De los seis a los doce años
Octubre 5, 2009
A medida que el niño sigue creciendo, desarrolla nuevas habilidades. El ritmo acelerado del crecimiento físico del preescolar disminuye al acercarse los años intermedios de la niñez, para hacerle más fácil el desarrollo de nuevas destrezas motoras debido a que no tienen que estarse ajustando a cambios rápidos en las proporciones y tamaños del cuerpo.
En esta etapa el mundo escolar cobra mucha importancia ya que el niño entra en contacto con los aprendizajes formales de la escuela y se consolida como parte de un grupo social que tiene leyes y normas a seguir.
Desarrollo motor:
Aunque los niños pueden progresar a ritmos diferentes, normalmente progresan en las habilidades motoras físicas gruesas, por ejemplo los movimientos de las partes del cuerpo como en los deportes y malabarismos, trepar a los árboles, saltar, correr, etc.
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Las habilidades motoras finas, las que permiten al niño utilizar las manos en formas cada vez más complejas, también se desarrollan de forma significativa en este periodo. La mayor parte de las destrezas que se necesitan en la escritura se desarrollan en el sexto y séptimo año de vida.
El desarrollo de su inteligencia:
Según los psicólogos del desarrollo como Piaget, el niño se encuentra en el periodo de las “operaciones concretas”, que se caracteriza por la construcción de operaciones. Una operación es una acción mental. Estas son el gran avance que diferencia al niño del estadio preoperatorio al niño del estadio de operaciones concretas.

Una gran parte del desarrollo intelectual tiene lugar en la escuela. El hecho de que se haya escogido la edad entre los 5 y los 7 años para el inicio de la educación es porque muchas de las destrezas cognoscitivas, motoras, de la percepción y del lenguaje del niño maduran e interactúan de tal manera, que facilita que algunos tipos de aprendizaje sean más fáciles y eficientes.
El paso del periodo preoperacional al de operaciones concretas se da entre los 5 y los 7 años. El pensamiento se vuelve menos intuitivo y egocéntrico y más lógico. Antes de los 7 años, el niño concibe el mundo en una forma simplista y unidimensional. Se enfoca en el aquí y ahora y en la evidencia de la percepción más que en el pensamiento lógico. Su capacidad de establecer relaciones entre las cosas que lo rodean también es limitada.
En esta etapa, el pensamiento infantil comienza a ser reversible, flexible y mucho más complejo. Los niños empiezan a reparar en un aspecto del objeto y luego en otro, pudiéndose valer de la lógica para conciliar las diferencias ente ambos.
Pueden evaluar las relaciones de causa y efecto, en especial si tienen el objeto concreto a la vista y ven ocurrir los cambios. Esta incipiente capacidad de superar mentalmente la situación concreta pone las bases del razonamiento sistemático en la etapa de las operaciones concretas (desde los 6 años hasta la pubertad) y después en la de las operaciones formales
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