El por que de la violencia y la agresividad infantil
Septiembre 8, 2009
Hace ya algunos conocimos a través de los medios de comunicación una serie de noticias terribles que hablaban de la violencia infantil, y de, en definitiva, la violencia que una serie de niños ejercían sobre sus compañeros de colegio.
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Ciertamente a un nivel evolutivo, la agresividad, hasta ciertos niveles (si se me permite la redundancia) es una de las bases importantes de nuestro sistema de adaptación al miedo, especialmente porque fue clave en aquellos momentos en donde era necesario para subsistir día a día.
Por ello, es normal que, hasta que se aprenden otras formas de expresar y comunicar las necesidades, las primeras relaciones pueden tener una cierta dosis de agresividad.
En estos casos es bueno que los padres sean conscientes de esta estapa, en especial cuando, por ejemplo, se tiene constancia de que nuestro hijo ha pegado a otro compañero en la escuela.
Siempre se suele indicar en estos casos que nuestro hijo nunca haría una cosa así; pero lejos de caer en ese error (bien porque es difícil de imaginar, o porque simplemente no deseamos ser conscientes de ello), debemos tener paciencia, y ante todo tener en cuenta que son periodos o etapas transitorias que pasan, ayudando a nuestro hijo a que comprenda que siempre hay otras formas de comunicación.
Esto se diferencia de cuando un niño es demasiado agresivo de por sí, no existiendo de base una etapa transitoria en la que, por ejemplo, nos encontramos con sus primeras relaciones entre iguales.
En estos casos debemos prestar aún una especial y mayor atención, ya que un niño agresivo está expresando una necesidad importante que no es satisfecha, que no tiene seguridad, tranquilidad o confianza, y que siente miedo a algo de su entorno.
Pero, sin embargo, también existen momentos estresantes para el niño en los que insconcientemente se siente desbordado, y canaliza su inseguridad a través de las agresiones.
El papel de los padres en la autoestima de los niños.
Nuestro hijo, cuando nace, no sabe diferenciarse de las personas que puedan existir en su entorno, aunque poco a poco va descubriendo lo que hay a su alrededor, y en cierto sentido va descubriéndose a sí mismo separado de los demás.
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Se constituye una imagen de sí mismo a partir del trato que recibe, los cuales se engloban principalmente en los tonos, los gestos, la forma cómo le hablamos…, justo antes de utilizar un lenguaje.
Poco a poco, con el paso de los meses, va construyendo su autoestima y ésta se va definiendo por la influencia de las personas significativas tanto del medio familiar como el social y escolar, y como fruto, años después, de las experiencias que ha vivido de fracaso o éxito.
Es por ello por lo que los padres, hermanos, demás familiares y amigos tienen una importancia muy destacada en la formación de su autoestima, ya que dicho de otro modo: vienen a hacer de espejo ante la imagen de éste.
Según va creciendo, va tomando cierta importancia aquellos adultos y amigos ajenos a la familia, que le quitarán o darán valía según sus evaluaciones.
Para un buen desarrollo en la autoestima del niño/a
Para un buen desarrollo en la autoestima de nuestro hijo, el niño debe sentirse un miembro importante dentro de la casa, dentro de su propia familia. Esto es vital, y puede adoptarlo y conseguirlo por ejemplo a partir de muy diversas y sencillas formas: la forma como se le habla, se le escucha, se le responsabiliza, se valoran sus opiniones…
Es vital que perciba una comunicación tanto profunda como fluida con sus padres.
Y es que dicho de otro modo: el niño necesita ser valorado, a gusto, querido y respetado, para que luego se sienta orgulloso de su familia y sentirse seguro.
La autoestima es un factor básico en la formación personal de los niños
Septiembre 5, 2009
La autoestima es un tema que despierta a cada día un gran interés, no-solo de psicólogos como también de madres y padres. Es una preocupación presente en muchas casas y conversaciones. Y eso se puede entender por la relación que está teniendo la autoestima con problemas como la depresión, anorexia, timidez, abuso de drogas, y otros. Algunos expertos afirman que una baja autoestima puede llevar a una persona a tener estos problemas, mientras que una buena autoestima puede hacer con que una persona tenga confianza en sus capacidades, no se deje manipular por los demás, sea más sensible a las necesidades del otro, y entre otras cosas, que esté dispuesto a defender sus principios y valores. Lo ideal sería que los padres no se preocupasen solamente en mantener una buena salud física a sus hijos, pero que mirasen más por la salud emocional de los mismos. La autoestima es una pieza fundamental en la construcción de una efectiva infancia y adolescencia.
¿Qué es la autoestima?
Se puede definir la autoestima de diversas formas, pero su contexto continuará siendo el mismo. La autoestima es la conciencia de una persona de su propio valor, el punto más alto de lo que somos y de nuestras responsabilidades, con determinados aspectos buenos y otros mejorables, y la sensación gratificante de querernos y aceptarnos como somos por nosotros mismos y hacia nuestras relaciones. Es nuestro espejo real, el cual nos enseña cómo somos, qué habilidades tenemos, a través de nuestras experiencias y expectativas. Es el resultado de la relación entre el temperamento del niño y el ambiente en el que éste se desarrolla.
La autoestima es un elemento básico en la formación personal de los niños. De eso dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de la felicidad. Cuando un niño adquiere una buena autoestima se sentirá competente, seguro, y valioso. Entenderá que es importante aprender, y no se sentirá disminuido cuando necesite de ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una baja autoestima no confiará en sus propias posibilidades ni de las de los demás. Se sentirá inferior frente a otras personas, y por lo tanto se comportará de una forma más tímida, más crítica, con poca creatividad, lo que en muchos casos le podrá llevar a desarrollar conductas agresivas, y a alejarse de sus compañeros y familiares.
La autoestima no es una asignatura de un currículum escolar. Pero sí debe ser un espacio jamás ignorado por los padres y profesores. Hay que estar atentos al lado emocional de los niños. Durante la etapa desde el nacimiento a la adolescencia, por su vulnerabilidad y flexibilidad, busca mejorar la autoestima de tu hijo. Todo lo que se consigue en este periodo puede sellar su conducta y su postura hacia la vida, en la edad adulta.a

