Niñez temprana De 1 a 3 años de edad
Mayo 18, 2010
Qué puede anticipar
Entre el primer y el segundo cumpleaños, los niños
* Son enérgicos, activos y curiosos;
* Son un poco egoístas;
* Les gusta imitar los sonidos y las acciones de otras personas (por ejemplo, al repetir las palabras que sus padres y otras personas dicen y al fingir ayudar en los quehaceres domésticos con los adultos);
* Quieren ser independientes y hacer las cosas por sí mismos;
* Tienen una duración de atención muy corta si no están involucrados en una actividad que les interesa;
* Exploran variaciones con sus destrezas físicas (por ejemplo, intentando caminar hacia atrás);
* Comienzan a ver en qué son parecidos o diferentes que otros niños;
* Juegan solos o con otros niños;
* Incrementan sus vocabularios de 2 o 3 palabras a más o menos 250 y comprenden cada vez más lo que la gente les dice;
* Piden que sus padres y otras personas les lean en voz alta, pidiendo frecuentemente sus libros o cuentos favoritos; y
* Fingen leer y escribir de la manera que ven a sus padres y otras personas hacerlo.
Entre el segundo y el tercer cumpleaños, los niños
* Son más conscientes de otras personas;
* Son más conscientes de sus propios sentimientos y pensamientos;
* Suelen ser tercos y a veces hacen rabietas;
* Pueden caminar, correr, saltar, brincar, rodar y trepar;
* Incrementan su vocabulario de 250 a 1,000 palabras en el transcurso del año;
* Pueden hablar en oraciones cortas de 2, 3 o 4 palabras;
* Comienzan a escoger sus cuentos y libros favoritos para leer en voz alta;
* Comienzan a contar;
* Comienzan a prestar atención a la escritura, como las letras de sus nombres;
* Comienzan a distinguir entre los dibujos y la escritura; y
* Comienzan a hacer garabatos, marcando símbolos que parecen letras.
Qué necesitan los niños en esta edad
Los niños entre 1 y 2 años requieren de
* Oportunidades para tomar sus propias decisiones: “¿Quieres usar la taza roja o la azul?”;
* Límites claros y razonables;
* Oportunidades para utilizar los músculos mayores en los brazos y las piernas;
* Oportunidades para utilizar los músculos menores para manipular objetos pequeños, tales como piezas de rompecabezas y juegos para amontonar;
* Actividades que les permitan tocar, probar, oler, escuchar y ver cosas nuevas;
* Oportunidades para aprender sobre las “causas y efectos” — las cosas que causan que otras cosas sucedan (por ejemplo, los bloques se caen cuando se apilan demasiado alto);
* Oportunidades para desarrollar y practicar sus destrezas de lenguaje;
* Oportunidades para jugar con y aprender sobre las letras del abecedario y los números; y
* Oportunidades para aprender sobre los libros y la escritura.
Los niños entre los 2 y 3 años requieren oportunidades para
* Desarrollar la dexteridad manual (por ejemplo, cómo agarrar los crayones y lápices, cómo armar un rompecabezas o hacer un collar de cuentas:
* Hacer más cosas por sí mismos, como vestirse solos;
* Hablar, cantar y desarrollar su lenguaje;
* Jugar con otros niños y desarrollar sus destrezas sociales;
* Experimentar con nuevas formas de mover sus cuerpos;
* Aprender más sobre la escritura y los libros y cómo funcionan;
* Hacer cosas que les ayuden a incrementar su vocabulario y su conocimiento, y que les ayuden a aprender más sobre el mundo; por ejemplo, salir a caminar y visitar bibliotecas, museos, restaurantes, parques y zoológicos.
¿Cómo me puedo comunicar mejor con mi hijo?
Mayo 18, 2010
Los adolescentes no se destacan por sus destrezas comunicativas, especialmente con sus padres y otros adultos que los quieren. Emily Hutchison, una maestra de secundaria de Texas, dice que los jovencitos en los primeros años de la adolescencia “frecuentemente sienten que pueden comunicarse mucho mejor con quien sea, con tal que no sean sus padres – aunque sean padres maravillosos”. “Tienden a ser muy reservados,” explica Patricia Lemons, una maestra de secundaria de Nuevo México. “No necesariamente quieren contarles lo que hicieron en la escuela hoy.”
Varios sicólogos han descubierto que cuando los padres saben dónde están sus hijos y qué están haciendo (y cuando el adolescente sabe que el padre sabe, lo que los sicólogos llaman vigilancia), los adolescentes corren menos riesgo de tener malas experiencias, incluyendo drogas, uso de alcohol y tabaco; actividad sexual y embarazo ;delincuencia y violencia. La clave, según los sicólogos, está en ser curioso pero no interferir, en esforzarse por respetar la privacidad de su hijo al establecer confianza y acercamiento emocional.
