedos, con la ayuda de sus padres. Y esta ayuda consiste en hacer con que el niño se enfrente y no huya de la situación. Hay que tener mucha paciencia, pero también mucha firmeza y persistencia. Todo es una cuestión de tiempo. Cuando el niño tenga miedo es preferible que quedes un rato en su cama para tranquilizarlo que llevarlo a la cama de los papás.
Dormir en su habitación, para ellos, es estar “lejos” de papá y de mamá. Es separarse de ellos.

La hora de dormir es entendida por ellos como la hora de separarse de los padres, de sus hermanos, de sus juguetes, y de todo lo que podría estar haciendo. Esta es la razón por la que la mayoría de los niños se vaya a la cama siempre protestando. Por eso, como cualquier otra necesidad, el dormir solo también se aprende. Lo ideal es que entre los tres y los seis meses de edad el niño ya esté durmiendo solo o con sus hermanos. Para los niños eso significa dar un paso a la autonomía; para los padres es recuperar intimidad. Superada esta primera etapa, podrá aparecer otras. Por ejemplo: cuando el niño ya consigue salir de la cuna y camina. Esta otra etapa suele aparecer entre los 12 y los 18 meses de edad. Luego, la conocida ansiedad de separación irá decreciendo poco a poco a los tres años de edad. Y a los cuatro años empezarán a aceptar la separación parcial de sus padres porque a esta edad ya van al colegio, y van a jugar a la casa de amiguitos.

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