Proteja a su Familia

Octubre 5, 2009

No cabe duda de  que uno de los tesoros más grandes que cada uno de nosotros tenemos es la familia.  ¿Qué seria de nosotros sin nuestra familia, sin nuestro hogar?  En la familia encontramos el apoyo, el bienestar, el calor afectuoso y sobre todo –El amor que toda persona necesita para poder desarrollarse saludable y armoniosamente.

Debido a la gran importancia que tiene la vida familiar, el tema de los valores familiares es el asunto favorito  no solamente de personajes políticos preocupados por el bienestar general de la nación, también es la gran preocupación de sociólogos, psicólogos, terapeutas, trabajadores sociales ye especialmente de los padres que desean lo mejor para sus hijos y su familia.

La Familia nos provee las alegrías más grandes que podamos experimentar.  No hay mayor felicidad que estar con los hijos o que visitar a los padres y familiares.  Pareciera que cuando todo anda bien en la familia, todo anda bien en la vida.   Sin embargo, la familia es también la causa de las más grandes preocupaciones y dolores que uno pueda tener, ya que cuando hay problemas familiares o cuando algún miembro de la familia anda mal o ha sufrido una enfermedad, un accidente o algo semejante, nos sentimos terriblemente mal, nos parece que el mundo se nos viene abajo.  La felicidad familiar, por lo tanto, está en relación directa con nuestra felicidad personal.
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PROBLEMAS FAMILIARES CONTEMPORÁNEOS.

Algo de tanta importancia, como lo es la familia, es el objeto de los más duros ataques en nuestra sociedad de hoy.  La familia contemporánea está siendo cruelmente bombardeada por una serie de problemas que ponen en riesgo la existencia de la misma.   Estudios recientes han indicado que la familia moderna en general, está en un serio declive, lo cual afecta a cada miembro de la misma.   David Popenoe de Rutger University, nos dice que ve la familia como institución en decadencia y que esto debiera ser un motivo de alarma.   Esta decadencia se puede observar en las altas incidencias de divorcio, abuso doméstico, negligencia por parte de los padres, desobediencia y muchos otros problemas que menoscaban la felicidad familiar.   La oficina de Censos de los Estados Unidos reporta que desde 1970 ha habido un crecimiento de 200 por ciento de los hogares donde está solo el padre o la madre, la oficina de estadísticas laborales señala que el número de madres trabajando fuera de casa aumentó 65% de 1970 a 1990.  Estudios, acerca de violencia doméstica, violencia de pandillas y el abuso infantil y de ancianos nos indican que estos fenómenos han proliferado alarmantemente.   El comité Nacional para  la prevención del abuso  infantil aumentó 40 pro ciento de 1985 a 1991.

Para los que se casan por primera vez se estima que la mitad de los matrimonios terminara en el divorcio y de acuerdo a un censo de 1994, el 38% de las mujeres divorciadas con hijos viven en la pobreza, y los hijos pares divorciados, tienden a abandonar la escuela, tener hijos fuera del matrimonio y sufrir de pobre salud mental.

La Asociación Psicológica Americana indica que un niño normal, antes de terminar  la escuela primaria ha mirado 8000 asesinatos en la televisión y 100.000 actos de violencia.   La revista News Week informa que cada uno de 100 jóvenes entre los 10 y 17 años de edad ha visto o conoce al alguien que ha sido baleado.   El Centro Nacional de Estadísticas de Salud informa que en 1988 el 26% de las jovencitas de 15 años de edad  indicaron que estaban sexualmente activas, en comparación con el 5% en 1970.   Y el FBI señala que un menor de 18 años de edad tiene ahora el 244% mas de posibilidad de ser asesinado con un arma que en 1986.  Estas estadísticas son alarmantes y afligen profundamente a los padres.

En base a lo antes dichos, pareciera que el hogar –considerado por muchos como el pilar de la sociedad-, se estuviese derrumbando, por lo tanto es  sumamente importante que hagamos todo lo posible para proteger a nuestra familia de los terribles peligros que actualmente afronten.   El bienestar nuestro, de nuestros hijos y de toda la nación depende de ello.