Es más fácil comunicarse bien con un adolescente cuando estos hábitos se han establecido desde la niñez. Según lo explica la consejera escolar Carol Bleifield, “Uno no sale repentinamente y pregunta a su hijo de séptimo grado, ‘¿qué hiciste con tus amigos el viernes por la noche?’ ” Pero no es imposible mejorar la comunicación cuando su hijo llega a la adolescencia. Aquí les damos algunos consejos:
* Reconozca que no existe una receta exacta para la buena comunicación. Lo que funciona bien para lograr que un hijo hable sobre lo que le es importante, no siempre funciona con otro. Una maestra de secundaria y madre de dos dice que su hija es muy abierta y conversadora; su hijo es más callado. Pero ya que su hijo disfruta de la música, le gusta escribir y leer, su madre lo acompaña frecuentemente a la librería local. Es allí, en un lugar cómodo para él, que el hijo comparte con ella historias y personajes como un enlace con los que él está pensando y sintiendo. Al escuchar música con él y revisar sus trabajos literarios cuando él se lo permite, esta madre fomenta las condiciones que alientan al hijo a compartir con ella.
* Escuche. “Usted tiene que invertir bastante tiempo sin hablar,” sugiere Diane Crim, una maestra de secundaria de Utah. El escuchar bien significa evitar interrumpir y poner atención. Esto se logra mejor en un lugar callado, sin distracciones. Es difícil escuchar cuidadosamente si también está cocinando o viendo la televisión. Frecuentemente el simple hecho de hablar con su hijo sobre un problema o un asunto ayuda a esclarecer las cosas. A veces entre menos consejos ofrezca, más se los va a pedir su adolescente. El escuchar puede ser el mejor método para descubrir un problema serio que requiere de atención inmediata.
* Crea oportunidades para hablar. Para poder comunicarse bien con su hijo usted tiene que estar disponible. Los adolescentes resisten las pláticas “programadas”; ellos no se disponen a compartir cuando usted se los pide, sino cuando ellos quieren. Algunos adolescentes prefieren hablar cuando llegan a casa de la escuela. Otros prefieren hablar en sobremesa, o antes de irse a la cama. Algunos padres hablan con sus hijos en el carro, de preferencia cuando el radio casetes o discos están apagados. “Yo llevo a mi hija al centro comercial – no al que nos queda cerca, pero al más ‘buena onda’ que queda a una hora y media de distancia,” dice una maestra de secundaria que también es madre. Las mejores conversaciones suelen resultar de actividades compartidas. “Los padres tratan de tomar ventaja de algunos momentos raros y esperan tener una comunicación profunda con el hijo,” observa Sherry Tipps, una maestra de Arkansas. “Luego se frustran cuando no lo logran.”
* Hablen sobre sus diferencias. La comunicación se desvanece para algunos padres porque se les hace difícil manejar las diferencias con sus hijos. Es más fácil limitar el efecto de estas diferencias cuando usted pone en claro sus expectativas. Si su hija de 13 años de edad sabe que debe estar en casa antes de las 9:30 p.m. – y conoce bien las consecuencias de llegar tarde – la probabilidad de que llegará a casa a tiempo aumenta.
Las diferencias de opinión son más fáciles de manejar cuando reconocemos que estas diferencias nos pueden proveer oportunidades importantes para evaluar los límites impuestos y negociarlos de nuevo, una destreza muy valiosa para su hijo. Por ejemplo, cuando su hija cumpla los 14 años, quizás sea bueno darle la oportunidad de llegar más tarde en algunas ocasiones especiales. Estas negociaciones son posibles dado el desarrollo de las destrezas cognoscitivas de su hija y su capacidad de razonar y considerar muchas posibilidades y perspectivas. Puesto que ella puede considerar que su hora de llegada debe ser más tarde en los fines de semana que entre semana, si usted insiste que “eso no importa” sólo creará más conflicto.
Cuando las diferencias surgen, compartir sus preocupaciones con su hijo firmemente pero con calma previene que las diferencias se conviertan en plena guerra. Es más útil explicar el porqué de la mala decisión que su hijo ha tomado o quiere tomar: “Si te sales de la clase de álgebra te limitarás muchas oportunidades en el futuro. Muchas universidades no te aceptarán si no tienes dos años de álgebra, además de geometría y trigonometría. Más bien, vamos a buscarte ayuda con el álgebra”.
* Evite reaccionar de forma exagerada. Si usted reacciona muy fuerte es probable que lo que sigue son gritos y acusaciones que acaban con la conversación. “Trate de mantener fuera de la conversación su ansiedad y sus emociones – entonces los jóvenes se disponen a la conversación,” aconseja la maestra de octavo grado Anne Jolly de Alabama. En vez de reaccionar con coraje, dice ella, “Es mejor preguntar, ‘¿Qué piensas sobre lo que hiciste? Vamos a hablar sobre esto’”.
El maestro de secundaria Charles Summers agrega, “Los jovencitos son más aptos a compartir con alguien que ellos saben no va a divulgar sus secretos o molestarse demasiado si ellos le confiesan algo. Si su hijo le dice, ‘Tengo algo que decirte. El viernes probé una cerveza,’ y usted pierde los estribos, lo más seguro es que no le vuelve a contarle nada.”
Durante esta etapa en la cual se juzgan a sí mismos muy duramente, los adolescentes son muy vulnerables cuando se abren con sus padres. Sabemos que la mejor manera de alentar un cierto comportamiento es recompensándolo. Si usted ofrece crítica cuando su hijo habla con usted, lo que él ve es que su franqueza le trae un castigo en vez de una recompensa.
* Hable sobre las cosas que son importantes para su adolescente. Cada jovencito prefiere hablar sobre distintas cosas. Algunas de las cosas sobre las que quieren hablar quizás no le parezcan importantes, pero, como explica la consejera escolar Carol Bleifield, “Con los jovencitos, a veces es toda una cultura distinta. Usted tiene que comprender esto, debe intentar ponerse en su lugar y en su época”. Pero también advierte que no hay que fingir interés por algo que le aburre. Al hacer preguntas y escuchar, usted le demuestra a su hijo que respeta sus sentimientos y opiniones. Estos son algunos de los temas que les interesan en esta edad:
- La escuela. Si usted le pregunta, “¿Qué hiciste en la escuela hoy?” la respuesta más probable será, “Nada.” Obviamente, usted sabe que no es cierto. Al examinar el libro de tareas o leer las notas que el niño trae a casa, usted se dará cuenta que el martes, su niño de 10 años comenzará a estudiar los animales de Sudamérica en peligrode extinción, o que el juego de fútbol está programado para el viernes de noche. Con ésta información a la mano, usted puede hacerle preguntas a su hijo sobre clases o actividades específicas, lo cual resultará en un mejor inicio a la conversación.
o Aficiones e intereses personales. Si su hijo ama los deportes, hablen sobre su equipo favorito o vean la Serie Mundial o las Olimpíadas juntos. La mayoría de los adolescentes se interesan en la música. Barbara Braithwaite, una maestra de secundaria de Pensilvania, señala que “La música es la huella que deja cada generación. La música define a cada categoría de edad. Los padres, como mínimo, deben saberse los nombres de los cantantes más populares”. Sin embargo, es muy importante que usted se comunique claramente con su hijo si usted piensa que la música que escucha es inapropiada — y explíquele por qué. Si usted guarda silencio, él puede interpretar que usted aprueba.
o Emociones. Como señalamos anteriormente, los adolescentes se preocupan bastante por varias razones. Se preocupan por: sus amigos, su popularidad, su sexualidad, estar en sobrepeso o flacos, el examen de matematica, sus notas, entrar a la universidad, ser abandonados y el futuro del mundo. Y la lista no se acaba. A veces es difícil discernir si un problema es algo de importancia para su hijo. La consejera escolar Carol Bleifield dice que cuando no está segura, ella pregunta, “¿Es este un problema pequeño, mediano o grande? ¿Qué tan importante es para ti? ¿Qué tan a menudo te preocupa?” Al descifrar la magnitud y la importancia del problema usted puede decidir mejor cómo enfrentarlo.
o Familia. A los adolescentes les gusta hablar sobre y participar en los planes para toda la familia, como las vacaciones, al igual que las cosas que les afectan individualmente, como las horas para llegar a casa y la cantidad de sus salarios. Si usted necesita una operación en la espalda, su hijo querrá saberlo de antemano. Quizás quiera aprender un poco más sobre la operación. Al formar parte de este tipo de conversaciones familiares, su hijo se sentirá más seguro de su pertenencia en la familia.
o Temas delicados. Las familias deben abordar temas sensibles de manera que encaje bien con sus valores familiares. Recuerde que evadir estos temas no va a eliminar su existencia. Si usted evita hablar con su hijo sobre temas difíciles, lo más probable es que él buscará esta información en los medios o con sus amigos. Esto aumenta la probabilidad de que lo que escuche no esté de acuerdo con sus valores o que la información sea errónea — o las dos cosas. Sharon Sikora, maestra de secundaria de Colorado, explica que los alumnos de secundaria comparten mucha información incorrecta sobre temas que son muy importantes. Dicen que saben acerca de algunos temas delicados pero verdaderamente no saben mucho. Enfrentar un tema sensible directamente a veces no funciona, señala la Srta. Sikora. “Uno no puede sentarlos y decir, ‘Hoy vamos a hablar sobre el uso de la marihuana.’ Esa es la forma más directa de acabar con una conversación sin siquiera comenzarla.”
o Las vidas de los padres, esperanzas y sueños. Muchos adolescentes quieren tener una ventanita al mundo de sus padres, el mundo pasado y el presente. ¿Cuántos años tenías cuando te perforaste las orejas? ¿Tuviste alguna vez un maestro que te volvía loco? ¿Recibías un salario cuando tenías 11 años? ¿Cuánto te daban los abuelitos? ¿Te sentiste triste cuando murió Abuelito? ¿Cómo es tu jefe en el trabajo? Esto no significa que usted debe sentirse obligado a compartir todas sus penas con su hijo. Recuerde que usted es su padre, no su igual, y a veces es mejor no responder a una pregunta indiscreta. Sin embargo, recordar detalles de su niñez y su vida actual le puede ayudar a su hijo a comenzar a dar definición a su propia vida.