La gran pregunta es, ¿Cómo podremos proteger a nuestras familias?   Hay tres áreas especiales donde debemos trabajar incesantemente para proteger a nuestras familias, a saber, la física, la moral y la espiritual.    Veamos en que consiste cada una de ellas.
LA PROTECCIÓN FÍSICA

La primera protección debe ser en el área física; es decir, debemos cuidar a cada uno de los miembros de nuestra familia contra cualquier peligro físico que pueda atentar contra ellos, contra su vida o contra su salud, estos peligros se manifiestan mediante actos de violencia cometidos por otros miembros de la familia, o en la escuela, el vecindario, o en la sociedad en general.   Entre los mayores peligros físicos tenemos el atraco, la violación, el asesinato y otros tipos de agresiones.     Cada miembro de la familia debiera ser entrenado de los posibles peligros y lo que se puede hacer al respecto.
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Uno de los primeros grandes pasos que necesitamos dar para proteger a nuestra familia es el de velar por su bienestar general; es decir, debemos interesarnos en cada uno de sus miembros y vigilar de cerca su situación.  ¿Cómo les está yendo a los hijos en la escuela?  ¿Cómo se portan en la escuela y en el vecindario? ¿Qué hacen en sus momentos libres? ¿Con quienes se juntan y que es lo que hacen? ¿Cuáles son sus preocupaciones y sus temores? ¿Cuáles son los peligros más inminentes que confrontan?

Es muy importante que no solo prestemos atención al peligro físico que puedan correr nuestros hijos, sino que también velemos por los peligros morales que puedan acecharles, y que especialmente vigilemos las enseñanzas que reciben en la calle, particularmente de sus amigos y compañeros, quienes ejercen una tremenda influencia sobre ellos.
LA PROTECCIÓN MORAL

La segunda gran protección debe ser en el área moral, aparte del peligro físico que afrontan los miembros físicos de la familia, uno de los ataques más severos, contra el hogar resulta de la decadencia moral que prevalece en la sociedad, en la forma de robos, promiscuidad sexual, mentira, drogadicción y males semejante.   Los hijos deben ser instruidos acerca de los grados de riesgo que corren al participar de cosas ilícitas y dañinas que corrompen su cuerpo y su alma.

Más  importante que la influencia que nuestros hijos reciben en la calle, es el ejemplo y la enseñanza que reciben en el hogar.   Cuando los hijos ven que sus padres mienten, se maltratan, roban, etc., tenderán a imitarlo.   De ese modo los padres mismos están modelando negativamente el futuro de sus  hijos.

Los padres deben inculcar en sus hijos altos principios de conducta que les ayudarán a mantenerse firme frente  la descomposición moral que se encuentra en este mundo.  Estos principios incluyen la honradez, la lealtad, la pureza y todas aquellas virtudes que elevan a la persona por encima de  las corrientes de corrupción que saturan nuestra sociedad.
LA PROTECCIÓN ESPIRITUAL

La tercera gran protección que se debe dar a la familia es la  protección  espiritual; es decir, buscar diariamente la protección divina, ya que solamente la presencia de Dios y sus ángeles nos protegerán física y moralmente, la fe religiosa ha sido considerada como uno de los grandes elementos en la felicidad de los individuos y ciertamente lo es también en la familia en general.

Los ejercicios espirituales tales como la lectura de la Biblia, la oración y la asistencia a la iglesia, imparten a cada uno de los miembros de la familia  fortaleza espiritual  que lo llena de fe para confrontar victoriosamente los problemas de esta vida.

Los padres que oran todos los días por la protección de sus hijos y de su hogar en general, están aferrándose a un poder sobrenatural que traerá al seno de la familia protección y fortaleza también sobrenaturales.
LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA COMUNICACIÓN

Algo básico en relación con los  puntos mencionados anteriormente es la buena comunicación que debe existir entre todos los miembros de la familia.  En todo momento las líneas de comunicación deben estar completamente abiertas.   Mediante ellas no solamente se expresa el amor y el cariño que es de tanta importancia en la familia, sino que además se dan a conocer claramente las expectativas de conducta y las reglas del hogar.

Todo hogar necesita reglas para funcionar efectivamente.  Los padres no solo tienen la responsabilidad de comunicar claramente cuales son esas reglas, sino de ver que se obedezcan.   Los hijos deben ser instruidos claramente acerca de los peligros físicos que confrontan diariamente y lo que deben hacer para evitarlos.    Por precepto y por ejemplo, los miembros de la familia deberán prender y poner en practica las enseñanzas morales y espirituales  que habrán de ser de tanta ayuda para el fortalecimiento de su vida familiar y para alcanzar el éxito en el sentido pleno de la palabra.

Vivimos en un mundo muy difícil,  con grandes peligros que amenazan a destruir lo mas grande que tenemos.  Solo con la  ayuda de Dios  y la dedicación y el esfuerzo de cada miembro, podremos proteger a nuestra familia y ser completamente felices.

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