o El futuro. A medida que las capacidades cognoscitivas de los adolescentes se van desarrollando, ellos comienzan a pensar cada día más en el futuro y sus posibilidades. Su hijo quizás quiera hablar más sobre lo que puede anticipar que la vida le ofrezca en los próximos años — cómo será la vida después de la secundaria, el trabajo, el matrimonio. Quizás pregunte, “¿Cómo es vivir en un dormitorio universitario?” “¿Cuántos años hay que tener para poder casarse?” “¿Qué probabilidades hay de que el mundo explote algún día?” “¿Habrá suficiente gasolina en el mundo para que yo pueda tener un carro cuando sea más grande?” Estas preguntas merecen su mejor respuesta. (Y cuando no pueda responder con certeza, estas preguntas merecen un “No sé” honesto)
o Cultura, acontecimientos. Vivimos en un mundo saturado por los medios de comunicación. Hasta los niños más pequeños se exponen constantemente a programas de televisión, música, cine, juegos electrónicos y otros medios. No olviden que los medios que su hijo escoge le pueden abrir una ventana a su mundo. Por ejemplo, si ustedes han visto la misma película (juntos o por su cuenta), usted le puede preguntar cómo le gustó y cuales fueron sus partes favoritas.
* Comuníquese con amabilidad y respeto. Los adolescentes a veces dicen o hacen cosas vergonzosas o mal intencionadas, a veces las dos cosas. No importa cuánto lo provoque, siempre es mejor responder con calma. El respeto y el auto-control que usted demuestre al hablar con su hijo algún día rendirá fruto en sus relaciones y conversaciones con otras personas.
La manera en que se dicen las cosas es casi tan importante como lo que usted dice. “Deja de picarte la cara” puede hacer llorar a un adolescente. “Tu cuarto parece una pocilga,” no es tan práctico como decir, “Necesitas darte el tiempo para recoger un poco tu cuarto. Se te hará más fácil si dedicas 5 minutos ahora recogiendo la ropa del piso – poniendo la sucia en el cesto y colgando la limpia. Después del almuerzo puedes reorganizar tu librero por otros 5 minutos.” Los jovencitos prestan mucha atención al tono de voz que usted utiliza con ellos. Un niño de 10 años de edad fácilmente discierne entre una voz calmada y una voz llena de coraje.
La amabilidad va mano a mano con el respeto. Como lo explica Joan Lipsitz, una experta nacional sobre la educación de los alumnos de secundaria y madre de dos hijos adultos, “Cuando yo era una madre activa y maestra, yo seguía una regla que se desarrolló de mi experiencia en el aula: ‘Si nunca soy intencionalmente cruel contigo, tu no serás intencionalmente cruel conmigo.’ Esa regla resultó ser la regla más poderosa que jamás fijé, ya sea dentro del salón de clase — donde cambió la cultura — o en casa.”
Comunicarse con respeto también requiere evitar ser condescendientes con los jóvenes. Ellos están adquiriendo mayor conciencia social y conocimiento del mundo y sus acontecimientos, y aprecian la conversación atenta. Jerri Foley, una consejera escolar de Carolina del Sur, relata una historia sobre un viaje de estudios que realizó con un grupo de jovencitas mientras en el estado se debatía si era apropiado seguir ondulando la bandera confederada desde el capitolio estatal. “Íbamos sobre la carretera cuando comenzó una gran discusión sobre el tema,” recuerda ella. “Nuestra conversación llegó a tal intensidad que se nos pasó la salida a casa.”
Cuarentona y de vuelta a trabajar
Mayo 3, 2010
De vuelta a trabajarTus hijos son ya todos unos adultos y han salido del hogar para hacer su vida por su cuenta; y tú que te pasaste la vida cuidando de ellos de repente te encuentras con demasiado tiempo libre que te esta empezando a volver loca. Tienes mas de cuarenta años y estas pensando volver a trabajar.
¿Pero, es fácil?
Si no has trabajado durante los últimos 20 años, tus habilidades y conocimientos – independientemente los que estos sean – deben de necesitar una refrescadita, por lo que tomar un curso puede ser una buena idea. Considera un curso via Internet, que puede ser más rápido y menos costoso que matricularte en una escuela o instituto especializado.
Díle a todos tus amigos y conocidos que estas buscando empleo. Será más fácil para ti unirte a un ambiente familiar que a un lugar totalmente nuevo y desconocido.
Cuando vayas a entrevistas de trabajo, asegúrate de mencionar a tu posible jefe cual es tu expectativa de salario. Las personas que buscan empleo después de cierta edad suelen ser erróneamente etiquetadas como ‘más caras’, porque se supone que tienen muchos años de experiencia laboral.
Es posible que no hayas trabajando en una oficina en mucho tiempo, pero sin duda tienes otras experiencias y cualidades que debes de mencionar. Haz hincapié de tu capacidad de organización, puntualidad, tu capacidad de concentración, tu gran facilidad y deseos de aprender.
Recuperar la figura después del parto
Mayo 3, 2010
Una de las consecuencias más visibles del parto es la figura de la madre. Al haber ganado peso a lo largo del embarazo, aún después del parto se mantiene cierto desorden en el peso y las formas de la mujer.
Hoy en Cosas de Bebés os damos algunos consejos a tener en cuenta para recuperar la figura después de dar a luz y ayudar de este modo a muchas nuevas mamás a superar la depresión post-parto. Lo que nunca se debe olvidar es que la prioridad es tener un cuerpo saludable y adaptarse a las recomendaciones de los médicos, pues debemos sentirnos fuertes y enérgicas para afrontar la llegada de un hijo.
Como media una mujer durante los 9 meses de gestación aumenta unos 13 kilos de peso, más o menos kilo y medio por mes. Si el aumento es mayor habrá que poner más paciencia y tiempo para recuperar la figura, pero las claves más importantes para todos los casos son estas 3:
1. Hacer ejercicio. Siempre uno adecuado a nuestra situación, no es recomendable obsesionarse con ello y volver de inmediato al gimnasio. Existen infinidad de ejercicios beneficiosos para las recién estrenadas mamás que cualquier médico sabrá enumerar. Hay que tener en cuenta también, que por ejemplo, ponerse ha hacer abdominales como una loca no es nada bueno, pues nuestros músculos están aún débiles y además el útero no ha recuperado su estado natural. El mejor ejercicio y más seguro es pasear.
2. Dar de mamar. Es una de las mejores formas de perder el peso ganado durante el embarazo, además de ser muy beneficioso para el bebé.
3. Comer sano. Seguir una dieta equilibrada, evitando dulces y grasas, pero sin olvidar que debemos estar fuertes para afrontar el cuidado del hijo.
El pecho y el abdomen son las zonas más perjudicadas después de dar a luz, sobretodo si se nos ha practicado una cesárea. También la menstruación se atrasa y produce una importante retención de líquidos. Tomar mucha agua, hacer ejercicios adecuados y llevar una dieta equilibrada ayudará a recuperar la figura, pero no hay que obsesionarse, pues el metabolismo y la genética de cada mujer es distinta y probablemente se tarde hasta un año en recuperar la silueta que teníamos antes de concebir.
Consejos para mamás que trabajan fuera del hogar
Mayo 3, 2010
¡La vida de una madre trabajadora de más de cuarenta puede ser agotadora!
Nos sentimos constantemente en movimiento y como que nos “jalan y empujan” en múltiples direcciones, cuidando de todo lo que nos rodea, y siempre tratando de mantener una sonrisa en la cara. Y de alguna manera u otra, aunque no siempre logremos mantenernos alegres y de vez en cuando las cosas no salen como lo deseamos, logramos que la vida de todos los que dependen de nosotros siga su curso, incluso si esto significa que a veces debemos dejar nuestros objetivos personales y profesionales a un lado del camino.
¿No te parecería genial si todo esto no fuese tan difícil?
En realidad, sí es factible tenerlo todo – una carrera de primera y una hermosa vida familiar – sin tener que trabajar aún más de lo que ya lo hacemos. Si eres madre y trabajas fuera del hogar y a veces te sientes como lo que he descrito anteriormente, estos son algunos consejos que espero encuentres útiles:
* Define tus prioridades: ¿Qué es lo primero, lo más importante, y lo que se debe hacer ahora mismo? ¿Cómo saber en dónde debes poner tu atención inmediata, si tú misma no identificas lo que es más importante?
* Encuentra tiempo para esas prioridades: ¿Cómo encaja todo esto en el tiempo dedicado a tu familia, tu carrera, y para ti misma – sin necesidad de hacer sacrificios?
* Establece objetivos claros y realistas: ¿Cómo saber qué dirección debes tomar si no has establecido metas precisas? No tener objetivos claros hace la vida cansada ya que te sientes como si estuvieras corriendo en círculos. ¿Sabes lo que quieres de la vida, personal, profesional y económicamente?
* Haz un plan: Un plan para lograr lo que quieres te mantendrá enfocada y en el camino correcto. ¡Cómprate una agenda, una BlackBerry ó una agenda electrónica para organizar y seguir el progreso de tu plan!
* Toma decisiones que estén alineadas con sus prioridades: Esta es la clave para eliminar el sentimiento de culpa y sentirte siempre bien sobre tus elecciones.
* Rodéate de amigos y amigas con ideas afines: ¿Alguna vez has notado que cuando estas rodeada de personas negativas, estas te contagian su miseria? Pues lo contrario también es cierto: si te rodeas de personas que son positivas, con objetivos claros, y que te apoyan, tu actitud será positiva y tus posibilidades ilimitadas.
Si sigues estos sencillos consejos verás que fácilmente comenzarás a tomar el control de una situación que parece caótica para convertirla en una experiencia de vida positiva y en una carrera que sea a la vez gratificante y que te permita darte el estilo de vida que deseas: con menos estrés y sentido de culpabilidad.
¡Así serás una aún mejor madre para tus hijos, una mejor pareja, una más eficiente trabajadora y una persona más feliz!
Sexo después del parto
Mayo 3, 2010
Si eres primeriza y te asusta el parto todo el mundo te ha contado historias tremebundas y horrorosas, te aconsejo que desmitifiques este momento y te mentalices para el momento del postparto y todo lo que ello conlleva.
Para empezar llegarás a casa con tu bebé y no sabrás muy bien qué tienes que hacer y si lo estás haciendo bien o mal. Además tu cuerpo no te ayudará. Tendrás las hormonas descontroladas y no sabrás muy bien controlar tus emociones.
sexo pareja
Una de las dudas más frecuentes es sobre la cuarentena. Desde pequeñas hemos oído hablar de este momento, pero ¿qué quiere decir exactamente?
Es un período de tiempo en el que el organismo se tiene ajustar: tendrás una especie de “regla” por lo que tendrás que usar compresas de algodón (no se recomienda usar tampones). Probablemente te sientas un poco triste por todo lo que se te avecina, pero procura hablar con tu pareja de ello y te aliviará bastante.
Para evitar el estreñimiento debes seguir una dieta rica en fibras (recuerda que estarás sentada más tiempo y tu abdomen no hará tanta presión como antes). Además tendrás hemorroides aunque tu parto haya sido por cesárea. Si tienes puntos no es recomendable usar pomadas pero en cuanto te los quiten, recurre a ellas.
Recuerda también que es mejor ducharse que bañarse para evitar que entren bacterias en la vagina. Tus pechos también sufrirán variaciones: probablemente tendrás grietas en los pezones y te dolerán a causa de la subida de la leche.
Relaciones sexuales
Y ahora llega la hora de las relaciones sexuales. Nunca he entendido muy bien cómo te puedes quedar embarazada durante la cuarentena pero hay mucha gente que se queda. A nivel hormonal los estrógenos han descendido notablemente, tu vagina no está lubricada lo suficientemente por lo que no tus relaciones no serán como antes. Cuanto vuelvas a tener la regla todo volverá a su cauce.
Te puede ocurrir que las relaciones sean dolorosas debido a la episiotomía o que a ti te de por pensar que la penetración te va a resultar dolorosa. Debes hablar con tu pareja para reiniciar las relaciones con cuidado.Si eres primeriza y te asusta el parto todo el mundo te ha contado historias tremebundas y horrorosas, te aconsejo que desmitifiques este momento y te mentalices para el momento del postparto y todo lo que ello conlleva.
Para empezar llegarás a casa con tu bebé y no sabrás muy bien qué tienes que hacer y si lo estás haciendo bien o mal. Además tu cuerpo no te ayudará. Tendrás las hormonas descontroladas y no sabrás muy bien controlar tus emociones.
sexo pareja
Una de las dudas más frecuentes es sobre la cuarentena. Desde pequeñas hemos oído hablar de este momento, pero ¿qué quiere decir exactamente?
Es un período de tiempo en el que el organismo se tiene ajustar: tendrás una especie de “regla” por lo que tendrás que usar compresas de algodón (no se recomienda usar tampones). Probablemente te sientas un poco triste por todo lo que se te avecina, pero procura hablar con tu pareja de ello y te aliviará bastante.
Para evitar el estreñimiento debes seguir una dieta rica en fibras (recuerda que estarás sentada más tiempo y tu abdomen no hará tanta presión como antes). Además tendrás hemorroides aunque tu parto haya sido por cesárea. Si tienes puntos no es recomendable usar pomadas pero en cuanto te los quiten, recurre a ellas.
Recuerda también que es mejor ducharse que bañarse para evitar que entren bacterias en la vagina. Tus pechos también sufrirán variaciones: probablemente tendrás grietas en los pezones y te dolerán a causa de la subida de la leche.
Relaciones sexuales
Y ahora llega la hora de las relaciones sexuales. Nunca he entendido muy bien cómo te puedes quedar embarazada durante la cuarentena pero hay mucha gente que se queda. A nivel hormonal los estrógenos han descendido notablemente, tu vagina no está lubricada lo suficientemente por lo que no tus relaciones no serán como antes. Cuanto vuelvas a tener la regla todo volverá a su cauce.
Te puede ocurrir que las relaciones sean dolorosas debido a la episiotomía o que a ti te de por pensar que la penetración te va a resultar dolorosa. Debes hablar con tu pareja para reiniciar las relaciones con cuidado.
Mamá de hijos triunfadores
Mayo 3, 2010
Hace unas semanas recibí un mensaje de un amigo que incluía un pensamiento muy interesante y profundo acerca de cómo educar hijos triunfadores.
Me gustó mucho porque coincide con mi forma de pensar, en que la definición de un triunfador no necesariamente equivale a tener mucho dinero ó éxito en los negocios.
Triunfar en la vida es, a fin de cuentas, el lograr ser feliz con lo que somos y con lo que hacemos. Ser feliz es vivir plenamente y gozar lo que tenemos en esta vida.
Este pensamiento lo encontré atribuido tanto a Luís Baba Nakao como a Osvaldo Moreno. Si alguien sabe con certeza quien lo escribió originalmente, le agradeceré me lo haga saber para darle el crédito que se merece.
Cómo educar hijos triunfadores
Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En ese mundo lo determinante para triunfar será el carácter y no el conocimiento, como muchos pudiéramos creer. Tener temple, salir de los fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia, eso será lo que buscarán los seleccionadores de personal. Para los trabajadores independientes será un auto requisito.
Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.
¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: “La autoridad no debe humillar”. Básicamente lo que es el niño o el joven de hoy será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial.
¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarles evitando todo el tiempo cualquier posible sufrimiento ¿si no cuándo aprenderán? Deben comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres.
No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra para lograr sus marcas? Eso se aplica a todo tipo de campeón y a todo tipo de actividad. Siempre hay que pensar que, en parte, no queremos que ellos sufran para no sufrir nosotros, pero les hacemos un daño con miras al futuro.
Hay que enseñarles a hacer esfuerzos suplementarios. Que sepan que siempre se puede un poquito más. Recuerda que nadie recoge su cosecha sin sembrar muchas semillas y abonar mucha tierra.
Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a “sentir la falta de” y a arreglárselas por sí mismos. Hay chicos que no practican su deporte si no tienen zapatos deportivos “de marca”. Si no aprendes a carecer no aprendes a arreglártelas. Aunque tengamos dinero para darles el 100%, los chicos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen cuando son pequeños, les será muy difícil de adultos y allí sí que van a sufrir y nosotros también con ellos.
¿Cómo les enseñamos a carecer? ¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! ¡No hay otra manera! Si no ¿cómo sienten la falta de…? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser ingratos. Aprenden a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos.
Una excelente escuela para aprender a carecer (sin morir en el intento) es la mesa del hogar, la hora de la comida. ¿Qué debemos darles de comer? ¡Lo que nosotros decidamos que es bueno para ellos! Es no sólo por su bien estomacal, sino que es una excelente forma de que aprendan a carecer, que no sean ingratos, que no sean quejosos. “Mami, no me gustan las lentejas”, si quieres hacerles un bien para la vida, dales las lentejas. Habrá berrinches, no te exaltes (autoridad no es gritar), que no coma si no quiere, pero cuando le vuelva el hambre: ¡SORPRESA! … ¡Las lentejas del refrigerador calentadas!
Parece increíble, pero si no hacemos este tipo de cosas no se podrán adaptar. La comida es una buena escuela del carecer, pues así no serán quisquillosos en sus relaciones sociales, en el trabajo y en el mundo real.
También hay que educarlos en el servicio. Una familia normal es un equipo de trabajo con tareas: tender la cama, limpiar los cuartos, lavar los platos, pintar la casa, etc. Hay que educarlos para que realicen labores de hogar, aunque lo hagan mal al principio. Si no hacen este tipo de servicios luego tendrán problemas. Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar.
¿Mesadas? Que sean una cantidad fija, semanales, y algo menos de lo que creen que necesitan. Así aprenden a administrar el dinero. Claro que se deben aceptar excepciones, pero conversadas serenamente.
Hagamos a nuestro hijos luchadores, no debiluchos sobreprotegidos. Que se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para mejorar.
También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños, para que sean buenos de corazón.
Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos triunfadores. Y “triunfadores” no equivale a tener dinero. Deben ser felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán hacer felices a otros.
La edad para ser madre
Mayo 3, 2010
Chicco ha llevado a cabo un estudio a nivel nacional para conocer las actitudes de la mujer española con respecto a la maternidad. El objetivo es tener un perfil real y actualizado de este grupo social en transformación constante.
Los resultados obtenidos en este primer Informe sobre la Infancia y la Maternidad en España conforman una radiografía precisa de quién es hoy y qué espera la mujer española, mostrando de manera objetiva sus logros, sus reocupaciones, sus necesidades y sus expectativas.
La Maternidad, un deseo mayoritario
Las mujeres españolas siguen queriendo en su mayoría ser madres. De hecho, ya lo son más de la mitad –un 54%- entre los 18 y los 45 años y hasta un 87% tiene intención de tener hijos en el futuro. Sin embargo, tener hijos no es la única opción para las mujeres: un 13% declara que ni tiene ni piensa tenerlos en el futuro.
El número ideal de hijos sigue siendo la “parejita”.
Madres de 40… aún con hijos pequeños
Actualmente se accede tarde a la maternidad, situándose la edad media por encima de los 30 años. Como consecuencia, hoy casi la mitad – el 45% – de las mujeres que son madres entre 39 y 45 años, tiene hijos menores de 10 años, y un 20% de ellas, hijos menores de 5.
Maternidad: hay un antes y un después
La llegada de un bebé provoca una auténtica revolución en la vida de la mujer. Las madres aseguran que el bebé no sólo cambia aspectos muy concretos de su vida cotidiana tales como horarios, hábitos de sueño y actividades de ocio, sino también sus relaciones personales y hasta sus valores y su visión de la vida.
Entre las actividades de ocio a las que las madres renuncian están, en primer término, salir por las noches a cenar o a bailar; asistir a espectáculos, practicar sus aficiones preferidas, relacionarse con sus amigas y viajar los fines de semana. Estar con la familia y ver la televisión son las actividades de ocio que practican con mayor asiduidad dado que no requieren salir de casa.
Por otra parte, para dos de cada tres madres deja de ser prioritarios su dedicación e interés por el trabajo.
Una de cada tres madres cuida al bebé sin ninguna ayuda
El cuidado del bebé sigue siendo una tarea esencialmente femenina. En casi la mitad de los hogares es ella quien realiza, sola o casi sola, todas las tareas relacionadas con su crianza, con un 33% de las madres que juega este papel en exclusiva y un 16% que lo hace de manera mayoritaria.
Entre las tareas que las madres asumen de manera mayoritaria se cuentan aquellas que requieren más paciencia o mayor disponibilidad de tiempo: llevarle al pediatra (64%), vestirle (60%), levantarse para la noche para atenderle (59%), dormirle (56%), bañarle (52%) y darle el biberón o la papilla (51%).
Las tareas que comparten el padre y la madre a partes iguales tienen, por lo general, un carácter más lúdico: jugar (61% de las parejas), hacerle mimos (56%), cogerle en brazos (54%), cambiar pañales (53%), llevarle de paseo (52%) y atenderle cuando llora (52%). En cuanto a las tareas que el padre realiza de manera exclusiva o mayoritaria, son meramente testimoniales: jugar (9%), bañarle (8%) y llevarle a la guardería (7%).
Cómo elegir a la niñera
Mayo 3, 2010
Cada vez más, las personas emplean la mayor parte de su tiempo en trabajar y en dedicarse a ampliar su carrera profesional y eso provoca que no exista tiempo para dedicar a la familia, o en este caso a los bebés.
Las familias deciden tener hijos y muchas veces sin tener el tiempo suficiente para dedicarse a ellos, a los bebés y a la educación de los mismos. Por ello, una de las tareas más delicadas por parte de lo padres, es la de elegir una niñera que se encarge de cuidar al niño cuando los padres no puedan.
El dilema está en cómo saber qué niñera o que tipo de persona será la correcta para encargarse del niño. Desde el punto de vista de los padres, dejar al bebé a cargo de otra persona, es siempre complicado y provoca desconfianza, porque es natural que los padres creen que esa persona no lo va a cuidar cómo lo harían los padres.
Desde el blog de bebés, podemos aconsejar algunos datos que ayuden a los padres que estén dudosos, a elegir a la niñera correcta para que cuide a su bebé cuando ellos no puedan.
Lo primero que tienen que pensar los padres, es el tiempo que necesitan de los servicios de la niñera, ya que dependiendo del tiempo, deberán contratar a una persona interna en su casa o simplemente contratar los servicios de una persona en algún momento dado.
Muchas veces, los padres descubren hablando con otros padres que hay niñeras que cumplen sus requisitos y esto hace más fácil la contratación de la o el futuro canguro que se hará cargo del bebé.
También es aconsejable acotar los requisitos de la niñera, como la edad, el estado civil, los trabajos anteriores o si se dedica a cuidar niños porque es su profesión o porque quiere simplemente ocupar su tiempo con un trabajo más amplio.
Del mismo modo, los padres deben examinar la experiencia anterior de la niñera y si cumple nuestras espectativas o no. Una niñera debe ser alguien que concuerde y se entienda con el niño. Debe, aunque sea complicado, existir una relación de entendimiento y de seguridad y confianza con el pequeño.
Cómo elegir el ginecólogo
Mayo 3, 2010
Una de las cosas de las que deben encargarse, los padres, o la madre especialmente, es elegir el ginecólogo. Hoy te aconsejamos sobre cómo puedes elegir tu ginecólogo
El médico ginecólogo, va a ser el profesional que, más cerca y durante más tiempo va a estar cerca de la madre y siguiendo en todo momento el embarazo y el desarrollo del bebé.
Desde que la mujer se queda embarazada hasta el momento del parto, pasan aproximadamente 9 meses de trabajo y de paciencia por parte de ambos progenitores, porque son muchas las cosas y las tareas de las que hay que hacerse cargo.
Las tareas previas al parto, son igual de complicadas que las de después y además, muchas veces hay que tener en cuenta que se pueden producir cosas ajenas a lo planeado que nos haga reordenar todo lo anterior.
Por tanto, es mucho mejor y más aconsejable que tanto papá como mamá, comiencen a organizar las tareas necesarias para que todo esté listo en el momento del parto y para que cuando el bebé aterrice en casa, este todo perfecto.
Elegir el ginecólogo es una tarea complicada y ardua especialmente para las mamás primerizas, que suele ser un mar de dudas, concretar y poder decidir en poco tiempo qué persona llevará y te tratará todo el embarazo, tanto a tí como al bebé.
Cuando todo va bien y funciona con normalidad, no pensamos que generalmente el ginecólogo vaya a influir en el desarrollo del embarazo o en el parto, pero cuando surjen complicaciones es cuando sí le damos la importancia que se merece a esa elección.
Los consejos que os ofrecemos para elegir ginecólogo, es que prioiriceis lo que creáis conveniente. Si por ejemplo, queréis un parto natural o en el agua, necesitaréis un ginecólgo que esté dispuesto y que requiera de la especilización.
Por último debéis tener en cuenta que la elección del ginecólogo, es básica para el desarrollo del embarazo y para que tú, especialmente la mamá se sienta feliz y cómoda.

